Las palabras de la Torre Negra cesaron y los gatos negros del castillo parecieron entrar en pánico. En un instante, se dispersaron en todas direcciones; el movimiento fue tan repentino que Tang Mo y los suyos no tuvieron tiempo de reaccionar. Los felinos se filtraron por cada rincón de la fortaleza y sus maullidos se superpusieron desde todos los ángulos, creando un estruendo envolvente que se clavaba en los oídos de los jugadores. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 152: Corazones de polizón, especialmente buenos con vino~”
