La Princesa del Ataúd – Volumen 2 – Capítulo 1: Un comienzo errático (3)

Traducido por Zico

Editado por Sakuya 


La Agencia Postguerra de Implementación para la Reconstrucción, Kleeman.

Aunque era la única de este tipo en el continente de Verbist, no era exagerado decir que era una súper organización dedicada a su causa. Era una organización única que fue fundada por varios países que habían unido sus recursos y traído a algunos de sus mejores hombres en un esfuerzo por colaborar.

Sin embargo, aunque la organización era ciertamente grandiosa en su título y reputación, la verdad era que cuando se trataba de instalaciones y personal, era todo lo contrario.

Para ser honesto, la organización no estaba realmente compuesta de mucho más que las sobras del esfuerzo de colaboración para derribar el Imperio de Gaz. Y la verdad es que, la mayoría de los poderes dominantes estaban ocupados con la reorganización de su infraestructura en la posguerra, y se excusaban de que por el momento sólo debían centrarse en sus propios territorios. Para decirlo sin rodeos, la agencia era sólo una forma de mostrar al público que no se estaban durmiendo en los laureles.

Sin personal, sin fondos, y sin poder real. Estos tres signos reveladores de una organización débil, eran la verdadera cara de Kleeman.

En cuanto a estos mejores hombres que fueron enviados desde los países, las personas que fueron seleccionadas con despido, eran talentosas por derecho propio, pero estaban un poco… fuera de ser consideradas normales, incluyendo, por ejemplo, la ayudante femenina de Konrad, Karen Bombardier.

—He recibido el informe de Gillette Corps sobre el contacto con ella.

Tan pronto como el hombre a cargo de Kleeman, Konrad Steinmetz, regresó a su oficina después de fumar un momento en el patio, Karen le dio esta información.

— ¿Ella?

—Chaika Gaz —dijo en un tono natural, levantando las gafas de su cara con un dedo y con una mirada muy aguda.

A primera vista, parecía una mujer de mediana edad bastante estricta y, de hecho, era muy estricta con las reglas. Era bastante hábil en el trabajo de oficina, pero era de las que actuaban como ‘si algo fuera posible para ella, cualquiera debería ser capaz de hacerlo’; así que, a todos los efectos, era bastante difícil estar cerca suyo. Debido a eso, también consideraba que las cosas más allá de ella estaban más allá de todos los demás.

En sus manos había un montón de documentos. Esta era probablemente una copia del informe mencionado que el Grupo de Gillette había enviado.

—La hija del Rey Demonio, eh —dijo Konrad al pasar por Karen, dirigiéndose a su escritorio.

—…

Karen arrugó un poco su nariz por el olor a tabaco que venía de él, pero no dijo nada al respecto. La decisión, o mejor dicho, la orden de que estaba prohibido fumar en la oficina había sido suya. Ella era de la opinión de que eso mataba la eficiencia en el lugar de trabajo y hacía que la habitación oliera horrible. Konrad había concedido a regañadientes, pero incluso Karen probablemente entendió que fumar fuera, era su compromiso. Si se le hubiera ordenado dejar de fumar por completo, entonces la eficacia y el rendimiento estarían condenados, pondría toda la instalación en espera.

—Eso llegó aquí más rápido de lo esperado —dijo Konrad. Ahora sentado en su escritorio, comenzó a examinar las páginas. —Espero que ésta sea la verdadera —añadió, emitiendo algo que sonaba como un gemido bajo.

La hija del Emperador Tabú Arthur Gaz, Chaika Gaz. En realidad, Grupo de Gillette no era el único grupo que la buscaba; había otros dos grupos en Kleeman que también estaban a la caza. Una y otra vez Konrad había recibido informes similares de estos grupos de que la hija del Rey Demonio había sido finalmente encontrada, pero todos esos informes eran falsos. Cada vez que la atrapaban, resultaba ser una impostora.

En primer lugar, no fue hasta después de la guerra que alguien escuchó que Arthur Gaz tenía una hija. Mientras la guerra seguía en pie, no había indicios de que el Emperador Tabú tuviera ningún pariente de sangre. Así que, desde el principio, la información de que Arthur Gaz tenía una hija, era altamente dudosa.

Pero, aun así, o en realidad, debido a ese mismo hecho, en medio de toda la confusión de la posguerra, hubo idiotas que falsificaron el linaje de Gaz y afirmaron que eran la princesa del Imperio Gaz, y aunque fueron capturados una y otra vez, siguieron viniendo. Era cierto que debido a que el Imperio de Gaz cayó, no había manera real de comprobar y ver si eran los verdaderos, pero de todas las personas que había para imitar, Konrad no tenía ni idea de por qué alguien querría incluso reclamarse como uno de los parientes del Emperador Tabú.

—Parece que tuvo algo de ayuda.

—Oh, ¿así que intentan engañarnos con una estafa en grupo otra vez? —dijo Konrad con asco mientras hojeaba las páginas.

Todos los casos hasta ahora habían sido los mismos: gente que astutamente intentaba abrirse camino para no pagar la deuda que tenía con el comerciante o con su conde, prometiendo traer de nuevo el amanecer y resucitar el Imperio de Gaz o alguna otra tontería. No siempre fue la resurrección del imperio; a veces, era que Arthur Gaz supuestamente reunía sus bienes en un lugar oculto, y este era su intento de encontrarlo.

De cualquier modo, en la mayoría de los casos, había un grupo de personas involucradas para hacerlo parecer más creíble. No había forma de que nadie creyera, que una princesa que nadie creía que existiera, aparecería de la nada un día, así que tuvieron que hacer una actuación para engañar a sus detractores. Para ello, tenía que haber algunos actores secundarios en la mezcla también.

—Al parecer, se pelearon con el Grupo de Gillette —dijo Karen fríamente.

—…

Konrad, en medio de la preparación de los documentos, se detuvo. Frunciendo el ceño, miró a su ayudante, instándola a continuar. — ¿Y?

—Parece que Chaika Gaz contrató a dos ayudantes mientras estaba en Del Solant. Un chico y una chica. Su linaje aún no está claro, pero… los dos que Chaika Gaz contrató, pelearon con el Grupo de Gillette, y al parecer, al final, el grupo de Gillette se vio obligado a retirarse, por los dos, bajo Chaika Gaz.

— ¿Ese informe era directamente del grupo de Gillette?

—Sí.

—Huh…

Aparte del líder del grupo de Gillette, el resto del equipo era una mezcla de profesiones, pero cada uno de ellos era increíblemente hábil, y eran especialmente aterradoramente buenos en situaciones de combate. No obstante, contra estos dos, realmente sentían la necesidad de entrar en batalla, y lo que es más, tenían que retirarse…

Claramente, este equipo de chicos y chicas no eran ciudadanos comunes y corrientes.

Deben ser mercenarios, o tal vez, incluso saboteadores. En cualquier caso, eran el tipo de personas que no necesitaban recurrir a sus técnicas diarias de estafa. Después de todo, aunque era sólo informalmente, un caballero había sentido la necesidad de retirarse de su puesto. Como mínimo, no había ninguna organización pública que los respaldara, y esta vez, no había estafadores que se desviaran de su camino para hacer lo que quisieran.

Lo que significaba…

—Entonces, ¿es de verdad?

—No podemos decirlo con seguridad todavía —dijo Karen. Sabía que una de las cosas que Karen más odiaba en el mundo era la incertidumbre. —Según el informe del grupo Gillette, el grupo en cuestión robó el pedazo del cadáver de Arthur Gaz que Roberto tenía en su poder, y escapó con el rápidamente.

Por supuesto, la posibilidad de que una de las personas que se llaman a sí mismas, Chaika Gaz, fuera en realidad la verdadera, no era nula. De hecho, esa era la razón por la que el grupo de Gillette y el resto estaban fuera de servicio, porque habían anticipado el peor escenario.

—Necesitamos confirmar si es ella o no. —Mencionó Konrad.

—Actualmente el grupo de Gillette está persiguiendo a la chica —dijo Karen al pasar las páginas. — ¿Sus órdenes, señor?

Konrad sabía que esa pregunta significaba: ¿Debemos dar la orden de continuar la persecución, o debemos hacer que el grupo de Gillette se retire y se reúna con otra unidad?

Pero…

—En realidad no importa —dijo Konrad, dejando caer su mirada en los documentos una vez más. —No sabremos si es la verdadera o no hasta que la capturemos, de todos modos. Independientemente de si es real o falsa, el hecho es que la posibilidad de que la hija del Rey Demonio exista haría que cualquiera se sintiera incómodo. Nuestro objetivo original sigue siendo el mismo. Continuaremos con la persecución actual. Una vez que la hayamos detenido con éxito, podremos confirmar su autenticidad por nosotros mismos. Entonces podremos decidir cómo proceder a partir de ahí.

—Entendido. —Asintió Karen. Ese asentimiento debe haber significado que ella estaba de acuerdo de todo corazón con su evaluación.

—Bueno, entonces, prepararé un mago para que podamos informarles de nuestra decisión.

Y, con eso, el asunto del grupo de Gillette en busca de la hija del Rey Demonio había sido resuelto, por ahora.

La Agencia Postguerra de Implementación de la Reconstrucción, Kleeman.

Una organización en parte nacida de la negligencia de los poderes dominantes. Siempre estaban carentes de personal y sobrecargados de trabajo, y todavía tenían una montaña de problemas que resolver. Los documentos pendientes de aprobación siempre se acumulaban, y también la carga de trabajo.

Konrad y Karen comenzaron solemnemente a trabajar en el siguiente punto del orden del día.

♦ ♦ ♦

Debajo de sus pies, podía oír el ruido de las ruedas del vehículo rodando sobre la tierra.

Era temprano en la tarde, y la caravana tirada por caballos seguía su camino a lo largo del sendero. Aunque había ocho caballos tirando de la caravana, sólo se movía a un ritmo un poco más rápido que a pie.

Aunque puede haber sido debido en parte al peso combinado de la caravana y los pasajeros en el interior, la verdadera razón era que este camino no estaba muy bien mantenido. Había innumerables rocas esparcidas a lo largo del camino, y si la caravana iba más rápido, correría el riesgo de rodar sobre una de ellas y posiblemente volcar.

La responsabilidad de mantener el camino recae en el conde de esta tierra… por supuesto, esta era la época de la posguerra, así que había dos posibilidades: podría ser que el conde estuviera simplemente demasiado ocupado para ocuparse de ello, o que hubiera muerto y dejado esta tierra en la estacada.

En este caso, era claramente lo último.

A ambos lados de la carretera, se extendía una extensión de terreno abandonado y descolorido.

No había nada. Nada hasta donde el ojo podía ver, más allá de un paisaje plano y completamente vacío.

El paisaje era fácil para los ojos, seguro, pero la tierra era tan perfectamente estéril que no podía verse nada más que antinatural. De hecho, no había ni siquiera plantas, ni nada que se pareciera a un terreno irregular. Sólo una tierra completamente plana.

Este había sido el escenario de un campo de batalla.

Durante las últimas partes de la guerra se implementaron armas mágicas a gran escala. Esta tierra fue víctima de una de ellas, literalmente arrasada.  Había una vez un pueblo aquí, con una fortaleza perteneciente al conde, pero no existía forma de que alguien que mirara esta tierra creyera que tal cosa existió alguna vez. El camino que atravesaba esta ciudad la había convertido en un semillero para el comercio, pero el único rastro que quedaba de ella era su nombre, todo desde el suelo hasta donde se alcanzaba a ver, estaba en el olvido, para siempre.

Ni una sola hoja de hierba había crecido en los cinco años desde el final de la guerra, porque el arma mágica a gran escala había endurecido el vasto paisaje en una gigantesca masa de roca. Incluso si algo de vegetación comenzó a echar raíces por medio del estiércol de los pájaros dispersos por el viento, no había tierra blanda en ningún lugar con la que prosperar. El suelo probablemente podría ser restaurado a través de la excavación de zanjas de irrigación y el mantenimiento regular, pero ya no había ningún conteo en la vecindad con el tiempo para hacerlo.

Sólo con mirarlo era deprimente.

Y, sin embargo…

— ¿Qué es eso?

—No es eso… ya sabes…

—Vaya, eso es espeluznante…

Podía oír todo lo que los pasajeros susurraban.

Aburridos de mirar la extensión de la nada absoluta, la mirada de los pasajeros había gravitado naturalmente hacia los otros pasajeros a bordo. Era un viaje largo y no había nada de qué hablar, así que era sólo cuestión de tiempo que empezaran a prestar atención a todas las caras desconocidas que tenían delante.

En momentos como éste, Tohru maldijo su excepcional audición.

Era mejor que no escuchara el exceso de ruido; le ponía nervioso. Si se lo proponía, podía ignorarlos todos, pero no era que no entendiera por qué eran tan miedosos con ellos, así que se sentía algo culpable.

Generalmente, este tipo de caravana sólo era utilizada por los plebeyos.

Este modelo era diferente de los carruajes tirados por caballos que se veían en la ciudad. Fue diseñada específicamente para ir de ciudad en ciudad, o de pueblo en pueblo. En otras palabras, era un modelo que estaba designado para viajar largas distancias. Por cierto, la razón por la que sólo los plebeyos montaban este tipo de caravana era porque los nobles y los comerciantes tenían su propia manera de desplazarse, normalmente en un coche o vehículo de su propiedad.

Pero la mayoría de los plebeyos rara vez salían del pueblo o la aldea donde vivían. Sería erróneo decir que eran completamente autosuficientes, pero sus vidas diarias estaban confinadas principalmente dentro de los límites del pueblo. De hecho, no era raro que la gente pasara toda su vida sin dar un solo paso fuera del lugar donde nacieron.

Al mismo tiempo, eso significaba que cualquiera que subiera a la caravana debía tener una buena razón para hacerlo, como asistir al funeral de alguien, visitar a un pariente lejano, hacer una peregrinación por motivos religiosos, o incluso, algo tan simple como una simple visita turística.

Pero entre todos estos pasajeros… había uno que era destacado.

En realidad, tal vez sería mejor decir que sobresalían como un pulgar adolorido.

—Tohru.

La pasajera en cuestión movió su cabeza con curiosidad.

Tohru pensó en lo genial que sería si ella fuera una completa extraña para él, pero por desgracia, no iba a serlo.

Sakuya
No me importa, yo estoy con la pareja TohruxChaika xD

— ¿Qué pasa? —Respondió Tohru, claramente de mal humor.

—Cara, raro.

Estrechando los ojos, Tohru apartó la mirada de la ventana y miró al otro lado, encontrándose con la mirada de la joven de ahí.

Era Chaika.

Mirándola una vez más, era ciertamente bonita. Parecía casi frágil, como una muñeca.

Lo primero que sobresalía era su largo y plateado cabello. Su piel blanca no tenía manchas, y sus ojos violetas estaban perfectamente colocados en el centro de su cara.  Sus ojos le recordaban un poco a los de un gato, sin la severidad o el misterio que acompañaba a la mirada de un gato. Todo en ella daba una fuerte impresión de fragilidad, como si abrazarla descuidadamente, podría hacer que se rompiera.

Era como una muñeca de porcelana blanca como la nieve.

Llevaba un vestido que tenía un tema básico de negro contra blanco, lo que la hacía parecer aún más extraña, y piedras azules en forma de mariposa adornaban ambos lados de su cabeza y alrededor de su cuello, lo que contrastaba bien con el color de sus ojos.

De todos modos, era linda. Demasiado linda.

Y fue precisamente por eso que destacaba tanto entre todos los pasajeros de esta caravana.

—No me digas. —Tohru entrecerró los ojos, dándole una mirada severa. — ¿Y de qué… cara… estás… hablando…? —Lo dijo palabra por palabra, como si dijera, será mejor que no evites la pregunta.

Pero Chaika parecía completamente imperturbable. Más bien apuntó con su delgado dedo directamente a la nariz de Tohru tan descaradamente que bien podría haber habido un chasquido.

—La de Tohru.

—Mi cara se ve perfectamente normal, así que, ¿cuál es la gran idea de señalarme así y decir raro delante de toda esta gente?

—Tú, frunciendo el ceño. Todo el mundo, mirando.

Se necesitó todo lo que tenía para suprimir el impulso de gritar. Podía sentir náuseas en la parte posterior de su garganta. Tohru adoptó el tono más moderado y digno que pudo, porque cualquier cosa más que eso llamaría aún más la atención de la gente.

—Chaika. Primero que nada, aclaremos una cosa.

— ¿Mui?

—La extraña aquí, eres tú.

Ella colocó sus manos en su cara en un estado de conmoción, sintiendo alrededor sus mejillas, la frente, todo alrededor de su cara, y luego habló con una voz temblorosa.

—Verdad impactante. —Tembló como si hubiera recibido el golpe de su vida.

—Vamos, no tu cara.

— ¿¡Cuerpo!?

Esta vez, empezó a palpar su cuerpo, empezando por el pecho, luego la cintura y las caderas y así sucesivamente. Al final, hizo un extraño asentimiento como si entendiera algo.

—Futuro, espera mucho crecimiento.

— ¿Qué significa eso?

—A decir verdad, estas, almohadillas. —Señaló su propio pecho.

—Espera, ¿en serio? Si eso es cierto, entonces, ¿qué tan pequeño es tu…? Quiero decir, ¡no importa eso! —Resistiendo el impulso de gritar y hacer una escena, Tohru le susurró duramente.

— ¡Tampoco es tu cuerpo! Por cierto, ¡no divulgues información inútil como esa!

— ¿Hm?

—Ugh, ¿por qué no puedes darte cuenta? ¡Es tu equipaje! ¡La cosa se atascó en el desván! —Señaló el equipaje de Chaika.

La caravana tenía asientos alineados en sus paredes a ambos lados. Bueno, se llamaban asientos, pero en realidad eran sólo cajas a la altura de la cintura unidas a las paredes con accesorios metálicos. Los pasajeros debían meter lo que llevaban en las cajas y sentarse en ellas.

Tohru estaba sentado en la parte trasera de la cabina de pasajeros, a distancia de Chaika, que estaba sentada frente a él.

Al menos, ella estaba como sentada. Realmente no había una mejor manera de expresar su estado actual.

En realidad, no estaba sentada sobre nada en absoluto. En su lugar, su equipaje estaba ocupando el espacio de su asiento.

En otras palabras, el ataúd con el Gundo dentro que Chaika llevaba con ella. Debido a que el ataúd estaba en su asiento, ella estaba colgando de él, en posición sentada pero prácticamente flotando en el aire. Tohru se había preguntado si se estaba cansando de hacer eso, pero de alguna manera ella se veía en paz. No se lo esperaba, pero pudo mantener el equilibrio, reduciendo la carga de sus rodillas y caderas.

—Importante. Indispensable. Nunca abandonará.

—Sí, sí, lo sé.

Tohru ya sabía que Chaika valoraba este ataúd al mismo nivel que su vida. No, dadas las circunstancias, ella podría incluso elegirlo sobre su vida. Era tan importante para ella que si no estaba lo suficientemente cerca de ella donde pudiera verlo y tocarlo, entraba en pánico.

Pero, aun así, había un ataúd, una caja para poner a los muertos, en la parte trasera de la cabina de pasajeros. No había forma de que no llamara la atención, y la forma en que Chaika se veía sólo servía para fomentar el interés del resto de los pasajeros.

Al principio, el cochero ni siquiera les permitió traerla a bordo porque causaría todo tipo de problemas, naturalmente. Pero Chaika no aceptaba un no por respuesta, y finalmente el cochero tuvo que ceder.

Así que, por supuesto, era natural que el resto de los pasajeros, con sus miradas desconfiadas, hicieran todo tipo de preguntas. — ¿Quién es esa chica? ¿Qué hace esa cosa aquí? —Y, de hecho, había algunos que parecían visiblemente disgustados. Cabalgando con una chica tan extraña llevando un objeto de mal agüero, ¿cómo no iban a estarlo?

—Qué desastre… —gimió Tohru.

Por supuesto, había una razón por la que el grupo de Tohru iba en esta caravana hoy. Fue por sus perseguidores: Alberic Gillette y su equipo.

Ese grupo probablemente tenía algún tipo de carruaje o vehículo que les pertenecía, y lo más probable es que tuvieran el respaldo de alguna organización. Teniendo eso en cuenta, serían capaces de alcanzarlos fácilmente si el grupo de Tohru continuaba moviéndose tranquilamente a pie. Como resultado, el grupo de Tohru había tomado todo tipo de contramedidas diferentes, que incluían tomar el camino menos transitado, cruzar las montañas, y permanecer ahí durante varios días con la esperanza de que pudieran perder a sus perseguidores.

Sin embargo… el problema era que estaban buscando a Chaika, y no tenía la resistencia para ello. Si hubieran continuado así, no había manera de que Chaika fuera capaz de seguir el ritmo.

Así que, aunque sabían que era llamativo, decidieron montar la caravana. Pero…

— ¿Una chica de pelo plateado con un ataúd?

La singularidad de Chaika y su temerario desprecio por el bajo nivel, había atraído naturalmente la atención de los demás pasajeros. Incluso si miraban más allá de su apariencia, era el ataúd lo que simplemente no podían ignorar. En realidad, resaltó hasta el punto de que ella podría haber estado caminando por ahí llevando una gigantesca señal para sus perseguidores diciendo, ¡aquí estoy! Como quiera que lo miraras, Tohru pensó que no era una forma muy inteligente de hacerlo.

Mientras reflexionaba sobre todo esto en su cabeza…

— ¿Qué pasa, hermano? —Escuchó la voz de Akari. —Si algo te preocupa, entonces, por supuesto, siéntete libre de derramar tu corazón hacia mí.

—Uh, no, realmente no hay nada que derramar…

—Sin duda, tus pensamientos son más profundos que el océano y más elevados que los propios cielos, por lo que alguien de mi calibre puede no ser capaz de llegar a ayudar. Pero, aun así…

—Siento reventar tu burbuja, pero me das demasiado crédito —dijo Tohru cansado. —Sólo pensaba que tal vez no lo pensé lo suficiente.

Más precisamente, estaba pensando en cuán impulsiva había sido la decisión de quedarse con Chaika y seguir sirviendo bajo su mando.

—No, hermano, no me puedes engañar —dijo Akari, sus aburridos ojos miraban directamente a los de Tohru.

— ¿Qué sentido tendría engañarte?

—Sólo estás ocultando lo que realmente sientes. Sé que mi hermano hace todo lo posible por fingir ser un individuo descuidado y grosero.

— ¿Por qué tendría que salirme de mi camino para hacer eso?

—Porque te hace parecer accesible, creo— dijo Akari de una manera grave que no encajaba en su diálogo.

Debido a que esta chica era naturalmente mala en mostrar sus emociones, su expresión facial se mantuvo igual sin importar lo que dijera. Su forma de hablar no sería diferente si ella estaba diciendo ‘voy a matarte ahora o voy a dar un paseo ahora’. Por eso, cuando decía cosas ridículas era muy fácil malinterpretarlo.

— ¿Cómo puedo decirlo? Es como…

Frunciendo el ceño, se puso el dedo índice hasta la frente como si estuviera en un profundo pensamiento. Después de un rato, dijo:

—Bueno, francamente, te hace parecer atractivo.

Tohru miraba a su hermana como si fuera la cosa más intrascendente del mundo.

—Ah, lo siento, hermano. Eso estuvo mal de mi parte. —Levantó la mano como si estuviera haciendo algún tipo de juramento. —No fue tentador.

—Oh, ya veo.

—Fue excitante.

—Sí… bueno, dejando de lado tus sentimientos más íntimos… —gimió Tohru. Dejó escapar un suspiro. —Tenemos que concentrarnos en esta situación. Es un asco.

—Estoy de acuerdo de todo corazón —asintió Akari. —A este ritmo, todos en la caravana se excitarán.

— ¿Podrías darme un descanso con esa excitación?

—Imposible. Después de todo, ya estoy completamente excitada.

— ¡Está bien, sólo cállate! —Tohru gritó en un tono bajo. —Lo que quiero decir es que somos demasiado notorios aquí. Ponte alerta.

—Por supuesto… Lo entiendo, hermano. Sólo era una broma.

— ¿De verdad?

—Definitivamente, probablemente.

— ¿Qué pasa con esa respuesta tan poco convincente…?

Entonces se le ocurrió a Tohru que tal vez ni siquiera ella entendía lo que estaba diciendo, pero no importaba en este momento.

—Aunque, no me gustaría encontrarme con esos tipos de nuevo si es posible…

Alberic Gillette y sus subordinados. Un caballero, un mercenario y un asesino.

En primer lugar, tener un grupo tan raro de personas en el mismo lugar o incluso en el mismo campo de batalla, sin tener en cuenta el hecho de que viajaban juntos, fue sorprendente en sí mismo. Sin embargo, no se podía negar que sus habilidades eran de primera categoría.

Había logrado ganar mientras se enfrentaba a uno de ellos… pero no confiaba en que el resultado fuera el mismo en un segundo encuentro.

El resultado de un encuentro dependía de varios factores. Esto era por supuesto cierto en los deportes y torneos, pero especialmente en situaciones de combate reales. En otras palabras, gran parte del resultado de una batalla dependía del azar. La capacidad de ganar una batalla sin importar la mala o buena suerte era la verdadera fuerza de un guerrero. Aquellos que parloteaban sobre la necesidad de luchar en condiciones mutuamente favorables, eran idiotas ingenuos que no durarían ni tres días en el campo de batalla.

Por lo tanto, en situaciones de combate real, lo óptimo sería evitar el combate real siempre que fuera posible. Si es absolutamente necesario luchar, asegúrese de tener algún tipo de truco bajo la manga para aumentar sus posibilidades de victoria… al menos, eso es lo que se le había enseñado a Tohru. Básicamente, sólo debes desenvainar tu espada después de que la batalla ya está ganada.

En fin…

—Definitivamente tenemos que considerar nuestras opciones en la próxima ciudad.

—Entendido.

—Por supuesto, tendremos que conseguir una habitación separada para que Chaika duerma. Los niños y niñas mayores de siete años no deberían dormir juntos.

—Espera un momento, ¿no hemos estado durmiendo juntos en la misma habitación desde hace tiempo? —Preguntó Tohru.

—Soy tu hermana, así que eso está permitido.

—En serio…

—De verdad.

Tohru apartó la mirada de su hermana, que por alguna razón parecía orgullosa, y la dirigió hacia el desolado paisaje, suspirando una vez más.

—Parece que necesitaremos alguna forma de transporte después de todo. —Tohru dejó caer su voz para que ninguno de los otros pasajeros pudiera escuchar. —Un carruaje de caballos, un vehículo, cualquier cosa que se mueva. Aunque dudo que algo como un carruaje esté convenientemente tirado… oye, Chaika.

— ¿Mui? —Pestañeó los ojos ante el repentino gesto de Tohru y luego se inclinó hacia adelante.

—En este momento, estás bastante cargada, ¿verdad?

— ¿Cargado?

—Como, por ejemplo, ¿tiene suficiente dinero para que consigamos un vehículo usado, o un carruaje que pueda albergar a un grupo pequeño?

—Ah… afirmativo. —Chaika asintió.

En realidad, esta chica era bastante rica. Como se esperaba de una antigua princesa imperial, supuso. Tal vez se había largado con el dínero durante el colapso del Imperio, pero poseía una gran suma de monedas de oro y joyas. En cualquier caso, no tendrían que preocuparse por los gastos de viaje, al menos por ahora.

Tendrían que ser inteligentes sobre cómo lo gastaban, por supuesto; era fácil usarlo todo en un abrir y cerrar de ojos. Y estar huyendo significaba que era mejor tener algo de capital. Los momentos críticos en los que el uso de la violencia significaba tirar la precaución al viento, podían ahora resolverse fácilmente. Tal era el poder del dinero.

A largo plazo, les beneficiaría más ir tras uno de los antiguos modos de viajar; sin duda les ahorraría dinero. Y, probablemente, no serían capaces de usarlo cuando y donde quisieran, así que no podrían continuar sin rumbo como lo hacían ahora.

—Además —dijo Tohru mientras echaba una mirada furtiva a la vista del cochero de la caravana en la que los caballos se tomaban su tiempo, simplemente paseando. —Dejando los carruajes, si es un vehículo lo que buscamos, entonces sólo los magos podrán manejarlo.

Los vehículos podrían pensarse básicamente como Gundos gigantes especializados en el movimiento. Eso significaba que se necesitaba un mago para hacerlos móviles.

—Si comparamos el terreno que cubren, un vehículo sería la mejor opción. Si somos capaces de conseguir uno, preferiría un vehículo a un carruaje, pero si lo hacemos, Chaika, tendrás que ser la encargada de conducirlo. ¿Estás de acuerdo con eso?

—Entendido. Puedo hacerlo. —Chaika asintió enfáticamente.

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