Traducido por Sharon
Editado por Yonile
El día después de la disculpa de Saravia, Tiararose no sabía qué hacer. Al final, terminó diciendo que podría haber una posibilidad de que ella pudiera regresar a la normalidad sin necesidad del poder mágico, pero desafortunadamente, no tenía idea de cómo hacerlo.
Hablando de la maldición… ¿No sería conveniente que el beso de un príncipe sea la solución? Aunque, en realidad no es una maldición.
Ese era el único método que se le había ocurrido.
Si llegara a proponer una idea así, sería ridiculizada, pero se trataba de un mundo basado en un juego para mujeres, así que no sería tan extraño que existiera tal método romántico.
El problema era que tenía que pedirle ese beso a Aquasteed.
—Si lo pienso de nuevo, la dificultad parece ser bastante alta.
—¿Dificultad?
—Ah…
Había murmurado sin darse cuenta, y Aquasteed, que estaba a su lado, la miró confundido. Los dos estaban relajándose en el sofá, donde Tiararose estaba pensando en la situación.
—¿Tienes alguna buena idea respecto al poder mágico?
—U-Um…
Estaba demasiado avergonzada como para pedir un beso. O mejor dicho, la culpa de todo la tenía Aquasteed.
Ha pasado mucho tiempo desde que tuvimos que separarnos por el viaje, y todavía no me ha besado.
Sí, Aquasteed había llegado a Sandrose el día anterior, pero todavía no había besado a Tiararose. En el momento en que había pensado que la atmósfera se estaba poniendo buena, la charla con Saravia la había arruinado por completo.
Por eso Tiararose se sentía inquieta.
Quiero decir, ¡en el pasado sir Aqua siempre me besaba!
¿Podría ser que, tal y como había dicho la Salamandra, no lucía nada encantadora después de haber sido transformada en una niña, y su esposo ahora no tenía deseos de besarla?
Si ese fuera el caso, la sorpresa sería tanta para Tiararose que podría no recuperarse.
También es posible que Aquasteed esté enfermo de mi egoísmo y haya comenzado a odiarme.
Con tales pensamientos, le era difícil pedir un beso. Le sería imposible continuar viviendo si él mostraba una reacción desagradable.
—¿Tiara? ¿Qué sucede? —preguntó Aquasteed, dándole un vistazo a su rostro con preocupación.
—No, um… Solo estaba pensando que algo similar podría haber pasado antes, en algún momento de la historia. En ese caso, podrían haberlo escrito en algún libro de historia o algo…
—Ah, es posible.
—Sin embargo, deben estar guardados en algún archivo. Si fuera el caso, sería difícil que le permitieran a miembros de la familia real de otro país leerlos.
Los preciosos documentos centrados en asuntos nacionales no podían salir del país, así que no era extraño pensar que habría una prohibición como esa. Los libros que hablaban de la Salamandra probablemente no se almacenaban en las bibliotecas públicas disponibles para el público.
Aquasteed lo pensó con cuidado por un largo tiempo antes de asentir.
—Hagamos que el rey Saravia nos ayude con eso. Es un caso irregular, así que es probable que pueda permitirnos leerlos.
—Es cierto…
No puedo pedirle que me bese…
Viendo a su esposa tan decepcionada, Aquasteed se preguntó si había dicho algo mal, y la miró confundido.
—¡No, no es nada! Solo me preocupa no poder regresar a la normalidad.
—Ya veo… No importa qué, encontraré una manera de regresarte a la normalidad.
—Sir Aqua… Muchas gracias.
Aquasteed acarició su cabeza con gentileza para calmarla.
Sintiéndose extremadamente cómoda, Tiararose comenzó a pensar que la atmósfera volvía a ser buena. Si continuaban con este ritmo, era probable que la besara sin que necesitara decir nada.
Los latidos de su corazón se estaban volviendo más y más fuertes.
Tiararose cerró los ojos y se inclinó hacia Aquasteed. La atmósfera era soñadora, igual que antes. Estaba segura de que esto funcionaría.
Sin embargo, Aquasteed aplastó por completo sus esperanzas.
—Bueno, ¿deberíamos ir a hablar con el rey Saravia para conseguir el permiso?
—Huh…
—¿Huh?
La expresión de Tiararose mostraba tanto desagrado que Aquasteed solo pudo mirarla con la boca abierta por la sorpresa.
