Herscherik – Vol. 2 – Capítulo 2 (2): El príncipe, el perro negro y el caballero delincuente

Traducido por Shisai

Editado por Sakuya


Con un paso pesado, Octavian se dirigió hacia la zona residencial del castillo real. Ya era pasado el mediodía.

Había llegado al castillo real por la mañana, primero a la Oficina de Asuntos Jurídicos. Ahí, miró los documentos estándar. El contenido incluía la promesa, el contrato de trabajo y su salario.

Luego, para asegurarse de que no habría problemas futuros, se vio obligado a escuchar una larga explicación antes de firmar. Lo siguiente en la lista fue la Oficina de Asuntos Militares. Su padre le había dicho que esto era lo que significaba dar a conocer tu cara. En la oficina, fue recibido por el instructor que realizó la entrevista, a quien sus hermanos mayores llamaron demoníaco. El instructor lo llevó a saludar a los niveles superiores de la Oficina Militar.

De alguna manera, estos caballeros de nivel superior me miran con ojos tan temerosos … ¿Qué hizo exactamente papá cuando todavía estaba activo?

Cuando escucharon el nombre de la familia de Octavian, todos mostraron una expresión de miedo. Mientras tenía en mente esa pregunta para hacerle a su padre la próxima vez, se encontró con un equipo de miembros de la Oficina de Patrulla a continuación. Y fue evidente que los de la patrulla también hicieron expresiones de miedo ante su apellido.

Finalmente, fue a la Oficina de Finanzas para confirmar el método de solicitud de gastos. Para terminar, decidió dirigirse a la zona residencial.

En el camino, pudo escuchar a los caballeros que también participaron en la entrevista para ser el Caballero Personal del Séptimo Príncipe hablando mal de él, con envidia. No obstante, Octavian solo se encogió de hombros.

Más bien, con gusto cambiaría de lugar con cualquiera de ellos. Si estaba sirviendo a un príncipe que tenía una edad para trabajar en un puesto gubernamental, tendría curiosidad sobre la naturaleza de su trabajo. Sin embargo, dado que estaba sirviendo como caballero de un príncipe de cinco años, su posición era realmente la de una niñera.

Las residencias reales estaban ubicadas en la zona norte del castillo real. Estaba el palacio interior para el rey y sus consortes, el palacio exterior para los príncipes, el palacio de las flores para las princesas y varias instalaciones para que los miembros de la familia real usarán.

En la residencia real, Octavian obtuvo permiso del guardia para pasar y continuó por el jardín. Extendiéndose tanto a la izquierda como a la derecha del pasaje, la naturaleza parecía estar meticulosamente bien mantenida. Continuó hacia adelante hasta llegar al palacio interior, giró a la derecha y llegó a su objetivo: el palacio exterior.

Octavian se movió por los terrenos del palacio que eran muchas veces más grandes que su propia casa. Entonces, vio a un hombre solitario parado frente a una mansión.

—Muy lento. —dijo el hombre, saltando saludos y mostrando una cara llena de disgusto. Él fue quien tuvo una estrecha batalla con Octavian el otro día, el jefe de mayordomos. —Se suponía que estarías aquí alrededor del mediodía. ¿Ni siquiera puedes llegar a tiempo?

Su tono era como el de una suegra disgustada, lo que hizo que Octavian frunciera el ceño. El otro día, había estado siguiendo al príncipe como un perro fiel, pero hoy, parecía ser una persona completamente diferente.

—Sabes que las cosas no siempre salen según lo planeado. Llegué tarde porque fui a cada departamento; no fue porque estaba jugando.

— ¿Con esa ropa? —diciendo eso, el mayordomo escaneó a Octavian de pies a cabeza. —No pareces un caballero, más bien parece que vas a salir a una fiesta nocturna.

— ¡Esto es…!

Como él también estaba al tanto de esto, Octavian se fue apagando a mitad de camino. Era demasiado vergonzoso decir que su madre lo vistió a la fuerza así.

