Espada y Vestido – Vol 2 – Capítulo 5 (2): Identidad revelada

Traducido por Bee y Shaey

Editado por Meli


El sumo sacerdote movió ligeramente la punta de su dedo para cerrar la puerta abierta y luego continuó hablando:

—El propósito exacto aún se desconoce, pero se cree que la maldición infligida al príncipe heredero es una trampa diseñada para causar una ruptura entre la Santa Iglesia y la Familia Imperial.

—¿Qué? —pregunté porque no entendí sus palabras—. ¿Podría ser que la maldición fuera falsa?

—No. Lo que quiero decir es que la situación en sí era una trampa difícil de evitar. —dijo el sumo sacerdote y continuó su explicación con voz tranquila—. El momento en que Sir Roel entró solo a la barrera, fue algo muy peligroso.

—Pero no había suficiente tiempo para romper las barreras y entrar con mis compañeros.

—Sí lo había. Sin embargo, si Sir Roel se hubiese salvado, el príncipe heredero no lo habría hecho, y la Familia Imperial condenaría a la Iglesia.

—Pero entré al final.

—Y moriste.

—Sin embargo, todavía estoy vivo.

—Casi mueres de verdad. El líder del Escuadrón de Caballeros Sagrados fue sacrificado debido a que el príncipe heredero no recibió las bendiciones a tiempo. La Iglesia no pudo evitar expresar su pesar.

Eso era cierto, no había manera de evitar una grieta en la relación entre la Iglesia y la Familia Imperial.

—Entonces, ¿el clan Demonio está detrás de esto?

Se sospechaba que el contrato para maldecir al príncipe heredero era obra de la familia Epheria, o algún noble de alto rango, pero ¿podría ser obra del clan Demonio?

—El clan Demonio está sin duda relacionado con esto, —Negó con la cabeza—. Pero todavía hay muchas situaciones sin resolver como para sacar alguna conclusión. En tanto, reunámonos primero con el ayudante Sieg.

—¿Tengo que verlo?

No quería ser regañada.

—¿Entonces no quieres verlo ahora que estás vivo? —El sumo sacerdote me lanzó una mirada de reproche.

—No es eso.

—Por el momento, es mejor reunirse solo con algunas personas de confianza, así que lo llamaré, sé paciente y espera aquí.

Asentí de mala gana.

Seguía preocupada por el capitán Jullius, pero debía soportarlo un poco más, el asunto en la iglesia no debería llevarme mucho tiempo.

Poco después de irse, el sumo sacerdote regresó junto con el hombre de cabello gris oscuro: Sieg Katar. Mi ayudante me miró, de pie, vacilante.

—Bueno… —Con torpeza, levanté mis manos hacia él—. En realidad, todavía estoy vivo. Aunque mi cuerpo ha cambiado.

—Capitán.

Sieg suspiró y se acercó a mí.

Mierda, él también necesitaba agachar la cabeza para mirarme. Solíamos vernos a los ojos al mismo nivel.

—En primer lugar, me siento aliviado de que esté a salvo.

—Ja, ja.

—Escuché que está comprometida. —Su voz sonaba fría.

Por reflejo, escondí, detrás de mi espalda, la mano en la que llevaba el anillo.

—Esa es… Era la forma más rápida y fácil de reunirme con el sumo sacerdote.

—Entonces, puede anular el compromiso ahora.

—¿Qué…? ¡No tienes que ir tan lejos!

¿Cómo podía hablar tan a la ligera de romper mi compromiso?

—Si se trata de un compromiso de conveniencia, —continuó hablando con tono sereno—. Es solo una cuestión de rutina anularlo ahora que ha logrado su propósito.

—Pero aun así, anular el compromiso después de haberlo utilizado es malo.

—Con pagar una compensación será suficiente. Eres la señorita Epheria, ¿no?, el capitán Jullius debe querer un título de noble. Entonces, ceda a él, el título de conde.

—Eso, es cierto, pero… dijeron que es difícil para el capitán Jullius obtener un título noble.

—No es nada difícil.

Levanté la cabeza y lo miré mientras pensaba en sus palabras: si el capitán Jullius recibía el título de noble, entonces no tenía que casarse conmigo, pero…

—¿No podemos seguir comprometidos?

—Capitán. —Sus ojos se volvieron gentiles antes de decir—: Por supuesto, puede hacerlo, si eso quiere.

—Justo ahora me pediste que anulara el compromiso.

