Gato K – Capítulo 29

Traducido por Anissina

Editado por Ayanami


Nyaaa

El pequeño soltó un largo maullido y me miró expectante. La forma en que se sentaba obedientemente con el pecho hinchado lo hacía parecer enormemente orgulloso. Calix miró el objeto que había puesto delante de él encima de los documentos. Era una pequeña botella de cristal. Cuando volvió a mirarlo, éste soltó otro maullido

Nyaaa

—… ¿Me lo estás dando?

Ante su pregunta, golpeó la botella de cristal con su adorable pata negra y la acercó a él. Y volvió a llorar:

Nyaa

En sus pequeños ojos expectantes, ya no podía ocultar el orgullo y la jactancia desbordantes. El pequeño le entregaba el botín de guerra que había ganado con todo su esfuerzo. Sintiendo que un cosquilleo de calor se extendía por su pecho y que lo invadía una extraña emoción, Calix tomó el frasco de vidrio que le habían entregado.

Dentro del pequeño frasco de cristal había una pequeña cantidad de polvo finamente molido. Incluso a simple vista, el polvo de color oscuro desprendía una sensación siniestra. Había muchas marcas de arañazos alrededor de la estrecha abertura de la botella de cristal. Serían de los dientes del pequeño al llevarlo en su boca.

Calix levantó la botella de cristal y miró al pequeño.

Su pelaje, que siempre brillaba con un lustre negro, ahora estaba indescriptiblemente indecoroso, como si se hubiera revolcado en la tierra. Todo su cuerpo estaba cubierto de polvo y humedad, y alrededor de su boca se acumulaban trozos de hierba. Normalmente, detestaba la suciedad. Para que su aspecto se convirtiera en algo así y trajera ese objeto, se había esforzado al máximo.

No era más que una pequeña botella de cristal, pero con su superficie resbaladiza, debió de ajustar su posición innumerables veces para evitar que se le cayera. La mandíbula y los dientes debían de dolerle mucho por llevarla durante tanto tiempo. Superó todas esas dificultades para entregarle esto. Este pequeñín.

Calix se llevó la mano suavemente al pecho.

Una profunda emoción, lo suficientemente poderosa como para que le faltara la respiración por un momento, brotó dentro de su pecho. Era tan intensa que no podía soportarla… Así, el algo que surgía en su interior se hinchó de tal manera que su corazón estaba a punto de estallar. Poco a poco, impregnó todo su cuerpo y se dispersó.

Cerrando la mano con fuerza alrededor de la botella de cristal, Calix le sonrió. Y habló.

—Gracias.

Ante el breve reconocimiento, los ojos del pequeño brillaron. Sacando su pecho en una pose elegante y levantando la nariz, maulló —Nyang— como diciendo, no es para tanto.

Calix lo cogió aún cubierto de pies a cabeza de suciedad y mugre, y apretó los labios contra su cabeza.

El pequeño cuerpo de la criatura cabía fácilmente en sus dos manos, con espacio de sobra.

El hecho de que esta pequeña y delicada criatura hubiera acudido a él por su propia voluntad era inesperado y alegre. Cada día que pasaba, el pequeño que tenía entre sus brazos le llenaba el corazón. En contraposición a su cuerpo, que no crecía por muy bien alimentado y descansado que estuviera, él crecía en su corazón todo lo que deseaba.

Mientras Calix acariciaba el lomo del gatito que ronroneaba, se sintió frustrado.

Esta pequeña forma era encantadora y adorable, pero era una pena que, por ahora, la forma humana sólo pudiera verse por la noche. No había mucha diferencia porque seguía siendo una cosa pequeña incluso cuando se transformaba en humano, pero había más zonas para acariciar y abrazar. El pelaje negro del pequeño era extremadamente suave. Pero una vez que su pelaje desaparecía, la piel suave y sedosa del joven era inigualable.

¿Debía esperar a esta noche?

Calix ignoró la fuerte decepción y entrecerró los ojos.

—Su Alteza.

Al girar la cabeza al oír que alguien lo llamaba desde un lado, Calix extendió el objeto que llevaba en la mano. Era una pequeña botella de cristal. Simon puso una expresión peculiar al recibir el objeto y miró al pequeño que ronroneaba mientras dormía.

—¿Le dio esto a Su Alteza?

Por su reacción, no podía creerlo. Calix acarició la cabeza del pequeño que dormía sobre un cojín de felpa en su escritorio y sonrió. Al leer su afirmación en esa sonrisa, la mirada de Simon se complicó.

—Es muy inteligente.

Ante las palabras de Calix, Simon lanzó una mirada de silencioso reconocimiento.

Habiendo seguido constantemente al pequeño por sus órdenes, Simon no desconocía esa inteligencia. Sabía que era demasiado listo para atribuirlo simplemente a la inteligencia de un gato.

El pequeño gato negro, excesivamente perspicaz, y el pequeño joven de pelo negro que apareció de repente por la noche.

Era imposible haberse infiltrado en la habitación del príncipe heredero, evitando la atención de todos los guardias que estaban en alerta máxima. Más aún repetir la hazaña cada noche. Al mismo tiempo, todo rastro del gato desapareció. Aunque no era algo fácil de aceptar, sólo había una cosa que podía explicarlo. Las dos criaturas eran el mismo ser.

Simon había estado reprimiendo cualquier duda debido a la orden de Calix de guardar absoluto silencio sobre el asunto. Lo más probable es que los otros caballeros tuvieran los mismos pensamientos. Estaba poco convencido, aun así, ni un solo sonido salió de sus labios.

Calix golpeó con los dedos el escritorio y retiró a Simon, que había estado mirando al pequeño. Mientras este estuviera contento, a Calix no le importaba que fuera a divertirse con otra persona mientras se encontrara despierto, pero no tenía intención de compartir al pequeño con alguien más mientras estuviera dormido.

—¿Debemos abandonar limpiamente la nave expuesta y tomar medidas para trasladarnos a la siguiente? —Simon volvió a centrar su mirada y preguntó.

El contrario se sumió en sus pensamientos mientras miraba al pequeño exhausto dormido.

Se sentiría decepcionado si no veía ningún resultado de su laborioso esfuerzo. Pero al mismo tiempo, si el Emperador despertaba en ese momento, crearía algunas situaciones problemáticas.

—¿Sería mejor simplemente matarlo?

Ante las palabras de Calix para sí mismo, los ojos de Simon se volvieron feroces.

—De inmediato, si da la orden.

Ante las ansiosas palabras de Simon, Calix rió en voz baja.

La muerte del Emperador, era ahora…

Era una eliminación más limpia que darle la medicina y ponerlo a dormir. Sin embargo, sería una pena dejarlo ir tan fácilmente.

Si su codicioso tío ocupara la posición actual del Emperador y mantuviera los ojos cerrados pacíficamente, sería muy útil. Al menos, hasta que eliminara limpiamente la influencia de los partidarios restantes del Emperador. Pero, si el Emperador muriera ahora, la resistencia superviviente se escondería de nuevo en las profundidades, y eso sería una fuente de problemas innecesarios después de convertirse en Emperador.

Tal vez, mientras pensaba en el actual Emperador y en su tío, su sed de sangre se había filtrado, porque Simón apretaba los puños. Calix replegó su sed de sangre y estudió al pequeño. Afortunadamente, estaba profundamente dormido.

—Mantenlo dormido y…

Calix acarició la espalda enroscada del gatito y añadió.

—Bastará con insinuar a este pequeño que el Emperador ha despertado.

—…Sí. Su Alteza.

♦ ♦ ♦

—Ah, ¿sí? —Preguntó mi Sugar Prince con voz divertida. Tomé de buena gana el trozo de fruta de sabor dulce que me pusieron delante de la boca y empecé a masticar.

—Mm. Así que Park Hyeokgeosae es el tatarabuelo de mi abuelo… En fin, es algo así.

—Ya veo. —Asintió con la cabeza ante mis palabras masculladas. Le envié una mirada diciendo que no debía preocuparse demasiado ya que ambos teníamos sangre real. No era falso, de todos modos. El progenitor del clan Miryang Park era Park Hyeokgeosae, sí.

