Mi prometido ama a mi hermana – Arco 7 – Capítulo 4

Traducido por Ichigo

Editado por Lucy


El temor de que pudiera haberme convertido en inmortal estaba a punto de arrastrarme a la oscuridad en cualquier momento. Mientras sentía el peligroso presagio, los depresivos días continuaron. Viéndome así, Emma parecía muy ansiosa. Pero tal vez sintió que no podía decir nada, así que no preguntó y sólo me cuidó.

—Creo que es de verdad una lástima para tu padre… Pero no hay mucho que pueda contarte.

Para poner fin a estos días de desamparo, fui a ver al soldado que había venido a informarnos de la muerte de mi padre. Se dijo que como era el segundo hijo de un aristócrata de bajo rango, no necesitaba heredar la nobleza, así que se unió al ejército. Sin embargo, me dijo riéndose que nunca tuvo la determinación de convertirse en un soldado y que sólo sucedió porque no había tenido otra opción. Se lo tomó a la ligera y dijo que aunque tuviera que ir al frente, solía pensar que no era probable que perdería su vida. Creo que era demasiado optimista, pero por extraño que pareciera, yo también estaba convencido de que gente como él existía. Tal vez adivinó lo que estaba pensando, pero sus ojos arrugados se suavizaron. “Siempre me dicen que no pienso en nada”. Tal vez fue de verdad el caso. Porque me acogió, a mí que vine de manera abrupta sin cita previa, solo por el hecho de que yo era el hijo de ese hombre.

—Has crecido mucho.

Me hizo una seña mientras hacía una expresión nostálgica que fue muy impresionante. En parte porque había crecido y en parte porque pasaron varios años desde la última vez que lo conocí, sentí que se había hecho mayor. Ese hombre que se había retirado del ejército después de ser herido en las piernas explicó que no necesitaba la ayuda de un bastón si era solo para caminar un poco, pero mientras lo decía se sentó en una silla, moviéndose muy despacio. Como se podía ver, parecía bastante robusto. Una vez sentado, parecía la imagen misma de la salud.

—Esto no es bueno, no es bueno… Me he desviado de nuestra conversación —suspiró, mientras yo observaba sus gestos—. La verdad es que, ya ves, hay algo que ninguna le he dicho a nadie.

Lo más probable fuera que viviera solo, porque su casa se volvió tan silenciosa como la muerte. Parecía haber otras habitaciones para recibir a los huéspedes como a la que me habían invitado, pero no había ningún sonido. No se veía ni una sola sombra, y la casa, que era demasiado grande para alguien que vivía solo, estaba por completo en silencio. Viéndome mirar a su alrededor, el hombre se rió.

—Es una compensación.

Parecía que le dieron una casa por servir al país durante mucho tiempo.

—Ahora bien, sobre tu padre… no, sobre tu papá.

No sabía por qué reformuló su oración. Pero podría no haber ningún significado detrás de ello.

—S-Sí.

Sin importar mi torpe asentimiento, empezó a decirme que había muchas cosas que no entendía sobre los últimos momentos de mi progenitor.

—Se dice que murió en acción, pero eso no es del todo cierto.

—¿Eh…?

Esta repentina confesión me tomó por sorpresa y perdí mi hilo de pensamiento. Cuando lo miré fijo a la cara, el hombre inclinó su cabeza.

—Lo siento.

No pude entender de qué se estaba disculpando y me hundí en silencio. Luego, siguió hablando.

—Siento haber mentido sobre su muerte en la batalla. En ese momento cuando te informé de su muerte…, no es que quisiera haberte ocultado lo que sucedió. Pero, como la verdadera causa de su fallecimiento fue lo que llamarías un secreto de estado, no me atreví a decirlo.

Su profundo suspiró resonó en la silenciosa habitación.

—Tu padre era… fue enviado por el país y parecía estar haciendo algún tipo de investigación. Sin embargo, no sabía de qué se trataba. Incluso en el campo de batalla llevaba con él una voluminosa pila de documentos sobre magia. Agarraba su bolígrafo mientras fruncía el ceño y hacía una expresión seria.

