Actor de Reparto Masculino – Capítulo 58 – Arco 6: Mundo de hombres bestia

Traducido por Shiro

Editado por Ayanami


Shiro
¡ATENCIÓN! Se recomienda no leer el siguiente capítulo en el lugar de trabajo ni en compañía. ADEMÁS, léanlo solo si tienen la certeza de que no hay nada que pueda incomodarlos, recuerden que están en un mundo de hombres bestia. ¡No se diga más!

No sabe si se debe a la atracción innata entre hombres bestia y hombres bestia híbridos, pero Sui Yuan puede sentir la esencia de Leonard a su alrededor cuando éste lo toma en brazos. Entonces, siente que todo le da vueltas y que su cuerpo se calienta involuntariamente, como si tuviera fiebre, debilitándolo.

Antes, 5237 desapareció quién sabe adónde. Claramente esta es… No sabe cuántas veces ha sido dejado a un lado en un momento crítico como este. Para aminorar el contacto físico entre ambos, Sui Yuan hace un gran esfuerzo por girar y apartar su cuerpo, tan lejos como sea posible. Sin embargo, Leonard aprovecha la oportunidad para seguirlo, manteniéndolo encarcelado en sus brazos. Acto seguido, con gran detalle, le besa la piel.

Cabe mencionar que la piel de un hombre bestia híbrido menor de edad es mucho más suave que la de un hombre bestia. Solo un pequeño esfuerzo al succionar deja una marca roja. Leonard envuelve la cintura de Sui Yuan con su brazo, acercándolo hacia él con firmeza, mientras que estira la otra mano para acariciar sus tetillas.

Las sensibles orejas de Sui Yuan son mordidas con gentileza y tiemblan ligeramente, como si hubiesen sido asustadas. Una lengua suave y ágil lame su oreja peluda. El cálido aliento hace que su cuerpo se estremezca. Olas de calor agitan su interior, haciendo imposible evitar que los dedos de sus pies se curven. Y, con desesperación, falla inútilmente en reprimir este anhelo desconocido.

Es necesario decir que un hombre bestia híbrido es demasiado sensible. Al punto de asustar a Sui Yuan, sin que este pueda hacer algo al respecto.

Su delgada cola se encuentra entrelazada con la de Leonard, como si fuera una enredadera parásita, inseparable. Y el deslizamiento erótico, lento y ambiguo, entre las colas hace que la espalda de Sui Yuan se arquee y que todo su cuerpo tiemble por un tiempo; el placer alcanza su mente, de por sí, no muy lúcida.

El cuerpo de Sui Yuan se mece de manera inconsciente, restregándose contra el hombre detrás de él, el cual, se encuentra impaciente por acelerar las cosas, ya que no se siente satisfecho con solo provocarlo.

La mano que, originalmente, causó estragos en su pecho, se mueve con lentitud hacia sus labios, tocándolos, no con fuerza pero tampoco con suavidad, tras lo que intenta explorar el interior de su boca. Esto hace que Sui Yuan se sobresalte y se voltee para dirigirle a Leonard, quien yace detrás de él, una mirada de advertencia.

El objeto de su mirada no se muestra inflexible. En su lugar, aprovecha la oportunidad para convencerlo con gentileza, con una voz suave y relajada:

—Pórtate bien, lámelo un poco, es por tu propio bien. Olvidé traer lubricante. Te lastimarás.

Sui Yuan lo observa con suspicacia. Como ya no es una persona inexperta, es obvio que no cree que este hombre malintencionado haya venido sin preparación, olvidando algo tan importante como el lubricante. Esto fue deliberado.

Pero… ¿y qué si lo es? Si Leonard no lo saca, Sui Yuan no podría hacer nada al respecto.

Al verlo vacilar, Leonard sonríe con sorna y estira su mano para desabrochar su correa sin complicaciones. Entonces, se quita el resto de su ropa, permitiéndole a Sui Yuan ver su sincero miembro inferior.

—El miembro de un hombre bestia es mucho más grande que el de un humano. Sin duda saldrás lastimado.

Sui Yuan se queda sin palabras. Él, quien nunca ha podido escapar de la cama ni de su destino de ser vulnerado, comienza a vacilar durante un largo rato. Al final, aunque reacio, abre su boca y succiona dos de los dedos de Leonard.

El interior de su boca, cálido y húmedo, parece quedar completamente ocupado solo con estos dos dedos. Los ojos de Leonard se oscurecen y, con sus dedos, comienza a perseguir y provocar de manera gradual la lengua del joven. Éste, en descontento, gime, luciendo como un gatito; esta imagen ablanda el corazón de las personas.

