La Princesa derriba banderas – Capítulo 95: El intercambio del segundo príncipe

Traducido por Ichigo

Editado por Sakuya

El elaborado jardín se extendía como un laberinto, formando mi camino en una red. Aunque lo intrincado del patrón era hermoso a la vida de Crowe, era más difícil de admirar desde el suelo.

Mientras pensaba en cómo los jardineros se enfadarían conmigo si hubieran escuchado mis pensamientos, empecé a caminar.

—Es tan difícil caminar aquí. No sé mucho de arte, pero ¿por qué no hacer un camino recto y acabar con ello? Honestamente, deberías poder disfrutar de un jardín con simples senderos en el suelo. No hay necesidad de poder volar solo para apreciar una vista bonita. Es solo un obstáculo de esta manera.

Las palabras que tenía en mi cabeza fueron escupidas por el chico de al lado con gran ira.

—Lo digo en serio cuando digo que, desde el fondo de mi corazón, no puedo ni siquiera empezar a entender a aquellos que se llaman a sí mismos artistas. ¿No lo crees tú también, Johan?

El joven a mi lado sonrió y me instó a aceptar.

Era una cabeza más baja que yo y su cuerpo podría describirse como demasiado delgado para su propio bien. Pero, para un chico de su tamaño, su actitud era increíble. Aunque su aspecto para nada era malo, se podía notar el aire sobrio que desprendía. Su pelo y sus ojos eran de un color marrón brillante, común en el país de Vint. Tan comunes que, si se perdiera entre la multitud, no sería capaz de encontrarlo de nuevo. Sin embargo, su actitud altiva sobresalía como un pulgar dolorido.

Solo tenía doce años, pero al contrario de su edad y actitud, actuaba más como un viejo amargado.

Se llamaba Nacht. Nacht von Elster, el segundo príncipe de Vint.

—Personalmente estoy de acuerdo, pero me temo que somos la minoría en esto. Su hermano y Su Majestad parecen disfrutarlo mucho.

Le di una sonrisa irónica mientras lo miraba. Más allá de los senderos retorcidos vimos a dos personas, un hombre y una mujer, coqueteando.

El hombre era alto y tenía un cuerpo robusto. Sus dos cejas tenían una forma afilada y estaban unidas a otros encantadores rasgos faciales. El pelo y los ojos eran del mismo tono que los de Nacht, pero lo que lo hacía tan diferente de su hermano era la atmósfera amistosa que transmitía.

Apodado el “Príncipe de la Luz”, el popular primer príncipe de Vint: Licht von Elster.

—Su rostro de mujer no muestra signos de fatiga. Supongo que aún no está satisfecho con todas las chicas que ya lo atienden de pies y manos. Un día, su amor por las mujeres será su caída.

Por cierto, el tipo que escupió un largo suspiro a mi lado se llamaba el “Príncipe de las Tinieblas”… bueno, en realidad no. He oído a su hermano llamarlo “El Príncipe Raro”, y puedo ver por qué.

—No es del todo culpa de su personalidad. Con ese aspecto, las chicas nunca lo habrían dejado solo en primer lugar.

Aunque secretamente estuve de acuerdo con sus palabras, por más groseras que fueran, decidí mantener el ambiente ligero y relajado, respondiendo vagamente.

Nacht abrió un poco los ojos, y de vez en cuando me miraba. Después de unos segundos, su expresión facial cambió minuciosamente cuando empezó a decir palabras contundentes una vez más.

—Date un poco de crédito.

—¿Debería?

—Ya lo creo. Mi hermano mayor puede tener buena apariencia, pero comparado contigo, no estás menos cualificado. Las doncellas del castillo y esas nobles damas están locas por ti, ¿sabes?

Recibí elogios del usualmente cínico Nacht, algo que seguro no pasaba todos los días. Pero no tiene sentido ser modesto ahora, así que sonreí sin decir nada más. Al final, aparté la mirada después de que nuestro concurso de observarnos se volviera aburrido.

—Bueno, incluso con tu buena apariencia, todavía no has capturado el corazón de tu persona especial.

—¿Mi persona especial…?

¿Estaba hablando de mi hermana?

Lo primero que me vino a la mente fue la figura de mi hermana, a la que no había visto en cuatro años.

Tenía ojos azules claros y cabello rubio ondulado. Sus suaves mejillas adquirieron un color claro y se complementaron con sus labios pétalos. Se parecía a una chica en un cuadro de valor incalculable, y su sonrisa era tan hermosa como una flor.

Parecía un ángel entonces, así que me pregunto qué tan hermosa se había vuelto. Por un lado, estaba emocionado por conocerla, pero por el otro tenía miedo. Es un sentimiento complicado.

—¿No le gustabas a la princesa Julia antes?

Me di cuenta de mi error con sus palabras.

Así es. Normalmente no considerarías a tu hermana como “alguien especial”.

—Sí, pero por mala fortuna, no pude ganar contra tu hermano después de todo.

Actué con indiferencia para ocultar mis pensamientos.

Pero Nacht me olfateó en poco tiempo.

—Realmente no había ninguna historia de amor inocente entre ustedes dos, ¿hmm? No es que el tonto de mi hermano mayor tenga alguna idea. Sus intercambios con la princesa fueron como dos zorros astutos tratando de burlar al otro.

—No me importa cómo me llames, pero llamar a la linda princesa un zorro astuto es ridículo.

—¿Linda princesa, eh?

Nacht se burló de la chica que se acurrucaba con el Príncipe Licht.

