Al día siguiente del incidente del arrebato de los tres dragones, Su Majestad el rey de Welka despidió oficialmente al primer ministro.
Sin embargo, para no dañar la imagen del país, me pidió que la razón oficial fuera la aparición de un sucesor excepcional y un cambio generacional. Aunque no estaba segura de qué tanto sentido tenía, pues era evidente que el detonante fue el incidente en la fiesta ante los nobles más influyentes del país.
No sé si fue porque escucharon mi opinión o por sus propios méritos, pero el señor Rasco fue nombrado como el próximo ministro. Seguí leyendo “Dinero de consolación – Capítulo 117: Regreso a casa (1)”
