Herscherik – Vol. 2 – Capítulo 3 (1): Ryouko y Orán explorando la ciudad del castillo

Traducido por Shisai

Editado por Sakuya


Octavian, bajo el apodo de oranju, u Orán según lo dado por el príncipe, fue guiado hasta la ciudad del castillo con incredulidad.

—Pequeña Ryoko~ ¡No te he visto en mucho tiempo! ¡Ven aquí!

— ¡Vendré más tarde!

—Ryoko, esta tierna carne acaba de llegar. ¡Toma una muestra!

—Oh, gracias abuelo.

—Ryoko, ¿el habitual hermano mayor de cabello negro no está contigo hoy? Le pedí que viniera a mi tienda, pero me respondió tan fríamente… ¡Oh, el nuevo hermano mayor detrás de ti es un trozo! Preséntalo a esta hermana, ¿sí?

—Hermana mayor, hacer trampa no es bueno, ¿verdad? ¿No se enojará tu novio otra vez?

El Príncipe Herscherik, quien ahora se hacía llamar Ryoko, avanzó por el ajetreo de la calle con un pincho de carne frita en una mano. Hablando en términos de comida japonesa, era como pollo frito.

Un condimento simple… Ah, quiero beber un poco de cerveza.

Si bien su apariencia era la de un niño de cinco años, por dentro era una mujer soltera de treinta y cuatro años.

En su vida anterior, cuando terminaba las horas extra y no tenía ganas de preparar la cena, iba al supermercado y compraba guarniciones como Yakitori con un descuento del 20%, y terminaba su comida con una cerveza en la mano. Probablemente hubo otras razones, pero, fue sin lugar a dudas, parte de la culpa la comodidad de su vida de soltera lo que la hizo pasar su edad para casarse.

—Príncipe, ¿siempre es así?

—Orán, te dije que me llamaras Ryoko.

Herscherik se estaba metiendo la carne en las mejillas cuando miró hacia atrás y estiró la cabeza para fruncir el ceño a Orán. Posteriormente, también miro la carne ya fría en la mano de Orán. El caballero había recibido la carne frita junto con Herscherik en la tienda, pero aún no había tocado la suya.

—Orán, ¿no vas a comer? Es bastante delicioso.

Lo animó a probar y se metió la carne frita en la boca. No estaba sazonada de manera elaborada, pero el sabor simple era ciertamente delicioso. Herscherik, quien se sintió satisfecho al ver a Orán tragando rápidamente la comida, continuó avanzando a través del ajetreo y el bullicio de la ciudad del castillo.

—Empecé a venir aquí en secreto hace un año. Kuro solía venir conmigo, pero recientemente, se vio abrumado por la cantidad de cosas que debe hacer para su otro trabajo. Como tal, estaba un poco indeciso sobre venir solo…

Estaba realmente agradecido de que Orán pudiera acompañarlo.

¿Hace un año significa que el príncipe tenía cuatro años?

De lo que Orán dedujo, el mayordomo solo había sido asignado recientemente, así que antes de eso, el príncipe iba solo. Además, la gente del pueblo no sabía de la verdadera identidad del príncipe, pero estaban en contacto cercano con él.

Por cierto, incluso cuando Kuro no podía acompañarlo, Herscherik iría secretamente a la ciudad del castillo, y cada vez que Kuro descubriera esto, lo traería de vuelta y lo reprendería. Aun así, no parecía aprender de la experiencia y estaba muy satisfecho con el hecho de que Orán pudiera salir con él incluso cuando Kuro no estaba ahí.

Ese mayordomo sobreprotector estaba haciendo una investigación a petición de Herscherik.

—Orán, ¿estás familiarizado con esta área?

—He venido aquí antes, pero no tanto…

Durante sus días de estudiante, Orán solía ir a la ciudad para jugar con sus amigos. Sin embargo, la mayoría de sus amigos eran nobles, por lo que los residentes de la ciudad del castillo solo los miraban desde muy lejos. Incluso si alguien se acercara, generalmente serían los empleados de las tiendas que trataban de atraer clientes.

No se parecía en nada a Herscherik: el comportamiento familiar y las invitaciones de la gente del pueblo.

—Ya veo, te daré un recorrido.

Y así, Herscherik agarró la mano de Orán y comenzó a caminar con entusiasmo.

Para los extraños, parecía que un hermano menor arrastrando a su involuntario hermano mayor.

La guía del príncipe fue muy precisa.