—Ah, um, no es que odie la idea de ir a la biblioteca.
—¿Hmm? ¿Qué sucede, Tiara?
—Es solo que… Estuvimos separados por un tiempo, así que me gustaría que pasáramos más tiempo juntos. —Y agarrando una de las mangas de su esposo, continuó—: ¿Podemos?
Era importante que visitaran la biblioteca, porque no estaba segura de que el beso podría resolver la situación. Sin embargo, y más importante que eso, quería pasar más tiempo con Aquasteed.
Viendo a Tiararose ser tan honesta con sus sentimientos hizo que Aquasteed no pudiera contener la sonrisa.
—Mi princesa dice cosas tan lindas.
—¡Eek! —exclamó Tiararose cuando él levantó su cuerpo de repente para colocarla en sus rodillas.
Ya que ahora era tan pequeña, su regazo se había vuelto su asiento estándar. Por supuesto, en lugar de odiarlo, ella estaba bastante feliz con esto.
Aun así, también sentía que lo estaba haciendo sin ganas, y no pudo evitar notar que había una distancia entre sus corazones.
Esta inseguridad probablemente esté solo en mi cabeza.
Ya estaba causando muchos problemas, así que no podía decirle que estaba preocupada por su relación. O mejor dicho, decir algo así podría ser la gota que colmara el vaso, y causar que él comenzara a odiarla de verdad.
Tiararose estaba intentando ser una buena niña tanto como pudiera, así que se mordió los labios con fuerza para no decir nada.
—Perdón, te hice preocupar.
—Sir Aqua… No. Yo también he estado dependiendo demasiado de ti.
Aquasteed la abrazó con fuerza, haciendo que su esencia la cubriera. Se sentía tan cómoda, que todas sus preocupaciones salieron volando.
Frotó su mejilla contra la de Aquasteed, disfrutando del tiempo que tenían juntos.
¡Si la escena sigue de esta manera, definitivamente me besará ahora!
Si Aquasteed no iba a hacer el primer movimiento, no tenía más opción que mostrarse más asertiva.
—¡Sir Aqua, sir Aqua!
—¿Hm?
Cuando Tiararose lo llamó, él le regresó una sonrisa feliz. Esto hizo que el corazón de la dama se saltara un latido, y comenzara a lamentar el haber dudado de sus sentimientos hacia ella. Aquasteed siempre la miraba de esta manera, después de todo.
Pensando que lo primero que debía hacer era construir la tensión, agarró la mano de Aquasteed con fuerza. Luego comenzó a acariciarla y hacer círculos en su piel con gentileza.
—Mi mano se ha vuelto tan pequeña, que la suya luce aún más grande, sir Aqua.
—Sí. Eres más tierna que de costumbre, Tiara.
La mano de Tiararose era muy pequeña, y sus dedos demasiado cortos como para que pudieran entrelazarlos como un par de enamorados. Aun así, hizo su mejor esfuerzo estirándose para lograrlo.
Al verla actuar de esta manera, Aquasteed sonrió.
—Suelo ser yo quien te toca, Tiara, pero esto también se siente bien. Creo que podría volverme adicto a tus caricias, Tiara.
—¡Y-Yo siempre te he querido, sir Aqua!
Quería que él dejara de insinuar que ella no lo quería tanto en su cuerpo normal.
—Por supuesto —se disculpó Aquasteed al verla hacer un puchero enojado—. Sé que me amas, pero la mayoría del tiempo, soy yo quien inicia los momentos románticos.
—Y yo terminé sintiéndome satisfecha solo con eso… Pero eso es porque siempre me da mucho de su amor, sir Aqua.
Aunque solía ser Aquasteed quien era más físico en sus muestras de amor, ella siempre le devolvía el sentimiento. En primer lugar, antes de que Tiararose pudiera tratarlo con dulzura, él siempre se le adelantaba, así que no podía hacer nada al respecto.
—No puedo contenerme porque te amo, Tiara. Eso no cambiará en el futuro, así que prepárate.
—¡Y-Ya estoy preparada para eso! O mejor dicho, ¡ven sin contenerte! —exclamó Tiararose, soltando una risa tímida al mostrar una inusual actitud agresiva.
De esta manera, la atmósfera se había vuelto cálida y cómoda… pero como se esperaba, Aquasteed no mostró intenciones de querer besarla.