Escuché de la gente a mi alrededor que mi padre era un apasionado de su investigación, así que sentí que tal cosa era muy posible. Es solo que no podía imaginar la figura de mi padre, todavía sosteniendo su pluma incluso en el campo de batalla. Casi parecía una historia surrealista, como la que se oiría en un cuento de hadas. También eso significaba la lejanía, lo distante que me parecía su existencia.

—De verdad…

—Creo que sucedió… el día antes de que muriera. Me dijeron que tenía algo de lo que quería hablar.

El hombre parpadeó varias veces antes de dar un largo suspiro. Su mirada, que había vagado por el paisaje fuera de la ventana, parecía estar mirando algo que no estaba allí. ¿Recordaba lo que había sucedido en ese momento?

—Evocó el hecho que dijo que se adentraría en un territorio desconocido y que quería completar una magia que nadie había sido capaz de terminar hasta ahora. Pero para mí, todo era un galimatías y no entendía nada. Aún así, parecía muy feliz. Me dijo todo eso en un rincón del campo de batalla, susurrándome todo al oído —explicó.

Me pregunto si padre confiaba mucho en él. Aunque parecía que no hablaba del contenido de su investigación, me dio la impresión que había sido bastante franco con él. Creo que era bastante difícil encontrar una expresión de alegría en su cara, porque carecía demasiado de emociones.

—¿Sabes qué tipo de magia estaba investigando tu padre…?

Su mirada había vuelto al presente y me estaba mirando. Tenía una expresión severa y en ese momento caí en la cuenta de que las pestañas sobre sus ojos almendrados eran de verdad largas.

—He llegado a una conjetura… Pero no tengo ninguna evidencia.

—¿Es así? Así que por eso has venido aquí.

Cuando asentí con mi cabeza, su línea de visión se alejó una vez más de mi rostro. Era probable que pensara que había venido aquí para investigar sobre los documentos de papá y que no preguntaría sobre nada más. Entonces, después de un rato, rompió el silencio.

—Cuando… Yo no pude olvidar la vez que te informé acerca de la muerte de tu padre.

Su voz era tranquila pero estaba algo solitaria y un poco agitada. De forma inconsciente, presioné mi pecho. No era como si me estuviera lastimando, pero no pude evitarlo. Porque ese hombre con bígaros entre las cejas parecía estar sufriendo. Podría haber sido afectado por eso.

—Fue la primera vez que informé a una familia de la muerte de alguien. Si estás en el ejército, tendrás que experimentar eso un par de veces. Ese tipo de cosas… creo que es lo mismo para todos los demás, pero no soy bueno en eso.

—Sí… por ahí sea cierto.

—Oh.

Nunca había experimentado las mismas cosas que él, pero sentí que podía entender lo que quería decir. Había pocas personas que podían mantener la compostura mientras veían a alguien caer en la desesperación.

—Pero pensé que tenía que decírtelo yo mismo. Esa era la responsabilidad que se me asignó.

—¿Responsabilidad?

—Sí. Era mi deber como la persona que había presenciado su muerte.

Mis dedos se movieron. Intenté estar preparado por completo, pero era difícil mantener la calma. Lo más seguro es que mi nerviosismo se haya transmitido a él mientras estábamos sentados frente a frente. El aire que fluía entre los dos se hizo más denso, como si el oxígeno nos estuviera siendo arrebatado. Nuestra respiración parecía acelerarse.

Nos acercamos a lo que quería saber, esa idea cruzó mi cabeza.

—Ese día estaba lloviendo. No estábamos en el campo de batalla, pero incluso entonces, no era un lugar donde el tiempo volara de manera pacífica y sin incidentes. Cuando cierro los ojos, recuerdo las bolas de fuego que venían volando hacia nosotros desde el campamento enemigo. A pesar de la lluvia, el suelo seguía teñido de rojo. Es probable que fuera debido a un hechizo, pero… fue bastante extraño, ver las llamas nadando por el aire de esa manera… Bueno, la charla de hoy no es sobre esto.

Se aclaró la garganta.

