Baño de la Diosa – Capítulo 5: Resaca

Traducido por Endgame

Editado por Sakuya

Corregido por Maru


Izumi tenía dolor de cabeza.

El despertador con la campana rota, indicaba que era la una de la tarde.

Ella se quitó lentamente su ropa, antes de abrir la puerta del baño.

Después de inhalar el vapor blanco, como una ola que retrocede, por un momento el dolor parecía alejarse, pero luego  volvió inmediatamente.

Izumi estaba en medio de una resaca.

Había superado su límite cuando sintió que su cabeza se iba a partir, pero el insonoro dolor todavía permanecía. Era como si una enorme campana de templo, estuviera siendo golpeada dentro de su cabeza.

Giró el grifo y se encendió la ducha caliente.

Por lo general, las gotitas calientes se sienten suaves, pero hoy se sentían como una lluvia de guijarros.

Frunciendo el ceño y extendiendo la mano hacia su limpiador facial, Izumi vio algo plateado que brillaba, y retiró su mano en estado de pánico.

Eso era peligroso.

La confusión parecía haberse despejado de su nublada cabeza.

Ahora  que estaba pensando correctamente, el dolor de cabeza se hizo más agudo también, pero mucha de esta culpa podría deberse a ese objeto plateado.

Izumi miró la cosa plateada, “la espada con la cuchilla afilada”, metida en el cubo, y soltó un enorme suspiro.

Fue anoche que aparecieron fuera del baño. La mujer al borde del suicidio, y el severo hombre, a quien se le podía distinguir con solo un vistazo.

Sin ponerse al día con lo que estaba pasando, acababa de salvar a estas dos personas, y a través de un extraño giro de los acontecimientos, habían terminado teniendo una fiesta de bebidas en el baño.

El hombre cuya cabeza parecía tan gruesa como el reforzado hormigón, Sentoor, se había quebrado en sollozos después de tan sólo una copa, y quien ya había vaciado tres copas, Yunoha, comenzó a darle una conferencia a Sentoor.

Aparentemente fue algo así:

—Está muy bien ser leal, pero hay límites para todo en el mundo. ¿Por qué crees que todavía estoy soltera a esta edad? He estado esperando siempre por una cierta persona. Sí, es la persona justo delante de mí, ¿sabes?. Pero cuando se trata de ti, todo lo que hablas es de espadas y de mi hermano.

Antes de que nadie lo supiera, la conferencia se había convertido en una confesión, e Izumi vio esta escena que se desarrolló gracias al alcohol.

Con Sentoor recibiendo todo esto, y aún sin señales de darse cuenta de los sentimientos de Yunoha, incluso Izumi empezaba a sentirse irritada. Cuando de repente, una alegría llegó desde más allá de la ventana.

—¡El Señor Setsugen ha vuelto!

En el momento en que oyeron esa voz, Sentoor, que había estado a punto de quedarse dormido, inmediatamente revivió y gritó.

—¡Señor Setsugen~!

Mientras salía por la ventana.

Después de limpiar las copas, la botella vacía de sake y las toallas y cojines tirados en el suelo, Yunoha hizo una reverencia con los dedos en el suelo.

Todo el tiempo, ella había estado en silencio. Esa silenciosa atmósfera, le habían dado a Izumi un sudor frío.

—Señorita Mística, el favor que nos ha mostrado en esta ocasión, lo voy a recordar por toda mi vida. Hemos estado bajo su cuidado.

Después de dar una reverencia tan profunda que su frente casi toco el suelo, ella agitó las mangas de su larga ropa y saltó a través del marco de la ventana con sorprendente agilidad, saliendo como lo había hecho Sentoor.

Al principio, Izumi había pensado que Yunoha quería comprobar rápidamente que su hermano menor Setsugen estaba bien, pero de inmediato tuvo la sensación de que Yunoha se había ido para darle al maldito Sentoor, una buena patada en la espalda.

Al cerrar la ventana mientras escuchaba los distantes gritos, Izumi sólo entonces se dio cuenta de lo que habían dejado atrás. Era la espada que estaba atrapada en el cubo en el suelo.

—¿Qué debo hacer?

Si sacaba la espada por la puerta, probablemente desaparecería. Pero el agujero en el cubo no lo haría.

