Traducido por Lugiia
Editado por Sakuya
—Por cierto, yo también tengo una petición…
—¿Qué es?
—En este momento, el maestro Louis también debería estarle pidiendo lo mismo al general Gazelle, pero… Me gustaría tomar la custodia de Enerine.
—¿Oh, Dios, Enerine?
Ciertamente recuerdo que Anna y Enerine se llevaban bastante bien con Abel cuando estaban entrenando.
¿Quién hubiera pensado que su relación se desarrollaría tanto como para pedir su mano en matrimonio?
Aunque tenía la impresión de que su relación con Anna era mejor… Estoy un poco sorprendida al respecto.
—Es probable que tus pensamientos difieran de la realidad… Quiero la custodia de Enerine para mi unidad.
—¿Eh? Ah, ¿para hacer de ella una sombra? Mi padre probablemente le dirá lo mismo a Louis, pero eso dependerá de la voluntad de Enerine. Si ella desea hacerlo, entonces no me opondré. Iré a preguntarle qué piensa al respecto. Por cierto, ¿qué piensas de Anna?
—Para ser honesto, estaba reclutando a Enerine porque creía que era la adecuada para el trabajo, pero… si Enerine acepta venir conmigo, entonces no tengo problema con que Anna también lo haga.
—Ya veo…
Su deseo de entrar en el ejército se cumplirá. No obstante, al mismo tiempo, es probable que no sea el mismo puesto que ellas deseaban.
Después de todo, admiraban a mi padre y esperaban ser como él. Además, el trabajo de una sombra es peligroso.
Aunque, para empezar, no hay trabajos que no sean peligrosos en el ejército…
Por eso, todo dependerá de su voluntad.
Con eso en mente, llamé a Anna y Enerine, y les dije que una sombra del ejército quería reclutarlas… hice la solicitud anónima en caso de que se negaran.
Enerine aceptó el trabajo con gusto y se decidió que dejaría la mansión de inmediato.
Y entonces, mientras Enerine hacía los preparativos, Anna estaba teniendo una conversación agradable con Abel en una habitación separada.
Al principio, Enerine, Anna y Abel salieron juntos de la habitación inicial, así que no sé cómo terminó con los dos hablando a solas en una habitación separada.
Como pensé, se llevan bastante bien…
Decidí borrar mi presencia y observar la escena.
Abel estaba mirando a Anna con una tierna sonrisa en su rostro que nunca había visto, mientras que Anna también estaba sonriendo más linda de lo usual.
Me sentiría mal si llegaran a verme, así que decidí regresar.
Mientras estaba esperando en otra habitación, Abel fue el primero en regresar.
—Um, Abel…
—¿Sí?
—Aunque esto puede ser un poco entrometido de mi parte… ¿tienes a alguien con quien deseas casarte?
Tal vez porque mi pregunta fue inesperada, los ojos de Abel se abrieron ante la sorpresa.
—Bueno… estaba un poco curiosa al respecto…
Justo cuando intentaba retractarme de mi comentario entrometido, Abel se rió diciendo que no le importaba hablar de ello.
—Me temo que no tengo a nadie así… Además, estoy seguro que me será imposible conocer a alguien así en el futuro.
—¿Por qué…?
—Debido a mi trabajo, cuanta menos gente conozca mi identidad, mejor. Y ya he prometido… sacrificarme por este país, y hacer de ello mi máxima prioridad. ¿No sería lamentable una mujer que se casara con un hombre así?
No pude decir nada…
Aunque… quería preguntarle por qué sintió la necesidad de ser tan minucioso como para tirar su propia felicidad.
Sin embargo, me detuve, sintiendo que sería imprudente entrometerme más en ello.
Después de eso, Enerine y Anna regresaron, y luego Abel dejó la mansión con Enerine.
—¿Estás bien con esto…? —le pregunté a Anna, mientras veía marchar a Enerine.
Para mi sorpresa, Anna rechazó la oferta de Abel, y dijo que deseaba quedarse a mi lado.
—¿Con qué?
—Quedarte aquí.
—Ahh… —murmuró Anna con una sonrisa ante mis palabras—. Anteriormente, usted dijo: “Alistarme en el ejército era simplemente un medio para cumplir mi sueño”. Me siento de la misma manera. Ahora deseo apoyarla, señorita, quien está tratando de proteger el país de una manera que sólo usted puede hacer. Me parece que esa también es una forma de protegerlo… Además, mi vida fue salvada no solo por el general Gazelle, sino también por usted. Es por eso que quiero devolver ese favor.
La verdad es que había algo más que quería preguntar: “No se trata del trabajo… pero, ¿no querías seguir también a Abel?”.
Sin embargo, al ver esos ojos que parecían no tener duda alguna, no pude decirlo.
—Si eso es lo que quieres…
—¡Muchas gracias! Por cierto, señorita, probablemente deberíamos empezar a prepararnos para su reunión.
—Ah…, es cierto. Entonces, te dejaré eso a ti, Anna.
Con eso, regresamos a la mansión, y comenzamos los preparativos para la visita a la casa ducal Grindal.