Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 46: Mi misión

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


Dos meses después de eso, soy convocada por mi Padre a su estudio.

—Por favor, discúlpeme…

Además de mi padre, Kuroitsu y Bellice también se encuentran en la habitación. Tal vez, debido al aura que emana de los tres, la atmósfera es sorprendentemente pesada.

—Así que has venido… Mel, te hice venir porque hay algo que quiero pedirte.

— ¿Qué tipo de asuntos?

— ¿Puedes cooperar con una misión del ejército?

Ante las palabras que no he terminado de comprender, me quedo momentáneamente sin palabras.

— ¿Cómo podría ser…?

—Desde hace unas semanas, ha habido numerosos casos de secuestros de hijas nobles de casas de estatus superior o de casas adineradas… en la Capital, aquí.

—No puede ser… —Cierro mi boca, ahogando las palabras que estoy a punto de decir.

Si las palabras de mi Padre no son mentiras, entonces puedo entender fácilmente la razón de su tono y la atmósfera en esta habitación, incluso sin quererlo.

—Como son muy hábiles, aun investigándolos, no tenemos ninguna pista. Debido a la identidad de las chicas secuestradas, no se puede evitar que haya una gran demanda para que esto se resuelva rápidamente, pero…

—En otras palabras… como la doble de Mellice-sama, ¿debo actuar como ella y convertirme en carnada?

—Precisamente…

—Entiendo. Por favor, enséñeme los detalles del plan.

— ¿Estás segura…? Conozco tu habilidad, pero… aun así, es una misión peligrosa, ¿sabes?

—Chicas sin ningún tipo de poder actualmente están siendo capturadas en un lugar tan peligroso, ¿verdad? Estoy segura de que sus padres están muy preocupados… y sobre todo, el grado de peligro al que están expuestas aumenta a medida que pasa el tiempo. Es imprescindible que esto se resuelva lo antes posible. Si mi poder puede ser de ayuda para ese propósito, entonces, ¿por qué hay que dudar?

Cuando digo eso directamente, mi Padre suspira.

—Entiendo… entonces Bellice. Dejaré la explicación en tus manos.

Después de eso, escucho el plan de Bellice, y con el fin de actuar conforme a él, me cambio a la ropa de Mellice. Y luego, tomando pocas escoltas tal como hablamos… o, mejor dicho, miembros del Ejército disfrazados de escoltas… me subo a mi propio carruaje.

A la hora del atardecer, no hay mucho tráfico en el área donde se encuentran las mansiones de los nobles.

Sería bueno que vinieran a la primera, pero…

Mientras pienso distraídamente en eso, miro hacia la calle. El paisaje nocturno con poco tráfico crea un entorno donde las personas parecen desoladas y oprimidas.

Aunque estoy en una misión, me siento relativamente tranquila. La parte de mí que tiene la compostura de pensar en eso, me causa gracia.

No parece haber ido muy bien… ya que al final, ese día termina en vano.

Desde entonces, ha pasado una semana, y la estrategia sigue en marcha. Intentamos pasear por las indeterminadas áreas nobles, así como por otros lugares con poco tráfico, pero…

El enemigo no muerde el anzuelo en absoluto.

¿Puede ser que los culpables de los secuestros ya hayan cesado sus actividades?

Esa clase de sospecha cruza mi mente.

Por supuesto, hay otras unidades aparte de la mía tratando de investigar, pero… no hay realmente nuevos avances.

Es sólo que, aunque descubran al enemigo, es difícil llegar al corazón de ellos. Porque nuestra prioridad es el rescate de las niñas capturadas. Si simplemente irrumpimos en territorio enemigo y gracias a ello toman como rehenes a las chicas capturadas, entonces nada tendría sentido.

Precisamente por eso, el mejor método es hacer que me capturen, para poder protegerlas desde dentro, pero…

Justo cuando pienso en eso, de repente mi entorno se vuelve ruidoso.

No me digas… cuando pienso eso y miro fuera del carruaje, lo que aparece ante mis ojos es la visión de mis escoltas batallando.

Parece ser un éxito el día de hoy.

Mientras el sonido de mi corazón resuena con fuerza, puedo sentir que mi cabeza se enfría rápidamente.

Con un golpe, la puerta del carruaje se abrió.

—Ahora entonces… Señorita. ¿Acaso puedo hacer que vengas conmigo?

Al contrario de sus respetuosas palabras, el hombre sonríe vulgarmente.

Naturalmente… no es uno de mis escoltas.

Retrocedo, asustada.

Me pregunto si me las arreglé para actuar bien…

Mientras pienso eso en un rincón de mi mente, enfoco mi mirada en el hombre.

Él me agarra con fuerza, aunque no haya resistencia de mi parte, y me arrastra fuera del carruaje.

Mis escoltas están en medio de la lucha contra los otros enemigos.

Siendo arrastrada por él, me hacen subir a otro carruaje estacionado en una esquina del área y se alejan de la escena.

Me pregunto a dónde nos dirigimos… aunque quiera mirar afuera, ya que tengo los ojos vendados, no puedo ver.

Es sólo que, basándome en las presencias, puedo aproximar el número de personas.

Esto también es una bendición de mi entrenamiento diario.

Sin embargo, tal como me imaginaba, otro grupo, que no son los del Ejército que actuaban como mis guardias, se ha estado escondiendo en las sombras y comienzan a seguirme… qué misterioso.

Como es de esperar, aunque pueda identificar sus presencias, no sé quiénes son.

Por ahora decido confiar en ellos, pero… cuando llegue el momento, he decidido pelear sola.

Después de un breve período de tiempo, el carruaje se detiene. Y entonces, agarran fuertemente mi brazo mientras me hacen caminar.

Desde que bajamos del carruaje, caminamos más de lo que esperaba, pero… eso significa que este es un lugar considerablemente espacioso.

¿Qué clase de edificio es?

No obstante, ya que el estilo arquitectónico no puede ser tan diferente, me enfoco en recordar la disposición del edificio con mi cuerpo.

Aunque no puedo ver debido a la venda, recuerdo cuántos pasos avanzamos, cuántas escaleras subimos y cuántas veces giramos.

Tal vez finalmente hemos llegado a nuestro destino, ya que junto con el sonido de una puerta abriéndose, me empujan en una habitación y me quitan la venda.

El interior es una habitación normal.

No, está arreglada modestamente, pero… normalmente, cuando mencionas la base de un secuestrador, piensas que será un poco más sucio y engorroso, así que da una sensación de estar fuera de lugar.

Sí, es como si fuera la mansión de algún noble.

Aunque, naturalmente, no hay ningún mobiliario valioso o cosas grabadas con un escudo familiar.

Después de pensar eso, me estremezco ante la posibilidad de que finalmente llegué a mi destino. Cuando miro el interior de la habitación, encuentro un grupo de niñas acurrucadas cerca.

Inmediatamente cuento cuántas hay.

Cinco personas… es el mismo número de niñas secuestradas que Bellice me había contado.

— ¿Alguien está herida…?

Mientras las llamo, le doy a sus cuerpos una mirada superficial. Aunque esa mirada es bastante descortés, no hay personas en este lugar que me encuentren culpable.

—Estamos bien… ¿También te trajeron aquí…?

Entre el grupo de chicas silenciosas y asintiendo tímidamente, hay una que parece un poco más valiente mientras habla.

—Sí, en efecto… ¿Todas aquí también…?

A mi pregunta, todas asienten tímidamente con sus cabezas de arriba a abajo.

Debió ser bastante aterrador… sus rostros están llenos de lágrimas y también lucen fatal. Incluso, ahora mismo, hay una niña llorando.

El miedo se extiende… lo primero que hago es abrazar a esa niña de aspecto triste que se ha acurrucado mientras tiembla.

—Todo estará bien… —Palmo ligeramente y suavemente su espalda. —Estoy segura de que la ayuda llegará pronto. Y, definitivamente las protegeré a todas ustedes —susurro y continúo abrazándola por un rato.

Al poco tiempo, sus escalofríos se calman gradualmente y la tensión en su cuerpo parece haberse relajado.

— ¿Quién eres realmente…? Mi nombre es Sharia. La hija de la casa del Conde Tearose.

—Soy… la Mellice de la Casa del Marqués Anderson.

— ¡¿Eh?! ¡¿La hija de ese Gazelle-sama?!

—Soy la escolta y la doble de esa estimada persona. Mi nombre es Mel. Esta vez, para resolver este incidente, me he infiltrado en este lugar. En este momento, mi misión es proteger a todas las que están aquí.

Ante mis palabras, un aire aliviado parece fluir a través de ellas.

Aunque tengo la misma edad, ese alivio probablemente está conectado directamente a mis palabras diciendo que las protegeré.

Cuando un humano está en un dilema, se aferrará desesperadamente a cualquier cosa en esa situación, incluso a un pitillo.

Pero… naturalmente no tengo planes de conformarme con ser sólo un pitillo.

—Dicho esto, aunque es muy descortés por mi parte, me gustaría que todas siguieran mis instrucciones. Primero, aún si viene el enemigo, por favor, no se asusten ni se muevan y permanezcan agachadas. Si todas están reunidas en un sólo lugar, será más fácil para mí protegerlas. También, por favor, muévanse un poco más hacia el rincón… por favor, quédense aquí.

Me levanto y señalo un lugar. Es el más alejado de la puerta.

Todas se levantan gradualmente y se sientan tímidamente en el lugar que les señalé justo como les instruí.

—Además, si tienen miedo, entonces por favor cierren sus ojos. Puede ser difícil, pero por favor no griten.

Reúno las mesas laterales relativamente ligeras y creo una fortaleza.

—Yo también ayudaré.

Sharia, la chica noble que parece no haber levantado nunca nada más pesado que una cuchara, se ofrece a ayudar, y las dos movemos los muebles.

Gracias a eso, puedo mover también los muebles más pesados.

Aunque lo llamé fortaleza, luce como que puede ser demolido rápidamente, pero es mejor que nada.

Al terminar de hacer la fortaleza, hago que Sharia entre y rompo mi falda. Cuando llegue el momento, será difícil moverme con esta falda tan larga.

Y entonces, saco la espada que he estado escondiendo en mi falda. Es una espada más ligera y pequeña comparada con la que suelo usar.

Después de hacer todo eso, de repente el ambiente se vuelve más ruidoso.

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