Villana mimada por el príncipe vecino – Capítulo 103: Clase de dulces

Traducido por Sharon

Editado por Ayanami


Tiararose pensó que era una idea ingeniosa.

Era su sueño incrementar el número de tiendas que vendieran dulces, ya que no había suficientes ahora, por lo que no debería ser difícil comenzar un negocio. Y como se trataba de la familia Sunfist, Tiararose estaba pensando que no sería una mala idea expandir el negocio hacia los plebeyos en lugar de una tienda dirigida a los nobles.

Necesitarían algo de capital inicial para pagar el equipo, pero podrían conseguir inversiones de la familia Clementine, o incluso de Elliot.

Tiararose estaba planeando estas cosas en su mente, cuando se dio cuenta de que Alan le estaba dirigiendo una mirada perpleja.

—Ah, lamento haber dicho eso de repente. Joven Alan, en realidad… Me gustan mucho los dulces.

—S-Sí… Lo escuché de mi hermana Philiane, así que estaba al tanto.

—¿Philiane? Ya veo… En ese caso, será más rápido de explicar.

Tiararose no pensó que otros supieran cuánto le gustaban los dulces, por lo que se estaba sintiendo algo avergonzada, pero no se detuvo.

—Hagamos una tienda de dulces. En cuanto a la receta, compartiré mis secretos.

—Eh, ¿tienda de dulces…?

—Ahora mismo, hay algunas tiendas en Lapis Lazuli. Sin embargo, creo que sería una buena idea tener más.

Además, muchos de los negocios estaban dirigidos a los nobles. Es probable que tuvieran que sacrificar la calidad de los ingredientes, pero Tiararose pensaba en vender dulces a un precio cómodo para los plebeyos, por lo que el gasto total debería disminuir.

Sin embargo, si Alan se negaba, no insistiría.

—Me pregunto…

Ante la pregunta de Tiararose, Alan comenzó a pensar en qué debería hacer.

Probablemente había muchos factores que tenía que tener en consideración. Necesitaban mano de obra, por supuesto, pero además de eso, requerirían dinero para la tierra, construcción y los ingredientes de la tienda. Además, necesitarían hacer otros arreglos.

Pero lo más importante…

—No creo que sea una decisión que un estudiante como yo deba tomar.

Necesitaba obtener el permiso de su padre, el barón Sunfist.

Aunque podría ser cierto, como se trataba de un nuevo negocio, Tiararose estaba pensando que sería bueno si el barón permanecía afuera del asunto. Por otro lado, sería algo grosero decir algo así.

—En efecto, es probable que necesites del permiso del barón. Sin embargo, si aceptas esta sugerencia, te desearé la mejor de las suertes, joven Alan. Por supuesto, estaré apoyándote.

—Señorita Tiararose…

Alan no pudo ocultar su sorpresa al ver lo preocupada que estaba. También estaba feliz, por lo que asintió de inmediato para mostrarle su determinación.

—Me gustaría aceptar la idea.

—La familia Clementine, y por supuesto, yo misma, ayudaremos. Philiane siempre me ha ayudado después de todo.

—Muchas gracias.

Philiane había comenzado a trabajar como su sirvienta desde joven, y siempre había sido una gran fuente de apoyo para Tiararose. Cuando el problema con Hartnight y Akari sucedió, o cuando su matrimonio fue cancelado… Y cuando el romance con Aquasteed progresó, siempre tuvo a Philiane a su lado.

Si puedo ser de alguna ayuda para Philiane…

—¡Vamos a esforzarnos, joven Alan!

—¿En qué se va a esforzar, señorita Tiararose?

—¡¡Philiane…!!

Tiararose estaba dándole la mano a Alan para darle confianza, pero antes de que pudiera terminar de hablar, alguien la llamó detrás suyo. Philiane había terminado su charla con sus padres.

Lucía algo cansada, pero su expresión también era de alivio.

—En realidad, voy a abrir una tienda de dulces con el joven Alan como parte del nuevo negocio de la familia Sunfist.

—¡¿Señorita Tiararose?! Pero vamos a regresar a Marineforest.

—Por supuesto que sé eso. Voy a enseñarle la receta mientras estoy aquí, y los visitaré la próxima vez que esté de visita en Lapis Lazuli.

Sonaba extremadamente divertido, y emocionante.

