—Cang…
—Maestro, ¿qué ocurre? —preguntó el sirviente, que apareció en la puerta tras ser llamado.
—¡Retírate! —La persona retrocedió de inmediato, sobresaltada—. Qing Qing…
La miró a los ojos brillantes como las estrellas, esos que lo habían cautivado desde el primer momento; hundiéndose en un sentimiento del que no podía liberarse. Seguí leyendo “La consorte favorita del príncipe demonio – Capítulo 134: Te amo (2)”
