Herscherik – Vol. 2 – Capítulo 5 (2): Investigación, informante y pista

Traducido por Zacc

Editado por Sakuya


Esa mañana Herscherik partió hacia la ciudad del castillo con sus ayudantes, pero actualmente se encontraba perplejo ante el extraño giro de acontecimientos. Había tomado los pequeños y oscuros callejones entre las casas numerosas veces, por lo tanto, sabía que aún se encontraban dentro de los muros de la capital imperial, aunque no estaba seguro de nada más.

Kuro guiaba el trayecto mientras Orán viajaba al final, manteniéndolo atrapado entre ambos.

—Kuro, ¿cuánto falta? —Preguntó el príncipe, incapaz de soportar esta situación. Como era de esperar, realmente no quería continuar caminando sin saber a dónde se dirigían.

—Casi llegamos.

Ya te he oído decir eso tantas veces…

Pensó, dejando salir un suspiro. No tenían tiempo que perder como para estar deambulando sin sentido.

El día después de la visita del rey, se distribuyeron la tarea de interrogar a los familiares de las víctimas y aquellos relacionados con la investigación. Justo como Herscherik sospechaba, más de la mitad de ellos eran aristócratas o personas acaudaladas, pero entre más alta era su posición, más querían ocultar el uso de la droga. Sin embargo, su renuencia a contestar estas preguntas, fue lo mismo que una confesión.

Las personas relacionadas con las víctimas incluso se negaron a hablar con ellos, pero esta reacción delataba sus verdaderos sentimientos y apoyaba las conjeturas del príncipe. No obstante, todavía eran conjeturas, nada era seguro. Es más, no había pruebas.

♦ ♦ ♦

Por cierto, Kuro y Orán investigaron el barrio rojo por sí mismos.

Incluso si es trabajo, es importante que esos dos tengan un descanso.

Con esto en mente, se había despedido de ellos diciendo. —Está bien que se tomen toda la mañana si lo necesitan.

No obstante, por algún motivo, Kuro inmediatamente apretó sus puños contra la cabeza de Herscherik mientras Orán gritaba —¡Eso no es algo que un niño deba decir!

¿Huh? ¡Creí que cualquier jefe razonable diría eso!

A veces olvidaba que físicamente tenía cinco años. Cualquiera actuaría de la misma forma si escuchara a un niño pequeño decirle a alguien: “Diviértete en el barrio rojo”.

Después de eso, los tres habían continuado sus investigaciones, pero hoy, Kuro insistió en que lo siguieran a un lugar, de ahí su situación actual.

—Hemos llegado.

Se encontraban en un callejón tan estrecho que el príncipe podía tocar los edificios que lo formaban con solo extender ambos brazos y estaba lo suficientemente oscuro para que no pudieras distinguir si aún era mediodía. Kuro los dirigió hacia una pequeña puerta, la cual era tan baja que un adulto de mediana estatura necesitaría agacharse para poder entrar.

Es como la puerta de Alicia en el país de las maravillas.

Herscherik recordó el libro de imágenes que leyó cuando era una niña en su vida anterior. Era uno de los libros ilustrados más interesantes, por lo que Ryouko lo leyó muchas veces. Desde entonces comenzaron a gustarle las historias de fantasía. También se podría decir que fue durante ese tiempo que despertó como una otaku.

Sin embargo, la puerta frente a ellos era un poco más grande que la del libro. Kuro la abrió y entró, con el príncipe siguiéndolo mientras recorrían una serie de escalones que se encontraban justo detrás. Al ir bajando, los más altos tuvieron que agacharse un poco. Cuando finalmente llegaron a un área donde pudieron pararse correctamente, el aire estaba lleno con una fragancia densa y sofocante. El aroma era empalagosamente dulce, pero atrayente al mismo tiempo.

Kuro abrió otra puerta al pie de la escalera.

—Hey, informante, los he traído.

—Vaya… tardaste más de lo que esperaba.