¡Acababa de confirmar su amor por él, ¿entonces por qué no lo hacía?!
Su cuerpo comenzó a temblar mientras lo miraba de reojo.
—Tu nariz es pequeña y linda también, Tiara.
—¡Woah!
Aquasteed extendió su dedo y frotó la punta de su nariz. Parecía estar divirtiéndose mucho, y no pudo reconfirmar el amor entre ambos.
¿Podría ser que me falta encanto?
Lo más probable es que él no quisiera intentar nada con una niña, y que solo lo haría cuando recuperase su cuerpo adulto. Sin embargo, Tiararose tenía que esforzarse al máximo para romper el hechizo así que no podía preocuparse por eso para siempre. Determinada, rodeó el cuello de Aquasteed con sus manos.
—¡Hmm…!
Extendió su cuerpo, y sin previo aviso, lo besó.
Solo con eso, su corazón latió con fuerza, y su corazón comenzó a sentirse caliente.
Por fin lo besó.
Habiéndolo logrado por su cuenta, miró la expresión de su esposo. Estaba parpadeando rápidamente por la sorpresa, y tenía la boca abierta de par en par. Aquasteed probablemente nunca pensó que ella lo besaría. Al final, cubrió su boca con su mano y giró su cabeza.
—¿S-Sir Aqua…?
¿Podría ser que había odiado eso? ¿Odió tanto besarla que terminó girando la cabeza de esa manera? Solo con pensarlo hacía que quisiera llorar.
Las lágrimas estaban acumulándose en sus ojos cuando se dio cuenta.
Sus orejas están rojas… ¿Podría ser que solo sea tímido?
Sus lágrimas se detuvieron al instante.
Ah, hablando de eso, no regresé a la normalidad. Bueno, no es un hechizo, así que no es de extrañarse.
—Cielos, estuve conteniéndome todo este tiempo, ¿por qué terminaste haciéndolo tú, Tiara?
—¿Eh? ¿Conteniéndote?
—Eres una niña ahora mismo, así que está bien mimarte… pero pensé que lo mejor sería no besarnos por el momento.
Al parecer había estado conteniéndose todo este tiempo.
—¡E-En ese caso, deberías habérmelo dicho! ¡Pensé que habías terminado odiándome o que no tengo encanto! ¡Estaba muy preocupada!
—Tiara… Ya veo, lo lamento. No es bueno pensar por tu cuenta y sacar conclusiones sola. Ya que somos una pareja, deberíamos hacerlo juntos.
Era obvio que no la odiaba. Envolvió las mejillas de Tiararose, y apoyó su frente contra la de ella.
—Sí, estoy aliviada… La Salamandra estaba coqueteando contigo, así que pensé que preferirías el cuerpo de una mujer adulta antes que el de una niña.
—Por supuesto que ese no es el caso. No quería entristecerte.
—Lo sé, solo estaba pensándolo por mi cuenta. He estado intentando mi mejor esfuerzo para seducirte, sir Aqua, pero no te rendiste ante mí para nada.
Tiararose terminó contándole todas sus preocupaciones.
Por su parte, Aquasteed estaba pensando que era linda que pensara de esa forma… y lo estaba disfrutando.
—Ah, eres tan linda que me pones en problemas… Lamento haberte hecho preocupar.
—¡No es eso! Soy yo quien hizo algo descuidado sin esperar a que llegaras. En ese sentido, realmente coseché lo que sembré.
—En efecto… Me gustaría que te priorizaras a ti misma un poco más. Mi corazón no puede soportar más sorpresas como esta.
Después de todo, ¿qué habría pasado si Keith no hubiera estado presente? Si el guardaespaldas Tarmo hubiera sido el único acompañándola, lo que habría sucedido en una situación normal, Tiararose no existiría más en este mundo.
—Me gustas. Te amo más que a nadie, Tiara.
—Yo también. Te amo, sir Aqua.
Se miraron el uno al otro y se confesaron su amor una vez más. Luego, él besó sus mejillas en lugar de sus labios.
—Sir Aqua, esos no fueron mis labios…
—Tengo que detenerme antes de ir demasiado lejos. Dejaré eso para cuando regreses a tu cuerpo.
Después de eso, acarició el puchero de la enfadada Tiararose con sus dedos.