Una vez más en la luz – Capítulo 14: Siete años, quince años

Traducido por Den

Editado por Yusuke


El sol de la tarde era muy cálido.

Estaba leyendo un libro en la cima de una colina un poco baja, detrás del palacio imperial. Sin embargo, porque comí hasta estar llena, cuando estaba tratando de concentrarme en el libro difícil, el sueño me invadió inconscientemente.

Mm…

En medio de esto, parecía haber comenzado a soñar despierta.

Pero después de un tiempo me desperté abruptamente de mi sueño.

Fue simplemente una reacción involuntaria.

Era hora de “eso”. Me desperté porque tenía que estar despierta.

Justo a tiempo, escuché mi nombre desde abajo de la colina.

—¡Aisha…!

Cubriéndome los ojos de la luz del sol con la mano, miré la figura de la persona que me llamaba.

Por supuesto, no había necesidad de examinar en detalle para saber su identidad.

El brillante cabello dorado era igual de cegador que el sol.

Aunque era un poco baja, seguía siendo una colina. Llegó en un suspiro al lugar donde estaba, con su cabello dorado agitándose.

—¡Aisha, he llegado!

Esis sonrió alegremente respirando con normalidad.

—Oh, ¿has llegado, hermano mayor Esis? —Lo saludé con una sonrisa mientras lo miraba.

Las estaciones continuaron su ciclo y ahora me encontraba en mi séptima primavera.

Esis, que estaba delante de mí, también ha cambiado en apariencia considerablemente.

Era cada vez más alto y cada vez más atractivo a medida que sus rasgos se volvían mucho más definidos. No pasó mucho para que llegara a la pubertad.

Y mientras tanto también me han ocurrido muchas cosas.

Como se esperaba, entre los cambios más grandes fue mi físico.

Antes apenas podía dar cinco o seis pasos, ahora podía caminar libremente.

Claramente mi pronunciación también cambió a una más fluida.

Ahora podía hacer la mayoría de las cosas que quisiera hacer.

Me volví mucho más alta y gracias al desarrollo de mi cerebro pude tener pensamientos más complicados.

Cuando era un bebé, cada vez que intentaba pensar en algo con profundidad, me sentía muy somnolienta y me quedaba dormida.

Comparado a entonces, fue un gran desarrollo.

Estaba muy satisfecha con estos cambios. Porque cuando era una bebé llegué a pensar: ¿Cómo voy a durar al menos siete años? Fue increíblemente inconveniente tener el cuerpo de un bebé.

Y, en segundo lugar, mis respuestas a las personas que me rodean han cambiado.

Después del banquete de mi primer cumpleaños, comencé a abrir mi corazón a la gente.

Hasta entonces, había sido una bebé complicada que no balbuceaba frente a las personas y se cubría la cara. Sin embargo, todo comenzó a cambiar cuando abrí lentamente mi corazón.

Madre estuvo sumamente encantada de ver que mi sonrisa y mi mirada se parecían a la de ella. A cambio, comenzó a apreciarme aun más.

Por otro lado, el primer objetivo que me puse en esta vida, “no abriré mi corazón a nadie”, terminó fracasando. Pero no importaba.

En su lugar, obtuve algo más valioso: mi nueva familia.

Mi familia que era más cálida, más brillante y más radiante que la luz del sol en primavera.

Sonreí sin darme cuenta.

Esis esbozó una amplia sonrisa como yo, como diciendo que siempre amaría mi sonrisa. Luego se sentó junto a mí con demasiada confianza.

—¿Qué estás leyendo?

Le mostré la portada del libro que estaba leyendo.

La tapa dura tenía escrito “Imperio Elmir” y “palabras antiguas”.

«La historia de la formación de las palabras antiguas y la comparación de sus principios de desarrollo abstracto».

No habló durante un buen rato.

—¿Te gustan esta clase de cosas?

—Sí —asentí sin dudarlo.

Esis se encogió de hombros.

—Nuestra Aisha es inteligente.

Pausó por un momento, pero luego dijo:

—¿Los niños de siete años normales leen esta clase de libros? —Sus palabras fueron más parecidas a una queja.

Sonreí en silencio.

En verdad, hay una razón diferente por la que quiero estudiar palabras antiguas, pero pensé que era demasiado pronto para decírselo a Esis.

Recordé lentamente el pasado.

Debido a la falta de expresión de mis emociones, él también sospechó de que pudiera ser una niña con desarrollo lento.

Al mismo tiempo que abrí mi corazón, comencé a esforzarme al máximo.

Cuando la determinación cambia, el comportamiento cambia.

Esta reencarnación, sin importar cómo se viera, era una oportunidad incalculable.

Voy a vivir esta vida mejor y más diligentemente. 

Además, a mi lado estaba mi familia que solo deseaba mi felicidad.

Debido a esa determinación, comencé a molestar a mamá desde que tenía tres años.

—Mamá, quiero leer un libro. 

Para ser honesta, mi vocabulario ya era perfecto. Por eso la gente pensaba que era muy inteligente.

Sin embargo, como comencé a  aprender palabras desde los tres años, aunque ya sabía muchas solo que estaba fingiendo aprender, comencé a leer libros rápidamente. Por lo tanto, la apreciación que tuvo la gente de mí no fue solo que era “inteligente”. En otras palabras, me recibieron con una reacción asombrosa.

Podía recordar claramente la reacción de Esis mientras me miraba.

Las palabras que estaba aprendiendo en ese momento eran: mamá, papá, perro, casa, Esis… En ese nivel, jugaba mientras escribía las palabras.

Porque mis habilidades motrices no estaban muy desarrolladas, era natural que mis palabras estuvieran torcidas.

Sin embargo, al verlo, Esis gritó con ojos increíblemente brillantes.

—¡Nuestra Aisha es una genio! 

En ese momento, sus ojos brillaban con tanta intensidad que no pude evitar comenzar a sudar.

Fue entonces cuando comenzó. Que era una “genio”.

Leí cuentos de hadas ilustrados y, ahora que tenía siete años, superé los cuentos y comencé a leer libros cada vez más difíciles.

Aunque mi madre estaba muy orgullosa de mí, también estaba un poco preocupada por mi desarrollo acelerado.

Yo sabía que tenía que ser cuidadosa con lo de ser demasiado venerada como una genio.

Porque si los miembros de la familia imperial no nombrados como sucesores eran demasiado inteligentes, naturalmente se convertirían en el objetivo de vigilancia del sucesor.

Por supuesto, Esis no era de ninguna manera esa clase de personaje.

Además, su posición como el príncipe heredero estaba muy asegurada.

Sin embargo, porque no se sabe si la gente que lo sigue cambiará de opinión, siempre tenía que ser cautelosa. Por lo tanto, siempre que alguien me preguntaba cuál era mi sueño o qué quería hacer, respondía: “Quiero entrar a la Torre de los Eruditos y seguir estudiando.”

Era muy común que el primogénito fuera el sucesor y que el segundo o tercer hijo se convirtieran en eruditos.

Si soy diligente en tratar de vivir tranquilamente, entonces no deberían ocurrir grandes problemas.

Huu. 

Solté un pequeño suspiro en mi interior.

Me di cuenta de que estaba siendo demasiado entusiasta.

Pero imagina la alegría que sentí al encontrar algo interesante por primera vez después de estar acostada en la cama aburrida.

Si se trataba de un cuento de hadas sobre las fábulas del Norte, que se leía a los niños pequeños, o algo con una serie de palabras de Elmir que se superponían con varias que ya conocía, ¿no sería más divertido que practicar darme la vuelta?

En comparación con la aburrida rutina diaria, era como una bendición poder aprender algo nuevo cada día.

Además, al leer libros podía entender mejor la situación y las noticias del imperio y los continentes extranjeros, y podía investigar más sobre mí.

Lo que más me interesaba eran los “espíritus”.

Por supuesto que no podía evitar estar interesada en los espíritus que siempre corrían y jugaban frente a mis ojos. Además, cuando todavía no había abierto mi corazón y me encontraba en aquel solitario mundo, los espíritus fueron mi único consuelo y mis únicos amigos. Si no hubiera tenido su compañía y no me hubieran abrazado, entonces, tal vez no me habría apegado a este mundo cuando renací.

¿No había otra forma de comprender a los espíritus más detenidamente?

Durante mucho tiempo frecuenté la biblioteca para poder obtener libros sobre los espíritus.

