¡¡Gotas~!! La historia de la Princesa de la Fragancia~ – Acto 4: Un encuentro con un posible colaborador

Traducido por Ichigo

Editado por Dimah


Varios días después de la salida de Cordelia con su hermano.

Muchas hierbas fueron trasplantadas al invernadero de la niña. Además de lavanda, menta y melisa, que ya conocía, también había caléndula, mencionada por Isma y, manzanilla; todas habían sido  bien alineadas.

La frase “estoy satisfecha” posiblemente fue utilizada en ese momento.

Después de transferir las plantas, el invernadero se había ampliado un poco.

Rodeada por esas flores, Cordelia comenzó a investigar el paradero de la siguiente planta que quería obtener, se enteró de ella por un libro que había sacado de la biblioteca. En realidad, quería empezar inmediatamente a refinar los aceites esenciales; sin embargo, como las plantas que trajo no eran conocidas comúnmente como medicinales, el actual mago analista de la casa Pameradia, como forma de prevención, las estaba investigando en caso de resultar peligrosas. En resumen, las plantas estaban en custodia, por lo que la pequeña dama tenía tiempo libre.

Si bien, era muy conveniente para Cordelia que estuvieran siendo analizadas. Tenía conocimientos de su vida anterior, por lo que sabía sus efectos y cómo usarlas de forma desagradable, pero aún no  comprendía la relación entre eso y la magia de una planta. Agradecía que al analizarlas se evitara el peligro, pero sería aún mejor si también se investigara, si al añadir la magia, se obtenían los mismos efectos que las plantas de su vida anterior.

Por ejemplo: la menta mejora los síntomas psiconeuróticos como la somnolencia y la falta de concentración, así como la anorexia, y tiene además, efectos calmantes, etc.; el toronjil alivia los dolores nerviosos causados por la ansiedad, el insomnio y las migrañas; la manzanilla ayuda a mitigar la rigidez de los hombros y los dolores de espalda; la lavanda aplaca el cansancio nervioso, la gastritis neurógena y los trastornos del sueño, y la caléndula, de la que Isma le habló, mejora la dermatitis.

Escribió los usos primarios de las plantas, pero el mago analista que la había recibido, se veía sombrío.

Parece que investigar es mucho más difícil que examinar la toxicidad.

Por cierto, el mago de análisis se llama Ronnie; llegó a la casa Parmeradia dos años antes y era un mago aficionado. Cordelia misma lo había nombrado, la razón de ello fue simplemente su juventud. Ella sabía que estaba tratando de hacer algo fuera de la sabiduría convencional, por lo que pensó que alguien joven, quien se veía poco convencional, sería bueno… Por supuesto, también había magos veteranos con pensamiento flexible entre los magos de la casa Parmeradia… o eso pensaba, pero si eran demasiado experimentados entonces Cordelia, ella misma, se achicaría.

Pero, el mago principal desaprobó su nombramiento.

—Ronnie es un mago extraordinario, empero, es un completo aficionado cuando se trata de etiqueta, así que es un poco problemático conseguir que ayude a la señorita.

Sin embargo, para Cordelia, ya que estarían en su casa, si tiene la habilidad entonces a nadie le importaría mucho si su discurso fuera algo burdo. Además, si se trata de alguien a quien conoce desde hace mucho tiempo, sería más cómodo si no fueran formales.

—Pero… Ronnie parecía que se estaba divirtiendo mucho, pese a que dijo que era difícil.

¿Su trabajo habitual no era interesante? Cordelia pensó de manera inquisitiva mientras cerraba el libro que había estado leyendo. Luego, procedió a escribir el nombre de un lugar en un pedazo de papel que tenía a mano.

—A continuación, si puedo, conseguiré romero. Luego quiero beberlo con vino blanco, aunque, mi yo actual todavía no puede beber.

Parecía que no había restricciones de edad en este reino para beber. Para ser exactos, solo si eras adulto se te permitía beber fuera, pero no parecía haber ninguna restricción de edad que te impidiera beber dentro de tu casa. Sin embargo, con su actual tamaño corporal, seguramente se embriagaría muy rápido.

