Katarina – Volumen 8 – Capítulo 3: La Asamblea Internacional (3)

Traducido por Shisai

Editado por Sharon


—Joven señorita, por favor despierte. Ya es de mañana.

Me desperté con la voz de Anne, como siempre. Había dormido bien, así que no tuve ningún problema en levantarme.

¡También daré lo mejor de mí en el segundo día de la Asamblea!

Hoy asistiría a una fiesta de té con las mujeres nobles de los países participantes.

El razonamiento era el siguiente: utilizar el primer día para intercambiar información entre nobles de alto rango y el segundo para intercambiar información entre damas.

El lugar y la gente serían diferentes, pero lo que tenía que hacer seguía siendo más o menos lo mismo, así que me dijeron que fuera cuidadosa y correcta en todo momento.

Como esta reunión era solo para mujeres, mi aliado de confianza y solucionador de problemas Keith no estaría allí, pero iba a tener a Mary y Sophia, mis amigas de confianza, a mi lado.

Junto a ellas, volví a entrar en ese fascinante círculo de personas, donde confluían diferentes nacionalidades y formas de vestir.

A pesar de que se llamó una fiesta del té, no estábamos sentadas. A todos se les hizo comer y beber de pie, para que pudieran caminar y hablar con más personas.

Reconocí algunas caras del día anterior, pero también vi muchas nuevas.

¿Todas me volverán a preguntar sobre el Ministerio? Temí, pero una de las damas, después de que nos saludamos, me preguntó algo completamente diferente e inesperado.

—¿Es cierto que tu hermanastro Keith todavía no está comprometido? —preguntó una señorita de un país vecino, que parecía un poco más joven que yo.

¡Eso realmente salió de la nada!, pensé, sorprendida, pero respondí con honestidad.

—Sí. Todavía no tiene prometida.

Tan pronto como pronuncié estas palabras, por alguna razón, un enjambre de damas extranjeras me rodeó.

En segundos, me estaban entrevistando agresivamente, con preguntas como: “¿Qué tipo de chica le gusta?”, y, “¿Ya hay candidatas?”

Esas mujeres eran tan intensas que terminé respondiendo de mala gana.

—Realmente no conozco sus gustos, y no creo que haya candidatas en este momento —titubeé.

Esta no era la primera vez que alguien me preguntaba por Keith en una fiesta de té, pero por lo general lo hacían con mucha más calma.

Finalmente me dejaron ir después de que terminaron de decirme sus rangos y qué las hacía especialmente atractivas.

Agotada, me acerqué a Mary, quien me había estado mirando durante todo el calvario y se compadeció de mí.

—Esas eran unas señoritas frenéticas —dije con un suspiro, y Mary me explicó lo que estaba pasando.

—Tu hermano es un joven extremadamente guapo después de todo. La gente de nuestra alta sociedad se ha acostumbrado a él, pero para los extranjeros que lo ven por primera vez esta reacción no es sorprendente. Nuestros príncipes, sir Nicol, y otros están recibiendo un trato muy similar.

—¿De verdad? Ayer pasé todo el día con Keith, pero no vi que se le acercaran muchas chicas —dije recordando el primer día de la asamblea, y Mary se rió.

—Por supuesto, están en un país extranjero junto con sus padres y socios, es normal que se contuvieran. Pero hoy solo hay mujeres reunidas aquí, por lo que no tienen ninguna razón para contener su emoción.

—Oh, ya veo.

También hablé solo de cosas románticas con chicas, así que tenía sentido.

—Ahora que lo pienso… ¿Dónde está Sophia?

Se había reunido con nosotros, pero, incluso después de hacer mi mejor esfuerzo por todo el pasillo, no pude encontrarla.

—Ella está ahí —dijo Mary con tristeza mientras señalaba hacia una pequeña multitud de personas.

—¿Dentro de esa multitud?

—Sí. La rodean y le hacen preguntas sobre su hermano.

La pobre Sophia, por causas ajenas a ella, salvo la de tener un hermano guapo, estaba sufriendo el mismo destino que yo, y con más mujeres haciéndole preguntas.

