Mi prometido ama a mi hermana – Arco 4 – Capítulo 6

Traducido por Kavaalin

Editado por Sharon


— ¡¡Señorita…!!

Escuché el grito de un hombre junto al estruendoso ruido de la puerta al ser abierta,

Mis ojos se movieron desde la cabeza de cabello dorado en la parte superior de mi campo de visión hasta la otra esquina de la habitación donde se encontraba parado un chico.

¿Qué hora es? ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué Cuervo estaba en ese lugar?

Debido a la medicina, mi conciencia está nublada, por lo que no podía ordenar mis pensamientos. ¿Hace cuánto que Cuervo estuvo tumbado en la cama conmigo? ¿Hace unas horas? ¿Hace unos días? ¿O hace ya bastantes meses? ¿Cuánto tiempo había pasado desde eso?

— ¡Aaah! ¡Aaah! ¡Oh, Dios…! ¡Oh, Dios…!

De repente, una sensación de suspensión alojada en el fondo de mi estómago me hizo sentir incómoda.

Comprendiendo que había sido tomada en brazos por alguien, traté de mover mis piernas para resistirme, pero no pude. Las sábanas estaban envueltas a mí alrededor. Tal vez era porque el hombre que se lamentaba por algo temblaba y sollozaba convulsivamente, pero el rápido latido de su corazón hacía eco en mis oídos.

— ¡Imaginar que estaría en un lugar como este…! ¡Vamos a casa, mi Señorita…!

Ser llamada reiteradamente de esa forma me hizo sentir dolorosamente nostálgica. Recordé que hubo una época en la que fui llamada así.

El hecho de que la voz de este hombre me sonara familiar, probablemente no era mi imaginación.

— ¿A…l…?

Cuando murmuré ese nombre, los grandes brazos que sostenían mi cuerpo temblaron enormemente.

—He venido, a recogerla, mi señorita… En serio, en serio, lo siento, por llegar tan tarde. ¡Lo siento tanto…!

Pensaba en los meses y años que habían pasado mientras miraba el rostro de Al, quien seguía disculpándose por sus errores a la vez que apretaba los dientes mortificado. El joven Al que recordaba ya no estaba.

—Vayamos a casa, mi Señorita… —susurró suavemente, como para tranquilizarme, con su voz ronca. Como si ir a casa fuera lo más natural del mundo.

Ir a casa. Ir…a casa. ¿A casa?

Ladeé mi cuello mientras gesticulaba esas extrañas palabras cuyo significado no podía comprender del todo. Para mí no había un lugar al que pudiera regresar. ¿A dónde demonios pretende llevarme? Después de todo este tiempo, ¿a dónde?

En este estado de una cautiva, sólo pude dejar que mis ojos vagaran por la habitación y, cuando llegaron a la esquina, capturé la figura de Cuervo mientras trataba de ocultar su respiración.

—Cuervo…

Intenté gritar su nombre pero terminé tragándome mis palabras. Todavía no conocía su nombre. El niño no me había dicho su nombre ni una sola vez.

Cuando solté aire en lugar de las palabras, Cuervo, consciente de mi llamada o no, puso una pequeña sonrisa en sus labios y dijo:

—Bien por ti, ¿no?

Ciertamente sonaba como una voz, pero Al no se dio cuenta y ya estaba a punto de abandonar la habitación.

No era eso. No es que no se diera cuenta, sino que Al no podía ver la figura de Cuervo en absoluto.

—A…l, espe…ra, espera…

—Todo estará bien. Mi señorita, no tiene nada que temer. Su habitación fue dejada intacta. Todo se quedó en el mismo lugar. Puede volver a su vida pasada, como si nada hubiese ocurrido.

—Equivocas…

Te equivocas, Al. Eso no es lo que estoy tratando de decir. Espera, por favor. Quiero hablar con Cuervo. No puedo ir a ninguna parte, bájame, por favor, bájame.

Debido a mi enfermedad, ninguno de mis órganos estaba cumpliendo su función adecuadamente. Ni siquiera tenía la fuerza suficiente para hacer vibrar mis cuerdas vocales.

Cuando intenté elevar mi voz, sentí que mis pulmones se desgarraban. Y así, no podía expresar mis sentimientos y transmitir las palabras que quería decir.

Probablemente no alcancen a Al, quien parecía estar murmurando para sí mismo con indignación. Todo lo que podía hacer era dirigir mi vista hacia el interior de la sucia habitación que se estaba alejando cada vez más, hacia Cuervo quien me miraba desde la esquina. Sus ojos negros como el carbón que parecían negarse a reflejar incluso la luz parecían querer pedir algo.

Al ver su expresión, gané convicción.

Determinar mi identidad, localizar a Al, decirle mi paradero, todo fue obra de Cuervo…

—Espera, Al, ese niño, Cuervo… a… él… a ese niño también… a él también…

También llevémoslo.

Como para acallar esas palabras, la puerta de la habitación se abrió sonoramente. Solo pude mirar por encima del hombro de Al cómo Cuervo era dejado atrás.

—Al… Al…

—Está bien, mi señorita. Ahora, todo va a estar bien.

Al, quien no era consciente de nada, me respondió en un tono amable. Pero ni una sola palabra que quisiera decir, ni un solo significado que quisiera transmitir lo alcanzaba. Creo que probablemente quería dejar este lugar lo más rápido posible.

Y, tomó la iniciativa necesaria para hacerlo. Al, no tenía mala voluntad al cerrar la puerta estruendosamente, pero para mí esa acción era como descargar tu enojo por perder el lugar al que podrías regresar.

Detrás de esa puerta cerrada estaba Cuervo. Si él quisiera, le sería fácil salir de este burdel. Pero Cuervo no saldría. Comprendí que no saldría para perseguirme.

Vi cómo sus temblorosos labios se curvaban en una pequeña sonrisa y me decía:

—Bien por ti.

Seguramente eran sus palabras de despedida. Logré sacar un brazo del sometimiento de las sábanas y lo estiré instintivamente hacia la puerta. Mis uñas, las cuales Cuervo había cortado se raspaban contra la superficie de la delgada puerta.

—Nunca dije, que quería que me ayudaras…

Aunque apenas lograra pronunciar esas palabras, ya no le llegarían a Cuervo.

La yo de mi vida anterior ciertamente le había pedido a Cuervo que le prestara su ayuda.

Pero, yo, la yo presente, nunca había pedido ayuda. Porque estaba bien con la situación a la que había llegado. Estaba bien con morir así, sin que nadie lo supiera. Porque creía que Cuervo seguramente se quedaría a mi lado hasta el final.

Mientras él estuviera aquí, todo hubiera estado bien.

Y, sin embargo, ¿por qué…?

♦ ♦ ♦

Sentía el contraste de las mullidas sábanas contra mis resecos dedos. Haciendo rodar mis globos oculares que se habían vuelto casi completamente inútiles, esperaba encontrar cabellos negros para retirarlos de las inmaculadas ropajes.

Sus cabellos negros desprovistos de calor alguno se sentían agradablemente fríos. En algún momento comencé a querer tocarlos porque me hacían sentir cómoda. Quería abrigar de nuevo aquella sensación.

— ¿Hermana…?

Justo a mi lado, recuperando el aliento, mi encantadora hermanita me llamó en tono de imploración. En mi borroso campo de visión se reflejaban los colores nostálgicos de su blanco rostro y sus cabellos plateados. Sin embargo, no podía ver lo suficientemente claro como para percibir su expresión. Solo podía adivinar que, seguramente, estaba preocupada.

Lo siento, hice que te preocuparas, pensé, pero no pude expresarlo con palabras.

Sólo un largo suspiro podía filtrarse a través de la abertura de mis secos labios. Una sirvienta considerada mojó mis labios con un algodón húmedo, pero esa acción no tenía sentido. El interior de mi boca estaba tan caliente que parecía que estuviera ardiendo.

Sabía que mi final se acercaba.

— ¿Qué? Hermana, ¿qué tratas de decir?

Cuando Al me sacó del burdel, pensé que seguramente me llevaría de vuelta a la casa del Conde, pero por alguna razón fui llevada hasta la mansión del Marqués.

Allí, Soleil y Silvia, y sus hijos, esperaban mi llegada.

El burdel que lucía como una caverna donde yo había estado estaba tan alejado de los territorios donde se ubicaban las casas del Conde y del Marqués como lo estaba el cielo de la tierra. Ese lugar era una extraña área sin ley dentro de nuestro Reino.

En otras palabras, era un barrio rojo.

Parecía que Al me había estado buscando todos estos años, pero se lamentaba por el hecho de que no importaba a dónde fuera, no podía encontrar mi paradero.

Durante el viaje de regreso a la mansión del Marqués, lloró tantas veces, gimiendo y clamando por qué no pudo encontrarme antes.

Todo esto me pasó debido a mi propio egoísmo. Al no había cometido el menor mal y, sin embargo, cuando le transmití esto en palabras rotas y desconectadas, parecía que no le traía ningún consuelo. El que me disculpara sólo parecía deprimirlo aún más.

Aunque llegamos a la mansión después de varias semanas de viaje en ese estado de ánimo, para aquel momento, ya me encontraba al borde de la muerte.

El médico privado de la Casa del Marqués vino a examinarme inmediatamente, pero su diagnóstico fue que ya no había nada que hacer. Creo que escuché su voz pronosticando que me quedaban un par de días en el mejor de los casos.

—Hermana, ¿puedes escucharme? Escuché que Soleil tiene algo de lo que quiere hablarte…

Ya no podía mover ni la punta de mis dedos, solo podía mover mi vista cada vez más oscura y cuando lo hice, ciertamente noté que una persona que parecía ser Soleil me estaba mirando.

Eran unos ojos fríos como el hielo. Esos ojos de los que me había enamorado estaban a mi lado. Pero incluso aunque intenté concentrarme no podía percibir su expresión. Ya no podía distinguir nada con mis débiles ojos.

—Ilya, todo este tiempo… te he odiado…

En el borde de mi campo de visión, había dos pequeñas sombras que deberían ser sus hijos. Me pregunto si están preocupados por sus padres.

En el momento en que fui traída a esta mansión, los que mostraron la mayor incomodidad fueron ellos dos. A pesar de que apenas pude ver sus expresiones, lo entendí claramente. Tuve la sensación de que abrigaban cautela hacia la persona desconocida que apareció de repente.

Pude comprender por qué no aceptaban a una mísera prostituta que, ni siquiera como una forma de adulación, podía ser llamada una sirvienta noble. Aunque fuera la hermana consanguínea de su madre.

Aparte de Silvia, Soleil y Al, nadie más podía probar mi identidad. Mi apariencia probablemente había cambiado completamente. Sin embargo, como Soleil y Silvia me habían recibido como la persona llamada Ilya, tenían que aceptar este hecho.

Supongo que la razón por la que la Casa del Conde no me recibió, fue porque la ira de mis padres aún no se había apaciguado. Probablemente me despojaron de mi posición como la hija de un Conde cuando escapé.

—Te fuiste tan repentinamente, pensé que me habías traicionado. Desde nuestra infancia estuviste a mi lado, y juramos convertirnos en esposos. Cuando abandonaste tu deber y huiste, fui devorado por el odio, pensaba que eras una mujer sin corazón. ¿Sabes lo herido que me sentí cuando Silvia me dijo que probablemente había alguien a quien amabas…? Si bien prometiste ser mi cónyuge, no confiaste en mí lo suficiente como para confiarme toda esa angustia.

Eso era cierto. Le había revelado tal cosa a Silvia. Que había alguien a quien amaba. Que por su bien, podría hacer cualquier cosa. Sin embargo, esa persona era Soleil…

Ah, ya veo. Mi escape los hizo llegar a esa conclusión.

—Ya que eras inteligente, probablemente te diste cuenta. Que no te amaba. Pero, por esa misma razón, pensaba que ambos podríamos hacer que las cosas funcionaran bien como marido y mujer. Con afecto y amistad, creía que podríamos establecer una relación armoniosa con el tiempo.

Las palabras de Soleil que eran como un monólogo resonando dentro de la apacible habitación.

—Todos esos planes a futuro, todos, fueron aplastados por tu partida. Cuanto más pensaba en aquello, más pensaba que te odiaba. Entonces, incluso si sabía que sería realmente difícil para ti, que pertenecías a una familia noble, el vivir en las calles, deliberadamente te dejé sola.

Soleil detuvo sus palabras en este punto.

Me pregunto si quería decir que había cosechado lo que sembré.

Entiendo bien lo que Soleil está tratando de decir.

Para él, su vida era, naturalmente, su primera y su última. Sólo se enamoró de Silvia, pero no me traicionó. Él no me amaba, pero al menos, como mi prometido, trató de encararme tan sinceramente como pudo.

Es por eso que se hizo de tiempo para venir a visitarme. Por ese motivo, a menudo aparecía cuando Silvia y yo estábamos estudiando. En realidad, pudo haber sido solo para ver a Silvia, pero aun así él no cometió ninguna infidelidad.

La única traidora fui yo y quien resultó odiada también fui yo.

Sin importar cuántas veces Soleil me traicionó en mis vidas pasadas, sin importar cuántas veces Silvia me robó a la persona que amaba, sin importar cuántas veces terminé muriendo violentamente, era irrelevante. No tenía nada que ver con el Soleil de esta vida.

Porque él no lo sabe. Él no sabe que no podemos lograr los ideales que él anhelaba. Él no sabe que llevarnos bien como esposos ​​es imposible.

—Y, aun así, ahora… Te estoy agradecido. Porque gracias a lo que hiciste pude construir una familia con Silvia…

La voz de Soleil se estaba alejando cada vez más. A diferencia de las otras vidas, esta vez era diferente, Soleil estaba a mi lado, mi hermanita también. Era diferente de la época en que morí sola y desesperada mientras escuchaba el llanto de un recién nacido, era diferente de la vez que elegí morir por mis propias manos con una cuerda. No estaba en una prisión, tampoco sufrí tortura. Con vista a un techo impoluto, arropada gentilmente en una cama nueva, no estaba muerta de frío.

Pero, debería haber muerto en ese momento mientras esos ojos negros me cuidaban gentilmente. No quería morir de esta forma. En este lugar donde lo tenía todo, pero a la vez nada.

La mano que sostenía estaba fría, no transmitía ningún calor a mi cuerpo tibio, pero no necesitaba nada más. En esa habitación donde no tenía nada, pero seguramente, lo tenía todo.

Cuervo…

Cuervo…

¿Por qué no estás aquí ahora…?

♦ ♦ ♦

— ¿Señorita Ilya…? ¿Qué sucede?

Escuché una dulce y suave voz y me volteé hacia su procedencia.

Marianne frunció el ceño, agitando su exuberante cabello rubio.

—Ah, son esos dos otra vez…

Cuando entramos a la cafetería de la escuela para almorzar, el lugar estaba un poco alborotado.

Al mirar en dirección de la causa del revuelo, vi a mi prometido y a mi hermanita caminando juntos. Mientras inconscientemente seguía sus figuras con mi mirada, podía escuchar susurros diciendo que los dos se veían bien juntos. Para el joven Soleil, en vez de la señorita Ilya, su hermana menor, la señorita Silvia le aviene mejor.

Marianne, que había venido conmigo para almorzar, siguió mi línea de visión y reparó en ellos.

—Señorita Ilya, ¿no cree usted también que esto ya es pasarse?

Con un toque de crítica implícito, me estaba preguntando si la conducta de Silvia, al ser la hija de un aristócrata, no era desatinada. Es verdad que caminaba junto a un hombre comprometido. Y que incluso sin necesidad de enseñanzas, uno ya debería saber que tal acto no era digno de alabanza. Sin embargo…

—Mi hermanita posee un cuerpo delicado y debido a esto, no le fue enseñado mucho sobre etiqueta social…

Era mi papel decir eso y respaldarla. Porque yo era su hermana mayor.

—Señorita Ilya, ya me estoy cansando de escuchar esa excusa. Además, como no parece haberse dado cuenta, se lo diré yo…

— ¿Qué cosa?

—Su expresión luce como si estuviera a punto de romper en llanto.

Con su delgada mano, Marianne tomó la mía, la mano con la cual estaba agarrando fuertemente una taza de té sobre la mesa.

— ¿Está realmente bien dejarlo todo cómo está?

¿No ama al joven Soleil?

Sus palabras, dichas con dulzura y gentileza, ejercieron mucha presión en mí. La yo pasada sin duda estaba enamorado de Soleil. Y la yo de esta vida también, en cuanto conoció a Soleil, se enamoró de él. Después de esa fiesta de té, no podría decir que mi amor por él decayó, después de ver a Soleil y a Silvia enamorarse delante de mis propios ojos.

Pero…

Pero, algo no estaba bien.

Algo, era diferente.


Kavaalin: Mmm, cada vez que se publica un nuevo capítulo de esta novela en Kovel, no puedo evitar sentirme un poco inquieta por los comentarios. Y, es que yo no odio a ninguno de los personajes y mucho menos con el ensañamiento que parecen mostrar los lectores. Tal vez es que, simplemente, entiendo la novela de forma diferente.

Si Ilya hubiera podido simplemente abandonar a Soleil, lo hubiese hecho. Si Soleil hubiera podido dejar a Ilya y casarse con Silvia, lo hubiese hecho. Si Silvia hubiera podido vivir libremente, lo hubiese hecho. Pero no pueden. Porque todos están atados al “deber” a lo que es “correcto”. Ninguno es dueño de su propio destino. Los jóvenes de la historia son las marionetas de sus padres, quienes a su vez lo que fueron de sus propios padres. Es la única forma de vida que conocen. Es la única forma de vida que se les ha enseñado.

Citando a Cuervo: ¿Puede ser que tú, crees que eres la única infeliz… ?

Aunque Ilya sea la protagonista y, por ende, con la que más simpaticemos, no debemos olvidar que todos, absolutamente TODOS, son humanos. Frágiles, cobardes y tontos… Y que merecen ser comprendidos.

Espero no haber sonado muy agresiva. -.-U  //

[Nemoné: Pueden encontrar el siguiente capítulo en la edición 13 de Kovel Times ;)]

♥ ❤ ♥

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21 comentarios en “Mi prometido ama a mi hermana – Arco 4 – Capítulo 6

  1. Aris says:

    Estoy volviendo a leer la novela una vez más (que masoquista soy😜).
    Ahora que llegué a este capítulo puedo decir: todos estan atados al deber y a las formalidades, es cierto. Es un mundo cuadriculado. Regido por castas, rangos y posiciones.
    Qué son humanos, débiles, frágiles, y tontos. Es verdad. Empezando por la protagonista.
    Que merecen ser comprendidos. No y no. Ni Illya que se enamora en cada vida del desgraciado de Soleil. Aunque es la única que merece ser feliz más que nadie.
    Gracias por vuestro trabajo y esfuerzo. Saludos 😊🤗

  2. Axnphij says:

    No creo que sea obra de su “destino” y no se les pueda culpar, todos son humanos en esa historia y tienen el poder de decidir así como lo hizo Ilya. Yo no puedo tolerar a Silvia o soléi por que no tienen valores, si soley amara realmente a Silvia pediría que se cambiará a la prometida, si Silvia amara a su hermana no se metería con su esposo eso es obvio. Por lo mismo son culpables y no son buenas personas.

    • Yarixza says:

      Tienes toda la razon, la protagonista ah intentando cambiar a luchado y amado puramente, pero ellos, si, quizas sufren, pero no se dan la vuelta y mirar a su alrededor viendo sus actos, esperan que todo les caiga como ellos desean solo fijandose en su propio placer, ya que no hay bienestar ahi solo placer y del egoismo malo, asqueroso y aborresible.

  3. Vic says:

    Perdón pero yo jamas perdonaré a solei ni a silvia.
    Son unas escorias y más solei.
    Ojalá sufran mucho
    Lo siento los odio mucho.
    No puedo evitar insultarlos 🙂

  4. Ecle Chan says:

    ¿Por qué ella tiene que repetir todo una y otra vez?
    Ella una vez terminó muerta y humillada, preparó todo para que ellos sean felices… pero repite todo… no se le permite escapar de su tragedia…

  5. Paulina Collaguazo says:

    Los otros sufriran no hay duda…. pero hasta ahora la que se la lleva la peor parte es ella. A la final esos dos se tienen

    • Marianne says:

      A mitad del capítulo deje el celular, llore como nunca.
      ¿Por qué ella tiene que sufrir más que los demás?
      Su idiota-kun tenía a su hermana y ella no tenía a nadie, ni siquiera Al pudo salvarla.

      • Mafe says:

        Ok, casi derramo lágrimas con este capitulo. Por mucho que Ilya intente cambiar su futuro, siempre hay desgracias esperando. Por su parte, Dios mio, como amo a Cuervo.

        Tal como lo dicen en las notas, son humanos y se muestran sus falencias

        Solei, odie esas palabras que le dijo a Ilya en su lecho de muerte, sintiéndose enojado porque según él, ella lo abandonó porque amaba a “otra” persona, ¿pero con que derecho dice esas palabras? Tanto que habla de rectitud y aún si ella se hubiese quedado, en cualquier momento empezaria a ser el amante de Silvia y en el pero de los casos, que ella quedase embarazada de nuevo.

        No puedo evitar tener cierto disgusto por Soleil y Silvia, por lo que me gustaría que tuvieran algo de escarmiento, por supuesto, quiero que Ilya pueda ser capaz de romper sus cadenas y romper ese bucle de sufrimiento para que sea feliz así sea sola, porque no valdría la pena, que Soleil pueda enamorse de ella y que ella le correspondiese, pues por mucho que lo ame, debe ser conciente lo mucho que sufrió por un amor unilateral

    • EM says:

      Pienso igual.
      Porque Yo creo que la hermana hizo algo al caballo para que se volviera de manso a violento, es mucha coincidencia que estuviera allí.

      Además muy mala debe ser para en la boda de su hermana, vista más pomposa y linda que su “querida” hermana.

      Luego va de inocente, pero se acuesta con el esposo de su hermana. Mucho la quiere, pero se mete en cama con él y se queda embarazada.

      Esa niña huele a loto blanco perverso.

      Y el cuervo me da por pensar si será el neonato de su vida que da a luz la protagonista.

  6. Resa Rin says:

    La cosa es que, aunque no lo pueden evitar, algunas de las acciones de Solei y Silvia son inexcusables.
    El que Solei ni siquiera se tomara la molestia de guardar las apariencias en la vida del aborto, por ejemplo.
    Cuando Silvia se vistió de novia para la boda de Ilya y luego trató de chantajearla emocionalmente para que la perdonara.
    Entiendo que ella no es la única que sufre, Pero no toda la culpa es del bucle, así como las decisiones y acciones de Ilya cambian cada vida, también cambian las del otro par. Por eso es por lo que uno acaba agarrándoles odio en ciertos capítulos.
    En esta vida no tengo grandes rencores contra ellos, Pero hay vidas en las que simplemente quiero arrancarles la piel milímetro a milímetro.

  7. Touka says:

    Odio los bucles siempre rompiendo mi corazon! no puedo vivir con ellos ni tampoco vivir sin ellos!..Ahora bien esa escena de la partida es porque se cambio el punto de guardado o k?
    El sentimiento de odiar a Soleil nunca terminara, es como odiar a todos los personajes q mataron a Subaru (Re zero) incluyendo a Rem ( si, la odio aunque muchos la amen)

  8. oriana says:

    como he llorado con esta novela ,mi corazon ya no aguanta tanto dolor pobre mujer, espero que esta vez la historia sea diferente que haya un rayo de luz para ella

    • Mikawai uwu says:

      Si, yo sinceramente no odio a Soleil y Silvia aunque quisiera, yo trato de analizar la historia desde diferentes puntos de vista tanto como de Soleil y Silvia.
      Si algunas veces lloré y dolió el corazón cuando Silvia estaba embarazada pero lo máximo que pude hacer era maldecirlos. A veces trato de no analizar las historias que leo y disfrutar pero es un poco difícil, comparo la realidad con la ficción, dependiendo de cómo vaya la historia o sus géneros .

  9. Mei says:

    No puede huir, no puede casarse, no puede tener hijos, no puede ser amada por quien ama, ni siquiera le permiten ser libre….

    Muchas gracias por el capítulo♥!!

    • Freya says:

      Jamas había llorado con una novela, lo digo sinceramente y de la manera más seria. Dios mio! Todas esas emociones de verdad al menos una tercera parte del dolor de mi quería Ilya.
      Yo llore y llore y me cubrí para no hacer otro tipo de sonido porque no podía parar las lágrimas, sinceramente esto último me tomo un poco de tiempo asimilarlo y recuperar la postura.
      Trato de no albergar demasiado rencores hacia Soleil o a Silvia.
      Yo solo deseo que mi querida Ilya pueda descansar en paz, que la muerte la deje seguir adelante.

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