Eso no sería bueno. No podía mostrar comportamientos vergonzosos.

Sería genial si no pasara nada, pero el cuerpo de Cordelia era extremadamente débil contra el alcohol. Se sentiría muy avergonzada si pasara de ser una bebedora feliz a una llorona.

Me gustaría hacer una prueba de parche de alcohol antes de convertirme en adulto… Podría seguir bebiendo hasta saciar mi sed si fuera una adulta. 

Pensó mientras dejaba la pluma y, concluyó que, tarde o temprano, debería hacer lápices. Estaba acostumbrada a las plumas, pero extrañaba la sensación de escribir con uno. —Venderlos junto con gomas de borrar podría ser útil; —meditó sobre ello mientras revisaba el papel sobre el que acababa de escribir.

—Pero… me pregunto si es posible obtener romero. En lo que respecta a la literatura, no está claro si se puede encontrar en este reino o no.

Si realmente la hubiera visto, definitivamente lograría poner sus manos en ella, pero si quería que estuviera en “buena” condición, entonces eso puede ser difícil.

El romero es una hierba comúnmente usada en la cocina, incluso en este país. Por eso Cordelia pensó que sería fácil obtenerla, sin embargo, descubrió que las cosas que se usaban en la cocina eran todas hierbas secas, importadas de reinos extranjeros. Además, no adquirían precisamente romero, era solo un ingrediente de mitigación que se importaba junto con los huevos. Además, la razón por la que los cocineros de este reino adoptaron el romero en su cocina fue que se acostumbraron a utilizarlo junto con los huevos, y eso los llevó a incluirlo también en otros platos.

Ahora, el romero, que se usaba como ostentación de la clase alta, no podía ser llamado un ingrediente popular. Concluyendo, necesitaba obtener caldo y hacer el romero seco ella misma.

Según el libro que leí, no parece que usen el romero como material de moderación porque crecen tanto que se pudre… Me pregunto si el precio está subiendo debido a una ley comercial establecida; o ¿está siendo tratado como un caso de vanidad? De cualquier manera, no es un gran problema.

La pequeña dama también leyó en un libro que el romero crece salvajemente en las montañas de este reino. Sin embargo, los detalles del estado de la planta no se anotaron; todo lo que se escribió fue: “la fragancia es inferior a las importadas”. Se preguntaba cuán inferior era el olor. Concluyó que necesitaba confirmar urgentemente la planta misma, ya que no era posible determinar las existencias, el estado del cultivo, su frescura o las falencias del método de secado. Quería tener en sus manos las provisiones extranjeras, pero incluso, pensaba que a menos que tuviera con qué compararlo, no lograría entender la situación de la especia..

El libro que mencionaba el romero fue escrito unos 100 años antes, y ella no sabía lo similar que era a la situación actual.

Esto es un problema.

No era solo el romero, reflexionó sobre la información que podía obtener del libro, la cual era poca, ya que no contenía muchos datos sobre cada hierba. Así que consideró que debería adquirir libros de otros reinos también. Al mismo tiempo, pensó que debía investigar más detalladamente sobre las cocinas tradicionales y los ejemplos de uso de plantas medicinales en los remedios populares de esos reinos. Afortunadamente, sus clases de educación básica habían progresado bien, y ahora solo tenía que tomar lecciones por la mañana. Como sus tardes quedaron libres, deseaba aprender idiomas extranjeros mientras examinaba las hierbas medicinales. Si lo hacía, podría leer literatura extranjera, lo que le permitiría recopilar información. En cualquier caso, no sería una desventaja si lo aprendiera.

Debería consultar con padre la próxima vez.

Seguramente no se opondría, pero necesitaría un tutor para eso. Tenía dudas sobre la lectura, la escritura o el habla de idiomas extranjeros, pero como lo necesitaba, no tenía más remedio que desafiarse a sí misma. Si comenzaba el desafío… podía verse a sí misma memorizando todo desesperadamente porque “no había manera de que se le pudiera dar un mal informe a padre”. Sí, está bien. Probablemente. 

