Joven esposa del Capitán (de 62 años) – Capítulo 44: Determinación

Traducido por Hime

Editado por Sharon


Tengo esa sensación de “como pensaba”.

Desde el inicio, tenían información gracias a los sirvientes de la Casa Ducal, así que la posibilidad de un informante a estas alturas era demasiado alta.

Antes de ser secuestrada, la mujer caminó frente a nosotros. Richard se distrajo con ella y fue entonces que lo golpearon desde atrás. Esta información no se podía tener si no se conocían los malos hábitos de Richard.

Más que nada, Natalia estaba fuera de servicio hoy y Richard la reemplazaba. Esta decisión fue tomada por la mañana. Y cuando le hablé a Chris sobre ello, Robert desapareció poco después. No importa como lo mire, no había motivos para sospechar.

Como sea, había algunas cosas que no podía evitar que me molestaran.

—La sangre del Duque es la única digna de ser nuestro maestro —dijo Robert. Pero sólo era un cocinero. ¿Quizás eso era lo que el señor Wilhelm dudaba en decir?

Rápidamente cerré mis ojos antes de que pudieran encontrarse con Robert.

Por ahora, mientras él no actuara con violencia, parecía que mi vida no correría peligro.

—Con esto, todo saldrá bien… Maldito anciano, sólo observa desde tu tumba. ¡Tomaré el control de la Casa Ducal de Ambrose!

¿Cómo podría tener éxito en ello?

Soy la hija mayor de la Familia Ducal. Ya que mi hermano mayor es el primogénito, no podría suceder al duque incluso si contraen un matrimonio forzoso conmigo.

A pesar de eso, Robert utilizó esas palabras.

¿Había algún secreto del que yo no era consciente?

—Oh, oh… No puedo dejarte dormir en un lugar como este. Pronto serás mi novia, por lo que debo tratarte con cuidado.

Ese sería un futuro absolutamente detestable.

Sólo tengo sentimientos para el señor Wilhelm. Además, sólo siento disgusto hacia Robert, quién no era más que un cocinero y alguien que me lanza miradas desagradables.

Sentí a Robert cargándome.

Sólo hay incomodidad, pero puedo soportarlo. Parece que no hay nadie más que él por aquí, así que si sale, tengo posibilidades de escapar.

Para eso, necesitaría información…

Parecía que entramos a la mansión. ¿Cómo pudimos ser capaces de entrar cuando debería estar cerrada con llaves?

Sin embargo, recordé escuchar que la limpieza se realizaba regularmente. ¿Tal vez pudimos entrar gracias a eso?

—Ahora puedes yacer aquí.

Fui depositada en la cama.

Estaba un poco sucia. ¿Era debido a que nadie la había limpiado en un largo tiempo? Como esperaba, no podría recordar algo como el diseño del piso de nuestra otra residencia. No tenía idea de que tipo de cuarto era este.

Si me deja así, yo debería al menos captar la situación.

—Hmm… En serio, usaron una droga muy fuerte. Quiero que te apures en despertar.

Que mal por tí, ya estaba despierta.

Pero ya estaba claro para mí. Mientras finja estar dormida, estaré segura.

Al menos… eso creí.

La mano de Robert tocó mi mejilla.

—Oh, bueno. No importa.

Su mano tocó mi piel y se deslizó hasta mi cuello. Y continuó hasta el botón trasero del vestido azul claro que me dio mi madre.

—Aún podría tomarte mientras duermes.

Su inmunda mano quitó mi botón. Entonces, su otra mano tocó mi muslo a través de mi falda…

—¡Hiii…!

—¿Ah?

Accidentalmente solté un gritito de disgusto.

Robert me lanzó una mirada sospechosa, y luego se rió.

—¿Qué? Así que estabas despierta, señorita.

Acabo de ser descubierta.

Ya no podía pretender que dormía. En ese instante abrí mis ojos y golpeé la mano de Robert, alejándola de mí.

—¿De qué… se trata esto… Robert?

—”Qué”, preguntas. La señorita lo hará conmigo.

—¡Por favor detente!

—Sólo relájese, señorita. Lo haré toda la noche hasta debilitar tus piernas. Lo haré hasta que ya no puedas pensar en otra cosa. Tu corazón, tu cuerpo, poseeré todo.

—¡Hiii…!

Tengo miedo.

Tengo miedo.

Tengo miedo…

Mi cuerpo y alma están dedicados al señor Wilhelm. Jamás podría ser tomada por un hombre como este.

En mi desesperación por mantenerme respirando, fulminé con la mirada a Robert, quien profería una risa sádica.

—¡Ja, ja, ja! ¿No es muy linda, señorita?

—¡¿Por qué me haces esto?!

—¿Por qué, dices? Si quieres culpar a alguien, culpa a tu madre y abuelo.

—¿Qu…? ¿Mi madre y mi abuelo?

—Oh, así que eso sucede… No has oído nada… —se rió con sorna.

Incluso su risa parecía estar llena de odio. Era terriblemente incómoda.

—Debería decirte mi verdadero nombre. Verás, me llamo Robert Ambrose.

—¿Eh…?

—Nací como el primogénito del antiguo jefe de la casa, Dukeridd Ambrose.

No sabía cómo procesar aquellas inesperadas palabras.

Robert Ambrose.

Sólo los parientes directos podían reclamar el apellido Ambrose. Estaba prohibido que las otras ramas de la familia lo usaran.

Él cargaba con el apellido. Más que eso, era el primogénito de mi abuelo.

—¿C-Cómo…?

—Bueno, realmente no importa. La señorita se casará conmigo y otra vez seré un miembro de la Casa Ambrose. Todo lo que perdí fue mi apellido. Una vez lo recupere, seré el verdadero maestro de la Casa Ducal.

—¡¿Qué estás diciendo?!

—No necesitas entenderlo, señorita, ¡sólo hacer hacer lo que yo te ordene!

Las estrellas volaron ante mis ojos.

Lo primero que sentí fue el shock. Luego, el calor del dolor.

Inconscientemente sostuve mi mejilla.

Robert… me golpeó sin vacilación.

—¡Hiii….!

—Sí, sí. Sigue siendo obediente, justo así. Bueno, grita y llora todo lo que quieras. En cualquier caso, nadie vendrá a la casa privada de un noble en esta zona tan profunda de la montaña. Será algo divertido violar a una mujer mientras llora.

Despreciable.

La sonrisa en su rostro sólo podía ser calificada de esa manera.

Pedacitos y rebanadas de lo que él dijo sacaron a la luz las numerosas transgresiones que ha hecho hasta ahora. Además, le ha hecho cosas sin escrúpulos a numerosas mujeres en el pasado.

Y… lo mismo podría pasarme a mí.

—Primero que nada, es cierto… hagámoslo —dijo y se me acercó con una mano en sus pantalones.

Todo lo que podía hacer para resistirme era retroceder.

Pero… no puedo… simplemente darme por vencida.

Yo… Yo soy… Carol Ambrose…

¡La futura esposa del Capitán de los Caballeros, el señor Wilhelm…!

—¡Kyaa!

Cuando Robert se acercó e intentó abrazarme, lo ataqué.

Le lancé un rodillazo directo a la entrepierna con todas mis fuerzas.

—¡Uuuh….uughhh!

Había una sensación en mi rodilla, como si algo se hubiera roto. Fue extremadamente desagradable.

Aunque, hubo una ligera resistencia.

Robert cayó al suelo, agonizando.

Sostuvo su entrepierna, temblando del dolor.

¡Muchas gracias Lilia, quién me enseñó que la manera más efectiva de atacar a cualquier hombre era la entrepierna!

Sin perder mi oportunidad, salté de la cama y corrí fuera del cuarto.

Esta era la otra residencia de la Familia Ambrose, en la cumbre del Monte Cuffs. Siendo ese el caso, conocía el camino de vuelta.

Habría bestias salvajes rondando los alrededores, pero eran mejores que quedarme con Robert.

—¡Detente… allí mismo…!

En el polvoriento salón de entrada, abrí la puerta hacia el exterior.

Fue en ese momento.

—¡Carol!

¿Por…? ¿Por qué viniste hasta aquí?

¿Por qué viniste… en el momento en que deseaba que llegaras?

El señor Wilhelm me atrapó en sus brazos mientras yo salía corriendo.

Por favor, sigue sujetándome con fuerza, justo así.

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