El joven desnudo, con orejas de gato, se acurruca; sus pestañas apuntando hacia abajo. Y, con seriedad, intenta resistirse al acoso deshonesto de los dedos; un leve rubor se extiende desde su cabeza hasta sus pies, tiñendo su suave y fina piel. Por su parte, Leonard, a quien ya de por sí se le dificulta ser paciente, traga, su nuez de Adán se mueve ligeramente. Entonces, su cola comienza a frotar el interior de las piernas del otro de manera inconsciente, hasta alcanzar la entrada del joven.

Sui Yuan salta del susto, su pequeño agujero se tensa, como si reflejara su estado interno y, al mismo tiempo, bloquea el cuerpo extraño. Pero esa cola temblorosa no siente ansiedad, dedicándose simplemente a acariciar la zona alrededor de ese lugar, como si lo estuviese tranquilizando con paciencia. En un principio, con ella puede hasta quebrar huesos, pero, en este momento, su suavidad y gentileza le hace imposible a las personas resistirse.

Las nalgas de Sui Yuan, las cuales se han mantenido apretadas con fuerza hasta el momento, comienzan a dolerle un poco y, además, las acciones de Leonard sobre su cuerpo logran comenzar a desviar su atención. Entonces, justo cuando se relaja un poco, la cola percibe la oportunidad que se le presenta y penetra el agujero con habilidad, sin torpeza alguna. Solo que, es lamentable que apenas la punta hubo penetrado, Sui Yuan reacciona, tensando sus músculos con prisa.

La respiración de Leonard se acelera, su cola queda prisionera en el interior de Sui Yuan, ocasionando, en el proceso, que su paciencia desaparezca. A continuación, saca los dedos con los que ha estado provocando a Sui Yuan y lo acuesta frente a él, tirando de su rígida pierna hacia arriba para así abrirlo.

Luego, la visión de su cola negra penetrando ligeramente ese agujero rosa hace que su respiración se entrecorte.

—Relájate. La sacaré. —La voz de Leonard es áspera, aunque suave y tranquilizadora. Tiene la intención de meter los dedos que humedeció en la boca Sui Yuan en ese agujero y moverlos con lentitud para reducir su tensión y su ansiedad.

—Y entonces meterás tus dedos. —Ya no es tan fácil engañarlo, es todo un modelo de superación personal, descubriendo de inmediato los planes del otro.

—Correcto —responde con dulzura mientras sonríe.

Sui Yuan se queda sin palabras.

—Si puedes hacerlo, quédate así por el resto de tu vida. —Al ver la indiferencia de Sui Yuan, Leonard le da una «amable» sugerencia.

Quedarse así, obviamente, no es una opción, por lo que solo puede comenzar a relajarse, estremeciéndose continuamente en el proceso. Leonard sonríe con satisfacción, su cola se encuentra explorando el interior de Sui Yuan con picardía bajo su mirada fulminante. Entonces, con renuencia, retira su cola y mete lo que tanto ansía.

En comparación con la peluda cola, Sui Yuan está mucho más familiarizado con el dedo, el cual, le transmite una sensación de seguridad mientras mira con impotencia a Leonard. Después de sentir cómo es estirado, con timidez, voltea hacia un lado, apartando la mirada. Aunque esta clase de acciones ya le son familiares, siente que debería sentirse apenado y, en consecuencia, lógicamente, termina sintiéndose avergonzado.

El conducto, inicialmente seco, secreta una especie de lubricante a causa de la atención paciente de Leonard. Esto le sorprende un poco. Arqueando las cejas, alza la cabeza para mirar a Sui Yuan, el cual, no demuestra sorpresa alguna, tras lo que sonríe y añade un segundo dedo.

Los dos dedos, frotan y estiran el cálido interior, ocasionando que fluya más líquido. La parte posterior de Sui Yuan se relaja a una velocidad vertiginosa, como si estuviera impaciente por envolver los dedos. Esto hace que Leonard quiera introducir de inmediato su miembro hinchado, sin embargo, aún teme lastimar el cuerpo del hombre bestia híbrido por ser menor de edad, por lo que solo puede contener sus emociones.

Bajando la cabeza, sus labios se encuentran con los de Sui Yuan, tras lo que se dedica a engatusarlo, intentando relajarlo. Por otro lado, en el interior del joven, los dedos siguen trabajando, hasta que el lugar queda suave y adaptado.

Sacando los dedos, ve que en el espacio entre estos hay un fluido pegajoso, transparente, brillante y cristalino. Sui Yuan mira a Leonard con algo de curiosidad y vergüenza mientras éste estudia sus dedos con fascinación. Entonces, lo escucha reír por lo bajo.

—Ciertamente, los hombres bestia híbridos de este mundo son como las mujeres. Ese lugar es incluso más idóneo para que los hombres ***.

Sui Yuan queda atónito.

¿Puedo fingir que no escuché nada?

