Traducido por Shisai
Editado por Shiro
Se oyó un estridente sonido mecánico.
Tang Mo abrió los ojos y su primera reacción fue cubrirse los oídos. Tras adaptarse poco a poco al áspero ruido, bajó las manos con cautela. Observó el entorno y, de inmediato, alzó la vista hacia la luna rojiza que se cernía sobre su cabeza.
Era un bosque de acero negro, extraño y opresivo. Árboles oscuros, de decenas de metros de altura, cubrían el cielo, dejando solo una abertura circular por la que se filtraba la luna carmesí. Sobre los troncos negros circundantes rasbalaba una capa de líquido viscoso. El penetrante olor a aceite hizo que Tang Mo frunciera el ceño; se volvió y, al instante, se encontró con la mirada de Fu Wenduo.
Ambos se miraron, asintieron levemente y dirigieron la atención a las otras tres personas.
Bajo la tenue luz roja de la luna, tres jugadores abrieron los ojos uno tras otro y observaron a Tang Mo y a Fu Wenduo.
Uno de ellos era Li Miaomiao. Permanecía en silencio junto a Tang Mo, tal como Ruan Wangshu le había indicado.
Los otros dos no mostraron sorpresa al ver la situación. Evidentemente habían participado en numerosos juegos. Al igual que Tang Mo, examinaron el entorno de inmediato. Una vez ubicados, los cinco se reunieron. Tang Mo observó con calma a los dos desconocidos restantes: un hombre y una mujer. El hombre parecía sereno; la mujer, algo pálida, pero igualmente tranquila. Tras mirarlos un momento, la atención de Tang Mo se detuvo en el hombre que vestía traje y llevaba sombrero.
El juego acababa de comenzar. Todos evaluaron cuidadosamente a sus compañeros, sin decir palabra.
Al cabo de un momento, la mujer de cabello corto no pudo evitar hablar, con un tono aparentemente relajado:
—Parece que es un juego de ataque a la torre multijugador. He participado en juegos similares antes y, por sus expresiones, ustedes también. ¿Qué tal si nos presentamos primero?
Mientras hablaba, su mirada vigilante recorrió los rostros del grupo. Al posarse en el hombre del sombrero, en sus ojos apareció un claro atisbo de recelo.
Tang Mo arqueó una ceja. Aquella mujer y ese hombre no se conocían.
Antes de entrar en el juego de ataque a la torre, Ruan Wangshu había indicado a Li Miaomiao que escuchara a Tang Mo y Fu Wenduo. El primero no dijo nada, así que ella permaneció a un lado, con los brazos cruzados, ignorando por completo a la mujer de cabello corto. Al ver que nadie respondía, la expresión de esta se endureció.
No se equivocaba. Al ser ahora compañeros de equipo, lo lógico era conocerse. Tang Mo estaba a punto de hablar cuando una voz melodiosa resonó de pronto:
—Tiene mucho sentido.
Todos giraron la cabeza hacia quien había hablado. Bajo la tenue luz roja de la luna, el extraño hombre, apoyado en un bastón, esbozó una leve sonrisa. Con la mano izquierda se quitó el sombrero, revelando su cabello rubio, e hizo una elegante reverencia antes de alzar el rostro.
—Milady, ¿qué es lo que desea saber?
Tang Mo entrecerró los ojos y clavó la mirada en el rubio que había intervenido de improviso.
Incluso la mujer de cabello corto quedó descolocada por aquel saludo tan excéntrico. Tras un prolongado silencio, preguntó con incredulidad:
—… ¿Presentarse?
El hombre rubio sonrió. Inclinó ligeramente y recorrió con la mirada a Tang Mo y a los demás. La sonrisa en su rostro parecía trazada con regla, elegante y precisa, con la comisura de los labios levantada en el ángulo exacto. Sus ojos azules estaban llenos de una amabilidad estudiada cuando tomó la palabra:
—Obedeceré las palabras de esta dama. Mi nombre es Grecia.
Li Miaomiao le echó un vistazo y murmuró en voz baja:
—¿Un extranjero?
Los ojos de Grecia se desplazaron directamente hacia la doctora. Ella se enderezó al instante y soltó una tos incómoda, antes de mirar a Tang Mo y Fu Wenduo. Tras recibir su aprobación, metió las manos en los bolsillos de la bata blanca y dijo:
—Me llamo Li Miaomiao.
Fu Wenduo habló a continuación:
—Victor.
—Tang Ji —añadió Tang Mo.
Li Miaomiao no se sorprendió de que usaran seudónimos. Al fin y al cabo, ambos eran bastante conocidos en China. En una situación en la que la Torre Negra no revelaba los nombres reales de los jugadores, usar alias facilitaba completar el juego.
La expresión del rubio no cambió al escuchar sus respuestas. En cambio, la mujer de cabello corto observó con atención a Tang Mo y Fu Wenduo, evidentemente consciente de que no estaban usando sus verdaderos nombres.
—Mi nombre es Zhao Xiaofei.
Todos comprendieron que, al menos por el momento, eran compañeros de equipo.
Siendo así, se requería un capitán temporal que decidiera los siguientes pasos. Lo lógico habría sido que dicho puesto recayera en Tang Mo o Fu Wenduo; sin embargo, Li Miaomiao esperó en vano a que alguno de los dos hablara. Los miró con extrañeza y descubrió que Tang Mo ya la estaba observando. Sus miradas se cruzaron unos segundos y, en los ojos de ella, se leyó una pregunta clara: ¿Voy a ser yo la capitana?
Tang Mo asintió.
Li Miaomiao le recordó con la mirada que, antes de entrar al juego, él le había dicho que debía escucharlo. Tang Mo le devolvió una mirada firme, dándole a entender que, precisamente por eso, la estaban dejando ser la capitana.
Li Miaomiao guardó silencio, asimilando la situación con desgana. Se sentía muy poco dispuesta. En el pasado, seguía a Ruan Wangshu y a los demás en las instancias y no tenía que usar su cerebro; para eso estaban su líder, Lian Yuzheng y Qi Heng. Ahora trabajaba con personas ajenas a Tian Xuan por primera vez, y se veía reducida al punto de tener que vender su cerebro.
Tras deprimirse un rato, alzó la vista. Su expresión ya había cambiado ligeramente y habló con calma:
—Todos habrán escuchado las palabras de la Torre Negra. Estamos en el Bosque de Acero de Schrödinger. No sirve de nada quedarnos aquí. No podemos quedarnos de brazos cruzados, así que debemos intentar salir de este bosque.
Al fin y al cabo, era un miembro central de Tian Xuan. Li Miaomiao no era estúpida y todos estuvieron de acuerdo con ella.
El bosque estaba apenas iluminado por la luz rojiza de la luna. Tang Mo y Fu Wenduo sacaron linternas y se dispusieron a avanzar en formación, con uno al frente y otro cerrando la retaguardia. Fu Wenduo se colocó directamente en la vanguardia. Tang Mo estaba a punto de ir a la parte trasera cuando alguien se adelantó.
—¿Cómo puedo permitir que una dama se quede atrás?
Tang Mo se quedó atónito.
—Soy un hombre.
Grecia negó con la cabeza.
—A los ojos de un caballero, todas son damas que necesitan ser cuidadas.
Tang Mo lo ignoró y se colocó al final del equipo. Grecia sonrió al verlo y no lo detuvo; al fin y al cabo, solo estaba hablando y nunca tuvo la intención real de quedarse en la retaguardia. Fu Wenduo encendió la linterna y comenzó a buscar un camino. Tang Mo, situado al final de la fila, observó a las cuatro personas que tenía delante.
En cabeza iba Fu Wenduo; detrás, Zhao Xiaofei; luego Li Miaomiao y, por último, Grecia.
A excepción de Fu Wenduo y Li Miaomiao, los otros dos eran desconocidos. Pero el más desconcertante, sin duda, era Grecia.
Tang Mo ya se había encontrado con varios jugadores extranjeros, como Jack. Después de que la Tierra se conectara, la Torre Negra dividió las zonas de juego por distritos. Siempre que alguien se encontrara en territorio chino cuando ocurrió la conexión, se le consideraba jugador de China y podía aparecer en los juegos de la Torre Negra del país. Tang Mo había conocido a varios extranjeros, pero era la primera vez que veía a uno tan… inexplicable.
Grecia caminaba con elegancia detrás de Li Miaomiao, sosteniendo un bastón corto de color negro. Su postura al andar era suave y fluida, lo que hacía que algunos mechones dorados se escapaban de su sombrero de copa. Con su traje carmesí y sus botas de cuero, resultaba difícil verlo encajar con los otros cuatro jugadores.
Sin embargo, había visto de todo. Tras la conexión de la Tierra, la crueldad de los juegos de la Torre Negra había despojado a los humanos de su humanidad; incluso se había topado con asesinos que practicaban el canibalismo. En comparación, una vestimenta extravagante no resultaba tan incomprensible. Aun así, presentarse con semejante atuendo en un desafío de este calibre…
Tang Mo observó con cautela el sombrero y el bastón del hombre. Había dos posibilidades. La primera, que fuera alguien aficionado al cosplay y por eso sus palabras y comportamiento eran tan extraños. La segunda, que aquello fuera en realidad su disfraz. ¿En qué circunstancias necesitaría alguien fingir de ese modo y llevar una indumentaria tan peculiar? La ropa y el sombrero de copa no eran adecuados para el combate y, sin embargo, los llevaba para un juego de ataque a la torre. A menos que…
Fueran sus accesorios.
Tang Mo miró la espalda de Grecia con expresión serena.
Los cinco vagaron por el bosque de acero durante una horasin encontrar ninguna salida.
Con el paso del tiempo, Zhao Xiaofei acabó por hablar:
—Así no funcionará. Los árboles de acero son exactamente iguales, la luz es muy tenue y no es fácil dejar marcas. Ninguno sabe cuán grande es este bosque y la Torre Negra no nos da ninguna pista. Si seguimos juntos, solo perderemos tiempo. Tenemos que separarnos.
—Solo tenemos dos linternas —contestó Tang Mo.
—¿Qué tal si nos dividimos en dos equipos? —propuso Zhao Xiaofei.
Li Miaomiao captó la señal en la mirada de Tang Mo y asintió:
—De acuerdo. Entonces Tang Ji y yo… Tang Ji, tú y yo formaremos un equipo de tres. Victor y Grecia, ustedes dos son extranjeros, así que irán en el otro grupo.
Fu Wenduo, el extranjero, miró fijamente a Tang Mo. Este mantenía una mano en el bolsillo, como si le respondiera con la mirada: «Es mejor que vigiles a ese hombre».
El polizón alzó las cejas.
El grupo se dividió rápidamente en dos equipos. Buscarían la salida por separado y acordaron reunirse en un punto determinado al cabo de una hora. Antes de marcharse, Tang Mo miró a Fu Wenduo y sus ojos le dictaron una advertencia silenciosa: «Ten cuidado con ese tipo».
La comisura de los labios de Fu Wenduo se curvó levemente. «De acuerdo», fue su muda respuesta.
Tang Mo tomó la linterna y avanzó por el bosque de acero junto a las dos mujeres.
El estruendo que habían oído al entrar no era otra cosa que el viento atravesando los árboles. En un bosque común, el viento solo produce el susurro de las hojas. Pero en el Bosque de Acero de Schrödinger donde cada rama y cada hoja eran de acero negro, el aire las hacía chocar entre sí, transformando ese susurro en un violento estrépito metálico.
El trío avanzó durante largo rato entre los árboles. Tal vez porque ambas eran mujeres, Zhao Xiaofei mantuvo cierta distancia con Tang Mo y se colocó cerca de Li Miaomiao, intentando entablar conversación con ella en varias ocasiones. Evidentemente, esperaba formar una alianza. Sin embargo, Li Miaomiao se mostró fría y distante, sin intención alguna de acercarse. Zhao Xiaofei insistió un par de veces antes de rendirse.
Tang Mo calculó el tiempo en silencio. Cuando llegaron al punto medio entre dos enormes árboles de acero, se detuvo.
—Ya es hora. Tenemos que volver.
Las dos mujeres asintieron.
Los tres acababan de darse la vuelta cuando, a lo lejos, una lluvia de chispas se elevó en el aire. Tang Mo se quedó inmóvil un instante; los tres miraron la señal luminosa con sorpresa. Al segundo siguiente, se pusieron en marcha y tardaron unos veinte minutos en encontrar a Fu Wenduo y a Grecia.
—¿Encontraron la salida? —preguntó Tang Mo sin rodeos al tiempo que observaba los alrededores.
Seguían claramente dentro del bosque; no había rastro alguno de una salida.
Fu Wenduo negó con la cabeza y, enseguida, asintió. Luego levantó el dedo y señaló hacia el oeste.
Tang Mo siguió la dirección indicada. Al principio no entendió qué estaba viendo, pero su expresión cambió poco a poco al enfocar la mirada en la distancia. Tras un buen rato, incluso Li Miaomiao y Zhao Xiaofei lograron distinguirlo.
—¿Qué es eso? —preguntó Zhao Xiaofei.
Fuera lo que fuese, la instancia de cinco personas había llegado a un punto muerto. No les quedaba más remedio que acercarse a investigar.
A medida que se aproximaban a aquel objeto extraño, la sorpresa fue en aumento.
Zhao Xiaofei lo observó boquiabierta.
—¿Qué demonios es eso?
Era una enorme plataforma circular.
Desde lejos, solo habían distinguido un pequeño objeto negro y redondo suspendido en el aire, como un ovni. Al acercarse, descubrieron que en realidad no flotaba. Debajo había docenas de gruesas barras de acero que lo sostenían y lo conectaban con el suelo.
En resumen, parecía un enorme plato negro sostenido en el aire por palillos. Era tan descomunal que Tang Mo sintió que aquellas delgadas barras de acero no deberían poder aguantarlo que tendrían que haber cedido bajo su peso. Sin embargo, lo sostenían firmemente. Incluso cuando el viento soplaba a través del bosque, ni las barras de acero ni la plataforma se movían lo más mínimo.
El grupo se detuvo a cierta distancia, observando con cautela las barras de acero y la plataforma.
Pasó bastante tiempo sin que ocurriera nada. Tang Mo y Fu Wenduo se miraron. Entonces el polizón dio un paso al frente y entró en la sombra proyectada por la plataforma para examinar las barras de acero. Apenas había avanzado unos diez metros cuando una voz infantil, clara y mecánica, resonó en todo el bosque.
¡Ding, dong! Se ha activado la primera misión secundaria: Entrar en la Fortaleza de Acero de Schrödinger.