En cualquier caso, su máxima prioridad era visitar los lugares donde el romero parecía crecer y adquirir valor. Luego de ello, quería ver su estado mientras lo examinaba en el invernadero, lo mismo para las otras hierbas: no deseaba sólo cultivarlas en el invernadero, anhelaba una gran plantación. Dado el período de investigación, cuanto antes ponga sus manos en el romero, mejor.

—¿Debería hacer que mi hermano me llevara de nuevo a la montaña? Pero en realidad, hermano probablemente quiere dejar que su caballo corra más rápido… Si ese es el caso, entonces me interpondría en su camino, ¿no?

Cordelia tenía dudas y suspiró.

Quería ser capaz de cabalgar rápidamente por sí misma. Sin embargo, era difícil para ella recibir permiso para salir sola a caballo. También necesitaba aprender a usar la magia ofensiva en defensa propia. ¿Debería aumentar sus clases de magia?

—Sería difícil pedir magia ofensiva cuando estoy aspirando a ser una dama. También tengo la sensación de que será imposible para mí insistir en que es para defensa propia. En primer lugar, no es algo que se pueda aprender de la noche a la mañana… Lo que significa que tengo que consultar con el cocinero principal otra vez sobre el romero.

El entusiasmo y la sinceridad del chef jefe por la cocina, eran tan fuertes que no perdería contra nadie en ese aspecto. Por lo tanto, si insistía en la posibilidad de la existencia de romero de alta calidad, entonces sentía que él la ayudaría a buscar una manera de obtenerlo. No, él definitivamente le daría una mano. Además, como negociaba directamente con los comerciantes para los ingredientes, es posible que le indique una forma de conseguirlo.

Muy bien, intentemos hablar con el jefe de cocina. 

Pensó, al mismo tiempo que tomaba su té.

También quiero establecer diferentes tipos de té de hierbas en el futuro; pero, ¿aceptaría la gente de este reino, acostumbrada al sabor del té negro, el té de hierbas? ¿Sería más fácil para ellos aceptarlo si lo vendiera como alimento saludable?

Antes de que se diera cuenta, el interior de la cabeza de Cordelia siempre estaba lleno de hierbas medicinales.

♦ ♦ ♦

Así de fácil, pasaba los días relativamente relajada, hasta que terminaron los análisis de Ronnie. Pero un día, llegó un momento decisivo.

Emina solía cuidar de Cordelia, y nunca la molestaba, empero ese día, se acercó a la niña con una mirada nerviosa en su rostro.

—El marqués Flantheim ha venido de visita con su hijo —explicó, mientras que rápidamente la vistió con un atuendo lujoso que no solía llevar.

Veo que parece que me mostraré delante del marqués y su hijo. 

Sin embargo, hasta entonces, nunca la habían llamado cuando Elvis tenía visitas. Había momentos en los que casualmente se los encontraba mientras caminaba por la mansión, y le preguntaban si quería unirse a ellos para tomar el té. —Señorita, ¿quiere tomar el té con nosotros? Pero esta era la primera vez que la llamaban. ¿Por qué me llaman esta vez? No podía entender la razón, más aún, porque el invitado era el marqués Flantheim.

La casa Flantheim fue una familia que contribuyó a la fundación de la nación y de la que se escribió en los libros de historia. Incluso en la educación general, definitivamente enseñaban sobre la historia de esa casa. Más aún, entre el limitado número de marqueses, su nombre estaba en lo más alto de la lista.

Cordelia aún tenía sus dudas, pero ya estaba en camino al salón. Había dos hombres y un niño delante de ella cuando entró en la habitación, instada por Emina. Uno era, por supuesto, su propio padre, pero era la primera vez que se encontraba con los otros dos, el padre y el hijo de los Flantheim. El marqués era un hombre de aspecto amable, mientras que el chico tenía unos ojos grandes y redondos.

Cordelia confirmó sus apariencias y les hizo una reverencia.

—Me llamo Cordelia Enna Pameradia. Es un placer conocerlos.

Que fuera capaz de saludar elegantemente, sin dudarlo, fue el resultado de su entrenamiento diario. Aunque pareciera joven, confiaba en su postura y pronunciación correctas, que le habían sido inculcadas hasta los huesos.