Quería ayudarla, pero después de ver por mí misma lo difícil que era escapar de ese círculo de bestias, no pude encontrar el coraje para entrar.

Lo siento, Sophia. Solo responde suficientes preguntas y desaparecerán, lo prometo, le pedí disculpas dentro de mi corazón.

Mary, a juzgar por la forma en que miraba a la multitud, se sentía igualmente mal por no poder ayudarla.

—Oye, Mary, ¿también te rodearon para hacer preguntas sobre el príncipe Alan? —le pregunté a ella.

Dijo que las damas extranjeras estaban locas por los príncipes, así que pensé que ella también tenía que resistir sus preguntas. Sin embargo, ella negó con la cabeza.

—Parecían envidiarme por estar comprometida con un príncipe tan maravilloso, pero no fueron tan descaradas como para pedir nada directo a su prometida. Si bien es cierto que parecen estar demasiado emocionadas, todas estas personas aún se dan cuenta de que están aquí representando a su propio país, por lo que nunca cruzarían la línea con un hombre comprometido. Supongo que no te preguntaron nada sobre el príncipe Jared.

—Tienes razón. Hicieron preguntas sobre Keith, pero solo me dijeron lo envidiosas que estaban por tener al príncipe Jared como prometido.

—¿Ves? Por eso no pueden contenerse cuando se trata de hombres guapos que no están comprometidos.

Pensando en ello, es obvio que, para las mujeres que buscan casarse, los hombres guapos que todavía no están comprometidos serían los candidatos perfectos.

—Sin embargo, estoy segura de que hay muchos hombres solteros guapos. ¿Por qué todos se arremolinaron alrededor de Sophia y de mí así? —pregunté, levantando una ceja, y Mary se rió de nuevo.

—Tienes razón. Nuestro país está lleno de gente guapa —dijo mientras tomaba un sorbo de té. Escuchar eso de una chica tan hermosa como ella lo hizo mucho más convincente.

Este país, especialmente a mi alrededor (o más bien alrededor de María, ya que ella era la protagonista), tenía una cantidad ridícula de gente atractiva, incluso para un juego otome. No es de extrañar que las damas extranjeras reaccionaran así.

—He escuchado las opiniones de la mayoría de los participantes hoy, y parece que Nicol y Keith se encuentran entre los más populares en la Asamblea de este año —dijo, tomando otro sorbo de su té.

Se veía tan relajada, bebiendo su té en un rincón, pero en realidad siempre estaba recopilando información.

Asombroso. Realmente debería aprender a ser más como ella.

Sin embargo, Nicol y Keith también eran increíbles.

—Es impresionante cuando piensas en cuántas personas hay aquí. ¿No hay nadie tan popular de otros países?

Con todos estos participantes, me hubiera sorprendido de que no hubiera.

—Uhm, bueno, el príncipe de Ethenell también está gozando de mucha popularidad, pero como no tiene parientes femeninas, no hay nadie aquí a quien hacer preguntas sobre él.

¿Cómo aprendió tanto sobre todos tan rápido? Además, Ethenell… Ese es el país de donde viene Cesar. Él también es muy guapo, pero tal vez la próxima vez que lo vea debería preguntarle sobre el príncipe, pensé para mí misma, y, antes de darme cuenta, una vez más estaba rodeada de mujeres que querían preguntarme por Keith.

Después de un tiempo, una vez que la fila de personas a mi alrededor se había dispersado lo suficiente como para que pudiera escapar, me excusé diciendo que tenía que ir al baño.

Salí y descansé en un pasillo no muy lejos, suspirando profundamente.

Estaba tan cansada. Todas me hicieron las mismas preguntas. Ojalá pudiera escribir las respuestas en una hoja de papel y pegarlas en la pared. No quería volver… pero tenía que hacerlo.

Estaba mirando el jardín afuera cuando escuché las voces chillonas de damas enamoradas.

¡¿Me persiguieron hasta aquí para obtener más información sobre Keith?!

Me preparé y me di la vuelta, pero no encontré ninguna dama noble. Sin embargo, encontré algunas sirvientas que, a juzgar por sus uniformes, habían venido aquí desde el extranjero.

Se sonrojaban tanto como sus contrapartes nobles, y todas miraban algo.

