Villana mimada por el príncipe vecino – Capítulo 94: Es como el trabajo de un mago

Traducido por Sharon

Editado por Ayanami


—Philliane, ¿estás libre ahora?

—Sí.

—Se trata del evento…

Era por la tarde, cuando había menos trabajo, por lo que Tiararose le pidió que se acercara para hablar sobre el baile en su cuarto.

—Wow, ¿un baile de máscaras?

—Creo que estarás algo ocupada pronto…

El baile se realizaría en la mansión de Olivia. Tiararose le había instruido que enviara las invitaciones con un mensaje para hacerles saber a todos que el objetivo era crear buenas relaciones.

Ese día, nadie tenía permitido revelar su posición social o nombre, pero sí podían volverse a encontrar.

Para diferenciar a las personas que estaban casadas de aquellos que no, las mujeres y hombres solteros tendrían flores Tiararose en sus máscaras.

—Tuvo muchas fiestas de té con la señorita Olivia estos días; así que las reuniones eran para esto, huh…

—Sí, es correcto. Espero que me acompañes ese día.

—¡Por supuesto, la acompañaré!

—Gracias.

—Soy la doncella de la señorita Tiararose, después de todo —sonrió Philliane.

Aunque quiero que participes como una invitada y no como mi acompañante…

Por supuesto, esto seguía siendo un secreto para Philliane. Si fuera a darle una invitación de manera directa, ella se rehusaría sin dudarlo. Por ello, la idea era decirle que acompañaría a su maestra.

—En ese caso, tendré que elegir un vestido… Sin embargo, ya que es un baile de máscaras, ¿qué le parece ponerse un vestido diferente de lo usual? De esa manera, nadie la reconocerá como la reina Tiararose.

—Esa es una buena idea —accedió, encontrando la propuesta de Philliane interesante.

—Usualmente, usa vestidos azules, así que sería una buena opción buscar vestidos de otros colores —sugirió Philliane de inmediato—. ¿Qué le parece? ¿No es una buena idea?

Tiararose sonrió ante la emoción de la sirvienta.

Tengo que darle un lindo vestido como regalo.

En ese momento, le hizo una pregunta que tenía en mente.

—Philliane, ¿hay alguien que te guste?

—¿Eh? ¿Me pregunta a mí?

Estaba sorprendida con la pregunta de Tiararose. Parecía que no lo había pensado demasiado.

—No realmente… —sonrió, inclinando la cabeza en confusión—. En verdad me gusta trabajar, así que no tengo un fuerte deseo por casarme.

—Es cierto, eres una persona trabajadora. Al punto en que quiero pedirte que tomes un descanso.

Mejor dicho, ¿Philliane está descansando lo suficiente? Pensó Tiararose. Por supuesto que tomaba pequeños descansos, pero la mayor parte del tiempo ella había estado estudiando y no había podido confirmarlo. Sería bueno que pueda disfrutar del evento.

Con tales pensamientos, las dos pasaron el resto de la tarde discutiendo sobre el vestido.

♦ ♦ ♦

El período divertido de los preparativos había terminado en un parpadeo y, finalmente, había llegado el día del baile.

Tiararose estaba usando un vestido azul oscuro, que normalmente no usaría, junto con un bolero blanco de mangas largas. Su cabello estaba atado, lo que la hacía lucir más encantadora de lo normal.

—Su comportamiento usual es encantador, pero esta vibra madura es maravillosa también. Con una máscara, no hay duda de que nadie podrá reconocerla, señorita Tiararose.

—Gracias, Philliane —le sonrió Tiararose, y Aquasteed, que estaba observando la escena, rió.

—En efecto, luces diferente de lo usual.

—Bueno, si lo pone así, rey Aqua, usted también luce diferente, ¿sabe?

—¿En serio?

Aquasteed estaba usando un traje plateado y blanco. Usualmente, usaba ropas de color oscuro, así que era una imagen refrescante. Además, había peinado su cabello hacia atrás, de forma que cuando ocultaran su rostro con la máscara, su figura haría que el corazón de cualquiera se emocionara… O eso es lo que le pasó a Tiararose.