Aunque su padre tendía a malcriarla, él era un antiguo caballero, por lo que es bastante estricto con la etiqueta. En la práctica, incluso si Cordelia había recibido una nota de aprobación de su tutor, su padre, muchas veces, le daba consejos sinceros. —El ángulo no es bueno.

Pero hoy, su padre no movió una sola ceja en la reverencia de Cordelia. Parece que he aprobado. Bien hecho, yo.

En respuesta al saludo de la niña, el marqués Flantheim asintió con la cabeza y con un aura suave y una voz igualmente fina dijo:

—Sí. Pido disculpas por la repentina intrusión. Soy Leonard Flantheim. Este es mi hijo, Vernoux. Ustedes dos tienen la misma edad.

En ese momento, Cordelia pellizcó nuevamente el dobladillo de su falda y volvió a hacer una reverencia. Sin embargo, contrariamente a sus movimientos fluidos, su corazón saltaba. Fue capaz de ocultar su sorpresa y sonreír libremente.

El nombre del chico había sido demasiado inesperado.

¿Vern… oux?

Cuando escuchó ese nombre, lo repitió en su mente y sintió que podía gritar.

Coincidía con el de un personaje que había aparecido en el juego.

Se enredó con la heroína en la ciudad, y su apellido no apareció hasta el final. Aún así, su nombre fue mostrado, por supuesto; la heroína siempre lo llamó “señor Vernoux”. Cordelia recordó el hecho de que era el hijo de una casa de marqués que había surgido durante una conversación, pero nunca esperó encontrarlo en su casa. ¡¿Por qué estás aquí?! Se alabó a sí misma por no gritar.

Sin embargo, la impaciencia era un tabú.

Lo recordaba bien. Vernoux era sin duda un personaje amistoso con la heroína, pero aún así, no era alguien de quien ella debiera desconfiar. Cordelia calmó su corazón palpitante, al oír sus propios latidos.

Sí, no importa cuánto apareciera la persona en el juego, Vernoux debería ser alguien no relacionado con Cordelia. Ella era un personaje a quien sólo le interesaba el príncipe (y la mujer involucrada con él). Por lo tanto, no había un escenario en el que estuviera involucrada con Vernoux. Por supuesto, ya que el juego estaba ambientado en la alta sociedad, había una posibilidad de que se conocieran mutuamente pero, no hubo eventos en los que realmente se pusieran en contacto.

Por eso era una persona completamente segura; o eso quería pensar, no era como si no tuviera ninguna necesidad de preocuparse en absoluto. Era el amigo de la escuela del príncipe. Además, tenían una amistad perfecta. Según las opciones, era tan buen amigo del príncipe que podía mediar entre él y la heroína.

En resumen, Cordelia no sabía cuándo podría convertirse en una amenaza.

Probablemente ya se ha reunido con el príncipe… Supongo que es mejor evitarlo después de todo. 

Si me involucro con él, no puedo evitar sentir que el peligro de involucrarse con su alteza aumentaría.

Una noble dama se alegraría si eso ocurriera, pero ella era diferente.

Algo así como acercarme a la persona que debo evadir; no gracias. 

No podía dejar que se le notara en la cara, aunque solo lo pensara un momento. En primer lugar, tenía que entretener a sus invitados sin importar lo que pensara. Ya que ese era el caso, pospuso su pensamiento hasta más tarde.

Cordelia hizo otra reverencia a Vernoux. pero, el muchacho siguió mirándola como si estuviera viendo algo ligeramente inusual. Su comportamiento no era como el del hijo de un marqués. No corrigió su expresión hasta que su padre se lo pidió.

—Soy Vernoux Flantheim… Encantado de conocerle.

El niño abrió la boca y dijo eso con una voz infantil y amorosa; totalmente diferente a su silencio hasta entonces. Eso iba con su expresión. Probablemente era más guapo que los niños de la zona… Aún así, era la primera vez en este mundo, que veía a otro niño que no fuera ella misma.

