Traducido por Usagi
Editado por Sakuya
Soviesh se tambaleó, pero en lugar de caer, utilizó el impulso para devolver el golpe al duque Kapmen quien bloqueó con su mano el puño de Soviesh, doblando dos de sus dedos en el proceso.
—¡Deténganse!
Traté de meterme entre ellos, Soviesh estaba entrenado en peleas con espada y artes marciales, pero desde que se convirtió en emperador y pasa tiempo en su oficina, ha perdido tiempo para entrenar, Kapmen, sin embargo, es un mago que ha pasado mucho tiempo estudiando, cuando se enfrentan en una pelea, es obvio quién ganará. No, sin importar quien gane, sigue siendo un problema.
Afortunadamente Soviesh y el gran duque Kapmen se separaron, pero continuaron mirándose con furia.
—¡Su majestad!
—¡Apréndanlo!
La tensión se disipó solo por un instante y la conmoción regresó, los sirvientes que antes se retiraron habían regresado al igual que los caballeros, algunos rodearon al gran duque Kapmen y apuntaban sus espadas a su cuello, el gran duque miraba a Soviesh como si nada pasara, a pesar de la situación en la que se encontraba.
—¡Alto!
Les ordené a los caballeros, pero no me obedecieron.
—¡Les ordeno que se detengan!
Alcé la voz nuevamente, pero se volvieron hacia Soviesh, la prioridad de los caballeros es la seguridad del emperador.
—Bajen las armas.
Solo después de la orden de Soviesh, los caballeros bajaron sus espadas, pero no las envainaron, miraban al gran duque Kapmen con precaución listos para atacar en el momento en que se sintieran amenazados.
—No hay por qué preocuparse.
Pronunció el gran duque Kapmen alzando las manos.
—Mi fortaleza es la magia, así que puedo atacarlos desde aquí.
Los caballeros estaban sorprendidos, y acortaron la distancia con el gran duque, de repente, debajo de los pies de uno de los caballeros pudo apreciarse una luz blanca que parecía tener electricidad, el hombre sorprendido cayó al suelo mientras los demás alzaban las espadas.
El gran duque Kapmen cerró el puño formando rayos y chispas blancas mientras miraba retadoramente a los caballeros, quienes se miraron entre ellos sin saber que hacer, sabiendo que una pelea podría significar la muerte.
—Dije que se detengan.
Soviesh habló y sacudió la mano, los caballeros finalmente bajaron sus armas, sin embargo, Soviesh parecía intimidado por el gran duque Kapmen y lo miraba con burla.
—Parece que el gran duque Kapmen tiene en su corazón a la emperatriz. ¿Me equivoco?
—Es por que tengo un corazón.
—¿Qué?
—¿Es de alguien cuerdo pedirle a tu pareja que sea amable con un niño nacido de una aventura?
—¿Aventura?
La expresión de Soviesh se oscureció.
—¿Sabías que Rashta es una concubina oficial?
—La emperatriz nunca dio su aprobación.
—Aha. ¿Está el emperador Rypt enamorado de una mujer a pesar de que su pareja ya está arreglada para el matrimonio? Si ese es el caso, entonces puedo entender la diferencia cultural.
Poca es la información que se tiene acerca del continente Hwa, pero hay muchos rumores entre la gente, por ejemplo, las historias de grandes harenes pertenecientes a la aristocracia, y como coleccionan mujeres hermosas para satisfacer sus gustos, las historias parecen un poco exageradas, pero es verdad que los harenes existen, Soviesh lo sabe y el gran duque Kapmen solo frunce el ceño sin decir palabra alguna.
Soviesh tenía una sonrisa burlona en el rostro, por el triunfo sobre el duque y su hipocresía.
—No se que planeas, pero no confíes en un hombre que se deja llevar por sus emociones, en nombre de tu reputación no te lo permito. El gran duque tendrá reputación, es por eso que no lo meteré a la cárcel.
Dijo mientras se volteaba con indiferencia.
—Pero, debo volver a pensar, una vez más, en mis negocios con Rypt.
Soviesh se alejó con sus hombres, dejándonos atrás al Gran duque Kapmen, a Sir Artina y a mí.
Apenada me dirigí al gran duque Kapmen, a pesar de que fue arrastrado por la poción, también me afecta a mí.
—Gran duque yo…
Trataba de disculparme, pero me interrumpió con firmeza.
—No necesitas disculparte, es mi culpa, no fui capaz de controlar mis sentimientos en ese momento.
♦ ♦ ♦
—¿Qué ha pasado?
El príncipe Heinley presionó a McKenna tan pronto llegó a su dormitorio, estaba apurado y sintiéndose incómodo acerca de la situación.
—Hay un mensaje urgente.
McKenna cerró la puerta repentinamente, y se acercó al príncipe, deteniéndose cerca de la mesa, para entregarle la carta.
—Esto ¿es de mi hermano?
El príncipe Heinley abrió la carta, su preocupación creció a medida que leyó el contenido, McKenna, quien estaba a su lado, lo miró con cautela, había otra carta enviada a McKenna, así que sabía las noticias que el príncipe recibió.
Wharton III, el rey del reino del oeste estaba enfermo de gravedad, y se solicitaba el retorno al reino, el príncipe dejó la carta sobre la mesa y dio un pesado suspiro.
—¿Estás bien?
McKenna escaneó la cara del príncipe con la mirada, Heinley sacudió la cabeza y miró a la mesa.
—El reino es estable y está la brecha entre el príncipe y el segundo heredero al trono… pero, deberíamos regresar a casa pronto.
—Lo se, debo escuchar su última voluntad.
El príncipe Heinley y Wharton III no eran cercanos como hermanos, pero tampoco tenían una mala relación, ni siquiera por la competencia por el trono, a pesar de sus personalidades tan diferentes y, Heinley, quien amaba alejarse de todo eso, se llevaban bien, Heinley estaba triste de saber que su hermano estaba muriendo.
Era lo mismo con McKenna, a pesar de ser un primo ilegítimo que no podía decirse parte de la familia real, no se sentía feliz con la noticia.
—Su majestad.
—Me duele la cabeza.
El príncipe Heinley se sentó en una silla y asentó la cabeza en el escritorio.
—¿Debería ir con el Emperador Soviesh e informarle nuestra partida?
—Yo lo haré.
—Yo…
—Yo le diré.
—Y en cuanto a tu amiga de cartas.
—McKenna.
—Sí, mi príncipe.
El príncipe Heinley levantó suavemente la cabeza y vió silenciosamente al vacío, después se volvió hacia McKenna, y sintiendo que la cabeza de Heinley era un desastre, el caballero lo llamó con cautela.
—¿Príncipe?
—¿Cuáles son las probabilidades de casarme con ella?
—¿Qué?
—Nada.
El príncipe suspiró y descansó la frente en su escritorio nuevamente.
♦ ♦ ♦
El gran duque Kapmen me dijo que no me preocupara por sus errores, pero no puedo hacerme a un lado, incluso si es su culpa el haberse enredado en esto, yo estoy a cargo de las relaciones diplomáticas con él. Pero no pude ir tras Soviesh, debe seguir emocionalmente inestable y necesito que esté enfocado.
—Veámoslo mañana y hablemos.
Después de tomar la decisión, regresé a mi habitación.
—¿Es verdad majestad?
Laura corrió hacia mí apenas me vio.
—¿Es verdad que el gran duque Kapmen y el emperador se pelearon a puñetazos?
Agarró mis dos manos, sus ojos echaban chispas de anticipación y antes de poder responder, la condesa Eliza nos interrumpió.
—¿Ya cenaste?
—Ellos intercambiaron unos cuantos golpes. No tengo apetito hoy, me saltaré la cena.
Después de mi respuesta para cada una, me quite el vestido que lucía arrugado.
—¿Cómo terminaron en golpes? Escuché que fue por usted, su majestad. ¿Es eso cierto?
—Debería comer algo majestad, ¿qué tal un poco de sopa?
Nuevamente, las dos damas de compañía preguntaron al mismo tiempo. La condesa Elisa miró a Laura con advertencia, pero Laura quería saber toda la historia.
—Fue un pequeño malentendido Lady Laura. ¿Podrías darme un poco de sopa de vegetales condesa?
Y de nuevo las dos contestaron al mismo tiempo, la condesa se retiró de mi habitación para traer la sopa, Laura se puso a mi lado y otra ronda de preguntas dio inicio, contesté todo hasta que quedó satisfecha y luego me miró.
—Espero que al gran duque Kapmen le guste la Emperatriz.
—Lady Laura.
—Así, el emperador se dará cuenta cuán importante es la emperatriz, por supuesto, me siento mal al pensar usar de esa manera al gran duque.
Más tarde esa noche, me pregunté si el príncipe Heinley me mandará una carta con respecto a su urgente partida, pero no ha llegado nada, antes de ir a la cama, Queen se apareció con una mirada más oscura de lo normal, me permitió tocar su cabeza y le pregunté qué estaba mal. Pero solo soltó un sollozo y se fue.
♦ ♦ ♦
Al día siguiente.
Después del desayuno, reviso mi itinerario, el cual parece estar lleno.
—Se pondrá peor si lo visito en medio de sus actividades o después del trabajo.
Después de hacer cálculos en mi cabeza, decido tener una conversación con Soviesh cuando vaya al palacio central, así que me dirijo al palacio del Este, cuando llego, Soviesh todavía se está vistiendo.
—La emperatriz viene a visitarme, ¡esto si es una sorpresa!
Afortunadamente, parece más calmado que ayer, nuestros ojos se encontraron en el espejo y me sonrió ligeramente mientras se abrochaba un botón de plata, estoy mas calmada ahora que lo veo de mejor humor.
—Tengo algo que hablar contigo.
—Lo sé, solo vienes a verme cuando tienes algo que discutir.
Su tono de voz era engañoso, como si estuviera aún molesto, despidió a los sirvientes que lo ayudaban a prepararse.
—Salgan.
Los sirvientes salieron de la habitación, cerrando la puerta tras ellos.
—Entonces, ¿qué es lo que te trae por aquí?
—El acuerdo con Rypt, ¿enserio vas a considerarlo?
Soviesh desvió su mirada del espejo.
—¿Estás hablando de ayer?
—Sí
—No sé ¿por qué?
—Estoy a cargo de las relaciones diplomáticas, por eso pregunto.
Soviesh me miró molesto.
—Entonces, ¿estás aquí para convencerme de seguir con el trato?
—Así es.
Soviesh agarró un peine e intentó peinarse por sí mismo, pero la forma en que lo estaba tratando de hacer no funcionó, dejó el peine en la mesa frente a mí y frunció el ceño antes de mirarme.
—Considera los beneficios que el imperio podría ganar en un trato con Rypt.
El cabello de Soviesh no tenía ningún peinado todavía, lucía suave y él trataba de darle forma para dar la impresión de estar bien acomodado.
—¿Cómo puedes saber si tendremos beneficios o pérdidas por la relación con Rypt?
—He investigado, el tratado con el continente Hwa, tiene elementos que satisfacen a ambos, la curiosidad de la gente común y la nobleza.
—¿Gastamos dinero en curiosidad?
—Los nobles no escatiman en curiosidades, y sí, ahí está el flujo de artículos. La gente común fácilmente puede comprar objetos exóticos de Rypt.
—La distancia es enorme, ¿las ganancias valdrían la pena por el costo de la exportación?
—Podríamos intentarlo.
—Es una promesa al aire después de todo.
Soviesh se alejó de mí, pero sus ojos siguieron mirándome desde el espejo, le devolví la mirada, todo era silencio hasta que torció su boca.
—Emperatriz, después de que fui golpeado ayer, ni siquiera me preguntas si me encuentro bien
—¿Te encuentras bien?
Se burló de mi repentina respuesta.
—Siendo sincero… Bueno, no estoy seguro.
—Te ves bien.
—No acerca de eso, estoy hablando del trato con Rypt.
—Si estás ansioso acerca de las pérdidas, podemos crear un presupuesto.
—No, no es eso.
¿Entonces? ¿Qué es lo que le preocupa? Lo miré desconcertada, y Soviesh me devolvió el gesto.
—¿Son beneficios y ventajas lo que la emperatriz quiere para el imperio? O ¿es el amor que obtendrás?
—Su majestad.
Hablé con voz firme, pero Soviesh se mantuvo calmado, mientras rodeaba la mesa frente a mí mirándome inquisitivamente, sus oscuros ojos estaban llenos de una emoción complicada de descifrar, pude ver mi reflejo en ellos, mi cara lucía calmada, quizá ¿es porque toda mi vida la he practicado?
Los ojos de Soviesh eran fríos cuando habló.
—¿Cúal es Emperatriz?
Lentamente levantó la mano para acomodar un mechón de mi cabello tras mi oreja, evadí su mirada mientras dije lo que había querido decir desde el principio.
—Estás equivocado, majestad, pero incluso si quiero amor, esto es gracioso.
—¿Gracioso?
—Tú te paseas y presumes a tu concubina en fiestas, entonces, no entiendo por que estas obsesionado con interferir en mis aventuras.
—¿Interferir?
Soviesh profirió una risa que resonó por la habitación.
—No por mí, sino por la señorita Rashta.
Soviesh golpeó la mesa con sus puños y resonó.
—¿Cómo puedes decir eso? Una concubina es solo eso, pero una emperatriz es una emperatriz.