La cautivadora voz de una mujer resonó en respuesta. Los tres entraron a lo que imaginaban sería un pequeño sótano, pero resultó ser una habitación lo suficientemente amplia para todos. Las paredes estaban cubiertas por estanterías llenas de libros viejos y objetos sospechosos. Había quemadores de incienso por todos lados llenando el cuarto con el humo de aroma dulce. Incluso el fuego de la lámpara emitía un resplandor siniestro. Por último, la dueña de la seductora voz se hallaba sentada tranquilamente en el sillón del lado opuesto de la mesa a donde se encontraban.

¿Una adivina?

Herscherik hizo la relación en cuanto vio a la mujer. La tenue iluminación de la habitación hacía que su piel se viera más oscura de lo que ya era y que su largo cabello amatista pareciera translúcido. La falta de luz impedía distinguir el color exacto de sus ojos, pero estaba claro que tenían dos tonalidades diferentes. Un lunar debajo de su ojo derecho resaltaba aún más su atractivo.

Su ropa se parecía al vestuario que usaban las bailarinas en las mil y una noches. Con una tela semitransparente cubriendo su boca, era la viva imagen de una adivina de su mundo anterior. En el mundo de fantasía occidental en el que se encontraba ahora mismo, este atuendo no debería ser extraño, pero Herscherik se sintió cautivado, especialmente por cierta parte de su cuerpo.

¡Increíble! ¡Absolutamente impresionante!

El pecho de la mujer sobresalía de sus prendas, cayendo como frutas maduras. ¡Se supone que los pechos así de grandes están limitados al mundo 2D! Para él, esa clase de busto era simplemente asombroso. Al haber sido una chica en su vida anterior, sabía que no era suficiente para esos voluptuosos bebés el únicamente ser grandes. Tenía que existir un equilibrio entre la parte superior e inferior, además de la cintura. A menos que estas tres áreas coincidan, no puedes convertirte en tal belleza. Por supuesto esta es la propia teoría de Ryouko, por lo que las objeciones están permitidas.

¡Tengo tanta envidia!

Muchas mujeres aspiran a tener esa clase de estilo. En su vida pasada, Herscherik tenía la decepcionante figura de una típica mujer japonesa. Es más, probablemente debido a sus hábitos diarios, las partes de su cuerpo que menos quería que resaltaran, siempre sobresalían.

—Entonces, ¿tú eres el séptimo príncipe?

Estaba tan fascinado por el magnífico busto, que cuando lo llamó “príncipe” tuvo que levantar la vista. La mujer mostró una rápida y seductora sonrisa.

—Un placer conocerte. Me llaman la “Informante”.

—Mucho gusto, soy Herscherik.

Si me preguntas si me gustan las mujeres mayores hermosas… la respuesta es… ¡sí, me encantan!

Pensó, mientras asumía una pose triunfante en su cabeza. En su vida pasada, había deseado a todas las bellezas, independientemente del género, para poder admirarlas.

—Así que eres el joven que domesticó a “Colmillo de Sombra”… Aunque, tu aspecto se asemeja más al de una chica.

Herscherik se sintió un poco incómodo, aunque la mirada de la mujer sólo contenía una sincera curiosidad, en realidad él prefería observar antes que ser observado. Detrás de ellos, Orán le preguntó a Kuro: —¿Qué es un colmillo de sombra? —Pero Kuro se mantuvo en silencio.

Por un instante los ojos de la informante se abrieron al comprender algo, antes de entrecerrarse como si hubiera visto algo divertido.

—Ya veo, ya veo. Una joven dama… Sí, esto es interesante. Muy interesante, en realidad.

Herscherik inclinó la cabeza, confundido.

—Um, sin embargo soy más o menos un niño…

—Está bien, pequeña señorita. —Rió la mujer ante estas palabras, mientras sacudía la mano.

En lugar de su perplejo maestro, Kuro abrió la boca diciendo: —Hey, prometiste darnos información si lo traía conmigo. —Incluso ahora su tono sonaba como si quisiera chasquear la lengua.

Sin poder comprender la situación, el príncipe observó a su mayordomo. Quien en respuesta, miro hacia el vacío por un momento antes de rendirse y dejar salir un suspiro.

—Ya que había tan poca información sobre la droga, pensé en comprar un poco. Fue entonces que me pidió que te trajera conmigo.

La informante operaba por dinero. Es por eso que pensó en venir aquí como último recurso, pero no imaginó que le pediría que trajera a Herscherik. El hecho de que no quería hacerlo estaba escrito por toda su cara. Pero eso significaba que Herscherik perdería información valiosa. De modo que por su bien, Kuro decidió traerlo.

—Así que, apresúrate y suelta lo que sabes.

—Hm, déjame ver…

Su suave dedo trazó la línea desde su mejilla hasta la punta de su barbilla. Sus uñas estaban pintadas y brillaban con la luz de la habitación, provocando que se preguntarán si les habían aplicado lamé [1].

La informante permaneció en silencio durante un momento antes de sonreír.

—¿Cómo suenan 100 monedas de plata?

—¡¿Qué?! —gritaron Kuro y Orán al mismo tiempo.

Cien monedas de plata… Eso está al nivel del premio mayor en una lotería de clase alta.

Herscherik inmediatamente convirtió el valor en relación con la moneda japonesa.

Si una moneda de cobre vale alrededor de diez yenes, entonces una de plata deben ser unos diez millones de yenes. Por lo tanto, cien monedas de plata serían un billón de yenes… que número tan poco realista.

—¿Me engañaste? —gruñó Kuro. Su voz solo se volvía así de baja y fría cuando realmente estaba enojado. Antes de que Herscherik pudiera detenerlo, la tranquila voz de la informante resonó por la habitación.

—¿Oh? Estoy segura de que mencioné que si traías al príncipe, estaría dispuesta a negociar con él ¿no? Jamás dije que le daría algo. Mis conocimientos requieren un intercambio equivalente. La información que poseo es suficiente para salvar un país entero. El precio solo parece excesivo si no sabes el valor de lo que puedo decirte. —explicó, desafiando la penetrante mirada de Kuro con una sonrisa traviesa y despreocupada.

—¿Cómo puedes hacer esto? Aunque la vida de muchas personas está en juego…

Las palabras de Orán se mezclaron con ira. Pero ella nuevamente respondió riendo.

—Eso no tiene nada que ver conmigo. No soy de este país, y no me importa cuántas vidas se pierdan. Cuando este lugar caiga, solo me moveré al siguiente.

—¡Qué! —Orán se quedó sin palabras.

Finalmente, la informante volteó a ver a Herscherik.

—Entonces, ¿qué es lo que harás, pequeña señorita? No tengo intención de bajar mi precio de cien monedas de plata. Por supuesto, tiene que pagarse todo a la vez. Ah, pero es inútil ordenarme. Como acabo de decir, no soy una ciudadana de este país, por lo que no tengo el deber ni la responsabilidad de obedecerte.

Herscherik cerró los ojos y reflexionó. Pero sin importar cuanto pensara, no pudo encontrar una forma de conseguir tanto dinero.

—Mmm… No importa cómo lo vea, será difícil de conseguir. Así que, no puedo comprar la información.

—¡Príncipe!

La voz de Orán retumbó por todo el cuarto. Intentó acercarse, pero con solo una mirada el caballero se detuvo y Herscherik continuó hablando.

—No obstante, creo que eres tú quien debe compensarnos.

—¿Compensarlos?

La mujer había sido tan indiferente y despreocupada desde que entraron, pero por primera vez, su tranquila expresión cambió cuando frunció el ceño.

—Señorita informante, Kuro aceptó tu solicitud de traerme aquí, y llegamos apresuradamente esperando recibir ayuda. ¿No piensas que solo decirnos el precio de tus servicios es muy poco como compensación por la pérdida de nuestro valioso tiempo? Realmente no puedo llamar a esto un intercambio equivalente.