En el juego, era un joven con ojos afilados. En este momento, es un chico quien solo se adapta a la palabra “lindo”. Pero, si miraba de cerca, sentía que definitivamente había partes de él que se formarían varonilmente en el futuro. Tal vez porque el marqués, de pie a su lado, lo miraba con esos ojos. También recordó que, en el juego, su voz era mucho más baja pero dulce. Cuando ella pensó eso, ciertamente pudo escuchar los restos de ella en su voz actual.

Es un concepto extraño decir que algo en el futuro es un remanente…

Cordelia recordó la información de esa manera, mientras que todavía era un poco irónica; luego se sintió impulsada por Elvis y examinó la pareja de padre e hijo del marqués.

—Elvis y yo somos viejos amigos, ya ves.

El marqués abrió la boca mientras Cordelia estaba sentada.

Ella estaba un poco sorprendida por esas palabras. Nunca había oído hablar de esta amistad de Elvis. Rara vez escuchó sobre sus intereses… Pero en todo caso, parecía que Elvis y el marqués eran amigos de la infancia. Incluso si su padre mostraba una cara molesta, debe ser así, ya que el invitado lo había dicho. Es posible que haya varias circunstancias adultas a su alrededor.

De hecho, Elvis no ocultó su expresión de enfado, pero tampoco les dijo que se fueran a casa. Además, es posible que ya les haya dicho eso, pero no se retiraron, o sabía que era inútil decirlo… Tenía ese tipo de expresión en su cara, así que debe confiar en el marqués más que en la media.

Hay una delgada línea entre el amor y el odio… Es lo mismo, estoy segura de ello.

Cordelia decidió dejar de pensar demasiado profundamente y concluyó;

Pero, ¿qué clase de intenciones tenía para juntar al hijo de su amigo de la infancia y a su propia hija?

Reflexionó sobre ello y llegó a una conclusión.

Esto es posiblemente una entrevista de “matrimonio”. 

Eh, no puede ser que mi prometido se decida a los ocho años, durante nuestro primer encuentro… ¿Podría ser?

Empezó a sudar frío.

Lo sé. No es raro comprometerse a los ocho años en este mundo, pero yo había dicho que quería ser la novia de mi padre. Así que esto no puede ser. No me voy a comprometer, ¿verdad…? Quiero pensar que no lo estoy. 

Sin embargo, las preocupaciones de Cordelia terminaron en una ansiedad innecesaria. En vez de eso, se quedó atascada escuchando una historia aterradora y apasionada. Era la propia historia de amor del marqués, que probablemente era demasiado complicada para que lo entendieran los niños de ocho años; la historia se alargó tanto que el té delante de ellos se había enfriado. En cualquier caso, era una larga historia llena de amor, y ella estaba cansada de tener que forzar una sonrisa en su cara. Igualmente, la forma en la que hablaba lo mostraba como si fuera el protagonista principal de una obra de teatro. Asimismo, no era un actor inteligente, como su bella apariencia indicaba, sino uno de sangre extremadamente caliente.

La historia era tan larga que Cordelia sólo escuchó hasta la mitad, pero sabía que el marqués apreciaba a su esposa desde el fondo de su corazón… O eso creía ella. Tal vez podría entender una décima… No, una centésima parte de lo caliente del marqués… Perdón, apasionado. Por eso nunca dijo lo que pensaba, ser amada tanto parece pesado. 

Así es… Todavía soy una niña, así que no hay forma de que lo entienda. Dejémoslo así…

Ni Elvis, quien claramente tenía una mirada de asco, ni Vernoux, quien sólo estaba interesado en la confitería, parecen estar escuchando el discurso del marqués. Así que ante Cordelia, que forzaba una sonrisa en su cara, el marqués pudo continuar su actuación en solitario, tranquilamente, hasta el final.

—¡El amor sólo vale porque los sentimientos de dos personas son los mismos!

Ella estaba cansada, pero más que nada, se alegraba de que él pareciera extremadamente feliz.

Cuando comenzó a preguntarse si era por eso que la llamaron aquí, el marqués concluyó tranquilamente.

—Si tú también encuentras a alguien que te gusta, entonces deberías hacer todo lo posible por conseguirlo. Sería bueno que lo recordarás bien.

Con esa sola suposición, ¡¿puedes robarlas?! Además, ¿eso es algo para predicarle a un niño de ocho años?