—El cuartel general del ejército se estableció en un lugar diferente, estábamos acampando. Pasamos muchos días fuera, supongo que fue el momento más agotador de mi vida. Varias personas se quedaron despiertas para vigilar mientras dormíamos una siesta para deshacernos del cansancio… Ahí es donde apareció tu padre.

Luego, el hombre narró en voz baja que mi progenitor lo había llamado y lo llevó a un lugar un poco alejado del campamento. En las profundidades de este bosque espeso y profundo, donde no llevaba ni una sola luz, estaba tan oscuro que tuvo que andar a tientas.

—El lugar al que me guió era una cueva —susurró.

El ambiente de la habitación hacía que pareciera que ahora mismo, padre estaba aquí, caminando delante de él. Le miré a la cara mientras me frotaba los brazos asaltados por la piel de gallina. A pesar de que estaba sentado como yo, su mirada estaba mirando algo por encima de mi cabeza.

—Como si estuviera flotando en la oscuridad, un extraño cuadrado mágico llenó esa cueva hasta el borde. No sabía lo que significaban estos símbolos, y lo más seguro es que nunca lo sabré. ¿Cuándo diablos encontró el tiempo para preparar esto…? Fue hermoso…

Suspiró, dejando escapar sus verdaderos pensamientos. Pero era verdad, fue tal y como lo había dicho. El cuadrado mágico de papá era como un cuadro audaz y hermoso. Si lo hubiera visto desde lejos, también lo habría pensado. Era como si un matemático se hubiera puesto en trance con una fórmula matemática. Los magos también, serían cautivados por un cuadrado mágico completo.

—Me dijo que quería que observara el cuadrado mágico completo con mis propios ojos. Porque necesitaba un testigo. Alguien debía atestiguar que no era un fraude. Necesitaba todas estas precauciones porque era una magia increíble.

El hombre cortó sus palabras aquí y pareció recuperar un poco el aliento. Vi que su nuez de Adán subía y bajaba mientras tragaba.

—Dijo un largo, largo conjuro. Lo estaba viendo desde un poco de distancia. Porque me dijo que nunca pisara la formación mágica.

En un parpadeo, me vino a la mente el recuerdo de esa vez que los símbolos pintados en el suelo flotaron. No tuve la opción de escapar. Dentro de esa habitación a la cual me habían empujado a la fuerza, temblé, grité y grité de terror. La puerta no se abrió cuando lloré. El hechizo que resonaba en su otro lado sonaba como una maldición. Siempre que recuerdo esa vez, mis dedos tiemblan.

—Al otro lado de esa fuerte luz, vi a tu padre por última vez. De manera inconsciente, estiré mi mano hacia él… Creo que también él estaba intentando alcanzarme, tal vez.

—Estirándose…

—Sí… Casi parecía que estaba pidiendo ayuda.

—¿Pidiendo…?

Mientras yo lanzaba sin pensar palabras apropiadas en la conversación con voz ronca, el hombre contestó con mucha atención a cada una de ellas con una expresión de dolor, como si estuviera mirando algo lamentable.

—Lo más seguro es que algo fuera de sus expectativas debe haber ocurrido. Eso es lo que pensé en ese momento… Que su magia, había fallado…

Un silencio tan sepulcral que me hizo pensar que cada sonido había sido eliminado del mundo cayó sobre nosotros. Delante de mí, los labios del hombre que narraba los eventos de ese día parecían moverse de forma adecuada. Pero mis oídos no podían capturar muy bien sus palabras, mi cerebro no funcionaba bien. Esa fue la sensación que tuve. Aunque entendía las palabras pronunciadas por él, se necesitaba mucho tiempo para ello. El ruido que hacía al tragar resonaba de forma violenta en mis oídos.

—Tu padre se convirtió en arena y desapareció.

El hombre dijo que en el último momento, sus dedos se tocaron, que se sintió como si estuviera agarrando un trozo de arena.

—En algún lugar… en algún lugar… ¿no fue transferido a algún lugar…?

Sabía que mis labios temblaban de forma miserable. Más bien, lo más seguro es que habían perdido todos sus colores y se habían vuelto pálidos. Cuando sin querer bajé la mirada, vi que en mi regazo mis manos cerradas en un puño temblando hasta el punto que no podía reprimirlo. Mi garganta se sentía estrangulada, hablar era doloroso.