Al ver sus mejillas encendidas, Leonard entorna los ojos satisfecho. Acto seguido, saca la lengua y lame sus dedos. En ese momento, inesperadamente, ve la expresión de Sui Yuan, cuyos ojos se abren mucho, y entre risas comenta:

—Sabe tan dulce como la miel.

Aunque el comentario hace que se sorprenda, pregunta con toda seriedad:

—¿No sientes algo de náuseas?

—Es de tu cuerpo, ¿cómo podría sentir náuseas? —La expresión de Leonard, la cual, en un principio era sonriente, se distorsiona.

Sui Yuan salta del susto. Sin embargo, antes de que pueda moverse, ve al humano que había estado presionándolo convertirse en una alta y delgada pantera negra. Un par de ojos bestiales violeta, poderosos y audaces, lo miran de cerca, reprimiendo las ansias de aullar.

Sui Yuan se queda sin palabras.

Después de mirar a la pantera negra por tres segundos, su mente finalmente procesa lo que acaba de suceder. De imprevisto, Sui Yuan se endereza buscando escapar, pero la pantera negra lo detiene al presionarle el hombro con una de sus patas. Aunque las garras están retraídas y, por lo tanto, la almohadilla no le hace daño, la sensación áspera hace que el vello en el cuerpo de Sui Yuan se erice, haciendo que quiera llorar, aunque no pueda derramar lágrimas.

—¡Leonard, estás buscando morir! ¿Por qué lo lamiste?

—Tampoco pensé que el efecto de inducción al celo de estas cosas sería tan eficaz. —La voz de Leonard rebosa con algo de pesar e impotencia—. Ya estabas casi listo, pero ahora no sé si podrás soportarlo.

—¡Si no lo sabes, déjame ir! —Sui Yuan de verdad quiere llorar. Esta situación, de pronto, se convirtió en una bestia-humano, ¡lo cual no es científico! ¡Su corazón no está preparado!

Ya no. ¡Está preparado para declinar!

—Lo siento, pero no puedo hacer eso —dijo Leonard con arrepentimiento—. Si ese fluido puede hacer que un hombre bestia se convierta en una bestia, entonces, el hombre bestia híbrido debe poder soportarlo. Aunque no estoy del todo seguro, ¿no debería ser placentero?

—¿Piensas que soy un niño de tres años a quien puedes engañar…? —Murmura Sui Yuan sin resistirse, mientras mira a la pantera negra sobre él introducir con lentitud la feroz arma en su agujero.

Gradualmente, su cuerpo comienza a sentirse lleno, al punto de estallar, lo que lo hace dejar escapar un gemido sin poder evitarlo. Por fortuna, el cuerpo de un hombre bestia híbrido de verdad está capacitado para acomodar esa cosa. El dolor nunca llega al punto de ser intolerable. Pero, para desahogar su ira, Sui Yuan levanta una mano y tira del suave y brillante pelaje alrededor del cuello de la pantera negra, la cual, con un gruñido grave, de repente, lo penetra por completo, mientras baja la cabeza para envolver el cuello del joven con su hocico.

Sui Yuan no se asusta en lo más mínimo, por el contrario, el instinto de su cuerpo le dice que esto es lo correcto, lo cual lo excita.

El duro y abrasador pene permanece inmóvil en el interior de su cuerpo, en tanto que las suaves y cálidas paredes se contraen, succionándolo, como si actuaran por cuenta propia. Después que Sui Yuan se acostumbra a la nueva sensación, Leonard comienza a empujar gradualmente hacia su delgada cintura. Independientemente de si es en términos de velocidad o fuerza, la patera es mejor que un humano; y ni se diga de su resistencia.

Los movimientos de la pantera negra se aceleran, y su garganta deja escapar un gruñido grave cada vez que penetra a profundidad el cuerpo de Sui Yuan. Esto ocasiona que una sensación placentera se vaya acumulando en el interior de este último, haciéndole desechar todo sentido común restante en medio de la pasión.

Cuando finalmente se corre, Sui Yuan gime con suavidad, su cuerpo se tensa de manera inconsciente mientras abraza con fuerza el cuello de la pantera negra como la noche y levanta la cabeza para mirarla.

—¿Tan rápido? —Pregunta, dedicándole una leve sonrisa como si estuviera, al mismo tiempo, ridiculizándolo y exhibiéndose—. Aún es pronto.

Es una pena que Sui Yuan no esté de humor como para rebajarse a su nivel. Tras experimentar tal subidón, tiene el cerebro en blanco, e ignora por completo el pene enérgico que todavía lo penetra.

No obstante, poco después, la pantera tampoco puede continuar sonriendo. Sui Yuan le apretó el pene con tal fuerza que no le dio tiempo de hacer otra cosa salvo ceder a sus instintos e ir en pos de una sensación placentera, la cual, se acumuló hasta el punto en que fue incapaz de detenerse, solo pudo continuar embistiendo de forma salvaje el pequeño cuerpo bajo de él.