Sugar Prince deslizó otra pieza de fruta en mi boca. Empecé a masticar de nuevo.

Empecé a masticar de nuevo.

Pero, en realidad, parecía que este tipo sufría un grave caso de carencia de afecto.

No me había dado cuenta de cuándo, pero me había colocado en su regazo y, de nuevo, en algún momento, había empezado a acariciarme la espalda y la cabeza cada vez que le apetecía. En realidad, no sabía cuándo había empezado, pero no había sido el momento adecuado para retirar sus manos. Creo que fue porque me había acostumbrado a sus caricias.

Definitivamente, no era que me desagrade su tacto, en realidad, se siente bien, así que no parecía necesario detenerlo. No, yo no soy un gato, sino un hombre fuerte y robusto, así que no debería permitir que me tocara así.

Hm...

Mientras pensaba por un segundo, otro trozo de comida apareció ante mi boca. Al tomarlo y comerlo, borré los pensamientos innecesarios. Mis abuelos siempre me sentaban en su regazo y me acariciaban, y qué. Y lo mejor era que se sentía bien.

—Oye, Lix.

Cuando bajé la voz y llamé su atención, Sugar Prince acercó su oreja a mis labios. Apoyé mi mano contra su oreja y susurré.

—He oído que el Emperador se ha despertado.

Al oírme, asintió ligeramente. Con mucho esfuerzo, borré la sonrisa que se extendía lentamente por mis labios —ejem —y dejé escapar una tos falsa.

Me picaban los labios por querer decirle que todo esto era mi culpa, pero como ya me había dado las gracias en forma de gato, no se podía evitar. Ya que ni siquiera podía decirle que yo era ese gato. Por muy urgente que me pareciera, quizás, debería haber esperado a la noche para dárselo como humano.

—Entonces, supongo que tendrás menos trabajo, ¿no? —Pregunté mientras comprobaba sigilosamente su reacción. El tipo se rió con un estruendo que resonaba en su garganta.

—Bueno, no estoy seguro… Aunque haya despertado, no podrá salir de su cama durante algún tiempo.

—… ¿De verdad?

¡Mierda! Entonces, había hecho todo ese trabajo duro para nada. Su trabajo tendría que disminuir considerablemente para que los dos tuviéramos tiempo de jugar juntos. No, pero como yo había asumido una carga que a él le preocupaba, eso era significante en sí mismo.

Mientras estaba sumido en mis pensamientos, la mano que me acariciaba la cabeza se movió hacia abajo y empezó a tocarme la nuca. Encorvé los hombros ante el cosquilleo y solté una risita.

—Oye, me haces cosquillas. Jaja.

Cuando agité las piernas, una gran mano me sujetó por la cintura y tiró de mí hacia arriba. Luego, se metió dentro de la ropa y se escondió.

Miré fijamente a mi ropa, donde se escondía esa mano que me acariciaba suavemente el costado y me giré para observar la cara de mi Sugar Prince. Sus ojos dorados sonreían suavemente. Era un rostro que no se diferenciaba del habitual. Cuando volví a bajar la vista, la mano que estaba bajo mi ropa seguía acariciándome. Estaba caliente, así que cuando tocó mi piel desnuda, no sentí frío. Sin embargo…

… Todo esto me parecía un poco raro, no importa cómo lo pensara.

Miré la tela que se retorcía con los ojos entrecerrados.

Ni mi abuelo ni mi abuela me habían acariciado nunca el costado así. Consideré brevemente la posibilidad de darle un manotazo.

El movimiento debajo de mi ropa se detuvo una vez que pinché su mano. Mientras la observaba, se movió de su sitio en mi costado y ahora me acariciaba el estómago. Observe la cara de Sugar Prince con los ojos entrecerrados.

—Oye, esa mano…

Le lancé una mirada que decía que le destrozaría la cara si no la sacaba inmediatamente, pero sus ojos dorados se curvaron suavemente. Entonces, dijo:

—Lo hago para que no te duela el estómago después de comer fruta fría por la noche.