—No es eso. Es… diferente. El núcleo del asunto es diferente. Esto es de seguro, algo que solo la persona que vio sus últimos momentos puede entender, pero… Tu padre fue… sin duda, en ese momento… murió frente a mis ojos.

Se convirtió en arena, se desmoronó y desapareció.

Mientras lo decía, su voz se volvió ronca y se detuvo. Como si dijera que era tan doloroso que era insoportable.

—No pude… salvarlo… —murmuró.

Se podía oír una especie de peso en su voz. Pensé que siempre debe haber estado agonizando por ese hecho. Cuando le dije, “No has hecho nada malo”, parpadeó varias veces, y luego inclinó la cabeza en silencio.

—No era la primera vez que veía a alguien morir delante de mí. En ese momento, muchos de mis compañeros murieron… pero, el hecho de no poder traer de vuelta el cuerpo del fallecido, solo sucedió con tu padre. Al menos, yo quería llevar a casa algo que le perteneciera —continuó, sacudiendo la cabeza de forma bastante exagerada.

Entonces, empezó a decir algo. Pero mi mente estaba en blanco, las palabras flotaban pero no se registraban. ¿Sintió mis emociones o no? El hombre que había presenciado el último momento de papá levantó de repente la cabeza y me miró a la cara, mostrándome una frágil sonrisa.

—Te pareces a tu padre.

Su expresión no encajaba con su rostro severo. Tal vez, extrañaba a su padre.

Debe ser su imaginación que me parezco a papá. Nuestros ojos y cabellos eran del mismo color, pero nuestros rasgos son por completo diferentes. Sin embargo, en algún lugar de mí, él vio a mi padre. Entonces quiero que me lo diga. ¿Qué me dice el padre que vive en mí? ¿No está tratando de transmitirme algo?

Por favor, dímelo.

¿Qué debería hacer?

♦️ ♦️ ♦️

Y entonces, ¿qué hice después de eso? Para hablar con franqueza, no hice nada. Fingiendo estar tranquilo y sereno, volví a mi vida pacífica y sin cambios. Trabajé como mago contratado y Emma también recibió una solicitud como fabricante de muñecas. Ambos completamos nuestros trabajos, tomamos nuestras comidas juntos, reímos y hablamos de cosas que no importaban, y nos fuimos a dormir juntos. Desde el punto de vista de un tercero, parecíamos una pareja común que se podía encontrar en cualquier lugar. Era una vida cotidiana en la que perseguíamos una modesta felicidad. No quería perder esos días. Tenía miedo, estaba aterrorizado. Una pregunta muy importante estaba colgando en mi cabeza. A pesar de todas las alarmas que sonaban en mi mente, ¿debería contarle todo a Emma?

Pero el cambio hizo una irrupción repentina un día. A pesar de mi voluntad. Un día decidimos ir al parque a dar un paseo, algo que no habíamos hecho en mucho tiempo, y así dejamos la finca, solo nosotros dos. Ocurrió en una tranquila tarde.

El parque al que nos dirigíamos juntos estaba cerca de la mansión, era un lugar de relajación que cualquiera podía usar sin importar su estatus social. Por lo tanto, era normal que estuviera muy concurrido. A nadie le importaba el hecho de que los niños pequeños gritaban mientras se alegraban, al contrario, no era un problema aunque corrieran por todas partes, era sobre todo un lugar para las familias. Aparte de las familias, se podían ver parejas de niños y niñas, amantes, caminando mientras se acurrucaban juntos, o algunas personas que parecían amigos teniendo una charla alegre. De alguna manera, cuando observé este paisaje, mi mente se calmó. Cuando miré alrededor, descubrí que la enorme fuente de agua estaba rodeada por un hermoso jardín, que de seguro era arreglado por alguien. No importaba cuánto tiempo la mirara, nunca me cansaba de ella. Las flores de temporada, que en ese momento estaban floreciendo en todo su esplendor, parecían abrumadoras. Caminábamos en medio de ellas, uno al lado del otro. Paseábamos lento por el jardín, hablando de forma intermitente de esto y aquello. La luz del sol no era ni muy fuerte ni muy débil. La suave luz que nos envolvía se sentía muy agradable. Sin embargo, nuestros dedos un poco enredados tenían algo de fuerza en ellos y parecía que no se separarían.

