Te equivocaste de casa, villano – Capítulo 57: Diferencia entre un melodrama y un romance angustiado (2)

Traducido por Shroedinger

Editado por Tsunai


Sostener la mano de Lakis de ese modo hacía que el mundo pareciera ligeramente distinto. Era como si aquello que Yuri había pasado por alto comenzara a revelarse poco a poco, apartando una cortina invisible y llamándola desde el otro lado. Por ejemplo, el sentimiento que Lakis le estaba transmitiendo en ese mismo instante.

Era algo a lo que, normalmente, no habría prestado atención…

Pero ahora sentía que comprendía por qué Lakis la tocaba así, por qué la miraba con esos ojos incluso en ese momento.

Es extraño.

Era la primera vez que percibía los sentimientos de alguien de una forma tan vívida, tan llena de matices. Y aunque su corazón seguía latiendo con fuerza, casi desbocado…

No le desagradaba en absoluto la sensación que Lakis le provocaba ahora.

—Señor Lakis…

Yuri parpadeó lentamente y alzó la vista hacia él. Luego apoyó la cabeza en su hombro. Al instante, pequeñas ondas parecieron propagarse desde el punto donde sus cuerpos se tocaban.

Cuando Yuri se acercó, Lakis se quedó visiblemente conmocionado solo por ese gesto, a pesar de que había sido él quien parecía decidido a seducirla momentos antes. La diferencia entre su actitud y su reacción era tan marcada que, de forma extraña, lo hacía parecer incluso adorable.

Sin embargo, las palabras que salieron de los labios de Yuri fueron sorprendentemente despiadadas.

—Señor Lakis es la persona más extraña de todas las que conozco.

Las cejas de Lakis se fruncieron levemente ante esa declaración.

—Pero no lo odio.

Tras esas palabras, las orejas de Lakis comenzaron a arder.

—Hable, señor Lakis.

Pero al instante siguiente, Yuri lanzó una bomba aún mayor.

—¿Le gustaría venir conmigo a mi habitación?

El aire a su alrededor pareció detenerse por completo. Yuri levantó lentamente la cabeza y lo miró. Lakis estaba completamente inmóvil, con los ojos muy abiertos, observándola como si no pudiera creer lo que acababa de oír.

Podía entender perfectamente por qué Lakis estaba tan sorprendido. Ambos eran personas sanas del sexo opuesto y, naturalmente, cuando Yuri dijo aquello, había un ligero motivo oculto detrás. Por supuesto, no era un motivo del tipo con un sello rojo de 19+, sino algo mucho más simple: la temperatura corporal en sí.

Por si Lakis no lo había entendido bien, Yuri añadió:

—Solo nos tomaremos de la mano.

Lakis guardó silencio.

—Puedes confiar en mí.

La expresión de Lakis se volvió extraña. Por un momento estuvo a punto de malinterpretarlo, pero al observar el rostro de Yuri, quedó claro que ella decía exactamente lo que quería decir. Mientras tanto, el insecto no dejaba de hacer ruido dentro de su cabeza.

Lakis miró fijamente el rostro de Yuri durante unos segundos y luego llevó la mano que ella sostenía hasta sus labios. Fuera cual fuera la razón… no había ninguna necesidad de apartar una mano que se le ofrecía primero.

—Por supuesto…

Los ojos azules de Lakis adquirieron un brillo peligroso, como el de un cazador observando a su presa. Sin embargo, lo cubrió con una sonrisa y susurró:

—Solo nos tomaremos de la mano.

“Por hoy.”

Y así, ambos entraron juntos en la habitación.

 ♦♦♦

Un rato después, Lakis lamentaba un poco sus acciones.

<¿Eres un idiota?>

Cállate.

El insecto gruñó dentro de su cabeza.

Lakis frunció el ceño y miró a la persona frente a él. Yuri dormía plácidamente en la cama, mientras una de sus manos sujetaba la de Lakis con firmeza, como si temiera soltarla. Al principio, él había estado acostado a su lado, pero terminó incorporándose ligeramente. Su expresión volvió a tornarse extraña.

Estaba durmiendo tan indefensa…

¿Era que ella no estaba protegida en absoluto, o que confiaba en él, o tal vez confiaba demasiado en su propio poder para protegerse en una emergencia?
A excepción de la segunda razón, todas le parecían insoportables.

Después de un rato, Lakis movió la otra mano, la que Yuri no estaba sosteniendo. Tocó su largo cabello, que se extendía sobre la cama, y luego trazó lentamente la línea de su frente redondeada. En sus ojos entrecerrados apareció una leve sensación de satisfacción.

Aunque, pensándolo bien, resultaba bastante ridículo sentirse satisfecho solo con eso…

Lakis decidió aceptarlo tal como era, sin importar si el insecto se burlaba de él o no.
Esa era simplemente su manera de hacer las cosas.

No quería usar métodos coercitivos con la mujer que tenía delante, ni quería verla llorar. Por eso, le resultaba agradable verla dormir tranquilamente frente a él.

Claro que también se sentía un poco… inquieto.

—Buenas noches.

Lakis susurró suavemente al oído de Yuri, algo que nunca antes había hecho con nadie.

Tal vez estaba teniendo un buen sueño, porque una leve sonrisa se dibujó en los labios de Yuri mientras dormía. Su mano, que aún sostenía la de Lakis, se aferró con un poco más de fuerza.

Lakis permaneció a su lado, sujetándole la mano, hasta que el amanecer comenzó a iluminar el exterior.

Fue una noche muy larga para Lakis.

 ♦♦♦

Al día siguiente, me desperté sintiéndome extrañamente renovada. Cuando abrí los ojos, Lakis ya no estaba a mi lado. Debió levantarse a mitad de la noche y salir de la habitación primero.

Lo encontré en la sala de estar antes de irme al trabajo, pero su comportamiento no era diferente al de siempre.

Sentía que había dormido muy bien, aunque no podía recordar qué había soñado. Aun así, esa mañana me sentía más descansada que nunca, así que pensé que tal vez, en el futuro, podría volver a dormir sosteniendo la mano de Lakis.

Pero, como sospechaba…

El sub-villano estaba interesado en mí.

Mientras trabajaba en la cafetería, repetía en mi cabeza lo que había sucedido ayer. Las cosas que en su momento dejé pasar sin darles importancia comenzaron a regresar, una tras otra, revelando significados que antes no había querido ver.

Hasta ahora, los demás nunca me habían importado demasiado. Mi preocupación por la existencia de otras personas era casi equivalente a la que sentiría por un guijarro en medio de la calle.

Por eso, hubo muchas ocasiones en las que las palabras y acciones de Lakis simplemente pasaron de largo, sin dejar huella. Pero al volver a pensar en ellas con calma… empecé a sentirme cada vez más segura de que la idea que tuve anoche no estaba equivocada.

—Hola, señorita Yuri.

En ese momento, un cliente familiar entró en la cafetería. Me giré para mirar y, sin darme cuenta, fruncí el ceño con una mueca amarga.

Este chico también…

—Nos encontramos de nuevo.

La razón de mi expresión fue clara al instante. Las personas que entraron al café una tras otra eran Anne-Marie y Kalian Crawford. Era la primera vez que veía a Kalian desde nuestro inesperado encuentro en el mercado negro.

Me sentí incómoda al mirarlo. Le di un leve asentimiento a modo de saludo, manteniendo una cortesía medida. No parecía saber que yo era el “hereje” con quien se había cruzado en el mercado de esclavos.

Bueno, eso era natural. Probablemente había perdido la memoria por culpa de Lakis, y aun si no lo había hecho, Kalian nunca vio mi rostro aquel día. En cualquier caso, era algo conveniente para mí. Deseaba conservar la paz que había logrado hasta ahora.

Sin embargo, quizá porque había visto otra faceta suya no hacía mucho, me resultaba imposible sentir simpatía por él, incluso cuando se mostraba tan educado y correcto.

Y quizá por esa misma razón, en el momento en que los vi a ambos uno al lado del otro, mi boca se abrió ligeramente y mi ánimo se desplomó. No estaba del todo segura del porqué, pero de repente me sentí como una madre a la que le estaban robando a su admirable hija, con el impulso irracional de gritar: «¡Estoy en contra de este matrimonio!».

Por supuesto, hacer algo así habría sido exagerado. Así que, por el momento, hablé con calma.

—Veo que han venido juntos.

—¿Tienes algún lugar tranquilo? —preguntó Kalian.

—¿Tranquilo?

—Sí, necesito un sitio donde podamos hablar sin interrupciones.

¿Por qué necesitas hablar con Anne-Marie?

Esa pregunta flotó de inmediato en mi mente.

Tal vez mi duda se reflejó en mi expresión, porque Anne-Marie se apresuró a explicarse con una sonrisa incómoda.

—Tenemos algo relacionado con el trabajo que discutir, pero ahora mismo estoy en un breve descanso, así que no podemos ir a ningún otro lugar. ¿Hay algún espacio aquí dentro que podamos usar?

¿Relacionado con el trabajo? ¿Se refería a la investigación de Kalian Crawford?

Creí que el caso de las desapariciones del orfanato Red Ferret se había resuelto por completo en el mercado negro, pero ¿tal vez aún quedaban asuntos pendientes?
¿O quizá se trataba de algo completamente distinto?

—Síganme, por favor.

Tenía demasiadas preguntas sin respuesta, pero no era momento de fisgonear. Así que los guié hasta una mesa apartada.

Al cabo de un rato, Anne-Marie y Kalian se sentaron, pidieron café y comenzaron a hablar en voz baja. Después de servirles las bebidas, los observé desde la distancia. Ya no tenía ningún deseo de emparejarlos, pero aun así tuve que admitir que hacían una buena pareja a la vista.

Aun así, si realmente se trataba de un asunto laboral, eso significaba que no tendrían tiempo para charlas triviales ni coqueteos, lo cual, en cierto modo, era un alivio.

El Kalian Crawford que tenía delante en un día normal se sentía muy distinto al Kalian que había visto aquella noche. Aunque mi impresión de él entonces fue terrible, en la novela siempre había sido presentado como un personaje bastante “normal”. Claro que en el mercado negro me había enfurecido… pero eso era porque, para él, yo no había sido más que un experimento.

Continué observándolos sin llamar la atención. Pasado un rato, Anne-Marie parecía incómoda por alguna razón. Kalian, en cambio, mantenía una expresión impenetrable, imposible de leer.

Aunque no era muy educado de mi parte, intenté escuchar de qué estaban hablando. Sin embargo, por más que afiné el oído, solo percibí un silencio extraño.

Por lo visto, Kalian llevaba consigo algún tipo de herramienta de insonorización, probablemente refinada por un alquimista.

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