Tenía un cuerpo delicado que sólo llegaba hasta el pecho del príncipe, su pelo era negro liso, y sus ojos como de cristal a juego, adornados con largas pestañas. Su piel era blanca pálida, casi como si estuviera enferma. Era como una frágil princesa que se sentaba sola detrás de la ventana de un castillo. Su nombre era la princesa Julia von Merquell, la primera princesa del Reino de Laponia.

El príncipe Licht conversaba con ella en un tono suave, ocasionalmente con una sonrisa amable. Actualmente se veía como una chica perfecta, hermosa y obediente.

Pero eso era una mentira. Mientras el príncipe Licht estuviera cerca, ella se comportaría. Pero cada vez que él miraba hacia otro lado, volvía sus ojos fríos hacia mí.

Aunque era joven y daba una frágil impresión, era buena como princesa. Probablemente entendía muy bien su posición en la sociedad.

—¿Qué tan bueno sería si solo fuera una linda princesa? En realidad, es muy difícil.

Natch pellizcó sus cejas mientras se lamentaba.

El Reino de Vint era actualmente aliado de Nabel, pero también tenían una relación neutral con Laptah. Eso era solo porque Nabel y Laptah no se enfrentaban públicamente. Si estallara una guerra, Vint estaría del lado de Nabel.

Pero si un príncipe de Vint y una princesa de Laptah tuvieran una relación durante ese tiempo, definitivamente significaría problemas.

—Desde mi punto de vista, sería mejor que tu hermana se convirtiera en la reina de mi hermano. Creo que ella sería capaz de manejarlo bien.

—Bonito chiste —respondí rápidamente. Nacht acaba de dar su habitual sonrisa burlona.

Pero esto no es un asunto de risa. ¿Por qué mi preciosa hermana tendría que ser la esposa de un musculoso que persigue faldas?

—Mi hermano puede amar a las mujeres, pero no es una mala persona. Además, que tu hermana se convierta en la reina de un país vecino no sería tan mala idea.

—Es como tú dices.

Cuando no se trata de poner en juego mis sentimientos personales, creo que sería un buen partido.

Pero eso, sólo hasta hace un par de años, cuando no había conexión entre Vint y Laptah.

Actualmente, con la princesa de Laptah tratando de cortejar al primer príncipe de Vint, las cosas se pondrían feas si Nabel presionara por una alianza matrimonial.

Si se consideraba que alguien se entrometía, los intentos de asesinato no estarían fuera de discusión.

—Aun así, sólo soy un hermano pequeño que no podría sobrevivir estando tan lejos de ella. Si es posible, quiero que se quede como mi hermana mayor en nuestro país.

—Bueno… dejemos esas cosas de lado por ahora, ¿sí?

Hacia mí, que tenía una sonrisa dudosa, Nacht levantó una ceja, pero no siguió con el asunto.

—¡Nacht! ¡Johan!

Nos llamaron en voz alta desde lejos. A través del jardín del laberinto, el Príncipe Licht agitaba su mano en nuestra dirección.

—¡Vamos! ¡Tomemos un poco de té!

¿Así que viniste hasta aquí para tomar té?

Mirando su alegre y tranquila sonrisa, me recordó algo. Una vez que saludas al primer príncipe, él te saludará aún más. Era similar a un perro amistoso. En realidad, no es un mal tipo. Sólo tenía problemas con las mujeres y le faltaba un poco de cerebro; no le pasaba nada.

—Mira esa cara despreocupada. Supongo que ya ha olvidado que dije algo sobre inspeccionar las regiones occidentales.

Parecía exhausto, Nacht sostuvo la cabeza mientras murmuraba a mi lado.

—Sobre las regiones del oeste, ¿se refiere al bosque del sur cerca de la frontera con Sckellz?

—Deja de ser tan perceptivo… ¿quieres?

—Recientemente, las exportaciones de madera a Flemme han aumentado constantemente, ¿verdad? Y no importa cuán grande sea el bosque del suroeste, esos recursos siguen siendo ilimitados.

En realidad, las restricciones a la tala y corte de árboles deben ser puestas en su lugar. Sin mencionar el hecho de que hay tribus que viven en esos bosques. Era crucial que también los tuviéramos en cuenta. Sin embargo, sabía que no tenía lugar para ordenar alrededor de la realeza de otro país, así que intenté un enfoque diferente.

Pero le daré mi propio giro y añadiré una historia de uno de los rumores con los que me encontré.

—Por cierto, parece que hay informes de una enfermedad que se extiende en un pueblo de la frontera oeste.

—¿Qué? No he oído hablar de algo así. ¿De dónde lo escuchaste?

Nacht abrió los ojos y levantó la voz.

—De uno de los comerciantes ambulantes. Me dijo que le parecía extraño que una enfermedad se produjera en el oeste y no en el sur.

—¿Es una fiebre? No hay informes de tal cosa, pero supongo que es mejor tener cuidado.

—¿Nacht?

La expresión de Nacht se irritó después de que el príncipe Licht le llamara de nuevo con voz viva.

—Oye, hermano idiota. ¡¿Es realmente el momento de tomar el té?

Mientras Nacht maldijo en voz baja, le contesté al príncipe Licht, diciendo que estábamos en camino. A mi lado, el príncipe suspiró y habló brevemente.

—Johan, cuéntame los detalles más tarde. Si es posible, me gustaría saber directamente del comerciante.

—Lo comprendo.

Levante mi rostro después de asentir. En dirección al príncipe Licht y a la princesa Julia, nubes oscuras se formaban en el cielo.

El viento que acariciaba mi mejilla era húmedo.

Va a llover pronto. Pensando en eso, comencé a alejarme del jardín.

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