Cuando el eunuco mensajero escuchó estas palabras, se asustó y se apresuró a inclinarse y disculparse:
—¡Su Majestad, perdone a este esclavo! ¡Por favor, perdone a este esclavo! E-este esclavo…
—Lárgate. No vuelvas a aparecer delante de Zhen —habló con frialdad Shao Qian. Seguí leyendo “Ningún mundo parece el adecuado – Capítulo 37: Un retrato sin rostro”
Perspectiva de Zeno
—¿Te encuentras bien? —pregunté mientras miraba hacia atrás.
Me dirigía a una joven con orejas de zorro que vestía un atuendo que recordaba a las túnicas de las sacerdotisas. Aunque era bastante más revelador que el diseño tradicional, era una vestimenta común en la república. Ella me devolvió la mirada y me hizo una señal para indicar que no tenía heridas. Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capítulo 89: El comerciante y la chica zorro”