La espada era lo suficientemente afilada como para apuñalar de una estocada ese cubo. ¿Realmente estaría bien que esa espada se desvaneciera porque ella sentía que era una molestia?

Izumi miró la ventana.

¿Se enlazaría de nuevo con Sentoor? ¿O estaría vinculado a alguien que necesitaba la espada?

Cruzando los brazos mientras pensaba, fuera de la ventana, se teñía de un color rojo como el sol en el amanecer.

Una roja luz se balanceaba ante los ojos de Izumi. Ella había visto algo así antes.

Era el rojo de las resplandecientes llamas bailando.

—¡¿Un incendio?!

Olvidando el dolor en su cabeza, Izumi abrió la ventana.

Había un conjunto de armaduras occidentales, manchadas de hollín y cenizas.

—Ahhh, así que eso es lo que pasó.

Sintiéndose cansada, colocó una mano en el marco de la ventana.

En ese lugar, había un persona armada al estilo occidental. Era un lugar oscuro cubierto de paredes de tierra. Aparentemente esto era el interior de una cueva.

—No sé qué es lo que estás pensando, pero ¿no tendrías algún tipo de arma, Ángel?

—¿Huh?

Izumi levantó la cara y lo miró.

—Cómo puedes ver, mi lanza está siendo usada para cercar, y no será de ninguna utilidad.

Izumi se inclinó hacia delante por la ventana y miró en la dirección que la persona armada había indicado.

A unos pocos pasos de esa persona, había una grieta en la cueva, a través de la cual una brillante línea resplandecía.

Y como si bloqueara esta entrada, una lanza estaba clavada en el suelo. No, no era sólo una lanza. Incluso flechas y un arco se habían utilizado para formar una barrera.

Más allá de esa luz,  una especie de criatura que arrastraba su pesado cuerpo a lo largo del suelo, caminaba lentamente. Al ver esto, Izumi abrió los ojos.

—¿Qué diablos es eso…?

—Un trangorn. Un tipo de dragón.

Izumi miró directamente a la criatura gris que se arrastraba por el suelo. Después de sentir que había visto algo similar antes, Izumi se dio cuenta de que era como un Dragón de Komodo.

—Más que un dragón, es más como un lagarto, ¿no?

—¿Puede un lagarto respirar fuego?

Así que las llamas que había visto a través del vidrio, fueron de ese lagarto.

—Wow, ¿esa cosa puede tirar fuego?… Parece que tendrían incendios forestales todo el tiempo.

No había nada en la cueva más que barro, pero se podían ver los árboles que crecían densamente detrás del trangorn.

—Solo los machos respiran fuego, y solo pueden hacerlo una vez en su vida, cuando su vida está siendo amenazada.  Los incendios forestales no suceden tan casualmente

Así que eso es lo que era.

De repente, el trangorn que rondaba lentamente alrededor de la entrada de la cueva  se puso de espaldas. Izumi se estaba preguntando qué planeaba hacer, pero la respuesta llegó de inmediato.

El trangorn batió su larga cola contra las armas que servían de barricada, haciendo un sonido preocupante.

—Parece que no va a durar mucho.

La persona armada tenía razón.

Con solo un golpe, el arco se había roto, y varias flechas se habían roto.

—En este punto cualquier cosa pasará. Si tienes algo que pueda parecer capaz de oponerse al trangorn. ¿No me lo puedes prestar?

Al oír las palabras tensas de esa persona, Izumi miró asustada alrededor del cuarto de baño.

Lo que vino a su vista fue la espada de Sentoor. Estaba atrapada en un cubo, pero probablemente podría usarla.

—Si estás bien con la Espada Keroppi, entonces…

—Qué diseño más creativo —comentó el hombre armado al ver la espada que le ofrecían con timidez.

Cuando alcanzó la espada, él chasqueó su lengua.

—La lanza se ha roto.

El hombre armado que había estado sentado en el suelo se levantó, y sosteniendo la espada de un apretón, corrió hacia fuera.

Un sonido agudo retumbó. El hombre armado había utilizado la espada Keroppi para desviar las afiladas garras del trangorn. Luego balanceando la espada en su mano, la elevó por encima, y la bajó sobre el cuello del trangorn con movimientos fluidos.

Un ágil sonido, como el de un tenedor entrando en un pastel.

El trangorn había echado la cabeza hacia atrás debido al golpe que había recibido en su espalda, y finalmente, la metió en su cuello. Después de vomitar sangre una sola vez, el dragón dejó de moverse.