Por su parte, Sui Yuan comienza a entrar en pánico, pero es arrastrado de nuevo a un torbellino de lujuria, y lo que le queda es acompañar al otro en disfrutar del placer desenfrenado sin siquiera poder mover el cuerpo.

Sin saber por cuánto tiempo continuó, la naturaleza violenta de esta tormenta hace que el cuerpo de Sui Yuan sea incapaz de continuar tolerándolo. Pero no es hasta que el otro le muerde el cuello una vez más, mientras que penetra profundamente su suave y tierno trasero que Sui Yuan recupera la consciencia ante el doloroso estímulo. Acto seguido, un fluido caliente es disparado, llenándolo hasta sentirse completamente hinchado.

La pantera negra sobre él, por fin, comienza a comportarse, pareciendo expresar algo de arrepentimiento a medida que le lame de manera íntima y reconfortante el cuello y luego la espalda.

En ese momento, Sui Yuan entorna los ojos teniendo que admitir que las lamidas del otro eran, en efecto, reconfortantes, como si lo liberaran de su agotamiento previo, haciéndolo sentir sumamente lánguido.

Solo que…

—Primero, saca esa cosa de mí… —farfulla, sus orejas tiemblan. Su cuerpo ha sido lamido por la pantera y ahora siente que no le queda fuerza alguna—. Mi estómago se siente un poco abultado, es algo incómodo.

Los movimientos de la pantera cesan por un breve momento, tras lo que levanta la cabeza.

—A menos que quieras otra ronda, no uses tales palabras para provocarme.

—Solo… hablaba con honestidad.

Eventualmente, Leonard, reacio, sale del cálido túnel. El fluido blanco que entonces sale del agujero rojo e hinchado dibuja una imagen particularmente obscena. A continuación, desvía la mirada, ya que sabe que de no hacerlo le será imposible comportarse racionalmente. Sin embargo, continúa observando ese lugar.

Es una pena que Sui Yuan, exhausto y aturdido, ignora la peligrosa situación en la que se encuentra. Girándose para encontrar una postura más cómoda, hace que el fluido blanco salga de nuevo del pequeño y lindo agujero, tras lo que, la mirada de Leonard, quien observaba sus movimientos, se oscurece. Acto seguido, baja la cabeza y, con gentileza, toca la delicada y encantadora zona con la punta de la nariz, tras lo que extiende la lengua y lo lame.

El agujero, suave y débil, en el que acababan de hacer estragos, es incapaz de resistir la invasión de la lengua. Sui Yuan gime de pronto, su cuerpo se mueve hacia adelante buscando huir de la áspera y ágil lengua. Sin embargo, su intento fue truncado por la pata de la pantera, la cual, lo presiona hacia abajo.

—¿Qué quieres hacer? Ya no puedo más… Detente… ¡Ponle reparo a tu lengua! —La voz de Sui Yuan fluctúa, sin escatimar esfuerzos en sus súplicas.

La pantera negra, finalmente, saca su lengua, lame sus labios y dice con rectitud:

—Te estoy ayudando a lidiar con lo que tienes adentro para que no salgas embarazado.

Sus palabras hacen que Sui Yuan se sobresalte, y al caer en cuenta de que, como hombre bestia híbrido puede salir embarazado, ¡sintió extraño todo su cuerpo!

—¡Rápido, sácalo!

Leonard se queda sin palabras.

No sabe si es afortunado o desafortunado que su amor sea tan fácil de engañar…

Por supuesto, si es afortunado o desafortunado no importa. Una oportunidad acaba de caer sobre su regazo y él no va a desperdiciarla.

De inmediato, siguiendo sus órdenes de forma obediente, la pantera baja la cabeza para mimar con cariño ese tembloroso y palpitante agujero, sin lograr detenerse, aunque quisiera.

—No puedo salir embarazado, ¿cierto? Pero, en caso de que suceda, ¿qué debería hacer? —La lengua juega con él hasta la saciedad, y un rubor se extiende por todo su cuerpo. Sin embargo, el no poder descartar la terrible posibilidad lo mantiene preocupado.

—Eres consciente de que, si el fluido que segrega tu cuerpo es capaz de convertir a hombres bestia en bestias, es obvio que también puede procrear cachorros de pantera negra ¿cierto? —Analiza Leonard con calma.

Sui Yuan está a punto de llorar.

—Pero puedes relajarte. Después de todo, eres menor de edad —finaliza diciendo a modo de consuelo.

—¿No puedes salir embarazado si eres menor de edad? —Pregunta esperanzado.

—Solo lo dije casualmente…

Ríos de lágrimas comienzan a bajar por las mejillas de Sui Yuan.


Shiro
Para los valientes que llegaron hasta el final, espero hayan disfrutado del picante capítulo.

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