Bajo la luz roja de la luna, un pequeño gato negro, sentado sobre los hombros de Grecia, alzaba sus ojos verdes para observar a los humanos frente a él.
Un silencio sepulcral invadió la cocina.
Li Miaomiao abrió la boca con asombro, mientras Zhao Xiaofei miraba con incredulidad al gato que había permanecido acurrucado en los brazos de Grecia durante cuatro horas. Este último sonrió. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 155: Fu «Débil» Wenduo”
El anciano subterráneo miraba a los dos polizones con ojos codiciosos. Su expresión era descarada, explícita; al soltar una risa siniestra dejó al descubierto unos dientes amarillentos. Era exactamente el mismo viejo que había aparecido tres horas antes y ahora observaba a Fu Wenduo y a Li Miaomiao con idéntica avidez.
—Un polizón puede cambiarse por un cuenco de comida para gato… Es un buen trato. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 154: Tú vives en mi corazón”
Todo ocurrió en un instante. El arma negra descendió desde lo alto, mientras la sombrilla rosa atacaba desde abajo. Tang Mo apoyó una mano en el suelo y lanzó su sombrilla directo a la garganta del enemigo. El anciano no esperaba que ambos atacaran de improviso. En un rápido movimiento, sacó un trozo de madera podrida para bloquear la sombrilla y enfrentarse a Fu Wenduo.
Tang Mo retrocedió dos cuando la madera podrida chocó con el arma triangular de Fu Wenduo. Aunque el anciano era delgado y de apariencia frágil, ocultaba una fuerza sorprendente. Fu Wenduo se vio obligado a dar medio paso atrás, mientras que el viejo permaneció inmóvil. Al notar un corte superficial en su propia mano, el anciano dejó escapar una exclamación de sorpresa. Miró la mano derecha de Fu Wenduo con avidez y dijo: Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 153: … ¿Miau?”
Las palabras de la Torre Negra cesaron y los gatos negros del castillo parecieron entrar en pánico. En un instante, se dispersaron en todas direcciones; el movimiento fue tan repentino que Tang Mo y los suyos no tuvieron tiempo de reaccionar. Los felinos se filtraron por cada rincón de la fortaleza y sus maullidos se superpusieron desde todos los ángulos, creando un estruendo envolvente que se clavaba en los oídos de los jugadores. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 152: Corazones de polizón, especialmente buenos con vino~”
La voz de la Torre Negra resonó en los oídos de los cinco.
Fu Wenduo, que se encontraba a diez metros de las barras de acero, se detuvo en seco al escucharla. Tang Mo y los demás también se sobresaltaron. Tras confirmar que nada a su alrededor había cambiado, avanzaron juntos hacia la estructura. Tang Mo extendió la mano con cautela y tocó uno de los pilares, que se alzaba unos treinta metros. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 151: El gato de Schrödinger”
Se oyó un estridente sonido mecánico.
Tang Mo abrió los ojos y su primera reacción fue cubrirse los oídos. Tras adaptarse poco a poco al áspero ruido, bajó las manos con cautela. Observó el entorno y, de inmediato, alzó la vista hacia la luna rojiza que se cernía sobre su cabeza. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 150: Oh, milady~”
En la habitación tenuemente iluminada solo se oía el tic-tac del reloj.
Ya había oscurecido. A través de la ventana, las luces vibrantes de la ciudad se filtraban como una delgada capa de neblina, tiñendo el suelo de la sala con un resplandor apagado. La casa entera estaba sumida en un silencio abrumador. El teléfono y el ratón se habían caído al suelo, agrietados como si hubiesen sido arrojados.
Gotas de agua caían con lentitud del grifo de la cocina.
¡Bang! Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 149: Triste”
En la oscuridad de la noche, bajo la pálida luz de la luna, cinco siluetas cruzaban velozmente las callejuelas y avenidas, avanzando hacia el este.
Beijing, Escuela Secundaria Nº 80.
Lian Yuzheng atravesó las puertas del recinto, se puso en cuclillas y manipuló algo en el suelo. Unos segundos después, se oyó un chasquido agudo, como si un mecanismo se hubiera abierto. La mujer se giró hacia Fu Wenduo y Tang Mo, asintió con seriedad y se internó primero en el campus, como prueba de su sinceridad. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 148: Fue porque… no superó el juego de la Torre Negra”
—Al principio, los jugadores supervivientes no notaron la existencia de la gente invisible porque estos no se diferenciaban de los jugadores ordinarios. Aparecían de repente, y antes de que alguien pudiera reaccionar, los supervivientes eran asesinados —explicó Chen Shanshan.
Ni siquiera Tang Mo habría imaginado que los invisibles fueran los seis mil millones de humanos que habían desaparecido de la Tierra. Resultaba comprensible que los supervivientes ignoraran ese hecho. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 147: Los suertudos jugadores de reserva”
Vio que la mano de Tang Mo estaba manchada de sangre seca. Durante la pelea, todo había ocurrido con tal rapidez que Fu Wenduo no la había notado antes. Ahora, bajo la luz del sol, podía ver con claridad que el dedo índice de Tang Mo estaba casi cortado; un hilo de carne nueva crecía lentamente en el borde de la herida, que tardaría aún unas horas en cerrarse por completo.
Había pasado tanto tiempo que Tang Mo casi había olvidado la lesión. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 146: No quiero matar a nadie. Son ustedes quienes me atacaron”
Los ojos de Li Chaocheng se movían con rapidez mientras hablaba, pensando en cómo escapar y evitar revelar información.
Los dedos de Tang Mo se agitaron y se oyó el claro chasquido de la afilada hoja al incrustarse en la tierra. El frío cuchillo se aferró al dedo cortado de Li Chaocheng, listo para atravesar su carne en un instante. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 145: Mayor Fu, ¿ya nos conocemos bien?”
—¿Quién demonios eres?
El rugido sacudió el patio, cargado de sorpresa y pánico. Li Chaocheng clavó la mirada en los tres frente a él, como si quisiera arrancarles la verdad de sus rostros. Pero Tang Mo y Chen Shanshan permanecían imperturbables, sin un gesto de cambio. Jack, en cambio, no comprendía el trasfondo de aquellas palabras y no reaccionó en absoluto. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 144: Revolución del tiempo”
El sol poniente se hundió por completo bajo la tierra, y el último destello de luz se desvaneció en el lejano horizonte.
Tang Mo se quedó inmóvil en cuanto Jack abrió la boca. Al reconocerlos, guardó la sombrilla. Jamás habría pensado encontrar a Jack y a Chen Shanshan en Beijing. Tras la sorpresa inicial, bajó la vista hacia la chica delgada y menuda, convencido de que debían buscar un lugar donde resguardarse. Antes de que pudiera hablar, Chen Shanshan tomó la iniciativa:
—Deberíamos irnos de aquí primero. Esto está demasiado cerca de la instancia de realidad de la Universidad de Beijing. Ya es de noche y no es seguro. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 143: 89 en la tabla de tiempos”
Tang Mo se desplazó de lado para esquivar el cuchillo mariposa plateado. El bello filo giró en el aire y regresó al joven de rostro aniñado.
Bai Ruoyao se impulsó hacia delante. Dos cuchillos mariposa, delgados y brillantes, volaron de sus manos: destellos de plata que recordaban al filo mismo de la muerte. Su velocidad era asombrosa. Tang Mo esquivaba una y otra vez mientras sacaba la pequeña sombrilla y la abría de golpe. Las hojas impactaron contra su superficie, arrancando un estruendo metálico. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 142: El primer beso de Tang Mo~”
Las patas traseras de la mujer lobo se impulsaron con fuerza y su cuerpo salió disparado por el aire. Cayó como una bomba y el suelo retumbó con un cráter abierto en medio del patio. Gigantesca, descomunal, pero nada torpe: su velocidad era la de una bestia cazadora. En cada zancada, sus garras brillaban, buscando desgarrar a Tang Mo. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 141: Tang, ¡me la has jugado!”