Baño de la Diosa – Capítulo 3: ¿Un yeti?

Traducido por Endgame

Editado por Sakuya

Corregido por Maru


Izumi estaba eufórica.

La piedra que había obtenido por ese incidente, era mucho más práctica de lo que esperaba.

Llenó su baño con agua y luego arrojó la piedra que recibió del barrigón de Teo Keh. Y en solo unas pocas decenas de segundos, se había vuelto un baño de temperatura perfecta.

Lo que es más, ¡NO SE ENFRIABA!

No importa cuánto tiempo pasara, la temperatura del agua seguía igual. Esto era demasiado increíble, con esto, ya no tenía que pagar factura de gas y ahora, el amado baño de Izumi, era incomparablemente más valioso que esos pendientes que ni siquiera podía sacar del cuarto de baño.

Seguro que él ha cometido un asesinato. Era natural que ella pensara eso.

♦ ♦ ♦

Izumi estaba disfrutando de un baño el día de hoy.

Con su mano derecha, sostenía la botella del frío sake y de repente, miró la piedra sumergida entre sus pies.

Si esta era un piedra de fuego que calentaba el agua, entonces, ¿podría haber una piedra que la enfriara?

Si la hubiera, entonces la pondría en el cuarto de baño y disfrutaría de un frío licor en cualquier momento; vivir un gran sueño.

Mientras disfrutaba de sus convenientes delirios, Izumi llevó una copa de sake a sus labios.

—Kuahh~ ¡Tan bueno!

El frío sake fluía por su caliente cuerpo y al mismo tiempo, sanaba su cansado cuerpo y alma. Es cierto que los japoneses a menudo llaman al alcohol  “la mejor medicina”.

Exhaló del placer, su enfriado esófago se calentaba al siguiente instante, como si hubiera tragado una pequeña flama. En esos momentos sentía como si en realidad no hubiera pasado el día completo.

Y durante este momento de felicidad suprema, un sonido lo arruinó completamente. Un viento incluso más frío que la copa que tenía en su mano sopló hacia el cuarto de baño.

—…Me estás tomando el pelo.

Izumi giró su cabeza hacia la ventana y se quedó en silencio.

Un yeti dentro de una cabaña, estaba mirando a Izumi en estado de shock.

—¿Qué eres? ¿Un místico?

El yeti habló fluidamente.

—Uh, no. Además, yo debería estar preguntándote lo que eres. ¿Un yeti? ¿Pie Grande? ¿Sasquatch? ¿O tal vez un Yuki Otoko? [1 y 2]

—¿Qué  se supone que es eso? —se quejó el yeti.

Tratando de tener una mínima defensa, Izumi alzó la botella de sake con su mano.

Mientras  el yeti le daba un leve vistazo a Izumi, colocando sus manos encima de su cabeza, deslizó su pelaje.

Izumi se quedó con los ojos muy abiertos.

Ella estaba segura de que esa era su forma natural, pero resultó ser un sombrero. Debido al pelaje que le cubría todo menos sus ojos, nariz y boca, además de que su barba era del mismo color que la piel, ella estaba segura de que era un yeti o algo parecido a eso.

Pero una vez que el visitante retiró su sombrero, se había transformado en un apropiado hombre

—Mi nombre es Setsugen. ¿Qué eres, una Mística?

—Uh, no, como te dije, no soy una Mística… —murmuró Izumi mientras miraba al hombre llamado Setsugen.

La barba le daba un aspecto antiguo, pero por su voz y casual comportamiento, hacía que rebosara juventud.

Setsugen miraba el baño con gran interés.

—Así que estás en medio de una ceremonia de purificación…

Parece que para explicarle las circunstancias , tomaría una increíble cantidad de tiempo.

Izumi rápidamente se rindió.

—Soy Izumi. Y entonces, tú también… Uh, ¿tienes algún tipo de problema, tal vez? Como por ejemplo, estás varado, o tal vez estás buscando a alguien.