Ella quería sonreír irónicamente, pero por su discurso, entendió que el marqués no era alguien que obligará a su hijo a comprometerse sin darle la palabra. Por demás, al menos, la casa Flantheim estaba libre de matrimonios políticos mientras permaneciera en servicio activo como marqués.

Si Vernoux decía que quería casarse con Cordelia, el marqués se animaría, pero por lo que ella veía, no se mostraba interesado en nada más que en los dulces.

Sí, los niños eran así.

En esta situación, no parecía que dijeran algo como: —Somos amigos de la infancia y sus edades son cercanas entre sí, así que comprometámoslos. La niña se sintió aliviada y se acarició el pecho.

Eso es genial. No quiero un prometido ni nada de eso ahora mismo.

Incluso si Vernoux se convirtiera en su prometido, el camino a su caída no se abriría, probablemente. En términos de si es inconveniente o no, ella puede decir que no lo es. Sin embargo, quería que se le evitara comprometerse mientras aún no tuviera experiencia con el primer amor. Como ya estaba en ello, deseaba experimentar el amor también, si era posible. Aunque es una historia que se encontraba todavía muy lejos en el futuro, no podía ni siquiera imaginarlo en ese momento, por lo que se avergonzó de pensar en ello demasiado profundamente.

Además de Cordelia, que era así, su padre soltó una voz amarga.

—Tu historia de amor no es más que un clímax alcanzado y pequeños trozos.

Elvis dijo eso mientras levantaba la mano ligeramente e instó al sirviente, con su mirada, a intercambiar el té que se había enfriado por el apasionado discurso del marqués. Su padre se quejó: —¿Recuerdas cuántos problemas pasé por tu culpa?”, Envejecí tres años por eso, no olvides quién limpió después, y a menudo irrumpiste en la casa y hecho que las personas se queden despiertas toda la noche. Pero el marqués se lo quitó de encima. Parecía que Elvis tuvo que soportar grandes dificultades.

Aún así, su padre, quien era particular en cuanto a la etiqueta, maldijo al marqués sin dudarlo. Ambos se conocían bien, o se debían demasiado para preocuparse. Ella quería escuchar más sobre ello, pero se mantuvo firme y sonrió. Podía ver claramente que si se enteraba, el humor de Elvis bajaría.

Parecía que Vernoux, quien solo había estado comiendo dulces, notó que el discurso había terminado.

Aunque estaba aburrido de oír esa historia muchas veces, y no prestó atención en absoluto a lo que el marqués decía, ya había vuelto a la digna apariencia que se había roto antes.

La casa Pameradia… No, lo más probable es que los nobles normales no rompieran su postura, aunque no les interesara la conversación, hasta que ésta terminara; pero ese no era el caso del padre y el hijo de los Flantheim. O quizás el marqués había sido tan apasionado que no se dio cuenta. Si ese era el caso, entonces Vernoux es extremadamente inteligente. Cordelia pensó, y Vernoux la miró y sonrió.

—Oye, tienes un invernadero, ¿verdad? Muéstrame.

¿Fue mi imaginación…?

Ella había visto de cerca los dos lados de su actitud anterior, pero sentía que su apariencia era diferente a la de un niño obediente. Para ser más exactos, parecía tener un lado oculto.

Ella sintió que era alguien de quien posiblemente debería desconfiar, estuviera o no conectado con el príncipe.

—Yo te guiaré.

Es alguien con quien debía estar en guardia, pero también quería alejarse de las conversaciones adultas. Cordelia guió a Vernoux al invernadero antes de que el marqués pudiera recitar su historia de amor una vez más.

Parecía que el invernadero al que habían llegado estaba más allá de la imaginación de Vernoux.

Caminó con curiosidad, y cuando vio la menta, murmuró maravillado.

—¿Qué clase de planta es ésta? ¿Florecerá alguna clase de flor hermosa de ella?

Estaba todavía en la fase de investigación, así que aunque pudiera darle el nombre de la planta, sería difícil darle una explicación detallada… O más bien, Cordelia estaba preocupada por si sería bueno profundizar en su amistad. Por lo tanto, sonrió vagamente y esquivó la pregunta. En primer lugar, no quería contarle a nadie sobre ello, ya que ni siquiera había comenzado su investigación.

En ese momento, los ojos redondos de Vernoux se estrecharon un poco.

—Eres extraña.

Parecido a su padre, —en un futuro próximo—; En resumen, Vernoux lanzó esas palabras a Cordelia con un aura que se parecía un poco a su yo del juego.

Ella quería devolverle esas mismas palabras. Vernoux no era normal. Incluso sus acciones de antes parecían muy astutas. Empero, se contuvo, inclinó su cabeza confundida y le respondió como si no tuviera idea de lo que él estaba hablando.

—¿Estás hablando de mis acciones…?

—Sí. ¡Eres como un hombre!

Cordelia, 8 años.

Recibió palabras impactantes por primera vez en su vida, a pesar de haber nacido, crecido y educado maravillosamente.

 

No sabía cuándo era japonesa, pero ya llevaba ocho años viviendo aquí. Entendió que los hombres y las mujeres actuaban de manera diferente en este mundo. Es consciente de que no era tan normal cuando estaba llevando a cabo su investigación, pero no dejó que se notara en su apariencia. No tenía intenciones de actuar con la suficiente fuerza de voluntad para que se lo dijera un chico que acababa de conocer por primera vez.

Sin embargo, su expresión no se movió, porque como era de esperar, había sido criada como una joven.

De la misma manera, Vernoux es también un noble y debería haber aprendido a tratar a las damas, hasta cierto punto. O mejor dicho, se enteraría aunque no quisiera, con un padre así. Sin embargo, decir tal cosa… Cordelia pensó que otras jóvenes seguramente llorarían si él les decía eso, pero, como se trataba de Vernoux, no le sería fácil pensar que otras jóvenes actuaban como un hombre. Por eso precisamente la había descrito como “extraña”.

El niño mantuvo sus ojos en la menta y continuó.

—Porque como ves, otras jóvenes me miran fijamente y luego sus caras se ponen rojas. Tu reacción es igual a la de un chico.

—Lo siento mucho por eso…

—No me importa. Al contrario, parece que puedes actuar como tú misma.

Su risa traviesa era apropiada para su edad, y ya no era el chico difícil de tratar de antes.

Al verle así, Cordelia también relajó un poco los hombros.

De una forma u otra, no parece alguien con quien deba ser tan cautelosa como pensaba. Al contrario, yo era la única que estaba siendo cautelosa.

—Señor Vernoux, ¿visita a menudo las casas de las jovencitas?

—De vez en cuando. Es una molestia, pero según mi padre, no tendré un gran romance si no las conozco.

—Eso es ciertamente así…, ¿no lo es?

De hecho, si estaba buscando el gran romance del que hablaba el marqués, entonces primero necesitaba conocer a su persona destinada. Si no tenía muchos encuentros, un encuentro tan impresionante no ocurriría; Cordelia quería mirar a la distancia, pero se resistió fuertemente y estuvo de acuerdo. No es sorprendente que Vernoux, que había dicho honestamente, —Es una molestia. Todavía no estaba interesado en el romance. Podría estar harto de que lo trajeran a todas partes.

Es difícil tener un padre que tuvo un gran amor, ¿no es así…?

En su mente, simpatizaba en secreto con Vernoux.

—Por cierto, usted dijo que quería ver esto, señor Vernoux, ¿le interesan las flores?

—Honestamente, no demasiado. Pero si puedes controlar la temperatura, entonces puedes criar pájaros de los reinos del sur… Bueno, no es que los quiera.

Así que eso fue todo, probablemente quería ir al invernadero para alejarse del salón. Pero Cordelia obtuvo información imprevista de él cuando planteó el tema.

—También se habla de hacer algo similar a esto en el Castillo Real. Parece que la reina lo deseaba y el príncipe también parece estar interesado en ello.

—Está bien informado…

—Eso es porque estudio junto con su alteza.

Como era de esperar, ya conocía al príncipe y, a juzgar por su forma de hablar, ya se llevaban muy bien.