Seguí sus miradas y encontré a un hombre guapo de ojos azules y cabello azul que vestía el uniforme típico de los sirvientes Sorcie.

—¿Sora? —me pregunté, pero estaba tan sorprendida que no pude controlar mi voz, que se volvió tan fuerte que él se fijó en mí. Cuando nuestras miradas se encontraron, pareció molesto.

¿Qué pasa con eso? ¿Así es como mira a un colega que no ve desde hace tiempo?, pensé, decepcionada, y empezó a caminar hacia mí.

—¿Puedo ayudarla, señorita? —dijo con una sonrisa obviamente falsa. Traté de preguntarle qué le pasaba, pero me interrumpió de inmediato con una voz baja—. No digas nada comprometedor —me dijo, con esa misma sonrisa, y noté que podría haber hecho algo mal, así que cerré la boca—. Oh, ya veo que te has perdido. Estaría muy feliz de mostrarte el camino —dijo entonces, de repente, y me guió a algún lugar donde el grupo de sirvientas no pudiera vernos.

Una vez allí, dejó escapar un gran suspiro.

—Ya te encontraste con María, ¿no? Así que espero que sepas por qué estoy aquí —dijo, y recordé mi encuentro el día anterior.

Sí, María estaba vestida de sirvienta para una misión, y eso probablemente era un secr… ¡Ah!

—Entonces… estás investigando algo, así que sería un problema si la gente se enterara de que realmente trabajas para el Ministerio, ¿verdad?

—Exacto. Así que lo entiendes —dijo, sonando un tanto sarcástico—. Mi misión es clasificada, así que finge que no me conoces mientras esté aquí. Todos saben que trabajas para el Ministerio.

—Sí. —Es todo lo que pude decir después de que me lo dijera con una expresión seria en su rostro—. Pero —no pude resistirme a preguntar—, ¿qué tipo de misión es?

—No necesitas saberlo. En realidad, no metas la nariz en esto. Simplemente harías todo más complicado.

Su respuesta me hizo sentir mal, ya que él era el único otro recién llegado de mi departamento.

—Estoy ocupado, así que me iré ahora. Probablemente tengas tus deberes de dama noble que atender —dijo antes de alejarse rápidamente.

Si la Asamblea era parte del juego, entonces era natural que Sora también estuviera aquí.

Aún sin saber nada sobre la misión del Ministerio, volví al pasillo, donde una vez más me inundaron las preguntas sobre Keith.

Pasé el resto del día respondiendo a esas damas, lo que me hizo sentir tan cansada como ayer, aunque fuera por una razón diferente.

Sophia, quien lo pasó peor que yo, parecía agotada. Nos dimos la mano en silencio y nos despedimos por el día.

Regresé a mi habitación y me cambié rápidamente, tal como lo había hecho el día anterior, y luego comí algunos de los bocadillos que Anne había preparado para mí. Estuve tan ocupada durante la fiesta del té que ni siquiera pude comer bien y me moría de hambre.

Me pregunto si él también vendrá hoy.

Miré por la ventana, pero, al no ver a nadie allí, volví decepcionada a mis bocadillos.

Quizás esté demasiado ocupado hoy, pensé mientras miraba alrededor en mi habitación, hasta que mis ojos se detuvieron en el Pacto Oscuro, el cual había dejado descuidadamente por ahí.

Se suponía que debía cuidarlo bien, así que lo volví a meter en mi bolso.

Por otra parte, ¿quién querría robar esto? Nadie, excepto algunas personas selectas del Ministerio, saben siquiera que existe.

Sentí como si me observaran y me volví hacia las ventanas, pensando que tal vez César había venido, pero no estaba.

Debo haberlo imaginado.

—Grrrrr…

¿Escuché algo como un animal gruñendo? Volví a mirar hacia la ventana y, esta vez, lo encontré allí, de espaldas a mí.

¡Él vino!

Me levanté de la silla, me metí algunos bocadillos en los bolsillos, salté por la ventana y salí al jardín, olvidándome de todo lo que había oído sobre el gruñido.

Una vez más, se fijó en mí antes de que pudiera decir nada y se volvió hacia mí.