Basta decir que su cabello, cuidadosamente peinado hacia atrás, era llamativo, pero junto con la ropa de clase alta que llevaba, incluso el propio Octavian pensó que se dirigía a una fiesta nocturna.

Aunque, como excusa, incluso los nobles que trabajan en la realeza visten ropas más llamativas que las que usaba a diario. Cuanto mayor es la posición, mayor es la tendencia a usar este tipo de ropa. Su madre también eligió este tipo de ropa, ya que se había convertido en la llamada “cara” de la familia Ordis. Incluso si ella ignoraba los deseos de la persona misma.

—Dejemos esto de lado por el momento, Su Alteza ha estado esperando. Vamos.

—Cállate, perro negro. —Octavian murmuró involuntariamente y Kuro volvió la cabeza.

La ropa del jefe de mayordomos se basaba en una tela negra fina y de alta calidad. A Kuro no le gustaba la ropa ruidosa designada para el papel de un mayordomo, por lo que eligió en cambio tener mucha ropa de seda oscura. Además, debido a su cabello negro, la primera impresión que dio a los demás fue fiel a su nombre, Kuro.

Octavian había imaginado que el mayordomo era como un perro y agregó con la imagen negra que emitía, este pensamiento se filtró de su boca.

—Silencio, caballero delincuente.

Ser llamado un perro negro causó que el jefe de mayordomos respondiera con un destello agudo en los ojos.

Kuro también había visto la historia personal de Octavian. Aunque tenía verdadero mérito, se atrevió a descuidar sus notas, viviendo su vida como un delincuente. Ese era el tipo de caballero en el que se había convertido.

Ser un Caballero Personal era bastante absurdo. Ser un caballero ordinario no era suficiente.

Ya sea Octavian o Kuro, este momento puede ser el momento en que mejor se entendieron, tanto en el pasado como en el futuro.

No se llevarían bien con el otro.

Las dos personas entraron a la mansión con Kuro a la cabeza.

—El área del príncipe está en el lado sur del tercer piso. —El mayordomo le explicó al recién llegado mientras subían la escalera. —Como los otros príncipes usan las otras áreas, no te acerques a ellas. Será bastante problemático si lo haces.

Problemático, eh…

Este mayordomo no endulzó nada. Aparentemente, no prometió lealtad a la familia real, sino al mismo Séptimo Príncipe.

Cuando llegaron al tercer piso, Kuro había terminado su simple explicación. Como el primer y único caballero que tenía el príncipe, se preparó una habitación personalizada para él. También se explicó que los muebles básicos ya estaban en la habitación, pero se le permitió traer sus propios artículos personales.

Kuro dijo todo esto casualmente, interviniendo en la conversación tan suavemente que Octavian olvidó replicar ante los lujosos alojamientos.

—Esta es la habitación personal de Su Alteza.

El mayordomo llamó, abrió la puerta y volvió a cerrarla sin entrar en la habitación. Luego lanzó un gran y profundo suspiro.

— ¿Qué pasa?

—Nada, solo estoy un poco mareado. —murmuró bajo.

Luego, después de prepararse para lo que había dentro, volvió a poner la mano en el pomo de la puerta. Giró la cabeza para mirar a Octavian.

—No puedes volver atrás después de esto —dijo Kuro.

Octavian no lo entendió del todo, pero asintió con la cabeza. Y junto con el mayordomo, entró en la habitación del príncipe.

♦ ♦ ♦

Herscherik tenía mucho sueño ese día.

Había encontrado algunos datos sospechosos mientras realizaba se auditoría interna, que ya se había convertido en el trabajo de su vida. Estuvo recopilando y transcribiendo datos de varios departamentos, y antes de darse cuenta, ya era tarde en la noche.

Kuro lo devolvió a la fuerza a su propia habitación, pero todavía estaba interesado en el material que descubrió. Lamentó haber usado el viejo y hermoso reloj de bolsillo plateado para crear una luz y sigilosamente quedarse despierto toda la noche.