Estaba tan emocionada de verlo que no podía contenerse.

—Te ves increíblemente guapo.

Tiararose se acercó al sofá donde estaba sentado su esposo y lo abrazó. Al ver su rostro sonrojado, uno podía darse cuenta de inmediato de lo avergonzada que estaba por hacerlo. Aquasteed sonrió y la llamó.

—Tiara… —dijo en un tono bajo. Luego tomó su mano y entrelazó sus dedos. Tiararose lucía sexy, lo que hacía que quisiera atraparla—. No caigas presa de alguien raro, ¿de acuerdo?

—No caeré presa de nadie.

¿Cómo podría hacerlo cuando tengo al rey Aqua?

—Además, las personas solteras tendrán que usar una flor. No creo que exista nadie que quiera conquistar a alguien casado.

—Bueno, eres encantadora, después de todo.

—En ese caso, le digo lo mismo, rey Aqua. No mire a otras personas, ¿de acuerdo?

—Por supuesto.

Cuidadosa con la atmósfera dulce entre la pareja, Philliane se retiró del cuarto en silencio.

—La felicidad de la señorita Tiararose me hace feliz~.

Sintiendo que flotaba, Philliane caminó por el corredor, pensando que revisaría el carruaje. Había hecho los preparativos, así que ya debería estar preparado.

—Sería malo que llegaramos tarde al baile, así que tendré que apurarme…

Philliane aceleró el paso y, en el momento en que pasó por cierta puerta, alguien agarró su mano y la arrastró dentro.

—¡¿Kyaa?! ¡¿Q-Qué?!

Sorprendida, intentó ajustar su postura, pero el agarre de la otra persona era tan fuerte que no hubo caso. Siendo más débil, no pudo liberarse.

Gotas de sudor bajaron por su espalda, y pensó en pedir ayuda. Sin embargo, no era buena usando su poder mágico, y las Hadas del Mar que la habían bendecido no estaban cerca. Era una situación desesperada… o eso creía, hasta que escuchó la voz de la persona que la hizo abrir los ojos de la sorpresa.

—No voy a comerte.

—¡¿Eh…?! ¡T-Tú!

—No tengo mucho tiempo, así que, por favor, mantente en silencio.

Me asustaste tanto que estaba a punto de llorar, pensó Philliane mientras intentaba contener sus temblores.

—¿Pensaste que hacer algo como esto sería una buena idea? ¡¡Levy!!

—Por supuesto. Recibí permiso, después de todo.

Ante el grito de Philliane, Levy, que la había agarrado, le respondió en un tono refrescante. En contraste, la sirvienta entró en pánico, intentando averiguar qué estaba sucediendo.

¿Qué permiso recibió? Su maestra es Olivia, pero la maestra de Philliane era Tiararose. Sin embargo, era imposible que ella hubiera permitido que le hicieran algo como esto.

—Por favor, no me engañes. Regresaré al lado de la señorita Tiararose.

—No puedo permitirte hacer eso; esta es una orden tanto de Olivia como de la señorita Tiararose.

—¡¿Piensas que creeré en una mentira como esa?! —Le preguntó Philliane, buscando que retrocediera, enfurecida. No había manera en que su maestra permitiera un secuestro.

—Bueno, me dejaron el método a mí… Supongo que terminé siendo demasiado brusco.

Esto definitivamente es su culpa, pensó Philliane, frunciendo el ceño.

—¿Por qué estás vistiendo eso? ¿Qué pasó con tu traje de mayordomo usual?

—¡No, no! No soy un mayordomo ahora, soy el mago de Olivia.

—¿Mago…?

Levy tenía una capa de mago.

¿De qué está hablando este mayordomo?

Philliane lo miró con frialdad, mientras pensaba desde lo profundo de su corazón que no quería estar involucrada con alguien como él. Sin embargo, comprendió que esa parte del “mago” podría estar relacionada con la orden de Tiararose y Olivia.

