Te equivocaste de casa, villano – Capítulo 26: Festival de medianoche, una noche emocionante con el villano (4)

Traducido por Shroedinger

Editado por Hime


—Ugh, mis ojos.

Después de salir de la cafetería, Snow se frotó los ojos que todavía ardían como si los hubieran pinchado con una aguja. Luego, su mano callosa se apartó el flequillo de los ojos. Y un par de ojos violetas sorprendentemente agudos y fríos se revelaron por un instante.

“Eso es raro. ¿Por qué vi la cara de ese bastardo alquimista?”

Él frunció el ceño al recordar la escena que le vino a la mente por un instante hace un rato, cuando veía a Yuri, la dependienta que trabajaba en la cafetería, ese grasiento y molesto tazón aún permanecía ante sus ojos como una imagen secundaria y definitivamente era una que Snow conocía.

¿No me digas que los dos se reunirán en el festival?

La boca de Snow se torció un poco.

En realidad, lo que le había dicho a Yuri hace unos momentos fueron simples palabras vacías, en realidad no tenía ningún plan de asistir al festival…

Pero ahora cambiaba de opinión.

Snow se secó los ojos hasta que la sensación de escozor disminuyó hasta cierto punto y luego bajó los brazos una vez más. Y su espeso cabello castaño cayó rápidamente para cubrir nuevamente su mirada. Con una nariz imponente y labios dibujados en un arco perezoso, el rostro de Snow parecía sorprendentemente inocente.

Dejó a Blue Ferret en un estado de ánimo mucho más bajo que al entrar por primera vez en la cafetería.

El festival de primavera sería en unos días.

Al parecer saldría ese día para variar.

♦ ♦ ♦

«Lakis… entonces, ¿Hay alguna razón por la que estés aquí?»

Una voz amarga sonó en su cabeza.

Lakis consideró simplemente ignorarlo, pero decidió responder. Aunque no fue exactamente una buena respuesta, la voz que envió a su cabeza parecía como si le estuviera mirando hacia abajo por no saber lo obvio.

“Estoy aquí para ver cómo está la casera.”

Lakis, que había dejado la casa de Yuri, se encontraba ahora en las cercanías de la cafetería. Subió a lo alto de la clínica al otro lado de la cafetería, mirando a la mujer de cabello oscuro que entraba y salía de la tienda mientras trabajaba.

Por supuesto, la dama era Yuri.

La razón por la que Lakis fue primero a ese lugar era asegurarse de que Yuri estuviera realmente en el trabajo. Si por casualidad dejaba la cafetería en el medio y se iba a casa, ¿No se enteraría de que él salió?

Por supuesto, ella nunca había pasado por la casa mientras trabajaba hasta ahora, por lo que realmente no necesitaba preocuparse. Pero para no correr ningún riesgo, tenía que mirar antes de saltar y asegurarse de que el fuego estuviera completamente apagado, como decían los refranes. Entonces el rubio pudo responder con confianza a la pregunta que se le hizo en su cabeza.

Sin embargo, no pudo evitar estremecerse cuando escuchó el seguimiento del insecto con su voz igual de amarga.

«Pero llevas cuarenta minutos observando…»

… ¿Había pasado tanto tiempo?

Solo estaba viendo a la mujer caminar de un lado a otro con su largo cabello negro, débilmente trenzado, balanceándose detrás de ella. Luego, cuando vio a imbéciles al azar ir continuamente para hablar con Yuri uno por uno, no pudo alejarse por alguna razón y ni siquiera había notado que pasaba el tiempo.

Más importante aún, esa cara. ¿Dónde lo había visto antes?

Inmediatamente después, los ojos de Lakis se fijaron en un hombre que acababa de salir de la cafetería.

Cuando se apartó el desordenado cabello castaño, se le reveló el rostro de un hombre de aspecto raído. Aunque estaba a una distancia lo suficientemente lejana como para que una persona promedio no pudiera ver a simple vista, Lakis podía observarlo fácilmente.

Ciertamente era una cara que había visto antes en alguna parte. Pero a pesar de que el recuerdo estaba en la punta de su lengua, no podía rememorar quién era el hombre.

Lakis entrecerró los ojos mientras lo veía alejarse más. Luego echó otro vistazo a Yuri en la cafetería antes de desaparecer repentinamente del lugar.

♦ ♦ ♦

Cuando Yuri regresó a casa, Lakis estaba acostado en el sofá como el paciente que era, y le dio la bienvenida a casa como de costumbre.

Pero, de hecho, Yuri podía decir fácilmente que Lakis había salido aquel día. Por lo general, colocaba hilos muy finos en todas las ventanas y esquinas de las puertas de su casa. Y había notado que uno de ellos, el de la ventana que conducía a la parte trasera de su casa, estaba roto.

Dado que estaban hechos para que solo Yuri pudiera identificarlos, era difícil incluso para Lakis reconocer su existencia. En realidad, originalmente se instalaron como trampas de redes en caso de intrusos, pero desde que Lakis había comenzado a quedarse con ella, eliminó todo por si acaso.

¿Por qué había salido?

En la novela, aparte de las historias paralelas, casi todo fue desde el punto de vista de Anne-Marie. Por lo tanto, no se proporcionaron detalles sobre lo que hacía Lakis mientras Anne-Marie trabajaba en la clínica.

Por eso, Yuri tenía sus dudas sobre la salida del rubio. Pero mientras no le molestara, no le importaba si Lakis se encerraba en la casa o salía a perder el tiempo así que ella pretendía no saber de su salida.

—Señor. Lakis. Por favor, cene.

Al instante, la cara de Lakis pareció palidecer en el sofá. Por alguna razón, había pequeñas ondas en sus ojos azules que emitían una sensación de dolor, y la vista hizo que Yuri inclinara la cabeza.

—Quedó mucho pan en la tienda hoy, así que traje un poco.

Pero tan pronto como continuó, la tez de Lakis se iluminó como una llama encendida.

—¿Debería prepararte algo más si esto no es suficiente?

Él rápidamente negó con la cabeza. Luego se levantó de su asiento para tomar el pan que le llevaba Yuri. Su actitud era de reverencia.

Después de un momento de escudriñar los elementos de la mesa, ella se iluminó.

… No quiere comer la comida que hago.

La medicina digestiva había desaparecido de la caja de medicinas sobre la mesa.

Aquí estaba pensando que se lo comía todo cada vez que ella hacía algo, pero aparentemente, acababa de tomarse un medicamento digestivo después.

Si no quieres comerlo, puedes decirlo.

La pelinegra miró a Lakis con nuevos ojos.

Mientras tanto, él estaba mirando a Yuri, quien se había perdido en otro pensamiento mientras miraba la caja de medicinas. Tan pronto como volvió la cabeza, sus ojos se encontraron en el aire. Al ver que Lakis se quedaba quieto, como si estuviera esperando a que ella le ofreciera la bolsa de pan primero, Yuri sintió que parecía un perro grande y bien entrenado.

Simplemente no pudo adaptarse a este villano que era mucho más reflexivo de lo que imaginaba al leer la novela.

—Por favor, sírvase usted mismo, señor Lakis.

Yuri le empujó la bolsa de pan, sintiendo que algo de la incomodidad de esta mañana había regresado. Lakis miró la bolsa y luego a Yuri, antes de extender la mano. Después de lo cual, sacó un pan y se lo entregó a la dueña de casa.

Cuando sus ojos se encontraron de nuevo, los de Lakis se arrugaron en una bonita sonrisa. La sonrisa era tan hermosa que si la parte contraria no fuera Lakis Avalon, el rey de Carnot, Yuri habría pensado que se trataba de una belleza tramposa.

En realidad, debido a que la cara de Lakis era exactamente del gusto de Yuri, sintió que su corazón se derretía un poco, similar a cómo se sentía al ver a Anne-Marie quien le recordaba a Coco.

Mientras Yuri tomaba el pan que Lakis le daba, pensó para sí misma.

Creo que debería conseguir más medicina digestiva para el señor villano.

—Correcto. Tengo algo que hacer el sábado, así que volveré tarde.

Luego, cuando de repente mencionó su plan para el fin de semana, algo pasó momentáneamente por los ojos de Lakis. Pero pronto borró esos signos de su rostro y asintió con la cabeza como si entendiera.

Así, el tiempo pasó volando y finalmente, fue la brillante mañana del festival.

♦ ♦ ♦

Como de costumbre, Lakis se aventuró a salir ese día mientras Yuri no estaba. Actualmente, se encontraba en la plaza ubicada al centro del Este. Quizás había mucha gente en la plaza porque era día de fiesta. Además, había decoraciones brillantes y colgantes unidas de un edificio a otro mediante cuerdas.

«Vaya, es como un enjambre de hormigas.»

Lakis frunció el ceño brevemente ya que no era fanático del desorden.

“Me preguntaba por qué era tan ruidoso. Es un festival.”

Esa mañana, Yuri salió por la puerta después de recordarle que volvería tarde como había mencionado antes. Así que había pensado que aquel día podría andar de una manera más relajada, pero…

Tal vez Yuri también iba a ese festival, por lo tanto, ¿por qué dijo que volvería tarde?

“¿No me digas que se va con uno de esos tipos?”

De repente recordó a los chicos que estaban molestando a Yuri en la cafetería hacía algún tiempo. Una vez más, el humor de Lakis bajó por razones desconocidas y su rostro se arrugó más.

«Por cierto, Lakis, ¿Qué diablos buscas aquí?»

Él ignoró a la voz interrogante en su cabeza y preparó sus piernas. Con un salto sorprendentemente ligero, rápidamente subió por la pared exterior de la torre del reloj de la plaza y se situó en la cima.

El cabello de Lakis se agitaba con el viento ligero, proyectándose contra el cielo azul. Desde su posición, tenía una vista clara de la ciudad.

La frente de Lakis se arrugó levemente. Cuando hacía amplios movimientos, todavía sentía un pinchazo de dolor en el abdomen. Aunque se estaba recuperando sorprendentemente más rápido que la gente normal debido al poder de la ruina en su cuerpo, eso no significaba que su herida mejorara instantáneamente o que no sentía ningún dolor.

Pero como el dolor no era severo, él simplemente lo ignoró y continuó haciendo lo que hacía. Sus ojos azules recorrieron la escena que se extendía ante él. Lo que buscaba eran cruces decorativas en los techos de los edificios.

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