Además, si era una tienda en la que Tiararose estaba involucrada, Akari terminaría pasando a echar una mirada. En ese caso, personas raras como Lucas no causarían problemas.

Philiane puso una mano en su sien y soltó un suspiro.

—Está haciendo algo apresurado de nuevo…

—¡No es apresurado, hermana!

—¿Alan? —Preguntó Philiane cuando su hermano la interrumpió antes de que ella pudiera rechazarla.

Sus ojos estaban llenos de determinación, y era claro que creía que podía volver el negocio en un éxito.

—No pude detener al joven Lucas. Lamento mucho eso, y no volveré a cometer el mismo error de nuevo. Por ello, necesito construir mi propio poder para que pueda proteger a nuestras hermanas menores tan pronto como sea posible.

—Estabas pensando en algo como eso… Alan, te has convertido en una persona maravillosa. —Philiane fue conmovida hasta las lágrimas por el crecimiento de su hermano, y se giró hacia Tiararose para darle una reverencia—. Señorita, por favor cuide de mi hermano.

—Hey, Philiane, levanta la cabeza. No voy a manejar todo, simplemente le daré una mano enseñándole la receta. La persona que va a esforzarse será el joven Alan.

Ya que pronto regresarían a Marineforest, solo podía hacer tiempo para enseñarle la receta. O mejor dicho, las cosas serían difíciles si no se la enseñaba en este instante.

Tiararose contó los días que le faltaban para terminar su viaje, y exclamó:

—¡Vamos a hacerlo!

♦ ♦ ♦

El grupo cambió de ubicación. Ahora mismo se encontraban en la cocina de la familia Sunfist.

Comenzando con Alan, todos los hermanos de Philiane estaban emocionados.

—Entonces, te enseñaré la receta. La manera correcta de comenzar es planear… Pero tenemos poco tiempo, así que te enseñaré primero.

—No, estoy muy agradecido por esto. Muchas gracias, señorita Tiararose.

Había muchas cosas que tendrían que haber hecho primero, como crear el plan de negocios y elegir la ubicación de la tienda, sin embargo, Tiararose no tenía mucho tiempo. Por ello, decidió que comenzarían con la comida.

Iba a enseñarle cómo hacer el pastel que ella misma hizo durante la competencia de dulces. Ellos podrían venderlo entero o en rebanadas individuales. El sabor, por supuesto, sería crucial, pero la escultura de azúcar detallada y el listón de chocolate también eran puntos importantes. Por ello, usarían una escultura de azúcar brillante para decorar el pastel cubierto con crema y listones de chocolate.

Para empezar, Tiararose hizo uno para mostrarles.

—Wow… ¡señorita Tiararose, es increíble! Es la primera vez que veo un pastel tan impresionante.

—Muchas gracias, señorita Luna. Vamos a comerlo para confirmar el sabor.

El pastel fue dividido en pedazos y repartido en platos. Todos lo comieron, y mostraron expresiones brillantes al probarlo.

—¡Delicioso!

—¡Dulce!

—¡Estoy feliz!

—Esto definitivamente se venderá bien…

Todos parecían llenos de esperanza.

Tiararose se sintió feliz al observarlos, y decidió que ella también lo probaría, cuando escuchó a alguien llamarla a su espalda.

—Señorita Tiararose.

—¿Elliot?

Tiararose se había hecho cargo de la conversación hasta el punto en que la presencia de Elliot se había achicado hasta que parecía aire. Sintiéndose mal, y reflexionando sobre su mala conducta, le preguntó qué sucedía.

—Por favor, permítame invertir el capital requerido.

—¿Eh? Pero le pagaste al joven Lucas hace unos momentos, ¿no?

Tiararose había pensado que le sería difícil invertir en un nuevo negocio en la capital ahora mismo. No sabía cuánto dinero tenía Elliot, pero sus finanzas debían encontrarse en peligro.

—Está bien —le sonrió él al verla preocuparse—. Si se trata de un pastel de la señorita Tiararose, estoy seguro de que el negocio se volverá un éxito en poco tiempo. Esta es una inversión a futuro.

—Elliot…

Su rostro mostraba que no tenía ninguna duda de que resultaría ser un éxito, y tenía una sonrisa que iba de oreja a oreja. A pesar de que Elliot tenía un comportamiento gentil, no era alguien que se rindiera cuando se trataba de estas cosas.