Suspiró, y le pidió que le explicara qué era lo que estaba sucediendo.

—Por supuesto. Soy un mago, por eso estoy haciendo esto.

¿De qué está hablando?

Philliane estaba empezando a irritarse, cuando, de repente, Levy movió su capa.

¿Qué clase de acto es este…? Pensó Philliane, antes de darse cuenta de que ahora estaba usando un vestido.

—¿Eh? Debe ser mentira, ¿por qué…?

Era un vestido de color crema y verde con adornos dorados. La mitad de su cabello estaba atado, y unos rulos gentiles caían por su espalda.

Usualmente, llevaba su pelo atado y usaba ropa de sirvienta, así que hizo una mueca al verse tan extraña.

Habían pasado muchos años desde la última vez que se puso un vestido.

—¿Qué pretendes con esto, Levy? O mejor dicho, ¿cómo me cambiaste el vestido…?

—Soy un mago, así que esto es sencillo para mí.

Pero no eres un mago de verdad…

Es lo que quería decirle Philliane, pero Levy habló antes de que pudiera hacerlo.

—Nos vamos ahora.

Luego sacó algo de su capa y se lo dio a Philliane.

—Ah, toma esto.

—¿Eh? Es una flor de Tiararose, ¿verdad? La que los solteros deben colocar en las máscaras.

—Es correcto. Por favor, póntela rápido. Estamos yendo a la fiesta ahora.

—¡¿Eehhh?!

Después de decir eso, Levy comenzó a caminar con rapidez con su mano rodeando a Philiane. No, era más claro decir que estaba corriendo. Y era rápido.

—Levy, por favor, detente.

—Quiero regresar al lado de Olivia tan rápido como pueda, así que le pido su cooperación.

Esta es una conversación de un solo lado…

Aunque quería decirlo, si lo pensaba bien, el mayordomo le había dicho que era una orden de Olivia y Tiararose. En otras palabras, simplemente, no le instruyeron el método. Lo más probable es que todo fuera una idea de Tiararose al ponerle un vestido para asistir al baile de máscaras.

En efecto, aunque habían invitado a Philiane a bailes antes, nunca había participado como invitada. Ahora comprendía por qué Tiararose lo había mantenido en secreto y recurrido a este método.

—La señorita Tiararose creó esta situación porque estaba preocupada…

—Ser parte de la nobleza es algo problemático, ¿verdad? —Dijo Levy al escuchar el murmullo de Philiane.

—Es cierto… Me pregunto si también encontraré a alguien que encaje conmigo.

Con una sonrisa amarga, una vez más, ella pensó que debía terminar con su problema de una vez. Si algo similar fuera a suceder en el futuro, podría terminar causándole problemas a su maestra.

Si ese fuera el caso, lo mejor sería casarse con algún noble en Marineforest.

—Le pertenezco a Olivia, así que no te enamores de mí, ¿bien? —Dijo Levy con un rostro tan serio que hizo que Philiane sonriera.

—No me enamoraré de ti, ¿de qué estás hablando?

—Eso es bueno.

♦ ♦ ♦

Siendo llevada de esa manera, Philiane llegó a la mansión Ariadale donde se realizaba el baile de máscaras. Se puso un antifaz y colocó la rosa de Tiararose cerca de su oreja para indicar que estaba soltera.

—Wow… Esto es increíble.

Al entrar al baile, descubrió que muchas damas y caballeros con máscaras charlaban. También había un área de baile en el centro, donde bailaban algunas personas.

En el área de comida, la esquina de dulces sobre la que Tiararose había hablado con mucha emoción estaba demostrando ser muy popular. El chocolate fluía de una gran fuente, la cual era divertida de ver. A su lado, un chef hacía crepas, aunque parece que le estaba poniendo más esfuerzo a eso que a los platos principales.

Philiane rió y decidió que los probaría más tarde.

—La señorita Tiararose y su majestad Aquasteed todavía no han llegado…

Era claro que los dos resaltarían entre la multitud, por lo que sabría si estaban presentes o no.