Como era de esperar de un ex mercenario.

—Buenas noches, Cesar.

—Buenas noches —respondió con una sonrisa—. Pareces incluso más cansada que ayer. ¿Estás bien?

No pude evitar desahogarme con él.

—Me he pasado todo el día respondiendo a las preguntas que las mujeres extranjeras hacían sobre uno de nuestros hombres nobles que todavía no tiene prometida, y eso fue agotador.

—Su país está lleno de hombres y mujeres atractivos. Todo el mundo estaría loco por ellos —asintió.

—¿La gente de tu país también lo es?

—Sí, por supuesto. Es raro ver gente tan guapa en Ethenell, y aquí hay tantas —dijo riendo.

—¿Raro? ¡Pero también eres muy guapo! —dije, mirando su hermoso rostro.

Solo por un segundo, me miró, sorprendido, pero luego comenzó a reír de nuevo.

—Ja, ja, ja, por qué, gracias. Pero a las damas nobles les suele gustar un tipo de hombre más refinado, como los príncipes que tienes aquí en Sorcie.

—Supongo que es cierto…

Cesar no se parecía al príncipe de los cuentos de hadas como Jared, pero estaba segura de que a algunas chicas les gustaba el tipo rudo.

Quizás no había muchas de esas chicas en Ethenell. Hablando de Ethenell…

—Por cierto, he oído que el príncipe de Ethenell también es muy popular. ¿Qué tipo de persona es él? —pregunté, recordando mi conversación anterior con Mary.

—¿Nuestro Príncipe? Uhm, bueno… él es… Supongo que depende de a quién le preguntes —respondió de una manera muy indirecta mientras se rascaba la cabeza.

—Todas las mujeres dicen que es muy guapo.

—Sabes, se puso muy bonito para la ocasión, así que tal vez se vea un poco mejor que de costumbre… De todos modos, querías escuchar más de mis historias de ayer, ¿verdad? Dejemos de hablar del príncipe.

No entendía por qué no quería hablar de él, pero también era cierto que quería escuchar sus historias del extranjero, así que le pedí que comenzara a contarlas.

—Oh, claro —dije, sacando los bocadillos de mis bolsillos—. Comer algo dulce realmente ayuda cuando estás cansado. ¿Te gustaría uno? —pregunté, y los ojos de Cesar se abrieron como platos mientras me miraba—. ¿No… te gustan las cosas dulces? —pregunté y, después de mirar sorprendido por mi pregunta, se echó a reír.

—Me gustan. Gracias, tomaré uno —dije, luego tomó uno de los bocadillos y se lo comió.

—Vaya, esto es delicioso.

—¡Lo sé, ¿verdad?! Es de una famosa tienda del centro. Se venden tan rápido que es difícil conseguirlos… ¡y, oh, prueba una de estas galletas! ¡Son tan hojaldradas y deliciosas! —dije emocionada por los dulces, y Cesar se rió una vez más como un niño, mostrando los dientes.

—Esto también se ve bien, gracias.

Seguimos comiendo dulces mientras me contaba sus historias, y en realidad le debieron gustar mucho las cosas dulces, ya que seguía felicitando las cosas que le ofrecía.

Sus historias eran tan fascinantes que no me di cuenta del tiempo que pasaba hasta que el sol estaba a punto de ponerse. Me dijo que era hora de volver.

—Dime, mañana… —comencé a decir, pero recordé que, al día siguiente, estaría ocupada desde la mañana con los preparativos para el baile. Casi todo el mundo iba a participar, y comenzaría por la noche y duraría hasta altas horas de la noche.

Antes de que pudiera explicarme, él intervino.

—Estoy un poco ocupado mañana —dijo, sonriendo torpemente—, así que tendrá que ser otro día.

Solo quedaban dos días para la asamblea: uno para el baile y otro para los simples saludos de despedida.

Después de eso, todos los nobles regresarían a sus propios países y sus sirvientes obviamente los seguirían.

Nos conocíamos desde hacía pocos días, pero Cesar me gustaba mucho. No quería separarme de él tan pronto.

—¿Te gustaría…?

¿…reunirnos de nuevo antes de tener que irte?

