Ya no te amo – Capítulo 31

Traducido por Melin Ithil

Editado por Sakuya


Contrario a sus expectativas, Rubiel no estaba feliz de haber ido a Larine. No había obtenido ninguna reacción, incluso cuando la tomó y la puso en el carruaje. Cuando pensaba en aquel momento en la mansión, debería haberlo golpeado en el brazo.

¿Cuál es su problema?

Aunque había traído a la niña con intenciones impuras, él se había influenciado inicialmente por el entorno. Ella le gruñía, él gruñía, ella se volvía altanera y él se ensombrecía. Tal como ahora, él también estaba viendo un paisaje bonito, pero ¿por qué estaba tan calmado?

—Cof cof…—Tosió para aliviar la atmósfera, pero por supuesto, no hubo reacción. Debía ser el primero en decir algo, pero ¿qué podría decir para levantar su ánimo? —No luzcas tan decaída, no te queda mucho tiempo con tu hermana mayor, ¿no sería bueno que se divirtieran juntas?

—…

—Lucias amable con tu hermana mayor, pero no creas que te extrañara… ¡malvada! —Había fruncido el ceño y contuvo su respiración, todo porque la niña le había dado una patada en la espinilla.

—¡Silencio! —Se puso rígida, haberle pateado la pierna no le hacía sentir mejor.

—¡Te odio! —¡Tengo razón! Pensó, mientras saltaba sujetando su espinilla que lo hacía sufrir de dolor después de gritarle y mirarle con lágrimas en los ojos.

Por su puesto, ella seguía manteniéndose firme, no, parecía emotiva.

—¿¡Tú qué sabes?! —Gritó enojada, apretando sus puños con fuerza.

—Se más que una niña.

No se sentía intimidado por lo que ella hizo y no es que tuvieran una buena relación, pero no había dicho aquello de mala fe y ahora lo habían golpeado en la espinilla, lo que le hacía estar tan enojado como ella.

—No quería hacerte sentir mal, es solo ¿qué diablos haces por tu hermana mayor? ¿Te haces la tonta? ¿Cuánto tiempo piensas que ella aguantara así? Despierta de tus sueños, eres una niña, pero dime ¿a ti te gustaría vivir en este país donde no te sientes en casa? ¡Ella pronto se casará con mi dueño e irá con él a Vinfriet! ¿¡No lo entiendes?!

Quizás parecía una clase de sermón, pero al final no podía tratarla diferente de otros niños que vivían peleando.

¡No importa cuánto lo odies! ¡Tu hermana irá con nosotros a Vinfriet! ¡Haz algo! ¡¿Sí?!

Básicamente había sido lo que quería decirle, sin embargo, no hubo respuesta de parte de la niña, solo un par de lágrimas que salieron de sus grandes ojos de rubí y que lo atravesaron directamente.

—Qué… ¿Cómo? ¿Sabes cómo disculparte por eso?

Había sido apuñalado por lo infantil de sus comentarios, por lo que trató de tenderle una trampa, pero no había notado que la mordaz mirada de la niña se había esfumado. Ahora había cruzado demasiados ríos para arrodillarse y decir que había estado mal, por lo que sus brazos se cruzaron para nada.

Ella, que había estado mirando su figura, finalmente dejó caer sus espesas lágrimas.

—Hermana… Solo tengo una hermana mayor.

—¿Sí?

—Odio que tenga que irse… —Silencio. Después pareció que murmuró algo y finalmente rompió en llanto.

Era una niña, al fin y al cabo, justo en la edad para que llorara con lágrimas y mocos. Sin embargo, el problema era que su pequeña discusión justo antes de llorar, había llamado la atención de Niveia y Arendt.

Cierto. Miraba a la niña llorar frente a él con un rostro confundido, se detuvo en seco. No, más bien empezó a dar vueltas.

—Oh no… detente… espera un momento… —Si veían a la niña llorar, no solo la dama lo vería mal, incluso su señor lo tacharía de patético. Eso significaría que su mano terminaría torcida y con el cartílago desgastado.

¡Ahhhhh!

Gritó en silencio y abrazó a la niña que seguía llorando. Era sorprendente que pesara tanto tomando en cuenta su apariencia, pero no era problema para su fuerza, quien había estado en la primera línea en cada batalla.

Después de que la abrazara, toda esa tristeza que acababa de estallar en ella, se volcó hacia el caballero.

—No te lleves a mi hermana, ¡eres un tipo malo! Cállate… —Siguió llorando y con sus puños tan suaves como el algodón, comenzó a golpearlo.

Él tomó su cabeza en sus brazos mientras sostenía a esa chica que apenas le llegaba a la cintura.

—Oh, está bien, no llores, sé que duele y te sientes mal.

—Silencio… ugh… buah… buah…

No me escucha, que pare de llorar.

Refunfuño para sus adentros, aplastando suavemente las mejillas de la niña.

Yo y mi bocota…

Para empezar, debía tranquilizarla, dio un suspiro. La sostuvo entre sus brazos, quería que dejara de llorar, le dolía la cabeza. Memorizando las palabras como hechizos, comenzó a moverse.

♦ ♦ ♦

Gracias a todo el alboroto entre ellos, los sensibles oídos del emperador fueron capaces de captar la confusión, sumado al posterior grito de la niña, Arendt se despertó de un estado de ánimo confuso. Una sensación de hormigueo, como si le golpearan la cabeza con algo, se hizo presente en él, lo que hizo que se acariciara la parte posterior de la cabeza, pero le ayudó a recuperar su porte.

—Parece que hay mucho ruido donde está Rudiger —Dijo con una voz suave.

—Tu caballero siempre está molesto.

—Pero sus habilidades son buenas.

—Supongo, si no fuera así, ni siquiera lo tendrías. —Se inclinó a recoger una de las prímulas mientras contestaba cortésmente.

Aunque no lo dijo, podía sentir como Arendt volvía a suavizarse, barrió inadvertidamente los pétalos de una flor del tamaño de su uña.

No debería volver a decir que odio las flores.

Solía guardar sus pensamientos para sí misma, pero había dejado salir aquello, si volvía a pasar, podría llegar a ponerse emocional. Ella lo comprendía, había sido un momento incómodo, sin embargo, él se había sacudido aquella sensación demasiado rápido. Rodó la flor un poco más en su mano, perdía su luz, su vida, mientras la rompía, para luego tirarla al viento.

Si él le hubiera dicho que era su hermana la causante del alboroto y no Rudiger, habría corrido de inmediato hacia el carro, desafortunadamente Arendt había mencionado al caballero como el culpable, así que ella olvidó rápidamente el asunto. En cambio, dio un paso hacia el emperador.

—Disfruté el paisaje, así que ahora hablemos del negocio. —Igual como cuando destrozó la frágil flor, su voz sonaba sin sentimientos—. En un principio llegué a creer que me había traído a ver un bello paisaje, pero ahora que lo pienso, no creo que sea así.

—Tienes buen ojo. —Él sonrió ante sus palabras, dándole la razón.

—El primer paso en el amor es la observación. —Giró su cabeza en dirección a una nube flotante, iba en contra de la puesta de sol, al este.

Las altas cadenas montañosas que se formaban en la frontera de Thierry con Vinfriet, formaban una cresta escarpada que rodeaban Larine. Siendo precisos, la rodeaba a una gran distancia, pero era así porque el territorio era demasiado pequeño. Se sentía como un pastel en una caja. Esas elevaciones eran a menudo la razón por la que el atardecer llegaba a teñirse ahí. Debido a que el sol venía del poniente, quedaba atrapado en la sierra, acumulándose en Larine. Esto creaba un buen ambiente para que las prímulas crecieran en el este donde recibían un mínimo de luz solar durante mucho tiempo. Y el motivo de todo este bello y especial entorno, era la cordillera de montañas que bloquean la frontera.

Sabía que Arendt quería comprobarlo con sus propios ojos, por lo que haber ido tenía un mayor significado.

 —¿Por qué codicias las montañas?

—Quiero abrirme camino hacia esa cordillera. —Una respuesta obvia. Antes de que ella volviera a preguntar, continuo—. Si das la vuelta a la cordillera, el mar está enseguida, si hacemos un camino a través de esa cordillera, Vinfriet podrá usar los puertos de Thierry con más libertad desde nuestro matrimonio esta vez, lo siguiente es divertirse con el comercio.

—Entonces, ¿porque me trajiste aquí?

—Le pedí a Vetrlang que lo alistará en la familia imperial, creo que no será difícil debido a que represento a una nación. —Concluyó, contándolo como si fuera lo más normal, acercándose más a ella. Sus pasos suaves no tenían prisa y sus gestos eran elegantes, como si pidiera un baile. Acarició suavemente el cabello de la joven, algo alborotado por el viento, juntándolo—. Las negociaciones que puedo hacer desde mi posición han terminado, faltaría obtener permisos comerciales y de tráfico de siete de los once puertos de Thierry, además de obtener una de las heladas cadenas montañosas desiertas que cruza hasta Vinfriet. Eso es lo último que quiero. —En resumen, le estaba pidiendo a ella que lo obtuviera de su nuevo padre imperial.

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