Emperatriz Abandonada – Capítulo 1: Emperatriz abandonada (3)

Traducido por Lugiia

Editado por Gia


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¿Cuánto tiempo ha pasado? Sorprendida, levanté mi cabeza al oír que la puerta se abría con fuerza.

Él estaba de pie ahí, parecía bastante molesto. ¿Por qué ha venido? Estaba muy desconcertada, pero me levanté y le hice una reverencia por cortesía.

—Me siento honrada de ver al Sol del Imperio, Su Majestad…

En ese momento, abofeteó mi rostro, haciendo que mi cabeza girara hacia un lado. Apenas pude contener un gemido, cubriendo mi mejilla ardiente con ambas manos.

No debí haberle mostrado mi lado desagradable, pensé.

—¿Qué le dijiste a Jieun? ¿Le dijiste que eras la legítima emperatriz? —preguntó con una voz fría, después de observarme durante cierto tiempo.

—No, Su Majestad.

—Entonces, ¿por qué está llorando? ¿Por qué le dijiste que se fuera?

—Eso es porque…

Me quedé sin palabras. Al final, no supe qué decir. Mientras dudaba, parecía haberse convencido de que le dije algunas palabras maliciosas. Cuando observé sus ojos fríos, mirándome con desprecio, me sentí afligida, como todas las veces que me encontraba con su mirada.

Aunque estaba resentida, no usé ningún lenguaje duro con ella.

Sentí que era lamentable que se convirtiera en la emperatriz, pero nunca pensé que ese puesto fuera mío. En realidad, nunca lo había pensado, ni siquiera antes de que ella apareciera, porque él nunca fue cariñoso conmigo.

—¿De verdad quieres ser mi esposa?

—¿Su Majestad?

—¿Para qué? Sé que el amor no es la razón. No hay posibilidad de que una mujer fría como tú, quien no gime ni cuando golpeo su mejilla, pueda amarme. Si no es así, ¿cuál es? Tu familia sigue viviendo con esplendor y honor, así que no tienes ninguna razón para ser la emperatriz por ellos. ¿Por qué actúas de esta manera? ¿Vas a dar a luz al próximo emperador por los intereses de tu facción?

Sentía que sus palabras eran como dagas que apuñalaban mi corazón. Mientras estuve a su lado, traté de protegerme de quienes buscaban fallas en mí todo el tiempo. Aunque nunca fuera amada por él, quería ser una mujer que pudiera amarlo libremente y ayudarlo con su trabajo.

—Quítatelo —me ordenó repentinamente.

—¿Perdón…?

Apenas podía creer lo que oía. Lo improvisto de sus palabras me tomó por sorpresa. Al mirarlo con ojos temblorosos, noté que los suyos brillaban de una forma extraña. Sentí un escalofrío al ver su sonrisa retorcida.

—Si quieres ser mi esposa, déjame hacerte mía ahora.

—¿Su Majestad?

—¿Por qué pretendes dudar? ¿No dijiste esas palabras, esperando que hiciera esto?

—¡No, Su Majestad! ¡Por favor, no!

Le rogaba que se detuviera mientras intentaba salir de su agarre.

Me sentí conmocionada cuando empezó a desnudarme de una forma muy violenta. En ese momento, me invadió un gran temor.

Al intentar quitarme sus manos, recordé que él nunca antes había ido al dormitorio de Jieun. No sé por qué, pero eso era seguro, debido a que así lo comentaban las damas de la corte, quienes permanecían fuera de su habitación.

Si ese es el caso…, pensé temblando.

Si lo acepto ahora, ¿podría tratarme de una manera diferente? Si tuviera un niño suyo, ¿me cuidaría? ¿No es acaso un hombre que creció solo y sin más parientes que su padre? Si tuviera un hijo que pudiera sucederle, ¿no me cuidaría por ser la madre del niño?

Lentamente, dejé de mover mi cuerpo y respiré hondo, tratando de calmar mi corazón, el cual latía con fuerza.

—Aunque no soy su esposa oficial, soy su concubina, por lo que esta no es la forma correcta de tratarme. Quiero desnudarme por mí misma, así que por favor, respéteme —hablé en un tono tranquilo mientras intentaba controlar mis temblorosos labios.

[Chibicom de=”Gia” mensaje=”*Mete cuchillo, saca tripas*. Sé que voy a hacer mucho hígado en estos capítulos.” expresión=”normal”]

—¿Concubina? ¿Me estás diciendo que eres mi concubina favorita? Pareces creer estar en la cima solo por tener esa posición. ¡No te equivoques! No significas nada para mí.

Me miró como si estuviera confundido y me llevó hacia él con brusquedad. Cerré los ojos cuando empezó a quitarme la ropa violentamente. Estaba temblando por el miedo que sentía, pero seguí murmurando para mí misma que todo estaría bien, y al final, dejé que tocara mi cuerpo con sus manos frías.

Alguna vez imaginé que un día me acostaría con él, pero esto no era lo que esperaba en absoluto.

Cuando abrí los ojos y lo miré, su expresión era tan fría que me sentí afligida.

Volví a cerrarlos porque no podía soportar mirar esos ojos sin emociones, pero me consolé pensando:

Aunque sea frío ahora, podrá mejorar con el tiempo. Si sigue haciéndome el amor de esta manera, me cuidará aunque esté desprovisto de sentimientos.

Cuando me hizo el amor, sentí dolor y mucha angustia porque no tomó en cuenta mis sentimientos, pero lo soporte, mordiéndome el labio en todo momento. Solo lo acepté dócilmente.

¿Cuánto tiempo ha pasado? Con una mirada inexpresiva, lo vi salir de la habitación sin vacilación alguna. Limpié las lágrimas de mis ojos y acaricié su lado de la cama, donde todavía podía sentir su calor.

Espero que un día pueda sentirlo por completo.

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