Quería preguntar, pero solo logré sacar la primera parte. La segunda parte fue ahogada por mi grito de sorpresa, porque mientras trataba de acercarme a Cesar, tropecé con algo y comencé a inclinarme hacia adelante.

Me preparé para el impacto, pero en lugar del suelo duro que esperaba, me encontré cayendo en un par de brazos musculosos: Cesar me había impedido caer.

—G-Gracias —dije, todavía entre sus brazos.

—Ten cuidado, ya está oscuro —dijo, y luego, susurró algo para sí mismo, claramente presa del pánico—. ¡Oh no! ¡Se cayó!

—¿Qué se cayó? —pregunté y, al levantar la vista, noté que su rostro estaba muy cerca del mío.

Aunque tan guapo como siempre, tenía algo diferente: sus ojos.

Minutos antes sus ojos habían sido negros, pero ahora su ojo derecho era de un color dorado brillante.

—Cesar… ¿qué te pasó en el ojo?

—¿Oh, esto? —respondió, un poco molesto por la pregunta—. Normalmente tengo trozos de vidrio negro en los ojos, pero uno se cayó.

—Entonces… ¿eso significa que este es el color real de tus ojos?

—Sí, eso es correcto.

—¿Por qué te tomaste la molestia de esconderlo?

—No ves a mucha gente con ojos como estos en este país, ¿verdad? Bueno, lo mismo ocurre en Ethenell… Mi madre nació en un país lejano, donde esto era normal, pero para mí es todo lo contrario. La gente probablemente se asustaría.

Tenía razón en que este color era raro. Nunca había visto a nadie con hermosos ojos dorados así, brillando tanto a pesar de que el sol estaba cerca de ponerse y el jardín oscurecía.

No pude evitar mirarlo a la cara.

—Lo siento… tú también estás asustada, ¿verdad? Me voy. Ten cuidado…

—Es tan hermoso…

—¿Qué?

—Tu ojo. Brilla como el sol…

—¡¿Huh?!

Tan pronto como alabé sus ojos, Cesar se quedó paralizado.

—¿Cesar?

De repente, me soltó y apartó la mirada de mí.

—Perdóname…

Traté de acercarme para ver qué había sucedido, pero él se alejó más para evitar que hiciera eso.

¿Por qué está haciendo esto?, pensé, preocupada, y empezó a hablar.

—¿No me tienes miedo? —preguntó, y su voz sonaba muy diferente de cómo había sonado hasta ahora. Sonaba frío y distante.

—¿Qué?

—Mis ojos, o el hecho de que era un mercenario. Lo siento, pero no merezco la aprobación de nadie. No me arrepiento, pero me doy cuenta de que no soy alguien a quien la gente debería admirar tampoco —dijo, levantando una de las comisuras de la boca.

No era la herramienta más afilada del cobertizo, pero entendí lo que quería decir. Como mercenario, ser temido debe haber sido parte de su trabajo.

—Pero no das miedo. Y realmente me gustan tus ojos —dije.

No sabía casi nada sobre su pasado. No sabía qué tipo de persona era. Lo que sí sabía es que era tan amable de entretenerme con sus historias a pesar de estar cansado, y que le gustaban los dulces que le daba. En mi libro, eso lo convierte en una buena persona, no en una que da miedo.

Sin embargo, al escuchar mis palabras, se congeló una vez más. Su última declaración había dejado en claro que este era un tema delicado para él, y tal vez debería haber elegido mejor mis palabras.

Desafortunadamente, todo lo que pude hacer fue decirle con honestidad lo que sentía. Quizás las cosas hubieran sido diferentes si yo fuera la protagonista del juego, pero no lo era.

Esperé su respuesta. Tenía miedo de haberlo lastimado y de que ya no lo encontraría.

Después de permanecer en silencio por un rato, habló.

—No puedo encontrarme contigo mañana, pero pasado el día siguiente, antes de irme, pasaré por este jardín. Me gustaría que vinieras también.

—¡Sí! —le dije, y se escapó tan rápido como un animal salvaje.

Todavía no sabía cómo lo había hecho sentir lo que le había dicho, pero al menos sabía que podíamos volver a vernos, y eso me hacía feliz.