Herscherik sonrió y la informante se quedó sin palabras. Poco después sostuvo sus costados y rompió a reír. Golpeó la mesa frente a ella tan fuerte que el príncipe temía que la rompiera. Incidentalmente, esos dos frutos caídos y maduros también rebotaban juntos. Ciertamente objeto de envidia.

—¡Bien! ¡Eres muy buena, pequeña señorita! ¡Ya había olvidado completamente cómo se sentía esto!

Lágrimas aparecieron en las comisuras de sus heterocromáticos ojos. La mujer recuperó el aliento y continuó hablando.

—Tienes razón. Justo como mencionaste, esto no sería un intercambio equivalente. En ese caso, te daré una pista.

Acomodándose correctamente en su asiento, cerró los ojos. Después de un momento de silencio, los abrió un poco y declaró estas palabras.

Principio y fin. Así como, toda y una. Esa es tu pista.

Sus palabras parecían un acertijo, causando que Herscherik inclinara la cabeza. Por lo que la informante añadió.

—Tendrás que descubrir el resto tú mismo.

Al menos puedes hacer eso, ¿verdad? es lo que implicaba su sonrisa. Esta era su forma de compensarlos.

—Entiendo. Gracias señorita informante.

La mujer agitó sus manos indicando que se apresuraran a salir. Pero cuando los tres le dieron la espalda.

—Ah, la niña se queda. Dejaré que ustedes chicos esperen afuera, ¿de acuerdo?

Kuro se dio la vuelta y le lanzó otra mirada asesina, pero Herscherik lo calmó y le pidió que obedeciera. Por lo tanto, solo ellos dos permanecieron en la habitación.

—Normalmente no le doy consejos a las personas. —Comenzó la informante.

Después de esto, el príncipe sintió que el ojo izquierdo de la mujer brilló repentinamente, pero debe haber sido por la oscuridad de la habitación.

—Tú eres luz. Estoy segura de que muchas personas verán tu luz como esperanza.

Sus palabras y tono eran solemnes, un completo contraste con su actitud casual de antes. Este cambio lo puso nervioso, pero la informante no le prestó atención.

—Sin embargo, si intentas seguir por este camino en el futuro, te enfrentarás con numerosas difíciles decisiones. Y si tomas la incorrecta, perderás lo que atesoras. ¿Continuarás por este camino hasta perder todo lo que amas?

Herscherik cerró los ojos y reflexionó sobre estas palabras.

No estoy seguro de a que se refiere con “perder lo que atesoro”. Pero ya me he decidido.

Abrió los ojos y miró directamente a la mujer. Entonces dio voz a su determinación. Al oír esto, la informante abrió los ojos por un segundo antes de darle otra cautivadora sonrisa. Esta tenía un sentimiento mucho más sugestivo que todas las anteriores.

—Realmente eres interesante, pequeña señorita.

La informante miró hacia arriba. Ahí solo estaba el techo, pero era como si estuviera mirando hacia el cielo.

—Esto es un extra, no pierdas el reloj de bolsillo que llevas contigo. Es la única cosa que puede salvarte. —En cuanto terminó de hablar agitó la mano como si lo despidiera.

Herscherik le agradeció nuevamente y dejó la habitación, al salir fue recibido por los preocupados Kuro y Orán. Fue entonces que pensó repentinamente en algo.

¿Cuándo le mostré mi reloj de bolsillo?

No obstante, esa duda aparentemente trivial, desapareció de su mente cuando llegaron a su próximo destino.


Zacc
Hola, soy Zacc, de ahora en adelante me encargaré de la traducción de Herscherik, espero lo disfruten. ^_^

[1] El lamé es una tela de efecto metálico o brillante hecha con seda e hilos de oro, plata o cobre. Normalmente se usa para confeccionar vestidos de fiesta. Quiere decir que sus uñas eran brillantes y llamativas como un vestido.

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