—Sí, es correcto —murmuró Tiararose con una sonrisa amarga—. En ese caso, supongo que recibiremos algo de su ayuda también.

—Sí, por favor, déjamelo a mí.

La expresión de Elliot se iluminó aún más al verla acceder de inmediato.

En ese momento, alguien tocó la puerta de la cocina, y Aquasteed, siendo dirigido por el barón Sunfist, entró. El barón parecía extremadamente nervioso y sus movimientos eran rígidos.

—Llego tarde, Tiararose. Elliot, gracias por contactarme.

—Muchas gracias, Sir Aqua.

—Nos ha ayudado mucho. Muchas gracias, Su Majestad Aquasteed.

Aquasteed recibió los agradecimientos con una sonrisa, y les preguntó qué harían a continuación, cuando se dio cuenta de que el barón todavía no había escuchado del plan al ver su confusión.

—Señorita Tiararose, por favor permítame explicarle la situación a mi padre —sugirió Alan.

—Lo entiendo —asintió ella, que estaba a punto de intervenir. Philiane y Elliot también se acercaron para verlos.

Aquasteed no sabía los detalles, por lo que también estaba escuchando con atención junto con el barón.

—Se trata de lo qué haré una vez que me gradúe. La señorita Tiararose me ha dado su consejo y asistencia. El señor Elliot también está involucrado en el plan.

—Pensé que ibas a ayudarme con mi negocio, pero… ¿Qué harás? —Preguntó el barón.

—¡Quiero comenzar un nuevo negocio para la familia Sunfist! No he comenzado con los planes o preparativos aún, pero definitivamente haré que tenga éxito, por lo que te pido tu permiso —dijo Alan, y bajó la cabeza.

El barón lo miró preocupado, sin saber qué responder, y su mirada comenzó a vagar por los alrededores.

Estaba pensando que sería descuidado dejar que el joven Alan creara un negocio por su cuenta, cuando él mismo no podía hacerlo. Al mismo tiempo, era extremadamente consciente de cuánto le faltaba en términos de talento.

Miró a Alan, luego a Tiararose y finalmente a Philiane y Elliot.

En ese momento, perdió la fuerza de sus hombros. No había pensado que su hijo pudiera tener tantos aliados.

El barón puso una mano en el hombro de su hijo y asintió.

—Pondré mi fe en ti.

—¡Muchas gracias, padre!

—Sin embargo, por favor, prométeme algo. Si las cosas no van bien, por favor, consulta conmigo primero… No creo que pueda ser de mucha ayuda, pero haré mi mejor esfuerzo como tu padre.

—¡Sí, definitivamente lo haré!

Esta vez, Alan asintió con firmeza. Al verlo, el barón sonrió desde lo profundo de su corazón.

Las cadenas que lo habían atado por tantos años comenzaron a aliviarse poco a poco.

La más pesada de todas, Lucas, ya no volvería a involucrarse con ellos. Con su corazón aliviado, miró a su hijo y dijo:

—Hablando de eso… ¿Qué tipo de tienda planeas abrir?

—¡Una tienda de dulces! Hay muchos negocios dirigidos a los nobles ahora, así que crearé uno que venda dulces a los plebeyos debido a que tendré que comprar ingredientes de menor calidad.

—¿D-Dulces…? ¿No será difícil para ti hacerlos?

En ese momento, una persona se rió al escuchar el objetivo de Alan. Aquasteed sacudió su cabeza, y miró al barón Sunfist que estaba empezando a incomodarse.

—Todo saldrá bien. Si es una tienda con una receta de Tiara, entonces tendrá éxito. Puedo garantizarlo.

—Si Su Majestad Aquasteed lo dice, entonces no me opondré.

—Ah, me estoy emocionando… Por cierto, podrían lanzar una tienda hermana en Marineforest —sugirió Aquasteed, aunque no se sabía si lo decía en serio o era una broma.

Sin embargo, Tiararose lo tomó como una verdadera sugerencia y comenzó a hacer planes para crearla.

Por eso su rostro ahora mostraba una sonrisa brillante y emocionada.

Aquasteed también hizo otro plan.

—Voy a enseñarte la receta del pastel danés que hice durante la competencia, así que por favor véndelo.

—¡Eso es genial, sir Aqua! ¡Vamos a usarlo! —Aplaudió Tiararose con una risa feliz.

De esa manera, la lección de dulces continuó hasta tarde en la noche.

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