Sus palabras pasaron de lo que compran las esposas, a cosas que valían su precio, hasta detalles de chismes ociosos, diciendo cosas como: —La comida ahí es deliciosa… El pescado aquí es muy fresco y maravilloso, y el precio también es bueno… Las armas ahí son caras, pero la calidad es la mejor… Este callejón tiene mucha gente mala, así que es mejor no acercarse… La florista de ahí tiene una linda hermana, pero ya tiene un novio… —y así sucesivamente.

—Y de esta manera esta… bueno, no es realmente necesario para mí, pero a Orán y Kuro les puede resultar indispensable. —Y en un susurro, Herscherik informó: —Es un acceso directo al barrio rojo.

Antes que nada, necesito encontrar al tipo que le enseñó este tipo de cosas a un niño de cinco años y golpearlo.

Orán juró en su corazón proteger a Herscherik de esas cosas inapropiadas.

Ahora, hacia el final del recorrido por la ciudad, había una frutería gestionada por una pareja casada. Durante esta temporada, los cítricos se alinearon frente a la pequeña tienda.

— ¡Señora Luisa, señor, vine a visitar!

Cuando Herscherik llamó al mostrador de la tienda, un hombre grande apareció detrás de la sombra de las cajas de frutas e hizo que Orán pusiera su mano sobre su espada.

La persona que apareció, era más alta que él, su cuerpo era más del doble del tamaño de Orán. Parecía alguien que acabaría con ellos si se molestase. Era imposible no ponerse en guardia apenas verlo.

—Orán, está escrito en toda tu cara.

Dicho esto, Herscherik pateó la espinilla de Orán.

El inesperado ataque hizo que Orán se agachara, pero gritar sería vergonzoso, por lo que trató de contenerse.

—Oh, Ryoko, mucho tiempo sin verte. ¡Bienvenida! Hoy no estás con el habitual hermano de cabello oscuro. ¿Quién es esta persona?

Detrás de la sombra del gran hombre con aspecto de oso, apareció una mujer bronceada, glamorosa y de aspecto saludable.

—Señora Luisa, mucho tiempo sin verte.

Ignorando a Orán, quien estaba agachado junto a él, Herscherik le sonrió dulcemente a la dama.

—Mi padre me dijo que estaba preocupado porque yo saliera solo, así que hice que Orán me acompañara.

—Ara, debe ser difícil ser un buena hija.

—Bueno, mi padre es un poco sobreprotector.

Orán se recuperó del dolor y miró con admiración el intercambio. Todo lo que dijo Herscherik era cierto. Es solo que algunas partes fueron omitidas.

— ¿Puedes ayudarme hoy?

— ¡Por supuesto! También puedes usar a Orán si quieres.

Y así, Herscherik y Orán comenzaron a ayudar en la frutería.

Mientras ayudaba al marido con forma de oso a transportar y distribuir los productos, Orán quedó doblemente impresionado.

Herscherik tenía tanta habilidad para atender a los clientes que hizo que Orán quisiera preguntar dónde había aprendido a hacerlo. Los clientes que ya estaban familiarizados con Herscherik se detuvieron frente a la tienda para ver al príncipe después de tanto tiempo y compraron fruta. La forma en que los manejó fue excelente y los cálculos para el cambio se hicieron rápidamente y sin ningún error.

Después de dos horas de Herscherik parado en la tienda, se vendieron casi la mitad de las frutas.

—Cuando llega Ryoko, las cosas siempre se venden rápidamente. Eres de gran ayuda.

Herscherik sonrió tímidamente hacia Luisa, quien se dirigió a él con gran ánimo, mientras abanicaba su rostro con la mano. Aunque recién comenzaba el verano, los rayos del sol brillaban sobre ellos sin piedad. Fue una labor bastante tediosa para Herscherik, quien estaba acostumbrado a quedarse en habitaciones con aire acondicionado.

—Toma, come esto y tómate un descanso. Tu hermano mayor también se está tomando un descanso.

Luisa dijo mientras le daba una jugosa fruta similar a una toronja. Ya se había pelado, exponiendo su carne jugosa y apetitosa.

El pequeño la recibió alegremente y se dirigió hacia la parte trasera de la tienda. Ahí, un Orán un poco cansado estaba sentado, con la cabeza inclinada. Parecía que el esposo lo había usado sin piedad.

—Orán, ¿estás bien?

Herscherik se sentó a su lado y le preguntó mientras comía la fruta. Pero no importa cómo se mire, Orán no parecía estar bien.