Últimamente, Izumi había estado pensando en los misteriosos incidentes que rodeaban a su cuarto de baño, cada vez que tenía tiempo libre.

Y al resultado que llegó después de reflexionarlo, fue que tal vez , ella había sido asignada con el papel para rescatar a los hombres varados y luego presentárselos a Teo Keh.

Pero Izumi era atea.

Ella no creía ni en Dios ni en Buda, pero ella fue a rezar al Santuario Shinto durante año nuevo y escuchó el canto de los sacerdotes budistas. Vagamente pensó que un día, ella iba a casarse en una Iglesia.

Ni Dios ni Buda existían, así que la religión era cuestión de la propia persona. Incluso ahora, ella todavía creía esto. Pero a pesar de eso, sintió que se le había encomendado un papel; aunque sentía que esto era contradictorio.

A pesar de que pensaba esto, si los dos se reunían con seguridad, entonces su papel habría terminado también. De esa manera sería despedida de este misterioso mundo, o era lo que ella creía.

Después de todo, la ventana no estaba conectada a ese misterioso mundo, o al menos eso pensaba…

Pero esto sucedió.

Setsugen inclinó su cabeza confundido

—Bueno, no estoy varado y no estoy buscando a nadie.

Oh. Estaba equivocada.

Izumi ladeó la cabeza también. En ese momento, ella se dio cuenta que la nieve estaba agitándose detrás de Setsuguen.

Mirando con más detalle, Setsugen estaba en una cabaña que estaba en ridículamente mal estado, para el lugar en el que se encontraba.

El viento soplaba ruidosamente contra la cabaña.

Incluso pensó que hacía bastante frío como para necesitar usar la piel de un animal en el interior. Además, la cosa que estaba en el medio de la habitación, parecía ser una chimenea que no tenía fuego.

—¿Podría ser, que necesitas leña… o algo así?

Setsugen una vez más inclinó la cabeza.

—No, en realidad estaba preparándome para salir.

Así que estaba equivocada también. El hombre no parecía estar particularmente preocupado.

Aunque su ventana conectaba a un misterioso mundo de nuevo, tal vez, no había una razón.

—¿A dónde vas?

Debido a que Izumi se había equivocado, se sintió un poco mal y le pregunto por curiosidad. Después de caer en silencio durante un rato, el hombre respondió en voz baja.

—Zaharya.

—… ¡Lo tengo!

Izumi reflexionó un rato y se levantó de la bañera. La superficie del agua se sacudió derramándose un poco y haciendo que el agua empujara la copa de sake contra de la pared.

—Quieres reunirte con Teo Keh, ¿verdad?

El rostro del hombre se tensó.

—¿Eres una persona de York’Zai?

—¿Eh…? ¿Eh? No, no, no lo soy.

La despreocupación y hostilidad del hombre, hizo que Izumi entrara en pánico.

Ella estaba tan segura de que él quería conocer a Teo Keh. Incluso también estaba segura de que estaba buscando al hombre de los pendientes…

—Acabo de conocer a Teo Keh por casualidad y hablé un rato con él. Ni siquiera somos conocidos, por no decir que no tengo nada que ver con Yohk’Zai.

—¿Te lo encontraste por casualidad? —Setsugen levantó una ceja.

—Cierto, cierto. También me encontré con un hombre varado en el desierto y le di un poco de agua. Cuando hice eso, al día siguiente Teo Keh apareció y cuando le conté sobre el hombre varado, se puso increíblemente feliz… Parece que lo estaba buscando. Estoy segura de que era alguien importante para Teo Keh, ¿no crees?

—¿Un hombre que Teo Keh estaba buscando…? Buscando… Buscando…

El hombre lo repitió una y otra vez, como si estuviera analizando cuidadosamente esas palabras.

—Ummm…

Izumi llamó tímidamente al hombre.

—¿Hay algún problema?

—¿Hiciste que ese hombre se reuniera con Teo Keh?

