Al anularse la restricción, las cadenas de color rojo oscuro que apresaban el cuerpo de Odín se desvanecieron en el aire. Odín no perdió ni un segundo y desplegó las alas para huir.
—Recupera tu forma humana.
Pero, en cuanto Lakis dio la orden, el intento de fuga de Odín se fue al traste. El cuervo negro, que acababa de emprender el vuelo, se transformó en humano y se estampó contra el suelo. Seguí leyendo “Te equivocaste de casa, villano – Capítulo 59: Diferencia entre un melodrama y un romance angustiado (4)”