No puede evitarse. Voy a disfrutar del baile mientras espero a que llegue la señorita Tiararose, decidió Philiane. En ese momento, alguien la llamó desde atrás.

—Buenas noches, señorita.

—¡Buenas noches…!

Dándose la vuelta, se encontró con un hombre de cabello castaño.

Parecía que quería comenzar una conversación con ella, y por eso la llamó. Cuando la escuchó saludarlo, el hombre sonrió.

—Qué vestido tan maravilloso… Es una pena que no pueda pedir por tu nombre.

—Muchas gracias.

—¿Suele participar en fiestas como esta?

Se dio cuenta de que se había acercado a ella de manera amistosa porque estaba usando una máscara. Normalmente sería estricta en sus modales por su posición, pero ya que la otra parte no la conocía, decidió dejarse llevar un poco.

Estaba encantada con la idea de poder relajarse.

—No, ha pasado mucho tiempo desde que participé en una fiesta nocturna.

—¿De verdad? Si tienes alguna pregunta, eres libre de preguntarme.

—Bueno, muchas gracias; estaba un poco nerviosa, así que sus palabras me tranquilizan.

Philiane estaba aliviada de poder conversar con normalidad.

Desde las sombras, Tiararose observaba la interacción con cuidado. Alguien le advertiría que estaba espiando, pero nadie la notó.

—¡Philiane está hablando con un chico!

Además, la atmósfera lucía bien. Desafortunadamente, él estaba usando una máscara, así que no sabía quién era, pero no había manera de que Philiane fuera a interactuar con alguien extraño.

Como la doncella de Tiararose, tenía modales muy estrictos. Probablemente, era la más informada en cómo comportarse, comparada con los hombres y mujeres que atendían la fiesta.

Por ello, Philiane no conversaría con alguien que tuviera malos modales.

—Todo lo que queda es que me reúna con el rey Aqua…

Akari y Olivia, probablemente, aparecerían en cuanto hubieran terminado con sus preparativos.

Aquasteed debía estar involucrado en sus propios arreglos para conseguir que Elliot se presentara. Había llegado en ropas extremadamente simples porque no quería resaltar, por lo que el rey estaba encargado de supervisarlo.

—Aun así, ese vestido color crema es muy lindo. ¡Valió la pena esforzarme en prepararlo!

—Sí, es extremadamente lindo.

—¿Eh…?

Mientras Tiararose estaba mirando el vestido de Philiane con una mirada satisfecha, la voz de un hombre desconocido la llamó desde atrás.

Cuando se giró sonrojada, se encontró con una persona enmascarada de piel morena.

¿Quién?

Ante la repentina llegada, Tiararose frunció el ceño detrás de su máscara. No había nobles bronceados en Marineforest, y no tenía recuerdos de haber invitado a alguien así. Era posible que se tratara de un bronceado, pero era difícil imaginarlo.

Tiararose observó al hombre que la saludó con una sonrisa.

—¿Te has enamorado de mis encantos? Lindo gatito.

—Eh…

¡¡Qué mujeriego frívolo!!

Tiararose estaba convencida de que el hombre le había guiñado el ojo desde detrás de su máscara, y encontró sus acciones repelentes. Al mismo tiempo, pensó que él era del tipo de persona que amaba bailes como esta mascarada.

Tenía cabello dorado y piel bronceada. Desafortunadamente, no podía ver su rostro, pero no podía sentir nada más que una vibra de mujeriego.

—Detente —le dijo Tiararose, liberando un gran suspiro—. Este es un lugar para profundizar relaciones al comunicarnos, no un lugar para coquetear. Regresa a casa si vas a estar jugando de esta manera.

—Wow, ¡es la primera vez que una dama me dice eso! Bien hecho.

—¿Has escuchado algo de lo que dije…?

Tiararose se dio cuenta de que estaba lidiando con un chico problemático, quien parecía no tener límites, y volvió a suspirar.

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