Izumi sacudió la cabeza ante Setsugen, quien estaba frunciendo el ceño.

—No lo sé. Después de eso, nunca más me volví a encontrar con ese hombre ni con Teo Keh. Pero… Estaba diciendo algo de una Ciudad Oasis al este, así que, si él está vivo, pienso que ellos se reunieron.

Las mitad de las palabras de Izumi eran debido a su esperanza. Ese hombre fue alguien que conoció por la rueda del destino y a quien le había dado agua. Como era de esperar, ella realmente tenía la esperanza de que él se salvara.

El hombre miró al cielo y cerró los ojos.

Su mandíbula temblaba débilmente. Izumi no podía soportarlo.

Aparentemente, Yohk’Zai no era una nación amistosa para Setsugen. Ella no tenía ni idea el tipo de relación que tenían los dos, pero era doloroso ver a ese “oso” lamentarse por algo.

El hombre, que mantuvo sus ojos cerrados por un largo tiempo, soltó un suspiro y miró hacia abajo.

—Ya veo. Así que Teo Keh lo encontró, eh.

—Realmente no sé lo que está pasando, pero lo siento.

Izumi inclinó su cabeza hacia abajo.

—¿Por qué te disculpas?

—Debido a que para ti, no fue bueno que Teo Keh conociera al hombre que salvé, ¿verdad?

El hombre sonrió. Una amarga sonrisa que parecía  como si hubiera renunciado a algo.

—No te preocupes, Mística. Todo lo que hiciste fue ayudar a alguien.

Izumi se perdió en sus palabras. Ella pudo haber hecho algo innecesario. Pero alguien que necesitaba ayuda había aparecido en frente de sus ojos y teniendo una manera de salvarlo, era imposible que ella hubiese apartado su vista.

—Ahora bien, ya que no tengo negocios en Zaharya. Volveré a mi país.

Setsugen se levantó y volvió a ponerse la piel de oso en su cabeza.

—Por cierto…

Mientras que él se estaba poniendo algo que parecía ser un bolso en su espalda, Setsugen apartó los ojos de Izumi y murmuró torpemente.

—Desde hace un tiempo, ha sido completamente visible.

—… ¡GYAHH!

Izumi rápidamente se agachó en la bañera. Cuando la persona le dijo eso avergonzado, hizo que también ella se sintiera así.

El agua se desbordaba de la bañera.

Escuchando los sonidos que chocaban entre sí, Izumi entró aún más pánico.

¿La copa que acabo de comprar, se rompió?

—¿Uah!? ¡Tsch-!

Miró en dirección del sonido, esta vez ella se sorprendió debido a que su pie estaba tocando algo caliente y saltó fuera de la bañera.

Conmocionada, encendió la ducha.

—¿Qué pasa? ¿Estás bien?

Setsugen preguntó con lástima, mientras Izumi pasaba agua fría por su pierna, incluso olvidando ocultar su cuerpo.

—Ahh, sí. Estoy bien. Parece que me olvidé de la piedra del fuego y accidentalmente pisé sobre ella.

Izumi respondió miserablemente.

—¿Piedra de fuego? —Setsugen se asomó a la bañera con curiosidad. —¿Esta piedra roja?

—Sí. Se llena la bañera y se arroja, después de eso, rápidamente el agua realmente se vuelve caliente. Aahh. Esto es algo que recibí cuando le dije a Teo Keh que me trajera una roca desde algún lugar, ¿sabes?

—¿¡Una roca cualquiera puede volver el agua caliente!?

Setsugen parecía sorprendido.

Pero bueno. Esa es la reacción que se haría normalmente. Después de todo, ella también se sorprendió.

Izumi asintió con un “Yup, yup”.

—Piedra de fuego. Así que una cosa tan maravillosa se puede encontrar en Zaharya.

Con los ojos en llamas, Setsugen miró fijamente la piedra de fuego.

Teniendo una mala sensación…

—B-Bueno, entonces, creo que es tiempo de salir de la bañera. Me estoy sintiendo un poco mareada por el calor.