Regresé a mi habitación, con cuidado de no tropezar más.

El baile me esperaba al día siguiente y prometía ser el evento más agotador hasta ahora. No perdí tiempo en sumergirme en mi cama y quedarme dormida.

Shisai
Owww, fue tan lindo, ¿un chico más para el harem?

♦ ♦ ♦

Janne me estaba esperando fuera de mi habitación.

—Oye, Cesar, ¿dónde has…? ¡¿Qué te pasó en los ojos?! —dijo tan pronto como me vio.

Este chico tiene talento para aparecer siempre en los peores momentos…

—Iba a dar un paseo. Dejé caer uno de los trozos de vidrio, pero tengo extras, así que está bien —le dije, empujándolo a un lado para poder entrar en mi habitación.

Me conocía lo suficiente como para saber que, cuando actuaba con tanta frialdad, significaba que no quería que me hablaran.

—Nos vemos mañana —dijo, y se fue.

Me senté en el sofá, solté un fuerte suspiro y me incliné hacia atrás.

Simplemente no pude calmarme. Había estado ocultando el raro color de mis ojos cuando estaba en público en Ethenell, y eso se duplicó para otros países.

Mi madre solía decirme que tenía unos ojos bonitos cuando era pequeño, pero todos los que me miraban lo hacían con miedo o disgusto.

Ojos como estos se consideraban un rasgo positivo en el lejano país de mi madre, pero en esta región, solo en virtud de su singularidad, se los consideraba malvados y aterradores.

Recuerdo haber sido intimidado por ellos durante mucho tiempo en el palacio, después de quedarme huérfano.

Mis hermanastros y hermanastras, quienes no podían soportarme, me perseguían llamándome un monstruo, una abominación con ojos dorados. A menudo, dejaban de insultarme y empezaban a lanzar piedras y palos.

Por eso, había llegado a odiar los ojos que tanto le gustaban a mi madre.

Me sentí tan avergonzado por ellos que, una vez que me convertí en mercenario, me dejé crecer el pelo para ocultarlos tanto como fuera posible.

Cuando, en alguna ocasión, se los mostraba accidentalmente a alguien, se aterrorizaban de mí. La gente tiene miedo de los que son diferentes.

Por otro lado, fue una excelente manera de infundir miedo en los corazones de mis enemigos. El nombre del “lobo de ojos dorados” era suficiente para hacer temblar a los soldados, y esta característica mía se había convertido en una especie de arma.

Mantuve mis ojos ocultos de las personas a las que no quería asustar, especialmente a las chicas, ya que lo último que quería era que comenzaran a llorar.

De vez en cuando, sin embargo, una chica coqueta se acercaba lo suficiente como para verlos, y al momento siguiente estaba huyendo con una expresión horrorizada.

Ellas fueron quienes se me acercaron al principio, lo que lo hizo aún peor. Las damas de la noche, como les pagaban por estar conmigo, no irían tan lejos como para huir, pero podía ver el miedo en sus ojos mientras miraban los míos.

Después de pasar años en el palacio, rodeado de gente que me odiaba, había aprendido a adivinar lo que alguien estaba pensando solo por su expresión facial.

Estaba tan frustrado con la forma en que reaccionaban las chicas que comencé a usar piezas de vidrio negro cuando estaba cerca de ellas.

Katarina, la chica que había conocido recientemente en el jardín del castillo, era diferente a las demás. Tenía algo de infantil, e incluso alguien mucho menos hábil que yo podría leer lo que estaba pensando solo por su expresión.

Estar con ella era divertido y placentero, por eso no quería ver su rostro retorcido de miedo, mucho menos dirigido a mí.

Así que hice todo lo posible para evitar mostrarle mis ojos… pero al destino le gusta gastar las bromas más crueles. Los pedazos de vidrio que me ponía en los ojos para ocultar su color casi nunca se caían, pero lo hacían en el peor de los casos. Traté de no mostrarlo, pero estaba extremadamente nervioso en ese momento.

Ni siquiera podía mirar la cara de Katarina. No quería ver esa expresión de horror a la que me había acostumbrado tanto a lo largo de los años.

Pero sus palabras me sorprendieron.