Moví la mirada hacia abajo y observé el movimiento de la mano que, por debajo de la ropa, me acariciaba el estómago, y asentí con la cabeza. Ahora que pienso en ello, mi abuela me frotaba la barriga a menudo mientras decía: —Mi mano es una mano medicinal—. Levanté la cabeza y le dije:

—Vale, ddaeng-kyu.

Sugar Prince volvió a sonreír suavemente. Me sentí un poco arrepentido y le di una palmadita en el hombro. Soy un tipo muy malo por olvidar que era tan agradable.

Mientras me acariciaba la barriga, el sueño me invadió poco a poco. Bostecé con pereza. Cuando miré a mi lado había una cama. No era tan grande como la de la habitación de mi Sugar Prince, pero era bastante grande. Se me ocurrió que sería bastante agradable acostarse allí y dormir durante una hora aproximadamente. Pero tuve que soportarlo. Si me dormía ahora, definitivamente seguiría durmiendo hasta la mañana.

Parecía que me había equivocado al no reunirnos en la biblioteca. Estando en una habitación tan cómoda como ésta, sólo podía pensar en dormir y seguir comiendo. Miré a Sugar Prince, que había hecho la inútil sugerencia, con ojos agrios.

Todo esto era culpa suya. El que había dicho que como los sirvientes buscarían el libro de todos modos, debíamos reunirnos en una habitación cómoda y me tentó. Era agradable, ya que era más cómodo y cálido que la biblioteca, pero…

—Si tienes sueño, ¿por qué no te acuestas un rato? —Me susurró al oído. Sintiendo que la somnolencia me invadía de nuevo ante su suave voz, parpadeé con fuerza. Mientras me frotaba los ojos, me dio unas palmaditas en el trasero. Por alguna razón, sentí que sólo hacía cosas que me harían dormir más.

Miré la cama frente a mí y reflexioné.

Pensé que estaría bien dormir sólo un poco y levantarme. Quedaban varias horas hasta que saliera el sol, así que no debería pasar nada.

—Intenta despertarte después de dormir sólo una hora, si no lo haré yo.

Como para tentarme, mi Sugar Prince volvió a susurrarme al oído. Puse los ojos en blanco para mirarle. En cuanto vi la sonrisa en sus ojos dorados, confié en él. Este tipo amable y sincero definitivamente cumpliría su promesa. Al final, asentí.

—Entonces, despiértame después de una hora.

Apenas terminé de hablar, me levantó y se dirigió a la cama. En cuanto me acostaron en la cama, me metí debajo de las sábanas y bostecé de nuevo.

Pero mientras apoyaba la cabeza en la almohada y daba vueltas para acomodarme, algo faltaba. La almohada era demasiado mullida. Y ni siquiera estaba caliente. Miré a mi Sugar Prince, que estaba sentado en el borde de la cama. Parecía que el problema no era la cama, sino que no era el pecho de mi Sugar Prince. Tener que dormir solo en un lugar frío con la mejor cama de pecho de gran calidad justo delante de mis ojos no era más que un enorme problema.

Estaba mirando su pecho-cama mientras me retorcía cuando de repente nuestras miradas se encontraron. Mientras parpadeaba y lo observaba fijamente, mudo como un pomo, él, de repente, entró dentro de las sábanas y se tumbó. Él, que se había tumbado justo a mi lado, me miró fijamente. No sabía qué tipo de situación era ésta. ¿Quién iba a despertarme si este tipo iba a dormir también?

—¿Qué estás haciendo? —Mientras preguntaba en voz baja, una mano se acercó y, en un abrir y cerrar de ojos, me encontré sobre su pecho. Al instante, parpadeé con los ojos muy abiertos de la sorpresa. ¿Qué acababa de pasar?

Me dio una palmadita en la espalda. Con el cálido pecho de mi Sugar Prince debajo de mí, sólo pude pensar que eso era exactamente lo que necesitaba. Diciéndome a mí mismo que lo que es bueno es bueno, cerré los ojos.

… Justo como pensaba, el pecho de mi Sugar Prince es la mejor cama.

| Índice |

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *