La consorte favorita del Príncipe Demonio – Capítulo 110.1: Proposición (2)

Traducido por Selena

Editado por Meli


El alarde de Yu Shi Shi dejó a Murong Qi Qi sin palabras. Su Mei y Su Yue casi colapsaron y pensaron que debió entrarle agua en el cerebro, de otra forma no podría comparar su riqueza con la señorita.

Fang Tong recibió el dinero y ordenó que envolvieran con cuidado la ropa antes de entregarla a la sirvienta de Yu Shi Shi.

—¡Después de que la princesa heredera se ponga este vestido, su apariencia será la que más brillará!

Yu Shi Shi, estaba feliz, se dirigió hacia Murong Qi Qi y tomó al vestido que ésta miraba.

—¡Qué bonito! Princesa, ¿quieres comprarlo?

—¡No! —Negó con la cabeza—. ¡No tengo dinero!

Yu Shi Shi se regocijó; Murong Qi Qi podría tener un mejor hombre a su lado, pero ella tenía un pequeño tesoro y era más rica.

—Sin embargo, para mi prometido es una rutina comprarme lo que se me antoje.

La sonrisa de Yu Shi Shi se endureció; Feng Cang ordenó que se empacara el vestido y pagó diez mil teales en el acto.

Fue como recibir una bofetada. No supo si debía reír o llorar.

¿Ella lo hizo a propósito?

Los celos, envidia y odio cubrieron el corazón Wanyan Bao Zhu. Le quedó aún más claro que para vencerla debía tener de su lado a alguien como Longze Jing Tian.

♦ ♦ ♦

Cuando Murong Qi Qi regresó al wangfu, Su Yue le informó de lo que Fang Tong había descubierto.

—¿Oh? ¡Así que se convirtió en Wanyan Bao Zhu!, ¡por eso Moyu no pudo encontrarla! —Sopló el humo que flotaba sobre el té—. Encuentra a alguien inteligente que la siga. Preserva su vida por ahora.

—¡Sí! —Su Yue asintió.

Murong Qi Qi la llamó a su lado y le susurró algo al oído. Su Yue se retiró mientras sonreía.

♦ ♦ ♦

Al día siguiente, un hombre con ropas harapientas apareció frente a la mansión del primer ministro y creó un espectáculo. En su mano llevaba el colgante de jade grabado con las palabras Mu Yu Die. Gritó que quería ver a la señorita mayor de la casa Mu y que quería casarse con ella. Entre más gente se reunía más se esforzaba en mostrar a todos el colgante.

Describió vívidamente cómo él y la señorita mayor de la residencia Mu se conocieron, se enamoraron y comprometieron para casarse.

Cuando el primer ministro Mu Hua regresó de la reunión matutina de la corte, la aventura de su nieta ya había causado un gran revuelo. Toda la capital se enteró y el deseó matar al hombre..

Mu Hua llamó a Mu Yu Die

—¡Desgraciado! —Sin escuchar explicación la golpeó en la cara—. ¡Perdiste tu colgante! ¡Todo el prestigio de la familia Mu se perdió por tu culpa!

Mu Yu Die lloró y trató de explicar, pero no fue escuchada. El símbolo que la identificaba cayó en manos de un hombre y no había manera de que alguien creyera que era inocente. El primer ministro era observado por todos, y había sido muy cauteloso con todo. No esperó que su nieta lo avergonzara.

Mu Hua sabía que debía proteger al hombre para evitar que lo mataran y lo acusaran de ello.

—Siempre fuiste inteligente, ¿cómo es que permitiste que esto sucediera? Tu reputación está arruinada, ¿cómo te enfrentarás a la gente en el futuro?

—¡Abuelo, no quiero casarme con ese mendigo! ¡No quiero casarme con él! Me gusta Feng Cang. Quiero casarme con Feng Cang…

Mu Hua se enfadó y le dio otra bofetada.

—¿Cómo es que tengo una nieta tan decepcionante? ¿Estás ciega o te has vuelto loca? Ahora, ¿ha pasado todo este escándalo y todavía quieres casarte con Feng Cang? ¡Olvídalo!

♦ ♦ ♦

El incidente de Mu Yu Die se convirtió en la burla de la alta sociedad. Incluso hubo gente que difundió la historia como si la hubieran presenciado ellos mismos.

Wanyan Lie se enteró de la historia de amor profano en la casa de la emperatriz Li Bing y declaró que les concedería el matrimonio para apoyar a la desigual pareja.

Con un decreto, Mu Yu Die se convirtió en la novia de un mendigo. Mu Hua se desmayó al enterarse. Sin embargo, por mucho que amara a su nieta o por poca voluntad que tuviera ésta de casarse, no podían desafiar al emperador. Y lloró ante los gritos histéricos de su nieta.

Mu Hua odió a la emperatriz Li Bing por contarle a Wanyan Lie sobre el asunto. Él sabía que había sido en venganza por apoyar al segundo príncipe y por ello se prometió que, sin importar lo que pasara, no dejaría que Wanyan Hong se convierta en emperador.

Por otro lado, Murong Qi Qi solo sonrió cuando Su Mei le informó el final de Mu Yu Die y pensó en que ella se había buscado ese leve castigo.

El ardiente chisme de Mu Yu Die y su enamorado, pronto se apagó.

♦ ♦ ♦

Murong Qi Qi había estado ociosa en los últimos días, tanto que casi se convirtió en moho. Observó como el wangfu estaba siendo decorado con faroles y banderas de colores para la boda.

En cambio, el príncipe y Wanyan Kang parecían demonios y se susurraban en secreto. Parecían estar ocultando algo a Murong Qi Qi. Estaban siendo demasiado reservados. Wanyan Kang incluso se lo ocultó a Su Mei. Definitivamente había algo sospechoso.


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