—Si el compromiso se hizo solo para que pudiera reunirse con el sumo sacerdote, en definitiva, debería anularlo. Pero si el capitán desea mantenerlo, es un asunto diferente.

—Entonces me mantendré comprometida.

—¿Por qué?

—¿Eh?

—¿Por qué quiere mantener el compromiso con el capitán del Escuadrón de Tareas Especiales, Jullius Rizar?

Uh… eso…

—Porque si tengo que casarme, creo que está bien si mi compañero es: ¿el capitán Jullius…?

—¿Lo amas?

—No es así. Me gusta…, ¿porque es una buena persona? Por eso, creo que está bien casarse con él. Nos adaptamos bien. —Miré al ayudante Sieg como un estudiante que entregó una hoja de respuestas en blanco y agregué—: ¿No puedo?

—No puedes —contestó con una amable sonrisa.

—¡¿Por qué?!

—Si lo ama, no se puede, pero no debe mantener el compromiso solo porque cree que es una «buena persona». Sobre todo, porque solía considerar a alguien como una buena persona, si dicha persona le daba dulces unas cuantas veces.

No era del todo así. Aunque el capitán Jullius sí me dio su pudín, no consideré a Ortzen como una buena persona a pesar de que me dio una caja de bombones.

—El capitán Jullius es una buena persona.

—Esa es solo su opinión.

—¡Es verdad!

¡Mi prometido es una persona de buen corazón!

—Ambos, eso es suficiente. —intervino el sumo sacerdote—. Y ayudante Sieg, sé un poco sobre Sir Rizar y es una buena persona.

—¿Qué tipo de persona es él?

—¡Es como Sir Roel! —respondió el sumo sacerdote con una amplia sonrisa.

—Como se esperaba, no funcionará.

—¡¿Por qué?! —pregunté, pero el ayudante Sieg solo suspiró angustiado.

¡Ah, lo que sea, no romperé el compromiso! ¡Nunca, jamás lo haré!

Al final, el ayudante Sieg, terminó cediendo. Para ser honesta, no era una niña que necesitaba su permiso, podía comprometerme o casarme si quería, pero había una razón por la que no podía ser imprudente y terca…

—Debe tenerlo en absoluto secreto del primer ministro Mord.

Era para evitar los regaños de mi quisquilloso tutor.

—Es alguien en quien puedes confiar.

—Lo sé, pero deseo mantenerlo en secreto.

Era por el bien del capitán Jullius.

Ante mi repetida súplica, Sieg asintió dócilmente y luego miró al sumo sacerdote que estaba hirviendo el té. Podría parecer inapropiado que los jóvenes solo se sentaran mientras un anciano les servía el té, pero no se nos permitía ayudarlo. Él se enojaba si le quitaban una tarea tan fácil, de las pocas que podía hacer un anciano que tenía una vida apartada dentro de la iglesia. El abuelo de apariencia juvenil, odiaba que se le preguntara: «¿el sumo sacerdote hizo esto por sí mismo?»

—Debemos ocultar el hecho de que el capitán está vivo tanto como sea posible. Incluso para los santos caballeros, excepto para algunas personas muy confiables.

—Creo en mis camaradas. —Sieg frunció el ceño en respuesta a mis palabras.

—Estaba bien hacerlo en el pasado… pero ahora es difícil, capitán. Solo porque todos sirvieron a la misma Diosa, no significa que se pueda confiar en todos. También hay seguidores podridos dentro del Escuadrón de Caballeros Sagrados.

De repente, algo vino a mi mente después de escuchar las palabras de Sieg. Crucé las manos sobre la mesa y abrí la boca:

—¿Fue Palma?

El santo caballero que fue expulsado por la acusación Cain Silac.

—¿Sabías? —Sieg estaba sorprendido.

—No hace mucho.

—Recibimos la ayuda de Sir Silac para manejarlo en silencio.

—¿Por qué no me lo dijiste?

—Eso es lo que nos pidió Sir Silac. Dijo que el capitán no necesitaba saber sobre la sucia historia de fondo.

¿Por qué diablos hizo eso?

Me sentí algo incómoda cuando recordé la cara de preocupación de Caín hacia Silla, es decir, yo. Maldita sea, estaba apenada por haberlo malinterpretado todo ese tiempoy asumir que era un idiota.

—Entonces, ¿a quién más debo informar sobre mi existencia?

—Primero, llamaré al vice capitán y a Sir Vatein.

—Ellos son confiables.

