¡No seré un enemigo! – Capítulo 25: El Incidente que ocurrió demasiado pronto

Traducido por Kiara

Editado por Ayanami


— ¡Madre!

Allan de inmediato corrió hacia ella y atacó al lobo. La bestia aulló y saltó hacia atrás con una corriente de sangre fluyendo desde su boca hacia su cuerpo. Se mantuvo alejado, mirándolos.

Madame Beatrice se había levantado, pero su pierna parecía gravemente herida. Partes de su vestido habían sido destrozadas por los dientes del lobo, la parte inferior de su cuerpo está cubierta de sangre.

— ¿Por qué?… ¿Cómo podría la señora Beatrice ser lastimada?

Tal cosa no había sucedido en el juego. Hasta ahora pensé que ella estaría a salvo.

En el juego, Allan había evitado la muerte cuando estaba lejos del castillo Everal. Hubo una breve conversación entre él y su madre acerca de dejarle el resto a ella, antes de que dejara la fortaleza en la que estaba escondido.

En realidad, Madame Beatrice no hizo más apariciones después de esa escena. Y en aquel entonces no tenía idea de que ella fuera capaz de pelear.

No lo comprendo, si Madame Beatrice es el tipo de persona que puede entrar en batalla, ¿por qué no había ido con Allan y su ejército?

Cuando la situación se refería a la supervivencia del estado, las vidas de todos sus familiares, probablemente, se perderían si perdían la batalla. No tendría ningún sentido dejarla en un lugar seguro. Sabiendo esto, seguramente, Madame Beatrice se habría unido a sus hombres en el campo de batalla.

— ¿Era posible, que ella no pudiera?

¿Y si ella había sido herida y lo único que podía hacer era quedarse y comandar la fortaleza?

Justo ahora, Madame Beatrice parecía haber decidido que ya no podía luchar. Ella estaba arrastrando su pierna cuando se acercó al carruaje, Allan se paró delante de ella, para protegerla.

Cuando Madame Beatrice me vio de pie junto al carruaje aturdida, me gritó.

— ¡¿Kiara?! ¡Vuelve adentro!

Sacudí la cabeza y corrí hacia ella.

— ¡Debe entrar primero!

El viento producido por los lobos, nos golpeó, pero apoyé a Madame Beatrice, que apenas podía caminar con su pierna herida, sobre mí. Al verla así, Clara se mantuvo en posición de defensa para protegernos.

Los otros caballeros y soldados también habían bajado de sus caballos para enfrentar a los lobos. No podían luchar bien, montados cuando las repentinas ráfagas de viento los golpearan.

Aunque algunos también están heridos, ninguno lo estaba de una manera seria. Al menos por el momento.

Todos los caballos estaban reunidos detrás del carro pero, extrañamente, ninguno de los lobos había mirado en su dirección.

— ¿Los lobos no solían atacar a los caballos por comida?

Me pregunté por un segundo, pero mi mente está ocupada empujando a Madame Beatrice de nuevo al carruaje.

— ¡Maia, por favor ayúdame! —llame.

Madame Beatrice no podía subir el escalón necesario para entrar, por lo que Maia tuvo que levantarla para que pudiera subir. Y justo cuando ella extendió su mano para levantarme, sentí que mi corazón, de repente, comenzaba a latir con fuerza.

—Ugh…ah…

Por un breve momento, hubo una extraña palpitación que me dejó sin aliento. Me di la vuelta.

— ¡Kiara!

Clara gritaba, luego cayó sobre mí…

Un lobo de viento había venido corriendo por un lado. Aulló ruidosamente cuando fue atravesado por la espada de Clara. El lobo cayó al suelo pesadamente, se estremeció cuando su mirada se fijó en mí.

¿Eh? este lobo, su objetivo ¿soy yo?

— ¡Kiara, entra rápido!

—S…i…. ¡ah! —traté de responder.

Cuando estaba a punto de entrar, con un ruido sordo, un solo lobo eólico* aterrizó en el techo del carruaje. Tal vez había creado un pequeño remolino de viento y saltó allí, la ráfaga de ese viento repentino me derribó, incluso Clara perdió el equilibrio.

[Ayanami: *Cómo creen que queda mejor el nombre de los lobos? como de viento o eólico?…]

Entonces, cuando saltó hacia abajo, el lobo del viento vino directamente hacia mí.

— ¡Esper…!

¡¿Por qué?! Fue todo lo que pude pensar, en shock. ¡¿Realmente están apuntándome?

Me quedé mirando sus fauces y las filas de dientes afilados, no podía moverme de ese lugar. Justo cuando pensé que todo había terminado, un hombre de espaldas con una túnica verde oscuro y una capa negra apareció ante mis ojos. El lobo que se precipitó hacia adelante fue cortado por la mitad por su espada.

Sangre roja nos salpico.

Vi que algo de esa sangre había cubierto a Sir Wentworth cuando se dio la vuelta con su ceño fruncido. Allan también estaba mucho más cerca de mi posición ahora, tal vez había visto que necesitaba ayuda. Él y los soldados cercanos estaban interceptando a los otros lobos que venían por mí, evitando que se acercaran.

Era inconfundible. Los lobos de viento me perseguían.

Los ojos de los lobos estaban fijos en mi dirección, esto no podía ser sólo mi imaginación.

—Este es el fin —es lo único que pude pensar.

Los lobos de viento son veloces. Pueden crear viento rápidamente, pueden saltar hacia lo alto donde las espadas no pueden alcanzarlos. Pueden atacarnos desde cualquier ángulo.

Y, sin embargo, no podemos movernos porque yo y el transporte necesitamos estar protegidos…

¿Necesitamos evitar tener demasiadas aperturas?

Me puse de pie. Mis piernas no temblaban. Podía sentir la fuerza en ellas.

Cuando Clara me miró, su expresión fue de extrema sorpresa debido a mis acciones, me até el dobladillo de mi vestido para que no me molestara y se hiciera más corto, luego comencé a correr.

— ¡¿Kiara?!

— ¡Oye!

Clara pronunció mi nombre con un tono de voz que estaba muy cerca de un grito. Allan se había girado para mirarme, sus ojos se abrieron con sorpresa.

Pero no podía estar preocupada por eso.

Rápidamente, corrí a la parte trasera del carruaje. Una vez que había confirmado por el rabillo del ojo que un lobo del viento había saltado sobre la cabeza de un soldado para perseguirme, me di la vuelta, corrí de nuevo, pasé junto a Allan y me dirigí a los árboles.

— ¡Sir Wentworth, avanza un poco! ¡Lyle y Allan, quédense allí para un ataque de pinza!

¡Corre, corre!

Corrí como loca, zigzagueando para evitar los árboles.

Como esperaba, los tres lobos que me perseguían corrían en una sola fila para evitar los árboles.

Era difícil para ellos usar el viento para saltar, mientras se encontraban en un bosque tan denso. Por lo que no tuvieron más remedio que correr.

Sabía que me alcanzarían rápidamente, salí del bosque y corrí hacia Sir Wentworth.

Pasé por el medio Allan y Lyle una vez más, mientras corría hacia la parte posterior donde Sir Wentworth estaba parado. Pronto, los lobos de viento estarán justo frente a él.

—Ya veo.

Sir Wentworth susurró, como si se diera cuenta de algo. Su espada cortó limpiamente al primer lobo de viento.

Los otros dos se detuvieron en el cadáver frente a ellos. Allan y Lyle los cortaron rápidamente por un lado.

Vi esto por el rabillo del ojo cuando comencé a correr de nuevo. Dos lobos más habían venido de una dirección diferente. Ahora estaba sin aliento y casi me detuve. Pero no podía equivocarme y caer aquí.

— ¡Oye, por favor!

Como si me estuviera deslizando, irrumpí cerca de tres soldados que habían permanecido juntos, parecían estar congelados ante el repentino cambio de dirección de los lobos que habían estado enfrentando y cómo ahora me perseguían. Pero, rápidamente, se volvieron hacia los lobos que se acercaban y atacaron con sus espadas.

Los lobos caídos fueron asesinados limpiamente por Allan y Lyle.

Si yo era el objetivo entonces, los lobos se moverían hacia cualquier dirección que tomará al correr. Me persiguieron casi a ciegas, así que supuse que me seguirían incluso si me movía entre los árboles.

Quería atraer toda la atención de los lobos hacia mí y guiarlos para que no pudieran saltar.

Con las habilidades que Allan y los demás tenían, matar a los lobos distraídos no sería difícil. Y, como lo había predicho, ellos habían podido hacer eso, mientras los lobos me perseguían.

Me senté en el suelo.

Finalmente, todos estaban muertos. Pero  me faltaba el aliento, a tal punto que ni siquiera podía sentirme feliz por eso.

Hice lo que pude para devolver mi vestido a la normalidad y confirmé que todos los lobos estaban muertos. Mientras recuperaba el aliento me di cuenta de que ya no tenía que huir.

— ¡Eres una tonta!

Los hombros de Allan temblaban, mientras corría hacia mí, con su espada todavía en la mano. El volumen de su voz es alto y muy intimidante, estuve muy tentada a retroceder. Sentí miedo de Allan.

Pero sé que él no se contendría solo porque estaba asustada.

— ¿Por qué hiciste una cosa así, cuando eres tan débil? ¡Podrías haber muerto! ¿Qué ibas a hacer si te atrapaban?

—Pero, si las cosas permanecían como estaban…

Todos habían sido heridos. Y si considerabas que Madame Beatrice ya no podía pelear, lo más probable es que nos esperaba un resultado terrible.

Con esa herida, tomaría al menos un mes que ella se curara lo suficiente como para poder volver a correr. Pero Madame Beatrice no había aparecido en el campo de batalla incluso después del ataque al castillo Everal. De ser así, existía la posibilidad de que la herida fuera incluso más profunda de lo que parecía.

¿Y si me hubiera quedado en el carruaje? Los lobos del viento lo habrían destruido, poniendo a Madame Beatrice en una situación en la que se vería obligada a luchar incluso estando herida.

No quería que ella sufriera más de lo que ya había sufrido.

En esa situación, los otros caballeros y soldados podrían haber sido heridos aún más.

Y, sin embargo, tendrían que enfrentar la guerra venidera como parte del ejército del Marqués.

Pero ahora, tenía una teoría aún más aterradora. Si efectivamente, Madame Beatrice no se había unido al esfuerzo de guerra por las razones que sospechaba.

Si las cosas avanzaban como lo hicieron en el juego, Ruain invadiría durante un tiempo en que Madame Beatrice estaba demasiado herida para pelear.

Eso significaba que no van a esperar un año completo…y podrían atacar durante el otoño.

Si la situación cambiará en una dirección tan inesperada, entonces no sería capaz de predecir el resultado en absoluto.

Por el momento, no ha habido ningún movimiento en Salekhard. No había ninguna razón que pudiera imaginar, que incitara a Reggie a visitar al Marqués. Me dio miedo. Por eso me deje llevar, para evitar que Allan y los demás no resultaron más heridos.

Todavía no podía usar magia. No podíamos permitirnos perder ninguna de las fuerzas de combate ahora…

Aún quedan muchas cosas sin explicación. Mantuve estas incertidumbres en mi mente, mientras miraba el suelo, pero luego sentí una mano en mi hombro y miré hacia arriba.

— ¿Estás bien, Kiara?

Era Sir Wentworth. Tenía su habitual y tranquila mirada. Asentí con la cabeza hacia él. Entonces, él amonestó a Allan por mí.

—No tiene sentido culparla por lo que ha pasado, lord Allan.

—Pero…

—También es cierto que todos estamos a salvo por ella. Debemos priorizar la salida de este lugar. Será un problema si otras bestias son atraídas aquí por el olor de la sangre. Y Madame Beatrice está herida.

Allan, por un momento, pareció sobresaltado, pero asintió con aceptación.

—Tienes razón…dije demasiado, Kiara. Pero, debo escuchar una explicación más tarde. ¿Lo entiendes?

Asentí y me puse de pie. Clara me miró preocupada, mientras le ofrecía la mano y me metía en el carruaje.

—Kiara, ¿estás bien?

Le sonreí a Madame Beatrice, que se había preocupado por mí.

—Estoy bien. Todos los lobos están muertos. Regresemos rápidamente, señora.

Cuando empecé a ayudar a Maia a tratar las heridas de Madame Beatrice, tuve que preguntarme. ¿Cómo se suponía que iba a dar una explicación de la sensación de peligro que tengo?


[Kiara: wow me sorprendió mucho lo que pasó, la tocaya se merece nuestro respeto, salir corriendo en medio del peligro, el entrenamiento de Madame Beatrice ha hecho efecto en esas piernas. Gracias a Jawbrie por continuar la traducción de esta novela y así podamos traerla a ustedes, nos leemos en el próximo.]

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