Traducido por Lugiia
Editado por Yuzuke
—Aquellas personas que no te conocen bien, señorita, tienen la concepción de que eres muy racional y de corazón frío; sin embargo, a mis ojos, ese no parece ser el caso. Eres una persona de buen corazón, que pone la vida de su pueblo por encima de la suya. Esa es la razón por la que dije que no estás hecha para ser emperador. Tu bondad te hace incapaz de dictar un juicio despiadado.
En efecto, todos los que me rodeaban en el pasado me veían como una persona muy fría y racional. Para ellos, era: una maestra muy estricta con sus subordinados, una chica que no solo tenía una actitud fría con su propio padre, sino que se mantuvo tranquila incluso cuando Jieun le había arrebatado el puesto de emperatriz.
El príncipe heredero me odiaba mucho por eso. Con una mirada de desprecio en su rostro, siempre me recordaba que, a sus ojos, parecía una muñeca sin emociones. Sin embargo, el emperador acaba de decir que soy una persona de “buen corazón”… Ya que nunca me habían llamado de esa manera, me sentí un poco extraña al respecto.
—Ante cualquier situación, el emperador debe dar un juicio imparcial y, por encima de todo, debe amarse a sí mismo. Por supuesto, eso no significa que debas ignorar a las personas del imperio que se encuentran en una situación crítica, pero no puedes elegir sacrificarte por esos motivos.
»El emperador debe ser aquel que guíe a su propio pueblo. Desde luego, la ausencia o el cambio del mismo no hace que el imperio desaparezca, pero si el cambio de sucesión no sigue una línea, las personas estarán muy confundidas. Si eso sucede, el imperio es el que terminará recibiendo los daños. Por lo tanto, el emperador necesita valorar un poco más su existencia. —Su majestad se detuvo un momento y bebió una taza de té que ya se había enfriado. Luego de eso, continuó—: Con eso en mente, ¿qué crees que deberías haber hecho con la situación de hace un momento? Si fuera tú, señorita, inmediatamente fingiría no saber nada al respecto. Por supuesto, eso no detendría mis sospechas pero, ya que no existe una evidencia directa de que seas una amenaza, nadie puede hacerte daño.
»Además, ¿no sabes que toma mucho tiempo implementar una política? En tu lugar, hubiera fingido no saber nada, pero habría informado al duque a mis espaldas de que había evidencia de una posible hambruna. Hay muchas maneras de hacerlo, ¿verdad?
—Oh…
—Si hubieras hecho eso, podrías haber logrado tu objetivo mientras asegurabas tu propia seguridad. ¿No lo crees?
—Así es, Su Majestad —respondí esta vez con un suspiro. Nunca pensé que existiera tal método.
—Por ello, no estás hecha para ser el emperador, pero sí una emperatriz ideal. Eres una persona inteligente y de buen corazón, que toma en consideración a su pueblo y vela por su seguridad. ¿No son esas las cualidades perfectas para ser la próxima emperatriz? Sin embargo, me siento triste por eso.
—¿Por qué, Su Majestad? —intervino el duque Verita con cautela.
—Creo que sabes la razón, duque. He hecho un mal trabajo criando a mi hijo.
—¿De qué está hablando, Su Majestad?
—Ya que mi hijo ha sido criado como el único sucesor al trono, piensa que debería ser el centro de atención y sobresalir en todos los campos. Solo porque esté en la posición más alta, no significa que tenga que ser el mejor en todo; sin embargo, no es consciente de eso. ¡Qué ridículo! Si es así, ¿cómo crees que reaccionaría si se encuentra con la señorita ahora mismo? —preguntó el emperador, dejando escapar un profundo suspiro—. Ella fue criada como su compañera, y acaba de recibir un segundo nombre de parte de Dios, colocándola en igualdad de condiciones. Además, es inteligente y astuta. Todos la consideran la emperatriz ideal. Si es tan admirada, ¿cómo reaccionará mi arrogante hijo? Solo estoy preocupado.
—Si ese es el caso…
—Por eso, cada vez que los oía elogiar a la señorita, me preocupaba si podría tener una buena química con mi hijo. Mi inquietud aumentó luego de haber recibido una profecía de Dios. Y ahora que la he conocido en persona, creo que mi preocupación no era infundada. Evidentemente, es una emperatriz ideal, pero es demasiado para mi hijo. Además, si él descubre que su segundo nombre le da un derecho de sucesión al trono…
Al escuchar sus palabras, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. ¡No! ¡De ninguna manera…!
—¿Qué debería hacer…? Habría sido mucho más fácil si no hubieras recibido el nombre, pero ahora no puedo hacer nada al respecto. Ya que tienes el derecho a heredar el trono, no puedo enviarte a otro país y me preocupa promoverte a futura emperatriz como estaba previsto. Además, no puedo casarte con una familia noble…
—Lamento oír eso, Su Majestad. Si desea, puede comprometerla con mi familia… —comenzó a decir el duque Rass; sin embargo, al ver la sonrisa que le dirigía el emperador, se detuvo.