Aunque Herscherik pudo dormir bien en su vida anterior, siempre tuvo problemas para despertarse. Todas las mañanas, tenía que ser despertado de su cama por el incesante regaño de Kuro.

¿Eres mi mamá? Herscherik pensó en su corazón, pero como si leyeran sus pensamientos internos, Kuro taladró sus nudillos en la rubia melena.

Esa tarde sería el primer día de trabajo de su Caballero Personal. Por lo tanto, no hubo sesiones de estudio o práctica. Después de desayunar, Herscherik regresó a su habitación para continuar la investigación de la noche anterior.

Fue hace muy poco tiempo que Herscherik se mudó a su residencia actual en el palacio exterior. Antes de esto, se había quedado en la habitación de su madre en el palacio interior, que era bastante pequeña. También tenía que tener su propia habitación para que Kuro pudiera entrar y salir fácilmente.

El estudio al que se había acostumbrado, comenzó a sentirse estrecho, por lo que Herscherik decidió trabajar en su sala de estar.

Kuro había preparado té en una mesa junto a la ventana, y el príncipe procedió a hurgar en la pila de documentos en la parte superior del sofá. Como estaba a cargo de los cálculos en su vida pasada, podía calcular los ingresos y gastos moviendo los dedos como si estuviera usando un ábaco en el aire y confirmar si la cantidad solicitada era igual a la cantidad real.

Aunque los documentos que tenía estaban todos escritos a mano, al usar la herramienta mágica preparada por Kuro, que se parecía a un escáner moderno, Herscherik podía crear copias en papel.

Una práctica herramienta que memoriza las letras y las figuras cuando viertes poder mágico a través de ella y la copia de nuevo en papel cuando vuelves a verter poder mágico a través de ella. Su única desventaja era que, para cada herramienta, sólo podía memorizar una cosa a la vez, y era un elemento consumible con un número limitado de usos. También estaba el hecho de que Herscherik no tenía su propio poder mágico, por lo que no podía usarlo solo. Aun así, aunque tiene sus desventajas, fue un regalo del cielo.

Después de pasar toda la mañana, rodeado de papeles, terminó su almuerzo mientras Kuro salía a saludar al Caballero Personal.

—Frío…

Herscherik se estremeció. Como era de esperar, el aire acondicionado funcionaba demasiado bien. En comparación con el equipo de aire acondicionado de su vida anterior, no había forma de hacer ningún ajuste fino aquí. Aunque dicho eso, también era una tontería llevar ropa gruesa estando dentro.

—Debería estar bien por un momento. Es importante tomar aire fresco.

Entonces, abrió la ventana mientras murmuraba una excusa. Aquí, cometió tres errores.

Primero, dejó la ventana abierta de par en par.

En segundo lugar, no puso ningún peso sobre los documentos.

Tercero, se sintió abrumado por la somnolencia y la satisfacción de tener el estómago lleno. Y así como así, tomó una siesta por la tarde.

— ¡Hersche!

Se despertó en estado de shock debido a esa enojada voz. Ante sus ojos estaba Kuro enojado, dejando al descubierto su ira, y se sorprendió de ver también al Caballero Personal Octavian que estaría trabajando para él a partir de hoy. Así como los documentos esparcidos por su habitación.

No importa cómo lo mires, el viento ha dispersado todo. Realmente, muchas gracias. Herscherik murmuró inconscientemente en su corazón y levantó la cabeza para mirar a Kuro.

— ¡¿Cuántas veces tengo que decirte para que lo entiendas?!

—…Lo siento.

El pequeño miró al enojado mayordomo mientras estaba sentado en seiza encima del sofá.

Él ya aprendió que tratar de luchar contra Kuro en su modo “mamá” era tan imprudente como tratar de detener un camión fuera de control con una mano. Aunque nadie pensó por qué esta capacidad de aprendizaje no se aplicaba a otra cosa.

—Te hablaré después sobre esto. Limpia este desastre. Caballero delincuente, tú también ayuda.

—…Esta bien.