Ambos habían entrenado para convertirse en clérigos junto conmigo desde que éramos niños. El ayudante Sieg se fue para llamarlos y poco después, Vatein entró y sus ojos se abrieron al mirarme.

—De ninguna manera, no puedes ser el capitán, ¿verdad?

—Sí es cierto. Cambié un poco.

Su rostro tenía una expresión de completo asombro.

—¡El capitán se convirtió en mujer!

Ese bastardo.

—Siempre he sido una mujer.

La expresión de Vatein cambió a escéptica y luego se excusó:

—Oh, bueno, eso es correcto. Lo olvidé por completo.

¿Cómo se atrevía a olvidar el género de su superior? ¡Siempre me bañé por separado porque era mujer!

Mi apariencia confundía a todos, pero con él, habíamos pasado por las buenas y las malas.

Sir Vatein, ven aquí y toma asiento.

El sumo sacerdote lo llamó y colocó el cuenco de porcelana blanca que sostenía sobre la mesa. El recipiente estaba lleno de cosas negras cuadradas y planas.

Ah, mierda, esas cosas de nuevo.

Cuando vio las algas secas espolvoreadas con un polvo amargo, los pasos de Vatein se detuvieron.

—No comas cosas raras.

—Es delicioso.

El sumo sacerdote se sentó frente a mí y comió un trozo de algas secas, luego me miró con ojos suplicantes.

—No lo comeré, incluso si me miras así.

—Es delicioso.

—Fui derrotada por esa mirada un par de veces, pero saben horrible. Cómelo solo. —me negué con firmeza, la mirada del sumo sacerdote se dirigió a Vatein, que estaba de pie.

Sir Vatein, ven aquí y cómete esto.

—Ah, no, yo…

—¿Sir Vatein también piensa que mi gusto es extraño?

—No es eso…

Sí lo era, pero Vatein no se atrevió a responder con honestidad. Ese rostro era demasiado bonito para rechazarlo, se veía como un conejo de nieve con su suave cabello blanco y grandes ojos rojos. A menudo usaba esa inocente apariencia para alimentar con cosas extrañas, a las personas que lo visitaban.

Al final, Vatein se acercó a la mesa y comió un puñado de algas. Su rostro se arrugó como un trozo de papel arrojado a la basura. Tenían un sabor amargo y salado y, al contacto con la saliva, adquirían una textura pastosa que las hacía casi imposibles de comer, pero el abuelo afirmó que eran deliciosas. Aun cuando las algas secas solo se recolectaban cuando no hay nada más que comer.

—E-Está delicioso —dijo Vatein, ya sin el rostro fruncido.

—¿Verdad? —afirmó con una sonrisa triunfante el sumo sacerdote.

—Sí.

—Todavía hay mucho, así que come más.

¡No!

—El gusto del sumo sacerdote es extraño, así que por favor, no lo molestes más. —Mientras evitaba la mirada del sumo sacerdote, alejé el cuenco. Estaba feliz de verlos, pero no sucumbiría a algo así—. Por favor, cómelo tú mismo.

—La comida deliciosa debe compartirse.

—No es delicioso.

—Es delicioso… —Sus enormes ojos se entristecieron.

—¡Capitán! ¡Eres demasiado! —me reprendió Vatein.

¡Maldita sea, solo estaba diciendo la verdad! No obstante, el sentimiento de culpa me invadió.

—Lo siento. Pero, por favor, no me lo des a comer .

Sir Roel.

—¡Capitán!

—Está bien…, comeré uno.

Maldita sea, ese abuelo era inútilmente bonito.

Tomé una, la metí en mi boca y la tragué. Fruncí el ceño por el sabor amargo, salado y el típico del pescado, de las algas. Miré con ferocidad a Vatein.

—La persona que creíste muerta, está con vida, ¿no es tu reacción demasiado seca? —le reproché, después de todo, en mi procesión fúnebre vi como parecía estar a punto de llorar.

—Si hubieses regresado medio mes antes, creo que te habría dado la bienvenida con lágrimas. —Se rascó la nuca.

—¡No ha pasado tanto tiempo desde que morí!

—Capitán, usted mismo lo dijo: se debe superar el dolor lo antes posible, dejar ir en paz a los muertos y por el bien de ellos y también de las personas que quedaron atrás.

Bueno, eso era cierto, pero aún así…

Entonces recordé que ese mocoso no estaba tan triste. Solo pude vislumbrar, pero estaba segura de ello. Comparado con otros chicos, ¡no era una cara triste! ¿Debería pegarle?