—Brilla como el sol… —me dijo. Me sorprendió tanto que me di la vuelta para verla y, efectivamente, tenía el rostro de alguien que estaba mirando algo hermoso.

Recordé la forma en que mi madre solía mirarme.

Sentí que podía decirle con honestidad las cosas que había mantenido ocultas hasta ese momento. Le dije que no me merecía sus elogios.

Cuando salí del palacio era un niño sin experiencia y no había forma de que pudiera ganarme la vida con un empleo adecuado. Pasé de un trabajo sucio a otro, porque no tenía otra opción.

Nunca me arrepentí de eso, pero sentí que nadie me miraría con una mirada tan cálida como la de mi madre.

Me acostumbré a que me temieran y comencé a evitar lugares limpios y hermosos, temiendo no encajar.

Sin embargo, esta chica, que obviamente fue criada en el ambiente más limpio y hermoso, no me rechazó. Ella me miró sin miedo en sus ojos.

Sentí como si su mirada hubiera atravesado todo el camino hasta mi corazón.

Ah, me va a robar el corazón…

Pero incluso si, por improbable que fuera, ella me hubiera aceptado, como príncipe de Ethenell, no podría simplemente enamorarme de chicas de otros países.

Mi instinto me dijo que era peligroso quedarme allí y me escapé.

Pero el hecho de que casi inconscientemente hice la promesa de volver a vernos demostró lo mucho que la quería.

Al principio me gustó, pero al ver la forma en que me miró a los ojos y lo que me dijo después de eso, me arriesgué a enamorarme por completo de ella.

Y, a diferencia de aquellas mujeres a las que se les pagaba por halagarme y ser corteses conmigo, ella no tenía nada que ganar al hacerlo. Solo dijo lo que había pensado, y eso es lo que lo hizo tan poderoso.

Estaba haciendo todas las cosas que tenía que hacer para enamorarme de ella, y sin siquiera quererlo o darme cuenta… Eso era realmente aterrador de alguna manera.

Pensé que no tendría ningún problema en separarme de ella, pero ahora me había vuelto codicioso.

No pensaba en Katarina como una esposa potencial, como había dicho Janne, pero me hubiera gustado traerla de regreso a Ethenell conmigo.

No era un país tan rico como Sorcie, pero, gracias a mi hermano, se había vuelto mucho mejor que antes.

La vida en nuestro castillo estaría lo suficientemente cerca de lo que disfrutaba ahora.

Tenía la sensación de que alguien tan interesado en otros países como ella podría aceptar venir conmigo, incluso si no me conocía desde hace tanto tiempo.

Entonces podría llegar a conocerla mejor, acercarme más y, finalmente…

Bueno, parece que ya me ha robado el corazón.

Shisai
Ayyyy, me pone mal, me está gustando Cesar, pero se va a poner re triste cuando sepa que ella ya está comprometida

Sharon
Como que lo shipeo con Sophia… Ambos se consideraron monstruos por las palabras de quienes les rodeaban hasta que Katairna les dijo que eran hermosos. Siento que podrían, por lo menos, hacerse amigos.

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8 thoughts on “Katarina – Volumen 8 – Capítulo 3: La Asamblea Internacional (3)

  1. Lady Relámpago says:

    No sé pero como que vi a Katarina super interesada en Cesar más de lo que ha estado con el resto del harem ¿Y si…? bueno no nos adelantemos aún, todavía pueden suceder muchas cosas.
    Pobre de Cesar cuando se entere de su compromiso 7^7 pero oficialmente puedo decir que hay un nuevo miembro del harem

  2. Yinett says:

    He vivido engañada! Xd Me pasé dos semanas meditando por que si en la portada tenía los ojos amarillos Katarina decía que los tenía negros 🤣🤣🤣 Ahora todo tiene sentido.jpg
    Que lindaaaas las interacciones de este cap T-T En serio casi que los shippeo xd (que bellos los sentimientos de Cesar ;-;) pero estoy segura que van a descubrir sus identidades durante el baile
    Concuerdo con Sharon, me recordó a la situación de Sofía… pensé algo así como “Oro y Rubíes” xd
    Muchas gracias por el cap!

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