—¿Rya?

A veces, Emma me llamaba sin razón. Cuando inclinaba la cabeza, sonreía. ¿Tenía algo que decir o no? No podría decirlo. Aún así, su cara se veía bastante gentil y tranquila. Me pregunto si también recordaba aquella vez en el dormitorio cuando me sentía deprimido. Desde entonces, parecía haber estado observándome de forma más atenta. Sus ojos parecían estar acompañados de una aguda y penetrante percepción. Se sentía un poco incómoda. Noté que estaba preocupada. Pero no confiaba en que pudiera explicar bien la situación en la que me habían puesto.

Al final, desde una iglesia cercana sonó la campana que informaba que era mediodía.

—¿Deberíamos descansar un poco?

Acepté su propuesta y me senté en un banco cercano a su lado. Desde el cesto que Emma había llevado consigo, sacó la comida ligera preparada por los sirvientes. Consistía en frutas, sándwiches y bebidas. Mientras la miraba, sonrió de forma suave y tomó una fruta. Luego, con sus blancos dedos, manejó con habilidad el cuchillo y lo peló. Como era titiritera, era muy diestra. Sin embargo, sabía que ella había practicado pelar la fruta. Desde hace poco, su frase favorita se convirtió en “Quiero vivir en una casa más pequeña. Un día, dejemos la mansión juntos”, había dicho. Entonces, viviríamos sin contratar sirvientes, solo nosotros dos, solo nuestra familia. Para mí, que tenía un rango aristocrático, vivir así supondría un problema de reputación y apariencia bastante difícil. Pero en lo personal, no me enorgullecía ser un noble en primer lugar y llegué a pensar que su propuesta podría no ser mala. Ella estaba tratando de aprender a cocinar para apoyarme y acompañarme. Fue a la cocina de la finca por iniciativa propia, pidiendo al chef que le enseñara. “Si algún día vivimos juntos, solo nosotros dos, tendremos que ser capaces de hacer todo por nosotros mismos.” Su mirada seria me decía que estaba decidida.

Yo estaba feliz. Estaba de verdad, muy feliz, sin ninguna duda. Por eso, pensé que si tenía que contarle todo, ahora era el momento. Si pierdo esta oportunidad, no habrá una próxima. Al decidirme, abrí la boca. En ese momento…

—Rya…

Ella me llamó con una voz extraña. Sonaba como si estuviera escupiendo palabras, sin volver a tomar aire. Me hizo pensar que se estaba asfixiando.

—¡Rya..! ¡Rya!

Escuché una voz gritona a mi lado. Preguntándome qué demonios había pasado, miré a Emma y noté que sus labios temblaban de miedo. Luego, cuando seguí su línea de visión, también jadeé.

—Esto… qué es esto…

Estaba tan disgustada que ni siquiera sabía si era yo quien susurraba estas palabras o no. Es extraño que no haya gritado.

Los dedos de mi mano derecha se estaban desmoronando.

Emma me agarró del codo derecho. Luego, con su otra mano, agarró mis dedos que caían por el aire. De sus delgados dedos, algo parecido a la arena se derramó. No tardé mucho en darme cuenta de que ese “algo” tenía la forma de mis dedos.

—¡No! ¡No..! ¡Oh Dios, no! ¿Qué demonios es esto?

Tanto Emma como yo fuimos arrojados al caos. Al contrario que yo, que estaba medio aturdido, ella empezó a juntar los pedazos rotos de mí. A pesar de que no entendíamos muy bien lo que eran. Pronto, la palma de mi mano se derrumbó. Mi brazo hizo un ruido de desmoronamiento. En ese momento, Emma hizo un sonido de jadeo de verdad fuerte, su boca se abrió mucho.

Pensé que lo más seguro era que quisiera gritar.