Cuando el hombre armado balanceó la espada en retirada, hizo un sonido al cortar el viento. Con una sola oscilación, limpió la espada de sangre. Y la espada Keroppi, volvió a su estado original.

Con la espada en la mano, regresó.

—Qué espantosa nitidez. Gracias a eso, escapé por poco de la muerte. —dijo mientras se sentaba pesadamente en el suelo de la cueva.

—Ángel. Me disculpo, pero ¿puedo pedir prestada esta espada por un rato más?

—Si estás bien con eso, te la daré.

A pesar de que la sangre había sido arrojado fuera, Izumi todavía no quería tocar la espada.

Él levantó su cara. Sus ojos azules se abrieron de alegría.

—Ser otorgado con la espada de un Ángel. Qué fortuna.

Al ver como temblaba de alegría, Izumi se arqueó las cejas antes de hablar.

—Umm, si todavía necesitas la espada, ¿significa que hay más trangorns?

El armado cruzó sus brazos.

—En efecto. Hay uno más. Ellos poseen territorio en parejas después de todo. La hembra probablemente vendrá debido al olor de la sangre del macho.

Izumi le dio un vistazo al hombre cubierto de hollín.

—Pero sólo el macho exhala fuego, ¿verdad?

Como si pudiera soportar de nuevo el fuego fuera de su ventana.

El armado asintió.

—Pero la verdaderamente problemática es la hembra.

—¿Por qué?

—Los gritos de la hembra llevan a los humanos al sueño. De acuerdo con lo que dicen los libros, traje a una orquesta para que su llanto no nos afecte.

Izumi miraba aquí y allá.

—No hay nadie aquí, ¿sabes?

El armado dejó escapar un profundo suspiro.

—En el camino aquí, había un puente colgante…

Izumi llevó su palma a su frente. Sin escuchar nada más, sabía por qué la orquesta no estaba aquí.

—El puente no podía soportar el peso de los instrumentos, y cayó.

Justo como pensaba. Un silencio llenó la cueva oscura.

—¿Qué vas a hacer ahora? ¿No sería mejor escapar antes de que llegue la hembra?

Él sacudió la cabeza ante la sugerencia de Izumi.

—El Rey me ordenó que trajera de vuelta el corazón de una hembra trangorn. Incluso si pierdo mi vida, no puedo correr.

Ella pensó que todo lo demás no importaba, si él estaba vivo.  Pero esa era su opinión como alguien que vivía en Japón.

El hombre armado probablemente tenía sus propias circunstancias.

—Hey, espera un momento.

Izumi se puso de pie.

Rápidamente secó su cuerpo y salió del baño, antes de mirar a través de la bolsa que había dejado en la sala de estar.

Con el objetivo en la mano, se envolvió con una toalla alrededor de sí misma antes de volver al baño. Ella le presentó la cosa que tenía en su mano al armado que había estado mirando la Espada Keroppi.

—¿Qué es?

—Un reproductor de música portátil. Pon esto y esto en tus oídos.

Aunque hizo una expresión de perplejidad, se quitó el casco con obediencia.

Su sedoso cabello dorado se extendió. Él parecía diferente a la gente de Yohk’Zai y Triht. El hombre armado de piel blanca con su cara sin afeitar hizo lo que le dijeron, y se metió los auriculares en los oídos antes de mirar a Izumi.

—¿Tapones para los oídos? Pero todavía puedo escuchar con ellos.

—No. Voy a poner el volumen hasta el máximo, por lo que aunque sea ruidoso, sopórtalo, ¿de acuerdo?

Después de que Izumi tomara el dispositivo en sus manos, el hombre armado, literalmente se levantó.

—¡¿Qué es esto?!

Al ver los auriculares caer de los oídos del hombre por el shock, Izumi suspiró.

—¿No te dije que lo soportaras?

—No, pero, ¡¿qué es esto?!

Viendo cómo miraba al reproductor de música con aparente miedo, Izumi se preguntó cómo debería  responder. Para empezar, Izumi no sabía los detalles sobre cómo funcionaba.

—Es una herramienta del Cielo. Las melodiosas voces de Dios y de los ángeles están dentro de él.

Izumi decidió hacer uso del malentendido del hombre armado, de que ella era un ángel.

—Si lo escuchas por un largo tiempo, tus oídos se pondrán mal, pero es mejor que ser puesto a dormir por el trangorn, ¿verdad? Esta parte es el cuerpo principal, así que mantenlo metido en tu pecho.

Después de mirar repetidamente hacia adelante y hacia atrás entre Izumi y el reproductor, el hombre armado tímidamente tomó los auriculares en sus manos.

—Con esto, ciertamente no escucharé los gritos del trangorn.

Mirando los auriculares con el ceño fruncido, pareció cerrar los ojos con determinación, antes de meterlos en sus oídos.

—Ángel. Volveré en breve.

Izumi agitó la mano mientras él salido corriendo de la cueva.

¿Cuánto tiempo es ‘breve’?

Izumi esperó sin sentido en el baño durante casi una hora.

El dolor de cabeza que había olvidado mientras hablaba con el hombre armado había regresado.

Ella quería dejar el baño y descansar ya. Pero quería recuperar el reproductor de música. Recientemente había estado comprando reemplazos para muchas cosas.

Recogiendo un libro que había estado en medio de la lectura, regresó al baño. Después de treinta minutos de mirar el libro sin leer ni absorber nada, oyó el sonido de una armadura rozando el piso desde más allá de la ventana.

—Llego tarde.

Con el color de la sangre mezclada en el hollín y el barro, en su mano estaba la Espada Keroppi y un saco rojo brillante.

Al ver el líquido goteando desde la bolsa… Izumi gritó patéticamente.

—¡¿Q-Qué es eso?! —gritó y sostuvo su cabeza. Su voz se había vuelto peor que el dolor de cabeza.

—¡¿Ángel?! ¿Estás bien? ¿Estás indispuesta en alguna parte?

El hombre armado se asomó a la cara de Izumi mientras se arrodillaba ante la ventana.

—Sólo es un poco de resaca.

—¡JAJAJA! —Sonó una alegre risa. —Así que los ángeles también tienen resaca.

Tal vez, por haberse liberado de la carga debido a completar su misión, el hombre armado estaba de buen humor.

—Ángel. Traiga por favor eso aquí.

Señaló la taza que estaba con un cepillo de dientes.

—¿Esto?

¿Para qué lo necesita? Al entregar la taza mientras inclinaba la cabeza, él la sostuvo bajo el saco que goteaba.

Cada vez que el líquido goteaba, el interior de la taza se teñía más de rojo.

Mientras la mejilla de Izumi se agolpaba, el el hombre sostuvo la taza delante de su nariz.

—Sangre del corazón de la hembra. Se dice que cura todos los males.

¿Se dice…? ¿Una tradición antigua?

—No, voy a estar bien después de dormir un poco. Realmente no necesito beberlo.

Cuando Izumi empujó la taza hacia atrás, el Armado comenzó a insistir cada vez más fuertemente.

—Supongo que dudas de su eficacia. Yo decía lo mismo. Lo intenté en el camino de vuelta y las quemaduras de antes ya están sanadas.

El Armado levantó su pecho con orgullo, antes de sonreír.

—Gracias a usted, Ángel, pude derrotar al trangorn. No importa lo pequeño que sea, deseo devolverle el favor.

Al ver su triste sonrisa  después de todo lo que le dijo, Izumi no pudo negarse.

Tomó la taza y la acercó a su cara. Con solo olerlo, sentía que iba a vomitar, pero ella contuvo la respiración y lo bebió.

Sólo un sorbo.

Ese era su límite.

Con ojos llorosos, dejó la taza en el borde de la bañera y se lavó la boca con la ducha.

Después de hacer gárgaras innumerables veces, Izumi notó que el dolor en su cabeza había desaparecido. No sólo eso, su cuerpo se sentía extrañamente ligero.

—Está curado.

Cuando se volvió hacia la ventana, el hombre armado rompió una sonrisa.

—Por supuesto… hablando de eso, Ángel, ¿podría darme un poco de agua? Quiero devolver su “reproductor de música portátil” pero mis manos están sucias.

Izumi salpicó el agua caliente en el cubo sobre sus brazos. Después de hacerlo una segunda, y luego una tercera vez, la sangre finalmente salió, y el hombre sacó de su pecho el reproductor que tenía debajo de su armadura.

—Realmente me has ayudado. Con esto soy un héroe.

