El Secreto de la Belleza – Capítulo 25: Conversación

Traducido por Akatsuki

Editado por Sharon

Corregido por Gia


—¿Lillyshia, por qué te tomaste la molestia de venir? —preguntó Emilyn mientras se escondía bajo las sábanas.

La persona que llamó a la puerta era su mejor amiga, Lillyshia, por lo que Emilyn supuso que ella había entrado.

Era normal pensar algo así, pero quien entró a su habitación fue otra persona.

—Por favor, perdóneme por ser grosero, señorita Emilyn.

—¡¿Ah?! ¡¿J-Joven Julius?! ¡¿Por qué?!

Emilyn entró en pánico cuando escuchó que aquella voz no pertenecía a la de su amiga Lillyshia.

Rápidamente, se sentó en la cama y buscó a Julius con la mirada. Sin embargo, pronto se dio cuenta de su apariencia y se sonrojó.

Llevaba solo un camisón rosa, pero debido a que tenía una constitución delgada, las líneas de su cuerpo se podían ver claramente. Era problemático mostrar esa apariencia a un hombre. De hecho, ni siquiera era una apariencia apropiada para ser mostrada a nadie, incluso si fueran del mismo sexo.

A pesar de la vestimenta que usaba, aún así decidió invitar a Lillyshia a pasar a su habitación. Había pensado que la perdonaría mientras le sonreía con ironía; sin embargo, en su lugar era Julius quien entró.

Emilyn se ocultó de prisa, tirando de una de las sábanas de la cama.

—J-Joven Julius. Se lo ruego, dese la vuelta por un momento —suplicó Emilyn con los ojos llorosos.

—Oh, sí. Entiendo.

Julius asintió con la cabeza, como si acabara de perder una batalla y se giró para no verla.

Mientras escuchaba el sonido de las ropas siendo usadas a sus espaldas, sentía la necesidad de querer darse la vuelta y mirarla, pero logró reprimir sus impulsos.

—Hmm, estoy mejor ahora —informó Emilyn nerviosa. Julius dio media vuelta y vio que se había puesto una bata.

No estaba segura si debería usar algo así delante de un hombre, pero era mejor que el camisón que llevaba puesto.

Ninguno quería continuar conversando junto a la cama, por lo que Emilyn sugirió que se movieran a otra parte de la habitación.

—Hmm, bueno… ¿Por qué está aquí, joven Julius? ¿Y a dónde fue Lillyshia? Estoy segura de haber escuchado su voz.

—Lillyshia me ayudó para poder verte. Sin su ayuda, esto no hubiera sido posible, ¿no es así?

—Ah, lo siento…

Emilyn se había recluido en su habitación y Julius no tenía la intención de echarle la culpa. Sin embargo, también era un hecho de que no estaba contento, debido a que no había podido verla hasta ahora. Pudo haberle transmitido esos sentimientos, dado que ella parecía muy arrepentida.

Julius vio esa expresión y llegó a la conclusión de que no lo odiaba, por lo que se sintió un poco más tranquilo.

—Entonces, señorita Emilyn, ¿está bien que te pregunte por qué te has aislado en tu habitación?

—E-Eso…

Emilyn no pudo responder adecuadamente a la pregunta de Julius y solo bajó la mirada.

—Pensé que me odiabas por haberte involucrado en algo peligroso.

—¿Huh…? ¿Odiarle, joven Julius? ¡¿De ninguna manera?! ¡Eso no es…! ¡Le hice algo inexcusable, joven Julius!

—¿Huh?

Emilyn, rápidamente, intentó justificar sus acciones cuando lo escuchó, pero debido a su apuro, sus palabras salieron como un insulto y era demasiado tarde para corregirlas cuando se dio cuenta. Ya habían llegado a los oídos de Julius.

Sin embargo, no entendió a qué se refería.

—¿Me hiciste algo inexcusable…? ¿A mí? ¿Qué estás diciendo? Más bien, ¿no debería agradecerte por haber salvado mi vida?