Octavian estaba completamente asombrado.

Podía escuchar la imagen que tenía del príncipe desmoronándose en pedazos.

Por ahora, tenía que ayudar a arreglar esta escena desastrosa o nada más se podría hacer hoy. Octavian miró al príncipe y se encontró con su mirada. Entonces, el príncipe dijo: —Lo siento…

Respondió con una sonrisa amarga al príncipe que realmente parecía lamentarlo.

En ese momento, el asco que solía tener hacia la familia real desapareció en alguna parte. Parecía que este príncipe era muy diferente de lo que había imaginado.

♦ ♦ ♦

Al día siguiente, Octavian volvió a caminar hacia el Palacio Exterior.

Afortunadamente, la ropa que llevaba hoy no era como la de un noble que iba a una fiesta nocturna. Más bien, vestía ropa casual simple: una camisa blanca y un par de pantalones cómodos. Su cabello rebelde y del tono del ocaso, estaba atado simplemente en la parte posterior y en su cintura colgaba su espada favorita, una que lo había acompañado durante muchos años.

El guardia en el camino al castillo miró su ropa con desdén, pero no hizo ningún comentario ya que la posición de Octavian, como Caballero Personal, era más alta que la suya. El guardia solo podía permanecer en silencio y dejarlo pasar.

Si tienes un problema con esto, puedes mencionarlo al príncipe…

Octavian se quejó en su cabeza.

Ayer, cuando terminaron de limpiar los documentos, su nuevo jefe, el príncipe, se recostó en el sofá y comenzó a presentarse.

—Soy Herscherik, el Séptimo Príncipe. Este es mi mayordomo principal, Schwartz. Aunque yo lo llamo Kuro.

— ¿Kuro…?

Llamándolo ‘Kuro’, ¿esto no solo refuerza la idea de que es un perro negro?

El pensamiento insultante apareció en la cabeza de Octavian…

—Cállate. —dijo Kuro bruscamente.

—Kuro, no comiences una pelea. El hecho de que estés molesto porque perdiste el otro día, no significa que puedas ser inmaduro al respecto.

El mayordomo retrocedió, siguiendo la orden de Herscherik, aunque lució una cara malhumorada. Octavian supuso que este hombre probablemente era muy obediente delante del príncipe.

— ¿Urm, señor Okutavian?

—Es Octavian, Su Alteza. Puede llamarme solo Octa, si quiere.

Aunque el príncipe sólo había cambiado algunas letras en su nombre, Octavian se sintió extrañamente obligado a corregirlo de inmediato…

—Puedes llamarme Hersche si quieres. No necesita agregar honoríficos como ‘Su Alteza’ a menos que sea en un entorno formal.

Octavian estaba sorprendido por las palabras de Herscherik, quien dijo esto mientras sonreía muy dulcemente.

Se preguntó a dónde se había ido el orgullo de la familia real, donde insistirían en que era un delito hablarles irrespetuosamente.

No, un miembro de esa familia real está justo enfrente de mis ojos.

—Entonces, señor Okuta.

—Es Octa. No hay necesidad del honorífico.

Octavian corrigió el error en un instante. Herscherik miró a su alrededor, poco dispuesto a encontrar su mirada.

—Bueno, entonces, Octa. A menos que estemos en un área formal, tampoco tienes que hablarme cortésmente. Es muy problemático.

El maestro dijo lo mismo que el mayordomo. Por el contrario, debe ser por el maestro que el mayordomo era así.

—Ahora bien… —Sintiéndose preocupado, Herscherik observó a Octavian de pies a cabeza. —A partir de mañana, puedes usar tu ropa casual nuevamente, con la excepción de cuándo vamos a lugares formales. Aunque, para ser sincero, estas prendas te quedan bien. Te ves bien.

Octavian sintió que Herscherik estaba tratando de no decir lo mismo que su mayordomo había dicho anteriormente. Aunque el príncipe no lo expresó en palabras, sus ojos indicaban claramente todo.

Por eso, al día siguiente, usaba ropa en su mayoría ordinaria cuando llegó al castillo.

Octavian se dirigió hacia la zona sur del tercer piso del Palacio Exterior. En el camino, se cruzó con un hombre que se inclinó al pasar. Más tarde descubrió que era el profesor de idiomas de Herscherik.

Cuando llamó y entró en la habitación, el príncipe lo saludó. La habitación estaba limpia, por lo que el desorden hecho ayer por los documentos dispersos, parecía una fantasía.

—Buenos días, Okuta.

—Buenos días, príncipe. Has confundido mi nombre otra vez.

Al igual que lo que habían hablado ayer, Octavian dejó caer los honoríficos. El príncipe evitó tanto la réplica aguda como el discurso formal y simplemente se disculpó.

No había planes particulares para hoy, informó Herscherik a Octavian. Por lo general, tendría estudios de idiomas, pero Herscherik explicó que el maestro los había cancelado debido a algunos asuntos urgentes.

El espíritu de Octavian cayó cuando supuso que pasaría el día cuidando al príncipe cuando Hersche anunció que se dirigiría a la ciudad del castillo.

— ¿Pero no es difícil obtener permiso para eso tan rápido?

Originalmente, la familia real debía solicitar permiso para abandonar el palacio, con la excepción de áreas designadas como la Academia.

A partir de ahí, tendrían que hacer arreglos para reunirse con la Oficina de Patrulla y los Guardias y determinar el plan para los días que estarían fuera. Esto generalmente tomaría un mínimo de una semana. Eso fue lo que le dijeron a Octavian durante la reunión introductoria del otro día.

—Está bien. —Herscherik sonrió.

Octavian estaba al final de su ingenio cuando vio que la ciudad fuera del castillo se extendía ante sus ojos.

¿Cómo podría saber el príncipe… además un niño de cinco años… sobre este camino secreto…?

El lugar al que fue guiado, fue más allá del patio: un viejo y marchito canal oculto detrás de los árboles. Herscherik retiró hábilmente la rejilla de hierro, y al final del túnel de la vía fluvial se encontraba la ciudad del castillo.

—En la ciudad, no me llames Hersche sino Ryoko. Para Okuta…

—Octa.

De alguna manera, el príncipe parecía haber impreso su nombre como Okuta.

El príncipe miró a Octavian sin moverse.

—Lo recuerdo de una manera extraña, así que no puedo olvidarlo…

El príncipe se quejó, preocupado. El nombre incorrecto ya estaba grabado en su mente, lo que dificultaba el cambio. Preocupado por un momento, Herscherik tuvo una idea y aplaudió.

—Como también estoy usando un alias, usemos un nombre diferente para ti. Naranja, oranju… Sí, te llamaré Orán.

Octavian solo pudo parpadear ante lo que el otro dijo con tanto cuidado.

Recibir un nombre de un aristócrata era una señal de absoluta confianza. No era normal que un miembro de la realeza nombrara a alguien el tercer día en que conocían al otro.

Había pensado en rechazar el nuevo nombre por un momento, pero Octavian no se sintió particularmente preocupado por él. Ser llamado por el nombre incorrecto muchas veces y corregirlo cada vez fue más estresante.

—…¿El significado es?

Por eso no se negó, sino que preguntó por los sonidos extraños con los que no estaba familiarizado. Herscherik recordó que esto había sucedido antes.

—El significado es el color naranja. El cabello de Orán es de color naranja, ¿verdad? Parece la puesta de sol, muy hermoso.

Octavian entrecerró los ojos ante las palabras de Herscherik.

Sus palabras fueron las mismas que su amada le había dicho una vez. Su pequeña sonrisa se superpuso con la sonrisa de la novia de Octavian. Octavian… Orán fue arrastrado hacia atrás, hacia un pasado que deseaba poder olvidar.

Originalmente, esos recuerdos pasados ​​serían dolorosos. Sin embargo, con las palabras de Herscherik, por alguna razón, pensó en ellos de forma cálida y gentil.

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