—… ¿Siempre haces algo como esto, Príncipe?

—Como dije, no me llames Príncipe sino Ryoko… bueno, nadie parece estar escuchando, así que debería estar bien. Como era de esperar, no llevo los productos ya que ni siquiera puedo levantarlos.

Miró a su alrededor mientras se ponía otra fruta en la boca. Dulzura y acidez se extendieron en su boca y su jugo humedeció su garganta.

Siempre lo he pensado, pero las frutas aquí son realmente excelentes. Es una pena que no podamos tener esto en el castillo.

Debido a que el castillo contrató a una empresa para que les suministrara alimentos, no había oportunidades para el comerciante común. Como era un contrato con un país, la compañía vendía sus productos a un precio relativamente alto. Si quieres comer lo mismo que los del castillo, probablemente te costará el doble.

—Eso no. Quiero decir, ¿siempre vienes a la ciudad del castillo?

—Ah, a eso te refieres. No siempre. También tengo que estudiar. Solo vengo aquí cuando tengo algo de tiempo libre.

— ¿Puedo preguntar por qué?

Herscherik inclinó la cabeza.

Al principio, había varias razones…

Para completar su investigación en la ciudad del castillo, ya que el castillo carecía de toda la información y para confirmar algunos hechos. Pero también había otras razones…

—Probablemente porque no me enseñan todo en el castillo.

Esa puede ser la razón número uno.

Fue Orán quien inclinó la cabeza en respuesta esta vez. Herscherik ya estaba estudiando y trabajando duro con el mejor maestro del castillo. Y fue porque ese maestro tuvo un asunto repentino que atender hoy que los dos pudieron salir.

—En el castillo, ya sabes, no me dirán cuánto cuesta esta fruta.

Cuando Herscherik dijo eso, sacó una fruta de una caja a su lado. Esta fruta madura estaba llena del tiempo, el amor y las dificultades de la pareja.

—Esta fruta, ¿cuánto tiempo y dinero tomó producirse y cuál es el precio de venta? ¿Cuántos impuestos tuvieron que pagar y hay algún beneficio de ellos?

Si hizo esas preguntas, esos tutores en el castillo seguramente no le responderían. Los asuntos de la ciudad del castillo eran cosas triviales para ellos.

—Quiero conocer la realidad de las personas que viven en este país y las cosas que no están escritas en ningún libro. Los libros nos enseñan sobre las grandes figuras del pasado, pero casi no nos enseñan nada sobre el presente.

Herscherik reveló una sonrisa amarga.

Era lo mismo con su vida pasada como Ryoko. Durante un tiempo, solo priorizó el conocimiento de los libros y creyó ingenuamente la información escrita en Internet. Ella pensó que era correcto sin considerar nada más. Pero la realidad es más complicada de lo que se puede escribir, y a veces tienes que decidir por ti mismo lo que está bien o mal.

Orán miró el perfil lateral de Herscherik. No importa cómo lo mirara, la mirada lejana del príncipe no parecía pertenecer a un niño de cinco años.

—Príncipe…

Justo cuando Orán comenzó a hablar, se escuchó un grito femenino antinatural desde la distancia. Luego fue un rugido enojado desde cerca. También se alzaron voces que ordenaban a alguien que llamara a la patrulla.

— ¿Qué está pasando?

Orán miró hacia la fuente de las voces elevadas. Una tensión que rara vez se sentía en la ciudad del castillo, los rodeaba. Reflexivamente colocó su mano sobre la empuñadura de su espada.

Cuando Orán miró a su lado, Herscherik, quien estaba ahí hace unos momentos, se había ido.

— ¡Ryoko! ¡No vayas ahí!

Al oír el grito de Luisa, Orán se levantó de un salto y salió corriendo de la tienda.

Un chico rubio se abría paso entre la multitud y corría hacia el centro del alboroto.

— ¡Estás bromeando!

¿Por qué el príncipe fue primero?

Chasqueó la lengua y persiguió a Herscherik, quien había destrozado cada una de sus suposiciones sobre cómo sería un príncipe de cinco años.

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2 thoughts on “Herscherik – Vol. 2 – Capítulo 3 (1): Ryouko y Orán explorando la ciudad del castillo

  1. Vix says:

    🤣🤣😂😂😂😂😂😂 ¿Se imaginan no saber nada del contexto y que un niño te diga que por ahí la entrada al barrio rojo? 🤣🤣🤣🤣🤣🤣
    Gracias por el capítulo 😍😍😍😍😍😍😍

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