Había muchas personas a nuestro alrededor. Nadie se había dado cuenta de lo que me había pasado. Pegados, Emma y yo debíamos parecer una pareja de mal gusto. De forma instintiva, presioné mi mano izquierda sobre sus labios. Ella era más alta que yo, pero tal vez debido a mi género, mi mano era más grande. Una fue suficiente para cubrir su boca. Ella abrió bien los ojos y me miró. Miedo, confusión y temor, varias emociones se mezclaron en ellos.

—No grites.

Una voz poco fiable, como la de un niño, se filtró de mis labios. Tal vez, incluso olvidó parpadear, pero sus ojos se habían secado. En su iris, mi rostro se reflejaba.

—Por favor, no grites.

Mi voz temblorosa se dispersó en el aire tranquilo. El rostro de Emma perdió poco a poco sus colores y descubrí que estaba temblando. Sus labios pellizcados se movían un poco como si se retorcieran. Ah, no, no es eso. El que estaba temblando, era yo. Aunque la suave luz del sol brillaba sobre nosotros, sentí un frío indefenso. Pensé que tal vez, la sangre fluía de mi brazo derecho perdido. Pero al mismo tiempo, entendí con claridad que no era así. A pesar de que había perdido mi brazo de esta manera… no había dolor. En lugar de dolor, no sentía nada, hasta el punto de que podría empezar a dudar de si tenía siquiera una sensación de dolor en primer lugar. No era una sensación de parálisis, era más bien como si nunca hubiera tenido un brazo derecho para empezar. Fue hasta el punto de que a pesar de haber perdido mi brazo derecho… no había sensación de malestar.

Mientras aún cubría la boca de Emma, la miré a una distancia tan cercana que nuestros párpados se tocaban. Al hacer eso, noté que su garganta se estaba moviendo. Como estaba usando demasiada fuerza para presionar sus labios, no podía respirar. En pánico, distancié mi mano y ella inhaló aire rápido, haciendo un sonido sibilante. Aún así, parecía que no podía estabilizar su respiración. Tosió de manera violenta mientras presionaba sus manos sobre su pecho.

—¡L-Lo siento, Emma…!

Viendo que estaba a punto de desmayarse en el banco, intenté sostenerla con la mano, pero me quedé sin aliento. El brazo que debería estar aquí para apoyarla había desaparecido. Por instinto, agarré la manga de mi brazo derecho con mi mano izquierda. No era consciente de ello, pero hice esta acción para confirmar cuánto me faltaba del brazo. Delante de Emma que respiraba con dolor mi atención se distrajo por mi brazo perdido. A pesar de que casi la ahogó hasta morir.

—¿Por qué…?

No sabía quién de nosotros preguntaba eso. Cuando al final se levantó, las lágrimas cayeron. ¿Había lágrimas fisiológicas porque había tosido de esa manera? ¿O se debieron a que su emoción se desbordó? Tal vez, ambos tenían razón. El rostro pálido de Emma se distorsionó mucho. “¿Por qué? ¿Por qué hiciste eso? ¿Por qué? ¿Por qué?” Ella no había dicho esas preguntas pero yo podía oírlas porque sus ojos indecisos y temblorosos me miraban directos, tratando de ver a través de mí. Luego, con sus dedos temblorosos, trazó los contornos de mi rostro. Temblaban tanto que era imposible ocultarlo. Sin pensarlo, intenté coger su mano. Una vez más, tuve que darme cuenta de que mi mano derecha había desaparecido.

—¿Dónde se fue…? Tu mano derecha… ¿dónde? —preguntó Emma, mientras me revolvía la manga derecha. Pero lo que debería haber estado ahí, no estaba—. ¿Es algún tipo de magia? ¿Intentas sorprenderme? Es solo una broma, ¿verdad?

Las lágrimas empañaron sus temblorosas pupilas. Es sólo eso, ¿no? Su voz pidiendo mi confirmación parecía saber la respuesta. Su rostro estaba enfocado en mí, estaba pintado del color del miedo. Si el brazo de alguien desapareciera frente a tus ojos, sería natural sentirse tembloroso. Eso es aún más cierto si esa persona es tu marido. Lo más seguro era que nadie podría permanecer en calma.

—Rya…

En su voz susurrante, escuché confusión, miedo y un sentimiento de urgencia apremiante mientras me imploraba. Al momento siguiente, se levantó vigorizante y trató de pedir ayuda.

—Alguien…

Salté sobre mis pies y la abracé. Mi brazo izquierdo se dobló alrededor de su cintura. Con poca fuerza me las arregle para llevarla de vuelta al banco. La abracé fuerte, fuerte, mientras ella luchaba con desgana. Como reemplazo de mi brazo perdido, puse fuerza en la parte superior de mi cuerpo para sellar su movimiento, aunque ella era tan alta como yo.

¿Qué clase de ayuda quiere buscar? ¿A quién quiere pedírselo?

La persona a la que se le pidió ayuda de esa manera, ¿qué clase de mirada me dedicará? En pocas palabras, creo que tendrá miedo. Puedo imaginarme como yo, que no perdí la sangre a pesar de perder un brazo, miraré a los ojos a los demás. Emma, que estaba medio desmayada, me miraba a quemarropa. Tenía la expresión de alguien que había presenciado algo imposible, pero cualquiera que me hubiera visto haría la misma expresión. Un ruido molesto sonaba detrás de mi oído. Cuando intenté comprobar lo que era, me di cuenta de que era el sonido de mi pulso.

—Algo… ¿sabes algo…?

¿Cuánto tiempo había pasado antes de que Emma viniera a hacerme esa pregunta?

—Oye, Rya. ¿Por qué se ha vuelto así? ¿Sabes algo?

Parecía haberse recuperado un poco y esta vez cuando repitió su pregunta, su tono de voz era bastante diferente al de antes. De repente, por accidente, los restos de una fruta rodaron a mis pies y entraron en mi visión. Emma o yo, uno de nosotros, parecía haberla aplastado bajo sus pies. La pulpa roja de la fruta se había dispersado.

En mis oídos se repetían las palabras de aquel ex-soldado.

—Tu padre se convirtió en arena y desapareció.

Él se convirtió en arena, se desmoronó y desapareció…

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22 thoughts on “Mi prometido ama a mi hermana – Arco 7 – Capítulo 4

    • mayra says:

      Por lo que veo en la última vida de ella
      Creo que sentía cierta simpatía pero siento que ella ayudaba a arrastrar a Soleil al lado de su hermana

  1. yeyix says:

    crei que iban a sufrir por los hijos o asi, pero no me esperaba eso, dios quien escribe esto es realmente master en drama qwq, muchas gracias por el maravilloso trabajo <3

    • Lucy says:

      ¡Hola! Estamos trabajando en eso, el próximo capítulo debería subirse en Enero y después Ichigo y yo trabajaremos para que puedan tener todos los capítulos lo más pronto posible <3.

        • Jeni says:

          Hay por dios, me leí todo de un jalón en un día xd
          Madre santísima, la verdad es que no se que puedo decir, muy buena historia, los personajes son increíbles y la fuerza que tubo que construir Ilya es abismal, ahora estoy ansiosa por Cuervo, es ahora que vamos a ver que sucedió con él, pensaba en un principio que era una especie de demonio o la muerte… Me sorprende el Giro de acontecimientos…. Gracias por trabajar tan linda historia ❤️

  2. mayra says:

    silvia crecio ciendo una mimada
    de Ilya no he descubierto aun xq se le repiten las vidas
    de soleil he leido que a pesar de todo el Si siente algo por Ilya , solo que esta lo arrastra tambien al lado de la hermana, otra que no quiere repetir la historia siempre de engaño y traicion, lucha por lo suyo. .. el cuervo (ahora lo conocemos como rya) me late que estuvo jugando al todopoderoso y alteró la vida sin querer de Ilya o tambien puede ser que ve en ella a emma… no se tengo esas hipotesis

  3. Maria Guadalupe says:

    Definitivamente no tengo las palabras para describir las emociones que estoy teniendo despues de haber leido el capitulo.
    Gracias por el capitulo.

    • Lucy says:

      Estuvo muy cargado de emociones, sin dudarlo T-T, ahora solo queda tomarnos de las manos y prepararnos para lo que viene uwu.
      ¡Gracias por leer!

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