—No está diciendo eso considerando las consecuencias, ¿verdad, duque? ¿Está consciente de qué sucede si se compromete con su familia la próxima candidata a emperatriz y, que además, también tiene derecho de sucesión al trono? Si llega a casarse con tu hijo, esa alianza le dará a tu casa un poder aún mayor. Como emperador, no puedo permitir que eso suceda.
—¡Su Majestad!
—Solo bromeo, duque, pero usted sabe bien por qué estoy diciendo esto. —Después de decir eso en un tono casual, amargando a la persona en cuestión, el emperador se volvió hacia mí y me preguntó—: ¿Qué piensa sobre eso, señorita?
Dudé un poco antes de expresar mi opinión.
—No te preocupes, solo quiero escuchar cómo te sientes al respecto.
—Si se me permite hablar con libertad, Su Majestad… no quiero estar ligada al príncipe heredero de ninguna forma, ni siquiera como concubina.
—Oh, ¿te diste cuenta de eso?
¿Quién dijo de tal palo, tal astilla? El emperador y su hijo eran iguales en cuanto a sus palabras y actos. Aunque me sentía resentida por los comentarios del emperador, mordí mi labio.
Tengo que lograr algo aquí. No puedo repetir de nuevo los acontecimientos de mi vida pasada, me repetí a mí misma en mi mente.
—Como tengo derecho de sucesión, no puede comprometerme con otra familia noble y, ya que he recibido mi segundo nombre de parte de Dios, no puedo renunciar a él. Hace un momento, mencionó que le preocupaba que fuera la próxima emperatriz, Su Majestad. Si ese es el caso, usted quiere que su hijo me tome como su concubina, ¿verdad?
—Sí, así es.
—Tendré que declinar, Su Majestad. —El emperador solo me observó, esperando una explicación—. Si mis palabras son inaceptables, le pido perdón, pero tengo que decirlo nuevamente: no quiero estar ligada al príncipe heredero de ninguna forma.
—¿Por qué? ¿No fuiste designada como su compañera desde tu nacimiento?
Antes de responder, respiré hondo.
—Su Majestad, no hay garantía de que la pareja del príncipe heredero siga siendo yo en el futuro. Además, con toda esta situación, usted se siente incómodo al tenerme como su compañera.
Así es, no había ninguna garantía al respecto. Desde un principio, su compañera no era yo. Dentro de mí, estaba naciendo la urgencia de decirle que dentro de seis años aparecerá la verdadera emperatriz, Jieun; sin embargo, ¿quién me creería? No soy un profeta. Además, el hecho de que la compañera designada del príncipe heredero sea Jieun no tiene nada que ver con su intención actual de designarme como concubina.
—Entonces, ¿cómo lidiarías con esta situación, señorita?
—Por favor, deme algo de tiempo. Encontraré una solución, Su Majestad.
—Hmm, ¿qué lograrás con eso?
—Estoy siguiendo sus enseñanzas, Su Majestad. Me ha dicho que si no tengo prisa, tengo que excusarme primero y pensar en mi próximo movimiento, con cuidado, antes de tomar ventaja de ambos lados. De todas formas, usted quería designarme como la concubina “interna” del príncipe heredero, ¿verdad? Ya que si de repente anuncia públicamente una separación, muchas personas lo malinterpretarán como un conflicto entre la familia imperial y la familia Monique.
—Así es —dijo el emperador, como si estuviera sorprendido—. De acuerdo. En todo caso, el príncipe heredero tardará un tiempo en llegar a la mayoría de edad, así que te daré tiempo de encontrar una solución hasta entonces.
—Gracias, Su Majestad.
—Puedes retirarte, señorita; sin embargo, los duques y el marqués deben quedarse un momento, ¿de acuerdo?
—Sí, Su Majestad. Con su permiso, me retiraré. —Hice una reverencia y caminé con dificultad fuera de la sala de audiencias. Tenía muchas cosas en la cabeza, así que me perdí en mis pensamientos al caminar. Un momento después, miré a mi alrededor, preguntándome: ¿Dónde estoy ahora? Estoy segura de haber estado aquí antes.
Mientras observaba mi entorno, un recuerdo llegó a mi mente. ¡Este lugar es…!
—¿Quién eres? Este jardín es propiedad privada de Su Majestad, el emperador. ¡No es un lugar al que puede entrar cualquier persona! —me preguntó una fría voz a mis espaldas.
De repente, mi cuerpo comenzó a temblar al recordar al dueño de aquella voz, una que no era capaz de olvidar.
Poco a poco me di la vuelta y vislumbré un cabello azul revoloteando por el viento. Sus ojos, azules como el mar, estaban fijos en mí. Su figura era mucho más pequeña que aquella en mi memoria.
En el momento en que me encontré con sus ojos, pude sentir su hostilidad hacia mí, haciendo que todo mi cuerpo se tensara. Sin embargo, cuando comencé a parpadear despacio, pude ver unos ojos azules inexpresivos. ¿Habré visto mal? ¿Me sentí de esa manera porque superpuse su forma adulta en el niño frente a mí?
No obstante, el recuerdo de su mirada hizo que un sudor frío brotara en mi espalda y una ola de calor recorriera todo mi cuerpo.
En ese momento, comencé a recordar mi vida pasada: su inexpresivo rostro mientras tenía sexo conmigo, su risa distorsionada después de decirme que había matado a mi padre, sus labios sangrientos y sonrientes… Todo causaba que mi sangre ardiera.
De repente, mi cuello se sintió frío. ¿Habrá sido el viento? Sin embargo, mi cuerpo recordó la sensación de la hoja del hacha sobre mi cuello y entonces, mi visión se oscureció.
Lo único que podía ver en toda esa oscuridad eran los ojos del chico que acababa de encontrarme en el jardín pero, esta vez, su mirada se superpuso con aquella distorsionada de ese entonces.
Justo en ese momento, la sangre caliente que recorría todo mi cuerpo se congeló. Una fría energía comenzó a propagarse desde mi corazón a todo mi cuerpo y me ató tanto que no podía sentir nada.
—Cabello plateado… Me pregunto si eres la hija de la familia Monique —comentó el chico, después de guardar silencio por un momento.
Sabía que tenía que ser educada, pero no podía hacer nada. En el momento en que decidí responder, mis labios congelados se negaron a moverse.
Al verme parpadear pero no mover mis labios, me dijo:
—Aunque seas la hija de la familia Monique, eres muy arrogante. Creo que sabes quién soy, entonces ¿dónde están tus modales? —gritó como si estuviera aturdido por mi silencio. Mi rostro palideció. Ahora que la energía caliente que fluía por mi corazón había desaparecido, mi cuerpo temblaba de miedo de que mi pasado se repitiera ahora mismo—. ¿Por qué no respondes?
Si pudiera hacerlo, lo haría; sin embargo, mi cuerpo seguía sin responderme.
—¡Oh, Dios, qué arrogante eres! He oído que todas las facciones políticas apoyan a tu familia. Parece que solo mantienes tu posición gracias a ellos.
Cuando su molesta voz hizo aquella declaración, mi corazón se hundió. Traté de abrir mis labios temblorosos pero no pude.
—¡Es suficiente! Creo que he dicho de más, es inútil hablar contigo…
Al parecer, quería añadir algo más pero se detuvo y dio la vuelta. No fue hasta que oí sus pasos desaparecer que empecé a relajarme. Era como si la tensión que rodeaba, hasta hace unos momentos, todo mi cuerpo como una soga se hubiera aflojado. Mis manos se habían vuelto pálidas y temblaban.
¿Cuánto tiempo ha pasado? Al escuchar que alguien se acercaba a mí, mi cuerpo volvió a tensarse.
¿Será él de nuevo? Cuando miré hacia atrás con mis ojos temblorosos, vi un brillante cabello plateado reflejarse al sol.
¿Padre?
Mi padre caminó hacia mí con pasos rápidos y me tendió la mano. Mi frío corazón, que parecía haberse detenido, comenzó a latir poco a poco.
—Oh, te estaba buscando, Tia.
—Papá…
Agarré las mangas del uniforme azul marino de mi padre con mis manos temblorosas. Sus ojos, al verme de esa manera, se llenaron de preocupaciones.
—¿Por qué tiemblas tanto? ¿Sucedió algo?
Parecía querer insistir; sin embargo, cuando me lancé a sus brazos, dejó de hacerlo y me abrazó en silencio. Al sentir su contacto, un calor se extendió por todo mi cuerpo. Como si fuera nieve bajo la cálida luz del sol, mi sangre congelada comenzó a derretirse poco a poco. El terrible horror que me había rodeado hasta hace un momento desapareció gradualmente.
Mientras palmeaba mi espalda con mucho cuidado, mis ojos comenzaron a cerrarse y la visión de aquellos ojos, azules como el mar, desapareció rápidamente en aquella oscuridad.
La voz de mi padre comenzó a alejarse cada vez más y, en un instante, fui absorbida por el mundo de los sueños.
Muchas gracias por la traducción. 😓😰Aristia le va a llevar tiempo lograr reunir el suficiente sentimiento para no quedarse congelada con su enemigo 😓😰😓😰😓😰😓
😑🤦🏻♀️😑🤦🏻♀️😑🤦🏻♀️De tal emperador futuro monarca 😑🤦🏻♀️😑🤦🏻♀️😑🤦🏻♀️