Ese hecho reforzó la cautela que había aflojado por un momento. No lo hizo conscientemente, sólo reaccionó inconscientemente a la palabra de peligro “príncipe”. Sin embargo, Vernoux no dudó en hablar de su alteza, así que probablemente era más seguro evitarlo después de todo. Ella no lo odiaba, pero muy a su pesar, esa conexión es terrible. Su vida estaba en juego.

Pero, mientras pensaba eso, notó de repente una posibilidad inversa.

Vernoux conocía las tendencias del príncipe y sería una fuente de información útil para evitarlo. ¿Había una mejor manera de evitar a su majestad que oír hablar de él a alguien cercano a su persona? En cambio, ¿no sería un buen plan acercarse a Vernoux?

Podría convertirse en una existencia como un bromista, aunque…

Ella estaba pensando en esas cosas, así que su expresión se volvió un poco seria.

Vernoux se quedó mirando a Cordelia, quien actuaba así, y lentamente suavizó su expresión.

—Eres realmente inusual… ¿verdad?

—¿Qué hay de inusual en mí?

—¿No te interesa el príncipe?

—¿Por qué dices eso…?

No era como si no estuviera interesada, era sólo que su interés era lo opuesto a que “quisiera acercarse”.

Cordelia devolvió la pregunta de Vernoux con una pregunta. Sin embargo, su divertida expresión siguió siendo la misma.

—Todo el mundo reaccionaría inmediatamente a la palabra “príncipe”. No importa si son chicos o chicas nobles. Aunque se pusieran rojos al mirarme, intentarían persistentemente acercarse a mí. Por alguna razón, pareces diferente a ellos.

Al oír esas palabras, Cordelia sintió más pena por él que cuando supo que el marqués lo había traído por su historia de amor.

En circunstancias normales, él era el heredero de la casa Flantheim. Ella podía imaginar, con solo mirar su apariencia exterior, que él tenía una posición cómoda. Además, si no sólo lo utilizaban para eso, sino también como un punto de apoyo hacia el príncipe, entonces tendría algo de lo que estar descontento. Podría ser por eso que pudo vislumbrar una fachada calculada, diferente de la inocencia, a pesar de que él era joven.

—Bueno… respeto el régimen de su majestad, pero no he hablado con su alteza… también…

—¿También?

—Mi padre me parece un hombre más maravilloso que su alteza, a quien nunca he visto antes.

Cordelia se rió y Vernoux asintió con la cabeza, convencido.

—De hecho, parece que no puedo entender el corazón de una mujer. Es demasiado complicado. Pero es fácil hablar contigo, si alguna vez tienes algo de lo que te gustaría hablar, sería estupendo que vinieras a pedirme consejo.

—Lo mismo digo. Por favor, trátame con amabilidad de ahora en adelante.

—¿Te importa si te llamo Dilly?

—Puedes hacerlo.

Así, Cordelia logró establecer una conexión con un prometedor futuro amigo del príncipe. Por supuesto, no tenía intención de utilizarlo sólo como una tienda de información. Si él decía que quería entender lo que se llama el corazón de una mujer, pensaba en darle un consejo, en cualquier momento. Desafortunadamente, no tenía ninguna experiencia en el amor, pero no le disgustaba escuchar historias de amor… Si podía ser útil o no, era una historia diferente. Aún así, sentía que sus experiencias serían desastrosas si sus normas de amor se veían influenciadas por la historia de ese marqués. Por lo tanto, ciertamente sería conveniente escuchar el consejo de “los otros” cuando se sentía perdido. Sin embargo, sentía que era necesario que Vernoux entendiera en general el corazón de una mujer.

—Pero realmente creo que es mejor que las estatuas de la diosa en este invernadero fueran un poco más voluptuosas. Es la Diosa de la Fertilidad, ¿no es así?

Ella definitivamente pensó que era imperativo enseñar a este niño de ocho años sobre el corazón de una mujer…

—Señor Vernoux, ¿sabe que en este mundo hay una palabra llamada modestia?

Ser un niño honesto es bueno, pero ser demasiado bueno también podría ser una falta.

Cordelia se encogió de hombros ante su persona infantil pero ya adulta.

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