El hombre armado murmuró tristemente, después de dejar caer el dispositivo blanco en la palma de Izumi. Era una voz demasiado inadecuada para una persona que había cumplido su misión, y a quien le esperaba un futuro brillante como héroe.

—¿No eres feliz?

—Estoy feliz… Si la esposa que dejé en mi ciudad me felicitara también, me pregunto cuánto más feliz sería.

Qué hombre tan extraño. Izumi frunció el ceño.

—¿No puede felicitarte después de que regreses?

—Ya no puedo volver.

—¿Por qué?

—Cuando regrese con el corazón del trangorn, seré el líder de los caballeros de la capital.

Izumi lo miró con frialdad.

—En otras palabras, ¿elegiste el estatus sobre tu esposa? Es tu vida, así que no voy a reprocharte ni nada, pero ¿no es demasiado desvergonzado que te lamentes ahora? —Izumi inclinó la cabeza con asombro. —O mejor dicho, ¿no puedes llevarla simplemente a la capital?

Una esposa amada, y una posición honorable. ¿No lo tendría todo?

Él dejó caer sus hombros y suspiró. Su gran cuerpo parecía escandalosamente pequeño.

—No funcionará. Mi esposa se cansó de mí, y fui expulsado de casa.

—¿Eh? ¿Por qué?

Izumi pensó que se había fijado en el honor y había abandonado a su esposa, pero al parecer ese no fue el caso.

—Originalmente fui el líder de una pobre brigada de caballeros en mi ciudad natal en el campo. Puedo estar diciendo esto yo mismo, pero era conocido como el hombre más hábil en las fronteras, y mis caballeros me idolatraban. Tomé a una muchacha que era mi amiga de infancia como mi esposa, y vivíamos una vida pobre pero feliz. En ese momento, un mensajero vino de la capital. Me pidieron que me convirtiera en el capitán de un escuadrón para someter a los trangorn.

—Mmmn —zumbó Izumi invitándole a continuar, mientras tranquilamente le prestaba la oreja.

—Lo rechacé. Mi esposa no tiene un cuerpo fuerte. No quería dejarla atrás e ir a una peligrosa misión para someter a los trangorn. Aunque mi corazón estaba sacudido por la posición de líder de los caballeros en la capital, no era nada comparado con la vida modesta con mi esposa. Los mensajeros fingieron que se rindieron y me celebraron un banquete. Dijeron cosas acerca de celebrar mi trabajo normal, y excusas hábiles como esa, ya sabes. Y caí completamente.

El Armado se cubrió sus con sus manos, antes de bajar su cabeza.

—Antes de que lo supiera, estaba durmiendo en un burdel. Completamente desnudo.

Uwahh.

—Mi mujer no me perdonó. Me echaron con solo la ropa que llevaba, y llegué donde estoy ahora. Ni siquiera estuvimos casados por tres meses. Aunque éramos recién casados…

Murmuró el hombre armado con desaliento. No parecía un guerrero lo suficientemente hábil para dirigir una brigada de caballeros, pero probablemente debido a lo mucho que amaba a su esposa. Sonaba como una historia idiota desde el punto de vista de un extraño, pero probablemente no era más que una tragedia para él.

—Lo descubrí más tarde, pero aparentemente soy un pariente lejano del Rey. Debido a eso, se fijaron en mí. Al parecer, sería conveniente para ellos si un pariente del Rey regresaba con el corazón de un trangorn como un héroe.

El pesado suspiro del Armado retumbó a través de la cueva.

Izumi abrió la boca con vacilación.

—De acuerdo… Si encuentro a tu esposa, intentaré hablar con ella. Era el mensajero del Rey, así que no podías evitarlo, ¿verdad? Y en cuanto al burdel, eso no pudo evitarse, o mejor dicho, caíste en una trampa. Bueno, no sé con quién se vinculará esta ventana, así que no esperes demasiado.

El Armado levantó la cabeza débilmente.

—No, fue mi equivocación por bajar mi guardia… Gracias Ángel.

De pie con la espada, y el saco que al parecer tenía un corazón, él forzó una sonrisa.

—Me siento mejor ahora que he contado mi historia. De ahora en adelante, subiré entre las filas, tanto como pueda escalar. He estado a tu cuidado. —dijo antes de volverse y marcharse, pero su espalda en retirada parecía llena de dolor.

| Índice |

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *