La Princesa derriba banderas – Capítulo 96: Los viajes de la princesa reencarnada (1)

Traducido por Ichigo

Editado por Sakuya


—Hay muchas rocas afiladas por aquí, así que asegúrate de mirar por dónde caminas.

A mi caballero de más confianza, Sir Leonhard.

¿Cómo te va en este abrasador día de calor?

—Oye. Tus pies están temblando demasiado. ¿Estás bien?

A pesar de que acabo de llegar a Flamme, sentí como si no hubiera visto la cara de Sir Leonhard en mucho tiempo.

Acabamos de salir y ya siento nostalgia. Te hace querer reír, ¿no?

—Oye, Marie, ¿todavía puedes comunicarte con nosotros, los humanos?

Si cierro los ojos, todavía puedo ver los tramos de nuestra patria. Alguien me saluda desde el otro lado del río donde se había extendido un jardín de flores. No puedo recordarlo muy bien, pero puedo sentir un poco de nostalgia… Oh, lo sé…

—Esto no tiene remedio. Oiga, señor. Si no la ayuda, realmente se va a caer.

—¡Marie! ¡Contrólate! ¡¿Entiendes lo que estoy diciendo?!

—Hace tres años… antes de que la abuela muriera….

Tosí violentamente.

—¡Marie!

Y después de ver el rostro de Wolf, mi consciencia cayó y crucé al lado del río, con mi abuela. Ese fue el final.

♦️ ♦️ ♦️

—Toma, bebe un trago.

Agarré la botella de agua mientras temblaba. Es un misterio como la tomé con mis manos y me la llevé a la boca. La sensación del agua corriendo por mi garganta… se sentía más que increíble. Después de haber bebido un par de sorbos más, mi cabeza finalmente se aclaró.

—He regresado de la muerte.

Dije eso, pero ni siquiera morí en primer lugar. Gracias, cerebro. Útil como siempre.

¿En qué demonios estaba pensando? ¿Quién era la abuela que murió hace tres años? Mis abuelos murieron antes de que yo naciera, y mi abuela de mi vida anterior estaba incluso en mejor forma que yo. La última vez que me había fijado, incluso había muerto antes que ella.

—Parece que has vuelto al reino de los vivos. Es bueno oír eso. Respirabas tan extrañamente que no sabía qué hacer. Todo lo que oí fue “Kofuu~ Kofuu~”

No puedo negar eso. Pensé que era Darth Vader allá atrás.

No podía hablar entonces porque no solo me faltaba el aliento, sino que mis pies estaban doloridos y ásperos. Para colmo, casi había cruzado la frontera de la vida y la muerte.

Pero, al final, el resultado fue obvio desde el principio.

—Eres una princesa que ha sido mimada en un castillo. Por supuesto que el senderismo por las montañas sería imposible…

Nuestra alta, pero vertiginosa altitud, tenía una vista increíble. Podía ver donde el bosque se reunía y se extendía por toda la tierra roja. Cuando miré hacia el lado lejano, me maravillé ante el impresionante horizonte.

Estábamos en la cima de una montaña al suroeste de Flamme.

Básicamente, estaba en medio de una escalada antes de desmayarme… ¿cómo terminó así?

—Este es el resultado de tu propia acción. Solo acéptalo y ríndete ya.

—Ugh… —Me quejé un poco ante la innegable verdad, pero no forcé más el asunto.

—¿Debo cargarte? Claramente has alcanzado tus límites.

—Solo le dirás a mi padre que me ayudaste, ¿verdad?

Miré a Crowe.

—¡Oh, pero por supuesto! Su Majestad, ¿creería usted que tuve que arrastrar a nuestra mimada princesa por una montaña? Algo como eso.

—Aunque tengas que arrastrarme, escalaré esto por mi cuenta.

Inmediatamente desestime el comentario burlón de Crowe.

Mientras decía esas palabras mordaces, mi cara se irritó visiblemente. Cuando lo pienso, hago todo tipo de expresiones obvias. Siento decepcionar a cualquier que piense que soy un personaje genial y sin emociones.

—La llevaré. Es mi preciosa empleadora, después de todo.

Wolf me dio una palmadita en la cabeza. Mirándolo, noté que me observaba con ojos cálidos. Era una mirada llena de afecto. Era tan vergonzoso que no sabía dónde mirar.

—No te he prometido nada todavía —murmuré en voz baja, mi interior se agitaba con sentimientos complicados.

Wolf todavía me sonrió suavemente, su voz era suave;

—Ya lo sé.

Honestamente, me sentí en conflicto una vez que me dio esa sonrisa. No sabía lo que Wolf estaba pensando; ni ahora, ni antes.

—¿Tendrías la amabilidad de convertirte en nuestro Maestro?

Cuando dijo eso en la casa, me quedé sin palabras. Mi cerebro simplemente había decidido dejar de trabajar. Detrás de mí, Crowe había echado un vistazo a Wolf y murmurado, “Tenemos un pervertido en nuestras manos”, con una voz llena de lástima y asco.

Vine aquí a comprar algunas medicinas del clan, pero ahora toda la tribu me estaba obligando. Todo es culpa de Wolf. Definitivamente es un diablo disfrazado.

¿Realmente Wolf deseaba que me convirtiera en el Maestro del Clan Kua? ¿O había un objetivo oculto? Todo este tiempo y aún no pude encontrar sus verdaderas intenciones. Y aunque de verdad me quisiera como su Maestra, no es algo que pueda responder tan fácilmente.

Era un hecho que necesitaba su ayuda, no hay duda de eso. Sin embargo, contratar a todo el clan podría significar sus propios problemas si no lo pienso bien.

Pero si dijera que no, bueno, eso tampoco funcionaría. Quería la medicina, todo lo que pudieran darme.

Si deseo detener la propagación de la enfermedad, entonces definitivamente debería aceptar su oferta. Pero al final, todavía estoy dudando. No estaba lista para aceptarlo.

Al darme cuenta de mi propia cobardía, propuse mi respuesta a medias. Y mientras esperaba esa contestación, me dirigí a ver al Clan Kua en persona. Qué astuta soy.

—No tienes que poner una cara como esa.

No sabía qué cara ponía, pero estoy segura de que no era una feliz. Wolf me frotó la cabeza para consolarme, y una sonrisa de disculpa apareció en su cara.

—Retrasar tu respuesta no fue una mala idea. Después de todo, todavía hay muchas cosas que tengo que decirte.

—Sí. Aunque buscas que la princesa se convierta en tu Maestro, sigues siendo vago. ¿Estás siguiendo las intenciones de tu clan como el próximo jefe, o estás cumpliendo tus propias metas ambiciosas? —Crowe se unió.

—Eres bastante agudo.

Cuando Crowe cerró la boca burlonamente, sin querer hablar más, los ojos de Wolf se entrecerraron de forma peligrosa.

El intercambio de palabras fue tenso, pero me llamó la atención sobre algunas cosas. ¿Cuáles eran las intenciones del Clan Kua? ¿Por qué un clan que se ha negado obstinadamente a tener un Maestro todo este tiempo, estaría buscando uno ahora? Me pregunto si incluso seguirían a una niña como yo.

Crowe y yo miramos fijamente a Wolf, presionándole para que nos diera una respuesta. Tenía una cara problemática cuando empezó a rascarse la mejilla.

—Bueno, estoy seguro de que hay muchas cosas que te gustaría preguntar, pero ¿podríamos dejarlo para más tarde? Vámonos ahora. Quería viajar un poco más lejos antes del anochecer. Lamento que veas el lugar de noche y no de día —dijo Wolf, mientras pateaba descuidadamente la roja a sus pies, haciéndola volar.

El terreno por aquí estaba lleno de rocas que hacían difícil dormir. Pequeños descansos aparte, no es un lugar adecuado para acampar por la noche.

Asentí con la cabeza y me puse de pie.

Mis pies seguían tambaleándose, pero mi respiración había vuelto a la normalidad.

De acuerdo, puedo hacer esto… probablemente.

—¿Deseas que te lleven, princesa?

Suavemente miré fijamente las dagas de cierto pájaro que pronto sería desafortunado.

—Ah, espera. Dijiste que seguirías adelante, aunque tuvieras que arrastrarte, ¿no? —continuó.

—Eres una verdadera pieza de trabajo. Tan terco como una mula.

—¿Sólo te has dado cuenta de eso ahora?

Crowe se rió descaradamente de mí, pero yo ignoré el ruido y empecé a caminar, dejándolo atrás.

| Índice |

One thought on “La Princesa derriba banderas – Capítulo 96: Los viajes de la princesa reencarnada (1)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *