Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 112: Batalla entre señoritas

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


—Señorita Mellice, ¿le gustaría participar en mi fiesta de té durante las próximas vacaciones?

—No, no, por favor, debe venir a la fiesta de té que organizaré.

Cuando llego a la sala común después de clases, varias estudiantes comenzaron a rodearme.

No estoy segura si su entusiasmo se debe a que trabajé duro durante las vacaciones para fortalecer mis conexiones con varias familias o porque finalmente ha dado frutos todo el trabajo que he hecho en la Academia en cuanto a mis relaciones con mis compañeros…

Estos últimos días, parece que el número de invitaciones que he estado recibiendo ha aumentado. Es importante para mí profundizar mis relaciones con personas de mi misma generación, así que todas son bienvenidas.

Me tomo mi tiempo para responder a cada una de sus invitaciones, para no causar una confrontación si no respondo alguna de ellas, y luego me siento sola en un sofá.

—Buen día, señorita Mellice. ¿Puedo sentarme aquí?

—Oh, Dios… Buen día, señorita Furall. Por supuesto, adelante.

Acepto con gusto la petición de la señorita Furall, quien es la prometida del joven Dan, hijo del conde Dorambald, de sentarse en el sofá frente a mí.

—Por cierto, señorita Mellice, escuché que el otro día en la fiesta del té del conde Cardina, usted llevaba un hermoso collar de rubíes. Parece que todo el mundo tiene mucha curiosidad por saber de dónde lo ha sacado.

—Oh, Dios… Es un verdadero placer haber podido dejar una impresión en todos ellos.

—Por supuesto, me incluyo entre esas personas. Si no le importa, ¿podría decirme quién lo creó?

—Oh, no sabía que incluso usted, señorita Furall, estaría interesada. Por supuesto, estaría encantada de decirle acerca de su creador, señorita, pero… solo puedo hacerlo después de que termine la visita de los archiduques del Principado de Rinmel… Parece que hice muchos pedidos a la tienda de la persona en cuestión, por lo que están bastante ocupados. A cambio, usted será la primera en saberlo después de que termine ese evento oficial.

—Si ese es el caso, entonces no se puede evitar. Debe mantener su palabra y decírmelo primero. Después de todo, si usted lleva las creaciones de esa persona a la fiesta de bienvenida, habrá muchas personas que le preguntarán dónde las obtuvo.

—Oh… ¿está segura?

—Sí, por supuesto… En realidad, las tiendas que venden joyas y vestidos cuyos productos fueron usados por usted, se han convertido en un gran éxito. No solo está familiarizada con las tiendas famosas, sino que también es hábil en descubrir nuevas tiendas y diseñadores. En estos momentos, todos están increíblemente curiosos sobre lo que usará en la fiesta.

—No soy digna de tan generosas palabras de alabanza. Sin embargo, una promesa es una promesa… Usted será la primera a quien le diré el nombre del creador.

—Oh, lo espero con ansias…

Después de eso, tenemos una agradable conversación hasta que todo a nuestro alrededor se vuelve silencioso.

—Buen día, señorita Mellice.

—Oh, ha pasado un tiempo, señorita Elia.

La persona que aparece delante de mí es la causante de tal agitación: la señorita Elia, de la casa del marqués Maelian.

Detrás de ella, hay un gran número de damas que se hacen llamar sus amigas, pero, para mí, el término correcto sería “seguidoras”.

—Um, discúlpeme, pero ¿quién es esta persona…?

Aunque sus palabras sonaban educadas, la mirada que le dirigió a la señorita Furall no contenía ni una pizca de amabilidad.

Me sentí ligeramente irritada por su mirada, pero decidí no mostrar tal emoción en mi rostro. En cambio, sonreí de forma deliberada.

—Ella es la señorita Furall, hija de la casa del barón Adrum —respondí.

—Oh… ya veo.

A pesar de haber preguntado, no parecía muy interesada con la respuesta.

Aunque es una cortesía básica devolver la presentación a una persona y comenzar una conversación a partir de ahí, la señorita Elia parecía no querer molestarse al devolverle el saludo a la señorita Furall.

—Por cierto, la señorita está comprometida con el joven Dan, hijo de la casa del conde Dorambald.

—¡Oh, Dios! ¡Increíble! Es una posición envidiable.

Cuando intento decir eso como una prueba, su actitud cambia por completo.

Lo cual es sumamente obvio…

—Estoy segura que se siente encantada con su compromiso. Hablando de prometidos, señorita Mellice, ¿participará en la próxima fiesta organizada por el reino con el joven Louis?

—Sí, ese es el plan.

—Vaya, qué envidia. Mi prometido aún no se ha decidido, así que mi acompañante será mi familia… ¿Cree usted que haya todavía un caballero que podría ser mi pareja?

Quise reírme por la transparencia en sus palabras, pero lo soporté.

Parece que ella…, o tal vez, el marqués Maelian, piensa muy bien de mí.

O más bien, de la influencia que mi palabra tiene en la alta sociedad. Como tal, probablemente quiere que anuncie a todos que ella es adecuada para ser la prometida de Edgar.

Con eso, tendrían las riendas de otras poderosas casas nobles.

—Oh, Dios… Incluso sin mi ayuda, estoy segura de que, usted, señorita Elia, pronto será capaz de comprometerse con un buen caballero.

Por supuesto, ya había decidido no involucrarme en este asunto, así que solo sonreí mientras decía esas palabras.

—Es una lástima escuchar eso.

La señorita Elia decidió no seguir arrastrando el tema y dejó la sala común.

Después de eso, me disculpé con la señorita Furall por la descortesía de haber interrumpido nuestra conversación y retomamos nuestra agradable charla sobre los vestidos populares de esta temporada.

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