Ya no te amo – Capítulo 23

Traducido por Melin Ithil

Editado por Sakuya


Valor limpió las lágrimas que brotaron hacia su mejilla. Pensó que primero debía cubrir la luz de la luna, había dos ventanas por lo que entraba bastante luz. No era como un mosquito que podías dejar afuera con un vidrio. Seguía desviando su mente con nimiedades y se acercó a la ventana, apoyándose en la gran cómoda debajo de ella y apenas alcanzó la cortina. Si no fuera porque media 1.90, habría sido difícil cerrar las cortinas, ¿Por qué la cómoda era tan estorbosa? Una sirvienta de baja estatura no podría hacer aquello. Seguía desviándose a detalles triviales cuando algo captó su mirada.

—¿…?

Pudo ver un cajón que se deslizaba hacia afuera y recordó a Niveia, entonces, impulsivamente abrió el cajón, el cual era ligero, con una pila de papeles adentro. No era un libro que se deshojó, ni tampoco parecían papeles importantes, se veían bastante descuidados. Se preguntó qué eran y miro en ellos, era bastante difícil ver el contenido debido a lo oscura de la habitación. Así que abrió de nueva cuenta la cortina para que la brillante luz de la luna le ayudara. Entonces supo que eran esos papeles, una carta sin enviar.

“Querido Valor, hoy llueve en primavera, cuando llueve, las flores de magnolia caen de los árboles y se marchitan, pero me alegro haber pedido que las recogieran con tiempo. Escuché que te gusta el té de magnolia, espero beber juntos algún día. Me he puesto a practicar para poder servirte, pero me he quemado un poco la lengua. ¿Tú tienes una lengua fuerte? Quisiera poder preguntártelo, si lo hiciera ¿me responderías?”

Su caligrafía se inclinaba, como la de un noble, era moderadamente colorida, pero no desordenada, el papel estaba lleno con esa caligrafía.

“La finca Wistash es demasiado grande, han llegado cinco quejas hoy a la mansión. Tendrás que encargarte de esto más tarde, mientras, estaré protegiendo Wistash para que los asuntos familiares no te abrumen. Espero no te lastimes en el campo de batalla. Te quiero”

A veces eran cartas largas, a veces cortas, también había una carta en la que anotaba lo que había sucedido en la propiedad seguido de un “te amo y te extraño”. Todo eso había sido escrito mientras él estuvo en el campo de batalla. Lo había extrañado y se sentía sola, así que escribió todo eso en tinta, pero el miedo de ser odiada evitó que lo enviara. Había querido enviarle su corazón. Una por una, las cartas se volvieron amarillas guardadas al fondo del cajón, ahora cada una pasó por sus manos hasta que llegó a la última. A diferencia de las otras cartas, esta traía una flor seca.

“Valor, ¿cómo estarás esta noche? Espero que no estés lastimado y que duermas bien.”

Pronto entendió que su personalidad la hacía ser comunicativa cuando estaba de buen humor, esos saludos largos decían que ella se sentía bien, después anotó los eventos de la propiedad.

“Me ha dolido la cabeza estos días calculando los impuestos, ¿me dolería menos si tuviera una calculadora? Oh, por cierto, encontré una habitación oculta en la propiedad, quizás haya pasajes secretos, ¿lo sabías?”

Había un signo de interrogación al final de una pregunta que no podría responderle.

“Pregunte hoy al jardinero si podría plantar un árbol nuevo, será un durazno con flores muy bonitas. El jardinero me habló del significado de las flores, ¿tienes curiosidad?”

Sus lágrimas volvieron a salir y fueron cayendo sobre el papel. Se derramaban sin parar, como una llovizna que se vuelve aguacero dejando un río en su mejilla.

“Tuya por siempre”

Finalmente rompió a llorar, sus sollozos llenaron la silenciosa habitación.

“Cuando regreses, te daré un ramo de flores de durazno.”

Si lo pensaba bien, ella nunca le dijo que lo amaba directamente, habló desde su corazón con sus acciones. Lo asfixió la idea de un amor que nunca había esperado nada a cambio, sintió su corazón apretarse desesperado. Lamentó haberse dado cuenta tan tarde de toda esa sinceridad que él había rechazado a lo largo de todos esos años. Ahora era demasiado tarde.

♦ ♦ ♦

Era Joachim.

Parpadeo lentamente, sus densas pestañas, ahora empapadas, le recordaban a las alas de una mariposa mojada. Una mariposa que luchaba contra la humedad siendo incapaz de volar. Sus ojos se cerraron un momento, después sus párpados volvieron a subir, dejando que gruesas lágrimas recorrieran sus mejillas. Más lágrimas aparecieron bajo sus ojos sin que se diera cuenta, mojándola inesperadamente.

Fue cosa del destino que lograra ver a Niveia, regresaba al salón de fiestas después de hablar de la dote con Vetrlang, mientras sus pensamientos eran bastantes complicados al respecto.

—Vetrlang, debido a la codicia, un día el barco estallará y morirá.

Era por él, que estaba así, Rudiger lo había perseguido constantemente para que pidiera de dote la mina al sur de Vinfriet en Gauren. Esta mina era una de las pocas que tenía una veta de hecheol, un metal con una resistencia bastante superior al hierro ordinario.

—¿Por qué desea esa tierra? ¿No sería mejor si pidiera una llanura diferente?

—Thierry se mantiene con su agricultura, sus técnicos pueden obtener el mineral de otros países, por lo que no han perdido mucho.

—¿Qué es lo que no veo? Sé que la mina de Gauren es difícil de perforar, pero lo es más fundir su metal. Es un desperdicio, ¿no lo crees?

—Esa tierra tiene puerto y montañas, no fue un mal negocio.

Incluso con el agravio que era su caballero, él sonrió. Esa mina es llamativa y valiosa, no hay refutación a eso. No importa si tienes algo valioso, si no sabes usarlo correctamente se convertirá en basura. Sería más rentable ponerlo en manos de un niño que no puede manejarlo en absoluto, que en manos de la codiciosa emperatriz madre.

Es solo un obstáculo que tarde o temprano devolverá.

Mientras, él había quedado satisfecho con lo que necesitaba. Su objetivo principal siempre fue el matrimonio, menguar las fuerzas de su madre. Además, lo que su acompañante desconocía era que su madre estaba apuntando justo a esa mina. Probablemente le causará un dolor de estómago cuando la noticia llegue a sus oídos.

Pronto volvería a Vinfriet, actualmente su hermano se ocupaba de los asuntos estatales como regente, pero aun con eso, era imposible que el emperador se ausentara por casi un mes. Ahora que su compromiso estaba arreglado, debía partir de inmediato.

Tendré que hablar con Niveia sobre esto.

Ella vino a su mente y como le había advertido, debía tener cuidado de no ahogarse jugando con los cuervos. Recordó que le dijo aquello antes de ausentarse y rió sin saberlo, pensó que ella no le entendería, pero asintió con la cabeza y dijo que se divertiría. Era una persona inteligente, así que le iría bien por su cuenta, además, ahora tenía su apellido respaldándola, nadie ignoraría eso. Los malos tratos debieron acabar, así que se pudo ocupar de los detalles de negocio con Thierry.

—¿Desde cuando tienes una relación con Joachim XII?

Hasta que escuchó eso.

—Escuché que él se propuso primero, se ha quedado por poco más de una semana, ¿en qué momento lo conociste?

Era una voz vergonzosa, después de escuchar su nombre, no pudo evitar notar los sentimientos contenidos en aquella voz. Arendt lo entendió en cuanto lo escuchó, pero su compañero no lo había oído bien. Así que abrió los ojos y preguntó.

—¿No es el duque de Wistash?

—No, escuchaste mal, vamos al salón de fiestas.

—¿De verdad? Juraría que fue su voz.

—Entra…

Los labios de su subordinado se abrieron, pero no alcanzó a decir nada, su señor le había sonreído empujándolo a entrar en el salón. Él no tenía más remedio que alejarlo de la situación para poder ir con la que ahora sería su esposa.

—Valor, hay un tiempo para todo.

Ella lloraba.

—En los últimos diez años tuviste innumerables ocasiones para notarme. Ahora ya no te amo y eso no tiene nada que ver con Joachim…

Mencionó su nombre, pero sin ningún sentimiento, entonces un pensamiento apareció en su mente.

Su pasado es suficiente para que yo esté seguro.

El sufrimiento del amor de ella y el obituario de su prometida se superponían con un proceso distinto, pero con el mismo resultado.

Él sería amable con ella porque no tergiversaría su afecto, se acercó a ella mientras lloraba sin dudarlo. Secó sus mejillas humedecidas por las lágrimas que había acumulado por una década, mientras que no podía entender por qué verla así lo enfurecía tanto.

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12 comentarios en “Ya no te amo – Capítulo 23

  1. 1lectora+ says:

    Que gran trabajo del autor(a) y la traducción me encanta que lleven al lector a percibir los personajes tan vividamente, me cae mal valor por tonto pero me provocó lástima como tuvo que reconocer el amor que le tenía Niveia y el gran personaje que es ella. Esta novela está genial!!

  2. Aria says:

    No se porque me puso triste pensar en lo sintio valor , aunque soy conciente de que se lo merecia pero me alegro que Arendt sea un hombre digno de ella y ambos se asocien en un futuro frutifero Niveia se merece un hombre asi y mucho mas.

  3. Lu says:

    Arendt es muy tierno, es un gran ser humano, dándole cariño, respeto y espacio a Niveia, como compañera y aliada, me gusta mucho eso. Gracias, amo esta historia !!

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