—No importa, deberías ser un poco más acogedor. Incluso me comprometí para venir aquí.

—¡¿Estás comprometida?! —La mandíbula de Vatein casi cayó debido a la incredulidad.

—Sí.

—¿Qué tipo de mujer es ella?

—Es un hombre.

—Claro, tu apariencia actual es más adecuada para emparejarte con un hombre.

—En el pasado yo también era mujer, ¿sabes?

—Sí…, pero hablando con franqueza, tu apariencia anterior no era la apropiada para estar comprometida con un hombre.

Me irrité porque él tenía razón. Le di una patada en la espinilla a Vatein por debajo de la mesa.

—¡Arghh!

—No hagas un escándalo. Rápido, dame una emotiva bienvenida.

—Aunque no puedo exprimir ninguna lágrima, estoy muy feliz de que estés a salvo.

—Sin sinceridad en absoluto.

—¡Capitán! ¡Sigues vivo! ¡Vaya, estoy muy sorprendido y contento!

Ja, ja, ja, ese bastardo.

El temperamento violento que dormía en mí comenzó a despertar, pero sería difícil golpearlo con mi cuerpo actual.

—No lo culpe demasiado, Sir Roel. —intervino el sumo sacerdote—. En realidad, Sir Vatein ya sabía que la muerte de Sir Roel fue inusual.

—¿Cómo…?

—Te dije que aunque le pedí a la Diosa que concediera mi deseo para poder verte por última vez, esto no se cumplió. Ella nunca rechazaría un deseo que no es tan difícil de cumplir sin ninguna razón.

Bueno, para una persona común, no se trataba de un simple deseo en absoluto.

—Sospechábamos que tu alma vivía en un cuerpo diferente, fue capturada o aniquilada. Todo este tiempo estuvimos muy angustiados por saber qué había pasado contigo. —Vatein asintió con la cabeza, el sumo sacerdote prosiguió—: En el primer caso, nada que podíamos hacer, pero si eran las otras opciones, debíamos salvarte. Por eso el ayudante Sig estaba investigando en secreto si todo fue obra del clan demoníaco, nos preparábamos para cruzar el Desierto Negro.

—Así es. Teníamos la intención de contactar al Rey Demonio si nuestros intentos fallaban.

¿Qué? Me sorprendió y miré al sumo sacerdote.

—No puedes hacer eso dentro de la iglesia.

—Es por eso que ocultamos este hecho. Está bien, la Diosa lo permitirá si es solo hasta el punto de intercambiar rehenes —respondió con una sonrisa.

Esto no era algo que se pudiera tratar a la ligera, si se descubría que el sumo sacerdote hizo un trato con el clan demoníaco dentro de la Santa Iglesia, las consecuencias serían espantosas. Sentí escalofríos por mi espalda cuando pensé en ello.

—Si algo similar vuelve a suceder, por favor no lo hagas. No te agradeceré que hayas venido a salvarme. —Ellos solo sonrieron ante mis palabras.

Maldita sea, bien, la próxima vez tendré más cuidado.

En ese momento, la puerta se abrió y entraron el ayudante Sieg y el vicecapitán Testa. Los ojos del vicecapitán se abrieron tan pronto como me vio. Fue la misma reacción que Vatein.

—Espera, ¿estás diciendo que esta señorita es la capitana?

—Sí. Soy yo.

—Capitán, ¿te convertiste en mujer?

Esto de nuevo.

—Siempre fui una mujer.

El vice capitán Tess tenía una mirada iluminada en su rostro.

—Oh…

—No importa qué, Sir Roel siempre ha sido una mujer hermosa y maravillosa. —explicó el sumo sacerdote mientras acercaba a Tess el cuenco con algas—. Las dos sois demasiado bellas.

—Me disculpo, no lo sabía.

—Por favor, pruébalo.

—E-Eso es… —Tess se quedó sin palabras, intercambiaba su mirada entre el cuenco y el sumo sacerdote de ojos brillantes.

Sieg, quien se había mantenido alejado, nos observó con cuidado y luego de recibir nuestras miradas, instándolo a comer, tomó un puñado de algas secas.

♦ ♦ ♦

—Y por eso hoy vine aquí para encontrarme con el sumo sacerdote —concluí, después de resumir los sucesos luego de que el Rey Demonio enviara mi alma al cuerpo de Silla; del contrato de la condesa Epheria con este, su reciente muerte y mi compromiso con el capitán Jullius.

—Al final, no descubrimos al principal culpable detrás de esto —exclamó el ayudante Sieg.

—No, porque la condesa fue silenciada. Por casualidad, ¿puede el sumo sacerdote llamar al alma de los condes y preguntarles? Comentó que no era algo complicado.

—No. —Movió la cabeza mostrando su negativa—. No todas las almas permanecen al lado de la Diosa. Por lo general, pierden sus recuerdos de la vida y se fusionan por completo en el ciclo de reencarnación.

Así que era así. Sería difícil para los condes Epheria quedarse al lado de la Diosa. En especial para la condesa, que hizo un contrato con el clan de los demonios.

—En realidad, hay una persona relacionada que todavía está viva —afirmó Sieg y todos lo miramos, expectantes. Él continuó—. El Rey Demonio.

—¿El Rey Demonio?

—Sí. Él que aceptó a la señorita Silla Epheria como sacrificio, luego infligió una maldición al príncipe heredero.

Ah…, eso era correcto, el problema era que el informante más confiable era un Rey Demonio, que debía permanecer en el reino de los demonios.

—Aunque el Rey Demonio tiene la información, no hay forma de llegar a él. Según lo que ha dicho el capitán, habría perdido su maná, por lo que no querría salir del Desierto Negro —dijo Tess, confirmando que pensaba igual que yo.

—No, podemos invitarlo a salir. Capitán, dijo que al Rey Demonio le gusta presumir mucho, ¿verdad?

—Sí. Actuaba como los demonios de cuentos antiguos. Parecía algo estúpido.

—Entonces le enviaremos una carta. Le explicaremos que el capitán está pasando por un momento difícil después de que su alma entró en el cuerpo de una mujer frágil y le preguntaremos si hay una manera de liberar el alma del cuerpo. Él, probablemente querrá conocernos. Como mínimo, enviará una respuesta.

—¿Tienes que escribirlo de esa manera?

—Escribiré la carta.

No me gustaba el método. Incluso si era solo una mentira, no quería fingir ser lamentable y aferrarme a ese estúpido bastardo.

—Pero, ¿puede la carta pasar por el Desierto Negro?

—Por supuesto que puede. Aunque es ilegal, no es como si no hubiera ningún intercambio. Siempre hay humanos que quieren los objetos del demonio y viceversa.

Por la reacción de los demás, parecía que solo Vatein y yo no sabíamos de este tipo de intercambios.

—Incluso si lo llamamos, el Rey Demonio no se acercará demasiado, así que tenemos que ir a los límites del Desierto Negro. Aunque ha perdido su maná, por precaución se debe preparar una tropa para atraparlo.

—Pero no podemos movilizar al Escuadrón de Caballeros Santos para este asunto, ¿verdad?

El Rey Demonio conocía mi identidad, para mantener el secreto del resto, solo se podía involucrar a los dos ahora presentes.

—Es correcto, por eso estoy pensando en obtener ayuda del Escuadrón de Tareas Especiales.

—Oh.

Si el capitán Jullius venía con nosotros, incluso si el Rey Demonio estaba en buena forma y acompañado, sería sencillo capturarlo. En cuanto a mí, la misión iba más allá de mis capacidades. Aunque podía protegerme, no sería de mucha ayuda.

—También están detrás del mismo enemigo de todos modos, así que deberíamos poder cooperar juntos.

—Entonces, hagamos esto de una vez. —Me levanté, quería ver de inmediato al capitán Jullius, quien se fue sin bendecido.

—Voy contigo.

El ayudante Sieg se puso de pie y lo siguieron los otros dos.

—Daremos una excusa razonable.

—Podemos solicitar el apoyo como un ejercicio de entrenamiento de campo.

Tess y Vatein salieron primero de la habitación y luego el sumo sacerdote se acercó a mí y tomó mis manos y las sostuvo.

Sir Roel, por favor venga a visitarme a menudo.

El sumo sacerdote sabía que yo no volvería para convertirme en clérigo. Mi boca se amargó, como si aún comiera algas secas.

—Lo haré.

Si el sumo sacerdote me hubiese detenido, mi corazón habría vacilado, por suerte, me dejó ir. No sé por qué, pero me sentí agradecida y arrepentida a la vez. No lo dije en voz alta, pero él parecía entenderme, abrió la puerta mientras pedía a los que se iban que lo visitaran con frecuencia.

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