Pero lamentablemente debido a que la existencia de los usuarios de espíritus desapareció hace mucho tiempo, ni siquiera la biblioteca imperial tenía registros al respecto.

No obstante, lo que me angustiaba y suscitaba mi curiosidad eran los libros escritos en lenguaje antiguo de las estanterías.

Nunca aprendí el idioma antiguo porque no era el conocimiento básico de una princesa imperial. Como tal, no podía buscar en la única estantería que tenía libros de los viejos tiempos.

Se dice que antiguamente había muchos más usuarios de espíritus y de varios tipos.

Si aprendiera el lenguaje antiguo, podría encontrar un libro sobre los espíritus en la estantería. 

Por eso, últimamente estoy estudiando sobre el lenguaje antiguo todos los días.

Cuando subía la colina detrás del palacio de la princesa imperial, era el momento en que leía el libro en el lenguaje antiguo mientras me recostaba contra un árbol.

Además, era la ocasión en que hablaba con Esis, quien venía a buscarme después de que terminara su lección de esgrima.

Para mí, este momento era el más feliz de todos.

Aunque había damas de compañía y soldados vigilando de cerca, cuando leía o hablaba con Esis había muchas veces en que me olvidaba de su existencia.

Aunque era un inconveniente memorizar una por una las letras complicadas en el lenguaje antiguo, lo disfrutaba.

Con una apariencia brillante como el sol, Esis siempre me encontraba sin problemas.

Realmente disfrutaba este estilo de vida.

Esis, que me estaba observando, hizo una expresión un poco insatisfecha.

—¿Aisha no te interesa leer un cuento de hadas en lugar de un  libro difícil como este? Te lo puedo leer.

—He leído todos los cuentos de hadas para niños en los viejos tiempos.

Luego puso una cara visiblemente triste.

Solo era mi suposición, pero parecía que tenía el sueño de leerme un cuento de hadas.

—¿Qué tal hacer un dibujo? Puedo dibujarte un lindo conejo.

—¿Yo no dibujaría mejor un conejo?

A decir verdad, Esis no era bueno dibujando. Y mis continuas negativas lo deprimieron.

Sin darme cuenta, sonreí un poco. Aunque era un mal hábito, era bastante divertido burlarse de él.

El Esis deprimido abrió lentamente la boca.

—Aunque es algo que pienso ocasionalmente…

El viento sopló desde el lejano y verde bosque del palacio imperial.

Fue una ráfaga de viento bastante fuerte. Hasta el punto en el que agitó la cola de mi ropa.

Los ojos verdes de Esis me estaban mirando.

—Hay veces en que Aisha parece más dura que yo.

Lo miré sin comprender.

El viento siguió soplando.

Me quedé sin palabras.

Mi corazón se hundió en ese momento.

¿Qué debería hacer? 

Durante un momento, mis adentros se llenaron de vacilación.

Sin embargo, como era de esperar, era demasiado pronto para decirlo ahora.

Mi yo que abría y cerraba la boca, la volvió a abrir lentamente.

Sus ojos verdes eran puros y claros.

Parecían no tener rastros de engaño.

—Probablemente sea solo una sensación…

—Por supuesto. ¿No es así? —sonrió—. Todo esto es porque Aisha es una genio.

Le devolví mi sonrisa forzada.

Aunque siempre decía que era una genio, en verdad se podría decir que él era el verdadero genio.

Incluso en el Imperio Elmir, el Imperio de los Caballeros, sus habilidades con la lanza eran las mejores.

Tanto si era para proteger la promesa del caballero que me hizo o no, no se saltaba ni un solo día de entrenamiento. Practicaba una y otra vez.

Sus habilidades no eran inferiores y no parecían toscas, incluso se podían comparar con las de un adulto.

Me avergonzaba hacerme pasar por una genio frente a él.

Lo miré.

Los espíritus daban vueltas y vueltas a su alrededor.

Le gustaba singularmente a los espíritus. ¿Podría ser porque era una persona con una personalidad sincera? O, ¿porque era alguien que me gustaba?

Mirando a los dos seres puros, me sentí un poco triste.

A decir verdad, la razón fundamental por la que estaba estudiando a los espíritus era que quería vengarme del Imperio Edenbell. Solo por esa razón.

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