Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 136: Sus lágrimas

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


Y, en el momento en que finalmente escapamos del campo de batalla…

—¡Es mi hermano mayor…!

Al escuchar el grito de la señorita Mellice, me las arreglé para digerir la situación.

Los refuerzos que habíamos estado esperando con impaciencia, finalmente habían llegado.

El hermano mayor la señorita, el heredero de la casa del marqués Anderson, ordenó con calma y sin descanso a sus tropas que continuaran eliminando las fuerzas enemigas.

A pesar de que el oponente se había reducido a una horda desordenada sin su comandante, movilizó con precisión a sus soldados para aplastar al enemigo, uno tras otro.

—¿Está bien si nos relajamos…? —murmuré en voz baja después de llegar a las llanuras.

Con ese murmullo, todo el mundo finalmente pudo respirar.

—Ah… espera un poco más. Definitivamente te traeré ayuda —dijo la señorita Mellice. Como para responder a sus palabras, Anna abrió un poco los ojos—. ¡Anna! —exclamó mientras tomaba la mano de su asistente.

—Señorita Mellice…, ser capaz de servir a su lado me hizo extremadamente feliz… Muchas gracias. —Anna dirigió sus ojos vacíos hacia la señorita… y sonrió.

—No, Anna, no digas esas cosas… Si lo haces, es como si estuvieras tratando de despedirte. No puedes, no, no… Por favor, no te rindas.

Las lágrimas fluyeron por las mejillas de la señorita Mellice y entonces, se deslizaron hacia las mejillas de Anna… haciendo que pareciera como si ella también estuviera llorando.

—El precio de una vida es otra… Estaba determinada a usar la vida que usted me dio por su bien, señorita… Por eso, estoy muy feliz de haberle sido útil al final… Mi único pesar… es que no podré verla mientras intenta mantener la paz en el reino…

—Detente… ¡Detente, Anna! Este no es tu final. ¡Por favor, no digas eso! Me has ayudado mucho hasta ahora y seguiré necesitándote en el futuro…

Anna abrió sus ojos por un momento como si estuviera sorprendida, y luego sonrió mientras las lágrimas brotaban de ellos.

—Muchas gracias. Por favor, perdóneme por irme primero… y dele mis saludos a Enerine y Abel…

—¿Anna…? ¡Anna! —llamó con desesperación la señorita, una y otra vez, con el fin de que su asistente despertara…

Pero… ella no mostró ninguna reacción en absoluto.

Lugiia
Es un día terrible para que llueva... </3

Sólo permaneció en silencio… con una expresión pacífica que hacía que pareciera que estaba durmiendo.

—Anna…

Las lágrimas volvieron a desbordarse de los ojos de la señorita, deslizándose por sus mejillas.

Ante su figura, un pesado silencio dominó el área.

—Así que estabas aquí, Mellice…

Como para romper ese silencio, el joven Parks apareció con un gran número de escoltas.

—Hermano…

—Esa persona es… ¿Anna?

—Sí… y no solo es ella. Incluso ahora, muchos de mis preciosos camaradas han caído en el campo… Tan pronto como la batalla termine, tenemos que ir a recogerlos.

Sakuya
T.T

Los ojos de la señorita no mostraban ningún brillo mientras miraban el campo de batalla. Lo único que envolvía su cuerpo era una tranquila y profunda tristeza.

—Lo siento… por haberte forzado a una batalla tan dura —dijo el joven Parks con una expresión de dolor.

—No… Esta fue mi propia decisión. Por eso, no necesitas sentirte responsable. Solo me siento avergonzada por mi propia falta de habilidad —dijo la señorita. A pesar de tambalearse en el proceso, logró ponerse de pie—. Hermano… acabamos con su comandante, pero no pude encontrar al mercader. Deberíamos buscarlo de inmediato.

—Nord se estaba escondiendo en la casa del marqués Anderson… Nuestro padre ya se ha encargado de él.

—¿Eso significa que Nord ejecutó su tarea sin conocer la situación de la casa ducal Sligar…? Entonces, Cordis fue el que actuó por su cuenta.

Para corroborar sus palabras, un miembro del cuerpo de guardias presentó el cadáver de Cordis.

Al ver eso, los ojos del joven Parks se abrieron ante la sorpresa.

—Imposible… Abel y los demás deberían haber estado vigilando a Cordis…

—¿Abel…?

—Sí… Abel se infiltró en la casa ducal Sligar, y su deber era observar a Curtis y a Cordis… ¿Podría ser que Cordis decidió moverse después de notar el plan del señor Romeru de tener a Miles como el próximo jefe de la casa Sligar?

—Eso es posible. Si nuestro plan en la casa Sligar tuvo éxito, entonces Cordis sería completamente incapaz ser el próximo jefe… Siendo ese el caso, puedo entender por qué haría esto. ¿Hubo algún informe de Abel sobre la inclusión de Cordis en este escuadrón?

Al ver a la señorita suprimir sus emociones para actuar con calma, el joven Parks y todos los demás presentes la miraron con tristeza.

—No… No lo hubo.

Al escuchar las palabras de su hermano, ella de repente montó su caballo.

—¿Qué sucede? ¡Mellice…!

—Hay algo que me causa curiosidad, así que voy a ir a ver.

—¡Espera…! —exclamó el joven Parks, deteniendo rápidamente el caballo de su hermana—. Todo estará bien… Puedes dejarnos el resto a nosotros e irte a descansar.

—No, todavía no puedo descansar… Anna me pidió con su último aliento que le diera sus saludos a Abel. Es por eso que él debe regresar a salvo al reino de Tasmeria, o de lo contrario, estaré preocupada… No obstante, parece que está en una situación tan grave que ni siquiera fue capaz de enviar un informe importante sobre Cordis… No puedes dejar este lugar todavía, hermano, así que soy la única que puede ir, ¿no es así?

Después de rechazar la sugerencia de su hermano, la señorita cabalgó sin mirar atrás.

—¡Iré con ella!

Mientras todos estaban sorprendidos con la acción de su maestra, recobré rápidamente la compostura y me apresuré a seguirla.

La forma en que cabalgaba daba a mostrar que todavía tenía energías suficientes para luchar. Con una visible determinación, se dirigió al norte… hacia la casa ducal Sligar.

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