La Emperatriz se volvió a casar – Capítulo 55: Tengo que quitártelo

Traducido por Shroedinger

Editado por Sakuya


Ahn era el nombre de su bebé, un dato que le dio el Duque Elgy. Pero ahora ese nombre fue pronunciado por los labios de ese hombre.

Rashta palideció y se apresuró a cubrir la boca de Alan.

—¿Estás amenazando a Rashta?

Alan pareció sorprendido por su tono informal de hablar, pero luego sacudió la cabeza, malhumorado y apartó las manos de Rashta.

—No es así. De verdad.

—Pero sabiendo que Rashta es la concubina del Emperador… luego sacando ese tema. ¿No es una amenaza?

—Escuché que montaste la mansión en la capital para Ahn.

Los ojos de Rashta se agrandaron. La única persona que sabía que ella pagó por la residencia, era el propio Vizconde Roteschu. Aunque el Duque Elgy le había prestado el dinero, no sabía para qué lo estaba usando.

Que Alan dijera esas palabras significaba que el Vizconde Roteschu debió habérselo contado… pero ¿el Vizconde también le dijo a su hijo que utilizó el chantaje para hacerlo?

No. El Vizconde de Roteschu no querría decirles a sus hijos que es un chantajista.

—¿Entonces? —Ella le respondió con frialdad.

—Ahn está sano. Es tan hermoso y se parece a ti.

—… ¿Entonces?

—Pensé que debería decírtelo.

—¿Por qué tienes que decírselo a Rashta?

—Has pasado por mucho. Especialmente cuando pensabas que Ahn estaba muerto.

—Me viste sufrir, pero decidiste ignorarme.

—Lo siento. Estaba tan asustado.

—Rashta también estaba asustada.

—Lo sé, pero tenía más miedo. No tenías nada que perder, pero yo sí. No pensé que fuera el momento adecuado para dejarlo todo y elegirte…

—No quiero hablar del pasado. —Rashta miró a Alan con crudo desprecio y repitió sus palabras—. Rashta tiene mucho que perder ahora. Pasaste por lo mismo, así que me entiendes, ¿verdad?

Alan la miró con sorpresa e incertidumbre.

—Tu padre te dijo que fingieras no conocer a Rashta. Entonces debes hacerlo. Y dile a tu grosera hermana que se comporte correctamente.

Aunque Rashta veía al Vizconde Roteschu como una criatura detestable, para ella, Alan era mucho más odioso. Esas frías palabras salieron de su boca sin dudarlo.

Rashta miró a Alan por un momento como si fuera un insecto, luego pasó junto a él. Sin embargo, a pesar de su comportamiento frío, el corazón le latía con fuerza en el pecho. Encontró positivamente estimulante darle la vuelta a las tornas a su antiguo amante y maestro. Alan, no obstante, se preocupó cuando dijo que no quería ver a Ahn.

Finalmente, Rashta decidió encontrar al Duque Elgy. La única persona a la que podía consultar sobre esto, era con él.

No había nadie frente a su habitación, pero ella simplemente abrió la puerta y entró. Puede parecer presuntuosa para cualquiera que la mire, pero el Duque Elgy le había dado su permiso para hacerlo. Solo eso le dio más confianza para confiar en él.

Tan pronto como entró Rashta, escuchó al Duque Elgy murmurar para sí mismo.

—Ese bastardo…

Rashta miró en su dirección y lo vio leyendo una carta en una mano. Había un pájaro azul sentado junto a la ventana.

—¿Duque?

Cuando Rashta lo llamó, el pájaro azul se sobresaltó y luego voló sorprendido.

—Piérdete. ¿Estás aquí?

El Duque Elgy dobló la carta y la guardó. Rashta se le acercó con una pregunta en los labios.

—¿Hay malas noticias?

—Oh no, eso no.

—Dijiste algo que sonó duro.

—Creo que mi amigo se está volviendo loco.

—¿Qué?

—Nada de importancia, señorita.

Rashta se preguntó quién podría ser este amigo loco, pero el Duque Elgy no parecía querer hablar de eso, y ella no se entrometió más. En cambio, le contó sobre el encuentro con Alan y Rivetti, y lo que Alan había dicho sobre Ahn.

—Como dije antes, Alan es el que abandonó a Rashta en la miseria. Rivetti es su hermana menor, y en secreto me acosaba porque no le gustaba que estuviera con su hermano. Ambos saben de mi bebé y me preocupa lo que pueda pasar.

Después de absorber la información, el Duque Elgy le respondió de manera relajada, como si su problema no fuera grave.

—Si el Vizconde Roteschu le dijo a Alan que fingiera no conocerte, entonces quiere que se quede en su lugar. Sus hijos probablemente estén al tanto de las restricciones.

Fue solo hasta que el Duque Elgy dijo esas palabras que el alivio se apoderó de Rashta. Ella pensó lo mismo, pero fue más reconfortante cuando alguien más lo repitió.

—¿Es eso por lo que estás aquí para hablar?

—Quizás… ¿Conoces a la persona que puso el veneno en la comida de Rashta?

—No creo que nadie lo sepa. Afortunadamente, no estás herida. ¿Por qué?

—Ya veo.

—¿Pero por qué?

—Unos días antes de eso… Rashta hizo un compromiso personal. Rashta se protegerá a sí misma y a su bebé.

—Esa es una buena postura.

—Sí. El problema es que, tan pronto como tomé esa decisión, descubrí que estaba ingiriendo veneno.

Rashta envolvió sus manos protectoramente alrededor de su vientre.

—Me temo que esto volverá a suceder en el futuro. ¿Hay alguna manera de evitarlo?

—Hay dos maneras.

—¿Cuáles son?

—Una es pedir ayuda al Emperador. No le preguntes directamente, solo sigue diciendo que estás asustada. Él hará cualquier cosa por ti.

Ese curso de acción era demasiado pasivo y ella ya lo había hecho. Rashta negó con la cabeza.

—¿Y la otra?

—A veces, la mejor defensa es la ofensiva. Antes de que te ataquen, deshazte de las personas que podrían atacarte primero.

Los ojos de Rashta se agrandaron ante sus atrevidas palabras. De esa forma era más agresivo, pero era un curso de acción plausible. Lo consideró seriamente por un momento, pero pronto se puso hosca y negó con la cabeza.

—El enemigo de Rashta tiene un estatus más alto, más poder y más riqueza. ¿Es eso posible?

—¿Sabes quién es tu enemigo?

Ella se mantuvo en silencio.

—¿El enemigo con más poder se refiere a Su Majestad la Emperatriz?

Rashta vaciló y luego asintió.

—Al principio, Rashta quería acercarse a ella. Como hermanas, por supuesto. Rashta está en una posición inferior a ella, pero como todos siempre elogiaban a la Emperatriz, creí que ella también me daría su amor y consideración.

—¿No crees que ella se siente así ahora?

—Hizo de Rashta una mentirosa y el hazmerreír frente al príncipe Heinley, debido a un malentendido. Insultó a Rashta haciendo que todos pensaran que yo había copiado su vestido. Le dio a Rashta una espada para burlarse de mí y se quedó quieta cuando su hermano me empujó.

[Sakuya: Todo eso te lo ocasionaste tú solita -_-]

—Hmm.

—Luego ataca al bebé de Rashta solo porque es infértil. Incluso si a Rashta no le gusta la Emperatriz, ¿qué hizo el bebé?

—Correcto.

—Odio a la Emperatriz ahora. Estoy asustada. —Su expresión se transformó en un ligero terror—. Si la emperatriz ataca a Rashta, ¿cómo puede defenderse? No puedo atacar a la Emperatriz primero.

El Duque Elgy se golpeó la mejilla con los dedos pensativamente mientras miraba de cerca a Rashta. Después de un tiempo, una sonrisa se extendió por su rostro.

—Solo hay una forma de evitar que la emperatriz ataque.

—¿Y cuál es?

—Necesitas convertirte en la emperatriz tú misma.

La sorpresa inundó su rostro.

—Está bien. Quien ocupa el cargo de emperatriz puede cambiar con bastante frecuencia.

Los ojos de Rashta se abrieron con sorpresa. Aunque había anhelado las posesiones de la Emperatriz, esto era algo que nunca antes había pasado por la mente de Rashta. Su mayor sueño era simplemente tener una vida feliz en el palacio, con el amor del Emperador y la amistad de la Emperatriz, y luego hacer que sus propios hijos fueran príncipes o princesas.

Pero ¿ser la emperatriz misma…?

Pero una esclava no puede ser emperatriz.

El rostro de Rashta palideció y negó con la cabeza.

—¡Tú, no deberías decir eso!

—No es tan difícil. Como dije, quien se sienta en el asiento de la emperatriz a menudo puede cambiar.

Los dedos temblorosos de Rashta no se calmaron fácilmente, y el Duque Elgy llamó a un sirviente para que le sirviera una bebida alcohólica débil. Rashta solo tomó unos sorbos, nerviosa, su mano continuó temblando todo el tiempo.

—¿Puede ser…?

—Por supuesto.

—Pero con los orígenes de Rashta… eso es imposible.

—Entonces, ¿por qué no cambiar de dónde vienes?

—¿Cambiar?

—Di que tus ‘padres reales’ eran en realidad nobles y que te perdiste en algún tipo de accidente. Algo como eso.

Esa revelación la dejó sin palabras.

El Duque Elgy se inclinó para descansar los brazos sobre las rodillas y le susurró con complicidad.

—Ahora imagínalo. Tus padres buscaban un bebé perdido. Luego, cuando te convertiste en la concubina del Emperador y se difundieron los rumores de tu belleza, vinieron a verte.

—Es como un cuento de hadas…

—Es un cuento de hadas. Por eso a la gente le gusta, ¿verdad?

Un brillo apareció en los ojos del Duque Elgy.

—Señorita, ¿Tiene familia?

—… No.

—Eso no importa. Hay muchos nobles pobres que pueden ser tus padres.

El Duque Elgy soltó una risita de satisfacción.

—Puede parecer demasiado obvio si elegimos una familia noble del Imperio del Este, así que arreglaré una de mi país.

Rashta estaba demasiado aturdida para responder correctamente.

Padres falsos… no padres criminales que hicieron esclava a su hija, sino unos orgullosos. ¡El estado que ella consideraba un grillete en su vida, era tan fácil de reemplazar!

Al mismo tiempo, se arrepintió por Soviesh. Deseó haberle mentido y contado sobre los falsos nobles padres desde el principio. ¿Por qué ella no lo hizo?

Porque el Emperador no tenía la intención de convertir a Rashta en emperatriz, por eso.

—Señorita.

El Duque agitó su dedo frente a Rashta, apartando su atención de sus pensamientos.

—Oh, lo siento.

—¿Entiendes lo que te he dicho?

—Lo hago…

—Puede parecer fácil, pero es peligroso. Sin embargo, creo que esta es la única forma en que puedes protegerte de la Emperatriz.

—Lo haré.

Ella habló con una expresión resuelta en su rostro, y el Duque Elgy se tapó la boca y se rió entre dientes.

—Muy bien. Pero debes prometerme una cosa.

—¡Rashta te devolverá el dinero cuando se convierta en emperatriz!

—No. No es eso.

Ella lo miró con duda.

—No importa lo que digan los demás, nunca aceptes una prueba de paternidad. De lo contrario, todos descubrirán que no estás relacionada con tus padres por sangre.

—Por supuesto.

Rashta sonrió y estuvo de acuerdo. Se retorció los dedos nerviosamente cuando hizo su siguiente pregunta.

—Bueno… ¿Qué pasa después de eso? ¿Qué debo hacer después de cambiar mis antecedentes? El hecho de que sea una mujer noble no significa que me convierta en emperatriz.

El Duque Elgy respondió a su pregunta con la suya.

—Escuché que no sabías leer. ¿Puedes leer ahora?

Rashta se sonrojó y respondió en voz baja.

—Puedo leer libros sencillos. También puedo escribir.

—Sigue estudiando y toma muchas clases.

Una extraña expresión cruzó el rostro de Rashta cuando escuchó esas palabras.

—¿Por qué esa mirada en tu cara? ¿Odias estudiar?

—No, es que… es solo que estudiar no parece ser una forma de atacar…

—No tienes elección. La emperatriz Navier tiene una buena reputación.

—Está bien preparada…

—Ya sea por preparación o no, un ataque directo contra ella solo causaría una reacción violenta. Lo primero que debes hacer es elevar tu perfil tan alto como el de la Emperatriz, y en ese momento puedes luchar.

Las palabras del Duque Elgy implican que Rashta, como estaba actualmente, no estaba al mismo nivel que la emperatriz. Se puso de mal humor, pero se vio obligada a reconocer la realidad.

Los nobles ignoran a Rashta por prejuicios. Pero, ¿se detendrán solo porque estudio?

—Por supuesto que no. Es por eso que irá por la gente común. Hazles pensar que puedes representarlos.

—¡Ah…!

—Sabes que la mitad de los miembros del consejo son plebeyos, ¿verdad? En verdad, un legislador de base es simplemente un puesto honorario y no desempeña muchas funciones. Pero tienen mucho significado para la gente común.  Simplemente tenemos que conseguir que estos legisladores te apoyen.

—¿Cómo?

—La Emperatriz es popular, pero tiene una imagen demasiado aristocrática. Nació en una familia prestigiosa y se convirtió en princesa incluso antes de su debut social y su compromiso con el príncipe heredero.

Rashta intentó imaginarse la infancia de la Emperatriz, pero le resultó difícil hacerlo. No tenía idea de cómo era vivir una vida así. Realmente, ¿cuál era la diferencia entre la emperatriz y ella misma? ¿Por qué la emperatriz nació princesa y ella nació esclava?

El rostro de Rashta se ensombreció y el Duque Elgy estudió su expresión.

—No importa lo bien que trate la Emperatriz a la gente común, ellos no pueden evitar sentir los muros entre ellos. Cava en las grietas. Asegúrate de crear tu imagen como alguien que pueda comprender y simpatizar con los plebeyos.

♦ ♦ ♦

Ayer, Soviesh había organizado una pequeña fiesta para Rashta. No asistí porque no era la anfitriona y, en cualquier caso, no fue una ocasión oficial.

Sin embargo, escuché que el evento contó con una gran asistencia y que todavía parecía que quedaba algo del calor de ayer en el palacio central. Escuché fácilmente a varios funcionarios de la corte susurrando sobre la fiesta de ayer, pero la noticia no sonaba mal.

Después de repasar los asuntos importantes que debían resolverse durante el día, regresé al palacio oriental lo antes posible. Estuve holgazaneando en mi salón con mis damas de compañía cuando Laura regresó de la excursión de ayer. Le entregó las bolsas que ocupaban sus manos a la Condesa Jubel antes de acercarse rápidamente a mí con ojos brillantes.

—¡Hice lo que me pediste, Majestad!

Era algo que había estado esperando. Solo la expresión exuberante de Laura me dijo que el plan había funcionado bien.

—¡Lady Alischute presentó a la hija del Vizconde Roteschu a ‘esa mujer’ frente a una multitud!

—¿Cuál fue su reacción?

—Esa mujer trató de ocultar su expresión, pero ya era demasiado tarde. —Laura no pudo evitar reír—. ¡Y la hija del Vizconde Roteschu ni siquiera pensó en manejar sus propias expresiones!

Después de ver empañada mi propia reputación por culpa de Rashta, Laura parecía mareada por mi petición. Dio un pisotón al suelo por la emoción, luego sonrió tímidamente cuando la Condesa Eliza le lanzó una mirada. No obstante, su disciplina no duró mucho y golpeó el sofá con renovada energía.

—Pero justo cuando las cosas se estaban poniendo interesantes, un extraño se llevó a la hija del Vizconde Roteschu.

—¿Un extraño?

—Debe ser el hijo del Vizconde Roteschu. Oh, y el nombre de la hija es Rivetti, Su Majestad.

—Lo hiciste bien, Laura.

Laura se pavoneó con el cumplido.

—Por favor, déjame hacerlo de nuevo.

—¿Qué tipo de persona es Lady Rivetti?

—Ella es muy brillante. Todavía no ha hecho un debut formal en la sociedad. Parece que le agrada a Alischute.

—Dile a Alischute que se haga amiga de ella y que me traiga a Rivetti.

—¡Sí, su Majestad!

Cuando Laura salió del salón para lavarse, habló la Condesa Eliza.

—Pensé que no querías involucrarte con esa mujer. Debes haber cambiado de opinión.

—La oportunidad de vivir en la ignorancia ha pasado.

Aunque el intento de envenenar al bebé fue un plan malvado, Rashta dijo que yo era infértil y luego mintió acerca de que Koshar la empujaba.

Quería que su bebé se convirtiera en parte de la familia real, así que se lo iba a decir con anticipación…

—Se debe trazar una línea adecuada.

Una respuesta en “La Emperatriz se volvió a casar – Capítulo 55: Tengo que quitártelo”

  1. Ya sabía que Rashta era ingenua e infantil… pero siento… que cuando le dijo a Elgi que Navier la insultó con su vestido o que Koshar la había empujado (cosas que no pasaron) no parecía estarle mintiento, es como si ella realmente creyera que es así… se convence a sí misma que es una víctima.

    Es verdad, tuvo una vida difícil y quiere proteger la buena vida que tiene actualmente… pero si se engaña a sí misma y no ve el cuadro completo (dónde ella también tiene parte de la culpa) de la situación tendrá muchos problemas en el futuro y no sólo con Navier sino con cualquier persona con la que tenga algún percance…

    De ser así ella se hundirá por si misma.

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