Un día me convertí en una princesa – Epílogo – Capítulo 34

Traducido por Dalia

Editado por Sakuya


Hace tanto tiempo que no puedo recordar el momento exacto…

Lucas… así es como fui bautizado, provenía de una familia acomodada y prometedora. Tenía un hermano mayor, dos años mayor que yo, así que ocupaba el segundo lugar en la línea de sucesión.

No recuerdo la primera vez que mi poder mágico se manifestó, pero creo que fue mientras aprendía a caminar. El detonante fue cuando mi hermano me arrebató el juguete con el que estaba jugando.

La ira que sentí provocó un cambio en mí, aunque ni siquiera sabía lo que había sucedido. Solo percibí vagamente que las personas que entraron más tarde en la habitación estaban alarmadas al encontrar a mi hermano tirado en el suelo cubierto de sangre.

Después de ese incidente, mis padres me permitieron hacer lo que quisiera. Sin embargo, trasladaron mi residencia del edificio principal donde vivía toda la familia a otro lugar.

—¿Por qué soy el único que se queda solo en el anexo?

Cuando tenía siete u ocho años, le pregunté a la niñera que me habían llevado al anexo.

—Porque el Señor Lucas es especial.

Como siempre, recibí la respuesta estándar.

—Eh…

Cada vez que escuchaba eso, me parecía un poco gracioso. Miré fijamente a la mujer que estaba limpiando los platos vacíos frente a mí, luego extendí la mano cuando ella se acercó. La mano de la niñera tembló por un instante. Sin embargo, pronto preguntó con voz tranquila, como si siempre hubiera sido así.

—¿Por qué estás actuando así? ¿Necesitas algo?

Al escuchar la voz que preguntaba formalmente como siempre, mire a la niñera con los ojos secos.

—No.

Pronto respondí brevemente y solté su mano. Después miré por la ventana, aparentemente perdiendo interés, mientras la niñera retiraba los platos de la mesa nuevamente. Un sonido que era notablemente más rápido que hace un momento resonó en sus oídos.

—Luego de que termines con eso, descansa.

♦ ♦ ♦

Lucas siguió mirando por la ventana, sin prestar atención a la niñera que salía de la habitación. Su hermano y su madre estaban ahí, caminando de la mano por el jardín. Cuando sus miradas se cruzaban ocasionalmente, su hermano mayor miraba a Lucas con una mezcla de miedo y envidia. Las opiniones de otras personas no eran diferentes, ya que solo sentían celos.

Incluso la niñera que vivía en el anexo con Lucas no podía ocultar su agitación, incluso cuando él respiraba hondo. Después de todo, era por la misma razón que los padres de Lucas le permitieron hacer lo que quisiera. Aun así, a Lucas nunca se le permitió vivir en el edificio principal.

—No es divertido…

Lucas murmuró mientras miraba por la ventana.

Momentos después, la pequeña mano de Lucas se movió en el aire, semejante a un helecho.

—¡Ah!

—¡Kyaaa, ¿qué es esto?!

Pronto, los gritos de un niño y una mujer resonaron fuera de la ventana. Los arbustos, una vez recortados por el jardinero, habían crecido hasta tocar el cielo, atrapando a los dos. El jardín, que solía presumir de su belleza elegante, se estaba transformando en una densa jungla. Los gritos de auxilio de las personas atrapadas en este laberinto natural resonaron claramente. Los habitantes de la mansión, al escuchar estos sonidos, salieron corriendo, aparentemente confundidos.

Pronto, se dieron cuenta de que solo había una persona en la mansión que podría ser responsable de esta broma, y todos dirigieron sus miradas hacia el anexo. Sin embargo, Lucas cerró tranquilamente la ventana, aparentando no darse cuenta de las miradas acusatorias.

Si alguien hubiera venido a pedir ayuda, él habría estado dispuesto a ayudar. Pero sabía muy bien que, al final, no había nadie lo suficientemente valiente en la mansión.

♦ ♦ ♦

Lucas era tratado como si fuera una bomba a punto de explotar, todo debido a algo de su infancia que ni siquiera podía recordar, a pesar de no haber lastimado a nadie desde entonces. Pero eso no importaba. Él podía hacer cualquier cosa con la magia, y todo era tan natural como respirar para él.

Sin embargo, no vivían en una época en la que los magos fueran raros, por lo que Lucas no podía ser considerado un mutante. A pesar de esto, se le mantenía contenido debido a la anormalidad de su poder.

Varios magos famosos vinieron a visitar a Lucas, pero todos salieron de la mansión como si hubieran presenciado un desastre.

Los padres de Lucas no querían que se supiera que tenía habilidades mágicas excepcionales, y él tampoco quería abandonar el anexo. No obstante, confinar a Lucas, que era como un animal sin riendas, en un solo lugar era una tarea imposible.

Aun así, Lucas permanecía en silencio en el anexo porque no encontraba nada más interesante afuera.

—¿Es cierto que eres tan poderoso?

Entonces, un día, un nuevo chico que comenzó a trabajar en el anexo donde vivía Lucas le preguntó sin miedo.

—¿Quién eres tú?

— ¡S-soy el sobrino de tu niñera!

—Mmm, esto me intriga un poco.

A diferencia de la niñera, que rehuía incluso al tocar a Lucas, el chico lo miraba con ojos brillantes llenos de curiosidad y anticipación.

—¿No te aburres de quedarte en esta mansión mal ventilada? ¿Quieres salir conmigo?

Fue la primera invitación y salida de Lucas.

—¡Ya hemos llegado!

—Eh, ¿dime la verdad en realidad eres algún tipo de demonio?

—Amigo, ten cuidado con tus palabras. Si fuese un demonio, ya estarías muerto.

—Bueno, entonces está bien. —Lucas sonrió— ¿Cuántos años tienes? ¿Doce? ¿Trece quizá?

El niño, sobrino de la niñera, condujo a Lucas a un callejón sucio y lleno de polvo. A pesar de que recientemente había ingresado al anexo de Lucas, el chico estaba claramente familiarizado con las entradas ocultas de la mansión, lo que les permitió salir sin ser notados ni molestados por los demás.

♦ ♦ ♦

—Pero ¿eres realmente un gran mago?

—Uso la magia de vez en cuando.

—Sí, escuché que hay un niño que utiliza magia junto a Jamie en el pueblo de al lado. ¿Puedes disparar fuegos artificiales de tus manos como él?

Fuera de la mansión se encontraron con un grupo de niños que no parecían hacer nada en particular, pese a eso todos llevaban una sonrisa en sus rostros, así que Lucas estaba un poco distraído por lo inusual que le parecía la escena.

—¿Fuegos… artificiales?

Además, eran sorprendentemente directos en su trato con Lucas.

—También tengo curiosidad. Puedes mostrarlo una vez.

El chico que lo llevó afuera también miró a Lucas con ojos expectantes. Lucas decidió mostrar su magia.

¡Guau! ¡Kwa!

Pero lo que conjuró no fue una pequeña chispa. Siguiendo el gesto de Lucas, decenas de bolas de fuego se formaron en el aire y cayeron todas a la vez en el callejón donde estaban reunidos los chicos.

—¡Oooh!

Los chicos evadieron el fuego presos del pánico, pero pronto se dieron cuenta de que no tenía temperatura.

—No usaré magia que les haga daño…

Cuando las llamas se extinguieron por completo, Lucas dijo con calma a los chicos, quienes se sentaron en el suelo mirándolo atónitos. El chico que lo había traído aquí también estaba estupefacto.

Sin embargo, su actitud hacia Lucas no había cambiado en comparación con la gente de la mansión.

—¡Vaya, joder, eres asombroso!

—¡Es increíble! ¡Es la primera vez que veo magia en persona!

—¡A este nivel, el bastardo de Jamie será pan comido!

—¡Oye, realmente eres el mejor! ¿Por qué has estado confinado en ese rincón de la casa todo este tiempo cuando tienes algo tan asombroso?

Después de eso, Lucas se unió accidentalmente al grupo de chicos.

Sobre todo, estaba encantado con el hecho de que no tenían miedo del poder de Lucas, ya que todos eran intrépidos, y lo elogiaron simplemente como alguien genial.

♦ ♦ ♦

—Escuché que a menudo sales de la mansión en estos días. ¿No sería mejor ser un poco más moderado?

Al principio, salía furtivamente de la mansión, pero con el tiempo, Lucas se volvió más audaz y comenzó a salir abiertamente por la puerta principal. Esto llevó a que su familia finalmente se enterara de su comportamiento.

Un día, Lucas se enfrentó a sus padres, quienes lo habían llamado para hablar.

—Hasta ahora, estaba atrapado solo en el anexo, sin importar lo que hiciera. ¿Por qué importa ahora? Creo que sería más cómodo para todos si continúan ignorándome, como lo hacían antes. Es fácil para ustedes hacerme pasar por alguien inexistente.

Los padres de Lucas quedaron sorprendidos por su tono vulgar y poco común.

El comportamiento y el lenguaje de Lucas habían sido influenciados por los chicos que conoció fuera de la mansión. Sin importar cuánto lo regañaron sus padres, Lucas simplemente los ignoró y se fue.

En ese momento, todavía se sentía un poco aliviado.

Pero su vida libre no duró mucho. El punto de quiebre fue una pelea con un grupo de chicos amigos del llamado “Jamie” del pueblo vecino.

Lucas, sin darse cuenta, lanzó magia contra el chico que lo estaba atacando, causando que el chico se desplomara en el suelo, sangrando.

—¡Maldición, ¿qué hiciste?! No está muerto, ¿verdad?

—¡Te dije que te moderaras!

—¡Te advertí que te detuvieras, Lucas!

Todos los ojos de los chicos se posaron en Lucas. Él conocía bien esa mirada, era la mirada de alguien que lo veía como un objeto de miedo.

Afortunadamente, el chico no murió, pero Lucas nunca volvió a reunirse con ellos después de eso.

♦ ♦ ♦

—Diablos, la vida es realmente aburrida.

Una voz seca resonó en la habitación silenciosa. Lucas, con quince años, yacía en el sofá, murmurando para sí mismo.

—Lucas, tenemos un invitado.

En ese momento, sus padres llegaron directamente al anexo por alguna razón. Detrás de ellos, había un hombre al que nunca había visto antes.

Sin embargo, Lucas no les prestó atención y siguió tumbado en el sofá sin moverse.

—¿Quién es ese invitado y por qué me concierne a mí?

Las respuestas que siguieron fueron sorprendentes.

—Es el mago de la Torre Oscura. Despierta y sé cortés.

Quizás hasta los bebés habrían oído ese nombre. Durante cientos de años, ha sido conocido como el mago más poderoso entre todos los magos existentes. Pero ¿por qué vendría alguien así aquí?

Lucas se emocionó y rodó los ojos.

El hombre que llamó su atención era bastante alto. Su cabello, blanco como la nieve, fue lo primero que captó la atención. Sus ojos eran oscuros, en marcado contraste con su cabello. Aunque parecía un joven de unos veinte años, tenía la dignidad de alguien de unos treinta y el semblante de un anciano que había vivido innumerables años. Dado que se decía que había vivido durante siglos, su edad y apariencia reales podrían no tener ninguna relación.

Además, el aura a su alrededor era extraña, tal vez porque era un mago de la Torre Oscura. Era como un cisne solitario y tranquilo, apartado del rebaño, pensó Lucas.

—¿Es este el niño del que tanto se habla?

—Sí, señor mago.

—Eres más joven de lo que imaginaba.

—Tengo quince años, así que no soy tan joven.

—Desde mi perspectiva, podrías ser un recién nacido con el cordón umbilical recién cortado.

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