Traducido por Lugiia
Editado por Gia
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Aunque dijo que me visitaría tarde o temprano, no vino a verme ni siquiera pasadas las dos semanas. Me sentía un poco desconcertada porque sabía que siempre cumplía sus promesas, sin importar lo que pasara.
A pesar de lo mucho que me odiara a mí y al embarazo, creí que vendría a verme. Necesitaba hablar conmigo, al menos una vez, para hacer frente a esta situación de alguna manera.
Seguí esperándolo, pero nunca llegó.
En cambio, una persona inesperada me visitó. A pesar de que no me había visto durante mucho tiempo, solo me observó sin decir nada. No era otro que mi padre, uno de los padres fundadores del Imperio, y el jefe de la familia Monique, quien era llamado la Lanza del Imperio y el súbdito más leal de la familia imperial.
Como cabeza de mi familia, mi padre dirigió una vez a los caballeros imperiales, jurando lealtad a la familia imperial durante generaciones. A diferencia de otros aristócratas, quienes a veces criticaban y controlaban la tiranía de los sucesivos emperadores, mi familia mostró apoyo absoluto a estos, sin importar lo que pasara. Como cabeza de la casa Monique, mi padre era también un caballero muy anticuado y franco. Al día siguiente de mi entrada en el palacio como concubina del emperador, se ofreció a ser enviado a las zonas fronterizas, diciendo que el nuevo ascenso de los miembros de su familia no era bueno para el gobierno del emperador.
Él, quien vino a verme después de oír que estaba embarazada, no dijo nada cuando me encontró en un estado tan demacrado, debido a las náuseas matinales que habían empeorado. Solo terminó algo de mi trabajo. Aunque no esperaba mucho, no pude ocultar mi amargura, debido a que no mostró ninguna preocupación por mí.
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Un día por la mañana, tres semanas después del banquete, el emperador finalmente me llamó.
Como había tenido muchas náuseas y mareos durante la mañana, quería descansar un poco, pero no tuve más remedio que ir al palacio central a verle.
Miré al cielo, donde empezaban a reunirse nubes oscuras. Cuando caminé por el lúgubre jardín sin iluminación, vi un enorme edificio, el cual parecía tener un color grisáceo bajo una sombra.
Hoy me sentía inusualmente pesada. ¿Será porque estaba nublado?
—Siéntate ahí.
—Sí, Su Majestad.
En el momento en que tomé asiento, me sentí mareada de nuevo. Debido a ello, comencé a sentir náuseas.
Apenas me recompuse, y después de respirar profundamente, lo miré.
—Iré directo al grano.
—Sí, Su Majestad.
—No diré que el bebé en tu vientre no es mío. Dado que eres una mujer muy orgullosa, realmente creo que es mi bebé. —Se tomó una pausa antes de continuar—. Pero ten en cuenta esto. Voy a elegir a mi sucesor entre los hijos que la emperatriz dará a luz más adelante. ¿Entiendes? —Su voz era fría. Cada palabra que escupía, helaba mis oídos. Cuando me estremecí, continuó de la misma manera—. ¿Por qué no respondes? Sin importar cuántos niños tengas o cuán inteligentes sean, nunca, ninguno de tus hijos, será mi sucesor. ¿Lo entiendes?
—Sí, lo tendré en cuenta, Su Majestad.
—Si lo entiendes, vete. Espero que no hagas ningún alboroto por este asunto.
—Sí, Su Majestad. Entonces, me iré de inmedia…
No podía contestarle cuando usaba un lenguaje tan duro. Apenas me levanté, sentí mareos nuevamente. En ese momento, el mundo dio vueltas ante mis ojos.
Oh, no. Al momento de caer, debido a que perdí el equilibrio, alguien me agarró rápidamente.
Cuando apenas pude levantar la cabeza, calmando mis náuseas, vi que me sujetaba y se ponía rígido, mostrando una expresión endurecida en su rostro.
—¿Ruve? ¿Tia?
Una expresión de confusión se dibujó en el rostro de ella. Al verlo sostenerme, comenzó a enojarse.
—Ruve, ¡¿qué estás haciendo?! —exclamó.
—Jieun, yo solo… —dijo él rápidamente, avergonzado por el tono seco de su emperatriz.
—¿Cómo puedes hacerme esto? —respondió ella con voz temblorosa, cortando sus palabras.
—No, no me malentiendas. ¡Jieun! ¡Espera un momento!
Le dirigió una mirada llena de odio a Ruvellis y, debido a que no quería seguir oyendo sus palabras, gritó y dejó la sala de audiencias rápidamente.
Él se puso de pie, muy avergonzado, empujándome y olvidando que me sostenía en sus brazos, debido a la pérdida de equilibrio que tuve hace un momento.
Apenas podía respirar. Sentí que había chocado con algo, pero me dolía tanto, que no podía pensar en nada más que respirar. Me acurruqué debido al creciente dolor en mi vientre e, inconscientemente, gemí.
—Oh, siento dolor aquí, en mi…
—Tú…
—Ahhh…
—¿Hay alguien ahí? ¡Llamen al médico real ahora!
Su indiferencia hacia mí había desaparecido. Podía ver que estaba avergonzado mientras les gritaba a las doncellas. Un momento después, ellas llegaron corriendo y se asombraron al verme.
¿Por qué? ¿Por qué está tan avergonzado? ¿Qué diablos están mirando estas doncellas?, tales pensamientos invadieron mi mente.
Cuando el médico real llegó, le ordenó a este que me atendiera, y salió rápidamente de la habitación.
Suspirando, el doctor les dijo a las doncellas que me ayudaran a moverme a la cama.
En el momento en que pude levantarme, observé que mi vestido plateado estaba manchado de sangre. Fue un regalo de mi padre, por la ceremonia de mi mayoría de edad.
Me sentí mareada de nuevo.
Las voces del médico real y de las doncellas comenzaron a desvanecerse y, oliendo el fuerte aroma de la sangre, mi consciencia cayó en un pozo sin fondo.
😓🤐😨No te mereces sufrir tanto 😭😰🥺
😱🧐No me esperaba todas esas ironías y como termino el capitulo 😮😲😶🤯
😑🤦🏻♀️😑🤦🏻♀️😑🤦🏻♀️😡🤬😡🤬😡Jieum sólo eres una idiota que ni sabe diferenciar situaciones ni estar pendiente de su entorno 🤬😡🤬😑🤦🏻♀️😑🤦🏻♀️😑🤦🏻♀️