—¡Definitivamente no! Solo hice lo que tenía que hacer.

Ella dijo que hizo algo inexcusable, lo que significaba que le hizo algo malo a Julius, pero él no tenía idea de lo que podría ser.

Por el contrario, Emilyn negó con la cabeza cuando escuchó que estaba agradecido por salvarle la vida.

—Pero, ¿por qué crees que hiciste algo inexcusable? No creo que me hayas hecho nada malo…

Emilyn, quien no pudo encontrar una respuesta a su pregunta, solo agachó la cabeza.

Julius esperó pacientemente, sin presionarla.

El silencio continuó por un momento, luego, Emilyn abrió la boca al sentirse preparada.

—Hmm… Lo vi… ese día cuando le traté.

—¿Lo viste? ¿Qué viste?

—Su cuerpo, joven Julius.

¿Qué hay con eso? Si tenías que tratarme, obviamente lo verías…, fue lo que pensó y estuvo a punto de decir, pero luego recordó algo.

Un pensamiento cruzó por su mente cuando mencionó su cuerpo.

—¿Qué quieres decir?

—Me di cuenta de que el joven Julius es un hombre.

—Ya veo. ¿Y eso es algo imperdonable?

Si eso era todo, entonces Julius no tenía ningún problema con eso, debido a que no ocultaba su sexo. Por el contrario, lo anunciaba activamente, pero nadie le creía, excepto aquellos quienes originalmente conocían su género. Sus anuncios no dieron fruto.

Julius siempre había esperado que Emilyn lo viera como un hombre, por lo que estaba bastante agradecido.

Sin embargo, Emilyn negó con la cabeza ante la comentario de Julius y respondió:

—Me sorprendí al descubrir que el joven Julius era un hombre, pero no podía evitarlo en esa situación, debido a que necesitaba ver su cuerpo para darle tratamiento.

—Bueno, como he dicho antes, si no me hubieses tratado probablemente no estaría vivo en este momento. Estoy muy agradecido por eso, pero también me disculpo.

—Sí. Sin embargo, todo este tiempo pensé que el joven Julius era una mujer y, ahora que lo pienso, he hecho algunas cosas realmente groseras con usted, debido a que en realidad es un hombre.

Akatsuki
¿¿??

Emilyn se sentía realmente arrepentida y Julius entendió la razón.

Él había afirmado que era un hombre muchas veces. Sin embargo, debido a que quienes le escuchaban estaban bajo la suposición de que él era una mujer vestida de hombre, no lo tomaron en serio. Y su prometida, Emilyn, tenía la misma idea.

Pero ahora ella sabía la verdad y sus suposiciones fueron destruidas. Como resultado, se dio cuenta de cuánto había sufrido él cada vez que sus afirmaciones eran rechazadas… No, ella por fin lo entendió.

—Finalmente entiendo por qué el joven Julius siempre decía esas cosas, pero siempre pensé que era una mujer, así que también negaba esas afirmaciones… —Se sintió abrumada por las emociones y mientras se disculpaba, lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas—. Lo siento, lo siento mucho, joven Julius. No comprendía sus sentimientos y siempre le hacía esas cosas horribles. Puede que no me perdone, pero al menos quería disculparme.

Palabras de perdón comenzaron a salir de sus labios, liberando todo aquello que soportaba.

—Cuando pensé que tal vez lo ocultase, hiriéndolo por dentro… Me he odiado desde aquel día. Me asusté cuando lo pensé… Luego, no pude salir de mi habitación. Es algo realmente tonto, ¿no? Me puse ansiosa y me oculté, pero le causé problemas a usted y a Lillyshia. Siendo así, no tengo la calificación suficiente como para estar a su lado, joven Julius…

Los sentimientos de Emilyn eran fuertes, pero su voz se hizo cada vez más melancólica mientras se burlaba de sí misma.

Julius la escuchó en silencio y, de repente, se levantó de su asiento.

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