Como ella trato de poner la tapa en la bañera, esta tapa fue detenida por la voluminosa mano de Setsugen.

—Por favor, espera Mística. ¡Esto! ¿Podrías dármelo por favor?

Ah, lo sabía.

Izumi bajó la cabeza.

—Bueno… ¿Con que deseas intercambiarlo?

—¿Intercambio? Ah, tienes razón. No sería bueno recibir una cosa tan maravillosa de forma gratuita. Pero no tengo nada decente ahora.

Setsugen bajó la bolsa de su espalda y miró dentro, antes de suspirar.

Era irritante verlo mirar tan codiciosamente la piedra de fuego.

—Hey, este es un lugar frío, ¿verdad? No habrá piedras de fuego, pero ¿habrá piedras de hielo o algo así?

—¿Piedras de hielo?

—Sí. Estaría bastante feliz si pudiera enfriar este licor.

—¿Te gusta beber, Mística?

Después de pensarlo por un rato, Setsugen golpeó sus ambos mano entre sí.

—Por favor espera aquí.

Después de decir eso y de dejar su bolsa todavía abierta, corrió apresuradamente fuera de la cabaña.

En el momento en que la puerta se abrió, el viento y la nieve soplaron fuertemente dentro de la cabaña.

Incapaz de soportarlo, Izumi se hundió de nuevo en la bañera.

Setsugen inmediatamente regresó. En su mano había una hierba verde que brillaba suavemente

Viendo como las raíces todavía estaban unidas, aparentemente la fue a arrancar ahora.

—Esta es la hierba helada. Según la leyenda, el atesorado vino del Dios del Poder fue escondido por su esposa. Con gritos de dolor sus lágrimas cayeron a la tierra y en ese lugar, apareció la primera hierba helada. Se puede encontrar creciendo en el pico de la montaña nevada, pero…

¿Llora solo porque le escondió el vino? 

Pensar que había un Dios del Poder tan patético. Al escuchar esta vergonzosa historia que parecía desvalorizarlo, Izumi perdió la emoción. Setsugen cortó el tallo de una de las hojas.

—Intenta poner esta hoja en una botella de vino. No importa qué tipo de barato vino sea, si deja esta hoja dentro del vino por la noche, este se convertirá en un vino de la más alta calidad.

¿Está diciendo la verdad?

Ella no podía dejar de dudar de sus palabras.

Al darse cuenta de ello, Izumi suspiró. La piedra de fuego era algo que originalmente también había conseguido para el baño. Incluso si Setsugen estaba intentando decirle una mentira para conseguirlo, ¿no importa, cierto?

—Bueno, eso está bien.

Al escuchar el consentimiento de Izumi, Setsugen casi bailaba de alegría.

—Nuestro intercambio está completo. ¡Estoy en deuda con usted! Con esto, Triht puede ser salvado.

Izumi se sobresaltó. Aparentemente se había vuelto a involucrar en algo importante. Envolviendo la piedra de fuego en una toalla antes de entregársela, Izumi colocó apresuradamente su mano en la ventana.

—Bueno, pues, me voy a ir. Ten cuidado en tu viaje, ¿de acuerdo?

—Sí. Tenga cuidado de no resfriarse Mística.

Acercando su mano al sonriente hombre, que de nuevo se había convertido en un “yeti”, Izumi cerró la ventana. Y cuando lo hizo, ella estornudó.


[1] Sasquatch o Pie grande. También es un superhéroe de Marvel.

[2] Yuki Otoko: El Hombre Monstruo de las Nieves en japonés

| Índice |

Un comentario en “Baño de la Diosa – Capítulo 3: ¿Un yeti?

  1. Diana Carolina Serrano Rojas says:

    no se, me encanta como los objetos y las reuniones se unen poco a poco y ella se vuelve una especie de “encuentro de buenaventura o buena suerte” (っ^▿^)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *