La Tierra está en línea – Capítulo 148: Fue porque… no superó el juego de la Torre Negra

Traducido por Shisai

Editado por Shiro


En la oscuridad de la noche, bajo la pálida luz de la luna, cinco siluetas cruzaban velozmente las callejuelas y avenidas, avanzando hacia el este.

Beijing, Escuela Secundaria Nº 80.

Lian Yuzheng atravesó las puertas del recinto, se puso en cuclillas y manipuló algo en el suelo. Unos segundos después, se oyó un chasquido agudo, como si un mecanismo se hubiera abierto. La mujer se giró hacia Fu Wenduo y Tang Mo, asintió con seriedad y se internó primero en el campus, como prueba de su sinceridad.

Detrás de ella, la seguían Tang Mo, Fu Wenduo, Jack y Chen Shanshan.

Apenas cruzaron los cinco el umbral del patio, Tang Mo volvió la cabeza a la izquierda, su mano apretando de manera instintiva la pequeña sombrilla. Fu Wenduo también dirigió la mirada en esa dirección, con expresión impasible.  A un lado de la entrada, bajo un árbol viejo y frondoso, se alzaba un muchacho de piel pálida que los observaba en silencio. Nadie sabía cuánto tiempo llevaba allí.

Su ropa estaba manchada de sangre y sus ojos negros miraban fijamente a Tang Mo y Fu Wenduo. Ruan Wangshu desvió la mirada un instante hacia Jack y a Chen Shanshan —extraós para él— antes de detenerla finalmente en Lian Yuzheng.

El bello rostro de la cantantepermaneció inmutable. Ella sostuvo su mirada, sin una palabra.

Pasó un largo rato antes de que Ruan Wangshu se diera la vuelta y caminara hacia el edificio principal.

—Vamos —dijo Lian Yuzheng con voz fría.

Tang Mo enarcó una ceja y siguió tranquilamente a la mujer.

Había docenas de aulas en la escuela. Ruan Wangshu subió hasta el tercer piso del primer edificio y entró en un salón. Al hacerlo, Tang Mo notó que las mesas y las sillas estaban desordenadas, como si una pelea hubiera tenido lugar allí. Al verlos entrar, las pocas personas dentro levantaron la cabeza con evidente cautela.

Además de Ruan Wangshu y Lian Yuzheng, había tres más: la doctora Li Miaomiao, tendida sobre una mesa improvisada con dos escritorios unidos, y dos jóvenes que Tang Mo nunca había visto antes.

—¿No temen que esto sea una trampa? —preguntó, su voz resonando en el silencio del aula.

Tang Mo giró la cabeza. Ruan Wangshu se había sentado al otro extremo del aula.

—¿Y lo es? —replicó Tang Mo con ligereza.

Ruan Wangshu levantó la vista, limpiando las manchas de sangre de su rostro. No tenía heridas: la sangre, evidentemente, era de otros. Tang Mo recordaba el combate entre Fu Wenduo y Lian Yuzheng; ella se encontraba herida, pero el polizón no la había hecho daño alguno. Aquello demostraba que ya había luchado antes de encontrarse con ellos.

Una persona herida no buscaría emboscar a otra, a menos que fuera una insensata.

Tang Mo comprendió entonces que Lian Yuzheng hablaba en serio sobre la cooperación.

En el aula, todos presentaban signos de batalla. Li Miaomiao era la peor: yacía tendida sobre dos escritorios unidos, su bata blanca estaba teñida de rojo y su pecho subía y bajaba débilmente. De no ser por ese leve movimiento, Tang Mo la habría dado por muerta.

Ruan Wangshu no perdió tiempo en explicaciones superfluas. Fue directo al grano, disipando las dudas del grupo recién llegado.

—Hace dos días, Qi Heng, Li Miaomiao y yo desafiamos el tercer piso de la Torre Negra. Fuimos testigos de la gente invisible juntos, así que deberían comprender la situación. El mes pasado, Mu Huixue, quien ocupa el primer puesto en la tabla de clasificación del tiempo, estuvo a punto de activar la actualización de la versión 4.0 de la Torre Negra. Juzgué que, si lograba superar el cuarto piso, se desencadenaría una nueva versión. Por eso decidí atacar la torre. —Mientras hablaba, aplicaba medicamento en una herida de su mano—. El tercer piso no fue particularmente difícil, y logramos superarlo. Pero a las seis de esta tarde, cuando Qi Heng, Li Miaomiao y yo regresábamos a la escuela, fuimos atacados por dos personas invisibles frente a la entrada.

Tang Mo captó de inmediato el punto crucial.

—¿Dos personas invisibles? —preguntó con el ceño fruncido.

Ruan Wangshu le lanzó una mirada.

—Sí, dos. A los invisibles les cuesta confiar unos en otros y formar grandes organizaciones; eso no quiere decir que no puedan agruparse en parejas. Las dos personas que aparecieron de repente tenían un nivel de combate cercano al de Yuzheng. Fue una emboscada y nos pillaron desprevenidos. Para cuando la gente de la escuela salió a ayudarnos, Qi Heng ya no respiraba. Yo me uní a Yuzheng y matamos a uno de ellos.

Ruan Wangshu no mostró pena alguna al hablar de la muerte de su compañero. En esa aula, todos los miembros de Tian Xuan escuchaban en silencio; nadie se alteraba.

Lian Yuzheng intervino.

—Los dos jugadores: uno era chino y el otro parecía japonés. El líder y yo matamos a la japonesa; el número en su cuello era 3.241. El otro tenía un número inferior que ella, pero era más fuerte. Su número era 3.012.

Tang Mo había pensado al inicio que solo se había tratado de un invisible. No esperaba que fueran dos, y menos que uno fuese japonés. Sacó el cuaderno donde llevaba el registro de la tabla de tiempos y lo abrió.

—Puesto 61, Ogawa Jin. El nombre chino que se le acerca… —Hizo una pausa, miró el nombre y continuó—: Su Xiao.

Ruan Wangshu examinó el cuaderno de Tang Mo con sorpresa, pero no pidió verlo más a fondo.

Tras contarle todos los detalles del asunto, Ruan Wangshu finalizó su explicación. Tang Mo guardó el cuaderno y, bajando la cabeza hacia el adolescente convaleciente, habló con voz serena:

—Ahora que conocemos la situación, si cooperamos… ¿qué beneficios nos ofrecerán?

Hubo un momento de silencio en el aula.

Tras un largo rato, Ruan Wangshu sonrió.

—Primero, compartiremos información. Sabes más de lo que esperaba y hay cosas que ni siquiera nuestra organización Tian Xuan conoce. De hecho, Tian Xuan no tiene muchos miembros: además de los siete originales somos veinte más. Cuatro de ellos murieron por tu mano el mes pasado. Aun así, sabemos más que ustedes. Ahora mismo puedo proporcionar inteligencia sobre todas las principales organizaciones de Beijing, algunos de los jugadores fuertes famosos y también sobre los tres invisibles que se encuentran en este momento en Beijing, aparte de Su Xiao.

Al principio Tang Mo se mantuvo impasible; pero al oír lo último, sonrió.

—Entonces intercambiemos información.

A continuación, los dos cruzaron toda la información que habían recopilado. Tang Mo reservó para sí algunas conjeturas personales de Chen Shanshan; su contraparte, probablemente, también se guardó detalles.

Hablaban desde hacía media hora cuando de pronto se oyó una voz ronca:

—Qi Heng, ese bastardo…

La voz de Ruan Wangshu se cortó; miró a la doctora tendida sobre la mesa.

El cuerpo de la doctora había comenzado a moverse sin que nadie se percatara del momento exacto. Alzó la mano para cubrirse los ojos y, en voz baja, preguntó:

—Líder, ¿cómo encontramos a ese Su Xiao? ¿Cómo… lo hallamos?

Lian Yuzheng también clavó la vista en Ruan Wangshu.

El adolescente mantuvo su expresión implacable.

—Esta cooperación no es para matar a Su Xiao.

—¡Líder! —La voz de Li Miaomiao sonó tensa mientras su cuerpo luchaba por levantarse de la mesa.

Varios miembros de Tian Xuan también miraron a Ruan Wangshu con asombro. Lian Yuzheng fue la primera en comprender. Su expresión se ensombreció; y su boca se abrió, pero no dijo nada.

Se oyó una voz femenina decir con gravedad:

—¿Acabar con ellos uno a uno?

El adolescente convaleciente alzó la cabeza y miró a la niña que había permanecido de pie detrás de Tang Mo, muda hasta ese momento. Tras un silencio, respondió con voz tranquila:

—Sí. Es inútil matar a Su Xiao. Aú debe de estar en Beijing, pero nadie sabe dónde ni cuándo aparecerá. Por ahora, nuestro mayor enemigo son los invisibles. No tengo intención de colaborar con las demás organizaciones de la ciudad: son demasiado numerosas y están plagadas de conflictos internos.

De repente, Ruan Wangshu pareció recordar algo y levantó la vista.

—Por cierto, hay una cosa. Hace un mes, Mu Huixue estuvo a punto de activar una nueva actualización de la Torre Negra. Tang Mo, Fu Wenduo… ¿no creen que la causa de esta situación fue que ella superó el cuarto piso?

Tang Mo entendió de inmediato hacia dónde se dirigía aquella conversación.

—Sí —dijo—. ¿Qué pasa con eso?

—Según todos los indicios, Mu Huixue completó el cuarto y la Torre Negra anunció una actualización. Sin embargo, se interrumpió. —respondió Ruan Wangshu—. El mes pasado, Qi Heng y Li Miaomiao entraron en una instancia de realidad. Dentro de ella, recibieron información que podría explicar por qué la actualización se detuvo.

Tang Mo frunció el ceño. No esperaba que Ruan Wangshu hablara de pronto de una instancia.

Fu Wenduo comprendió enseguida y miró a Tang Mo. Al segundo siguiente, este también captó la situación, y su mirada se posó con sorpresa en la doctora tendida sobre las mesas.

—La instancia se llama «Día antes de la muerte del jugador oficial Wang Zexin». —La voz ronca de la doctora quebró el silencio—. Esta persona parecía ser… amigo del señor Tang. En realidad, la instancia era muy simple, pero Qi Heng y yo quedamos atrapados allí durante días porque ignorábamos qué hacer.

Shisai
Referencia al capítulo 112.

—¿Qué intentaba hacer Wang Zexin? —preguntó Tang Mo con voz apremiante, rompiendo su habitual compostura.

Li Miaomiao no lo ocultó.

—Wang Zexin era medio jugador oficial. Durante los tres días previos a que la Tierra se conectara, tuvo la suerte de participar en un juego de la Torre Negra, el cual superó con éxito. Al volver, quiso llamar a sus amigos para darles algunas pistas sobre ese juego, porque intuía que no era algo tan simple. Este misterioso juego era real.

»Sin embargo, no pudo hacer ninguna llamada. Cuando llegó a casa, descubrió que el teléfono, el internet y todo lo demás estaban desconectados. No podía salir; estaba atrapado dentro.

Los dedos de Tang Mo se tensaron. Una mano se posó suavemente sobre su hombro.

Tang Mo no se percató del gesto de Fu Wenduo y continuó:

 —… ¿Y entonces?

Era su mejor amigo.

Desde hacía más de veinte años.

No era un simple conocido.

Li Miaomiao prosiguió:

—El día que volvió a casa fue el 17 de noviembre. Intentó salir por todos los medios. Saltó, rompió paredes y puertas, probó de todo… pero nada funcionó. Al final, solo pudo escribir en un papel lo que sabía y dejarlo en el salón. A las ocho en punto, como las demás personas invisibles, fue borrado por la Torre Negra y desapareció del mundo.

—Fue porque… no superó el juego de la Torre Negra.

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