Ya no te amo – Capítulo 9

Traducido por Melin Ithil

Editado por Sakuya


El vestido es pesado.

Estando en el carruaje la joven repitió aquellas palabras de la misma forma que hace cincuenta días.

El carruaje carmesí, con el escudo de la casa Solen, rodaba suavemente sin traqueteos, realmente era caro y no fue hasta ese viaje que pudo pasear en el. Solo una vez antes había estado en un carruaje similar y fue durante su reunión en el principado Sylas como representante de su imperio, en ese entonces, de igual manera, llevaba un pesado vestido y el transporte estaba lleno de cojines. Quizás fue esa similar escena lo que la llevó a pensar en Joachim XII.

Realmente tenía razón.

Estaba harta de la idea del amor, antes había vivido con el amor como fuerza motriz, no había podido entender sus palabras, pero ahora le hacía sentir enferma. Sí, el amor es frustrante.

En el momento en el que la joven posó sus ojos en el paisaje a través de la ventana del vehículo con una mirada somnolienta y frunciendo el ceño, fue interrumpida.

—Hermana.

—¿Eh?

La mirada de la dama se posó en el lado opuesto del lugar, posándose en la fuente de la infantil llamada, una joven rubia que la miraba parpadeando en señal de duda. Rubiel Solen, su media hermana.

—¿Por qué de pronto vamos al Palacio Imperial?

Rubiel miró a su hermana con la mitad de curiosidad y otro tanto de ansiedad. La situación era bastante confusa para la niña, hacía apenas una hora que su hermana se había presentado ante ella mientras jugaba con un balón de oro y le indicó que irían al palacio. Le dijeron que era su hermana mayor, media hermana, había aparecido de repente, como una estrella fugaz. Nunca había escuchado de ella y el mismo día que llegó, alteró a toda su familia. Durante tres horas, escuchó a los adultos hablar y proclamar maldiciones contra su hermana.

—¿Cómo diablos se digna a aparecer tan orgullosa anunciando su ruptura?

—Pero es bastante claro, ¿por qué el duque retrasó tanto tiempo el matrimonio? Fueron diez años, es claro que no planeaba casarse con una mujer como ella.

—Ahora ha vuelto a Solen… No ha estado aquí en los últimos años y se ha vuelto imprudente.

Las reseñas de los adultos acerca de ella eran todas consistentes, es una mujer insolente, egocéntrica, egoísta, ignorante y orgullosa. Así que todos la odiaban, su padre, su ex–prometido y su madre. Realmente sentía curiosidad sobre ella.

♦ ♦ ♦

—¿Es realmente mi hermana tan mala? Yo no la sentí así.

Aquella pregunta había hecho que su niñera se golpeara a sí misma en los oídos con asombro, como si hubiera escuchado algún tipo de maldición imperdonable, pero de verdad quería saber sobre ella.

—¡Oh Dios mío! No digas eso. Eso te parece porque no sabes lo terrible que es, ella atrapó al duque de Wistash como una sanguijuela y él la odiaba tanto que la terminó expulsando y no le quedó de otra que regresar a Solen sin vergüenza. Ahora, creo que quiere convertirse en la sucesora, si no, ¿por qué gasta tanto dinero justo después de que vuelve?

—Bueno…

—¡Créeme, niña! ¿Cuándo tu niñera te ha mentido? Es una mujer vanidosa y egoísta, ciertamente no es una mujer con la que nuestra joven ama deba juntarse, no le vuelvas a decir “hermana”.

—Pero si soy su hermana. —Con una voz tranquila, aquella “terrible mujer” hizo acto de presencia, interviniendo entre las dos.

La niñera que había escupido tales palabras, cerró su boca con rapidez, mientras que la mujer se acercaba desde el umbral con un aspecto que solo podría describirse como elegante. La joven, no notó como la mirada de su niñera se volvía desafiante y miraba a su hermana como si estuviera poseída. No podía quitar la vista de su hermana mayor que caminaba con la espalda recta y pasos silenciosos, tenía un rostro inexpresivo, casi espeluznante, pero altivo.

Con un andar noble, Niveia era una persona que no escuchaba las venenosas palabras de alguien como la niñera, se había quedado atrás toda su vida, siendo abandonada y entregada a una relación unilateral. Había vivido controlándose en todo momento para tratar de evitar que la condenaran hombres como su padre o su prometido.

Mientras, la joven Rubiel, desconociendo todo lo anterior, solo veía una elegante noble con porte de realeza, que no se dejaba llevar por las palabras. No fue hasta que su hermana mayor volvió a hablar que despertó del trance en el que estaba.

—Parece que hay mucha gente habladora aquí. —La mayor habló con esa voz pacífica mientras bajaba su mirada para hacer contacto visual con la pequeña. —Deseo hablar a solas contigo. —Sus palabras no eran una petición, no solicitaban, eran suaves y corteses, pero claramente eran una orden.

Aquello entró suavemente en los oídos de la niña e inmediatamente respondió con naturalidad.

—Por supuesto, dame un momento, haré que se retire.

—¡¿De qué habla joven ama?! —Fue entonces que la niñera intervino gritando. Su expresión era molesta y dura, además de que su forma de hablar era vulgar. Escondió a la niña tras su falda y se colocó frente a la joven como si estuviera defendiéndola, lista para gritarle. —No sé qué intentas hacer con la joven ama, ¡pero ella es la legítima sucesora de Solen! ¡Así que no te atrevas a decirle que hacer o qué no hacer!

—Niñera, estoy bien, no tienes que hacer esto…

—¡Esto no está bien! No sé qué haces tú aquí, ¡pero nuestra joven ama no tiene nada que hablar con alguien como tú! ¡Retírate!

—¿Es posible que, en Solen, la servidumbre le hable de “tú” a los amos?

La niña se quedó sin habla, la calma en la voz de su hermana mayor se había esfumado mientras decía aquellas palabras, para después reír fríamente con tono de burla.

—Inicialmente pensé que solo eras negligente, pero esto… Es realmente malo, mira que gritarle a una joven ama, realmente eres tonta, ¿no es así?

—¡¿Cómo te atreves?! Solo hay una joven ama y es la señorita Rubiel Solen.

—¡Oh! Entonces es Rubiel, tienes un bello nombre. —Comentó dirigiendo su atención de vuelta a la niña a la par que le dedicaba una cálida sonrisa. Aunque para cuando volvió a la niñera, ese rayo de sol de primavera en sus labios se había esfumado. —¿Entonces, la doncella de mi hermana, está diciendo que no soy parte de la casa Solen?

—…

—Le pregunto porque no puedo entenderlo. ¿No eres empleada de Solen? ¿No soy yo la joven ama mayor, Niveia Solen?

—Eeeh… No ha estado los últimos diez años… ¡así que ahora…!

—¿Entonces…? Ya has ignorado mi pregunta dos veces hasta ahora, eres una empleada de esta casa, así que, ¿no deberías contestar en seguida cuando tus amos te cuestionan?

Ante las sucesivas preguntas de la dama, la doncella sólo pudo morderse el labio inferior con una expresión oscura, sin ya saber qué decir. Volvió a abrir la boca, pero ya no para gritar, era casi un susurro, una voz apagada.

—Pero no puedo dejar a la niña sola.

—¿De nuevo no respondes?

—…

—Esta es la única vez que lo diré, odio tener que preguntar varias veces. —Esta vez su voz era fría y amenazante—. Una empleada que ignora en reiteradas ocasiones los cuestionamientos de su amo y se atreve a levantar la voz contra su empleador, claramente no puede ser una buena niñera para encargarse de la educación de una niña… ¿Qué razón habría para que se te siga ocupando como niñera de mi hermana menor?

—Bueno, he estado con la señorita desde que llegué a esta mansión. ¡No puede simplemente despedirme!

—Esa decisión es mi privilegio como miembro de esta casa y no tuyo, que eres solo una empleada nueva que solo sabe gritar.

Al final, la niñera cerró la boca, aunque no podía borrar su expresión de resentimiento. Por supuesto, esto no le preocupaba a la joven.

—Si ya lo entendiste, no vuelvas a hablar y llévate a las demás sirvientas contigo.

Esta vez, todas salieron rápidamente en silencio. La puerta se cerró y entonces Niveia pudo respirar aliviada.

—Por fin estamos solas. Lamento la escena.

—Eso no importa.

Ante la respuesta de su hermana menor, solo asintió y cerró un momento sus ojos antes de continuar.

—La niñera parece apreciarte, tienes una buena persona contigo, aun así, parece que no sabe escucharte por ser demasiado joven. Si sigue así, díselo a padre, él… —hizo una breve pausa —…él seguramente escuchará cualquier cosa que le digas.

Tras ese comentario, se sonrieron mutuamente, aunque la niña pensó que esta vez la sonrisa de su hermana parecía triste. Antes de que pudiera seguir pensando al respecto, la mayor volvió a hablar de inmediato.

—Perdón por haber venido de improviso, pero hay algo que me gustaría que hagas para ayudarme, hermanita.

—¿Qué es?

—Nada peligroso. —Le sonrió con bastante más ánimo y sacó un par de cartas cubiertas de polvo de oro, ante las cuales, los ojos de su hermanita brillaron.

—¿Invitaciones Imperiales?

—Ven conmigo. —Atraída por la sonrisa juguetona de su hermana, tomó su mano y la siguió al carruaje.

♦ ♦ ♦

Ahora.

Rubiel inclinó su cabeza y abrió la boca.

—Dijiste que necesitabas mi ayuda.

—Sí, así es. —Respondió parpadeando lentamente, el movimiento lento y elegante de sus pestañas, recordaban el aleteo de una bella mariposa. —Ha pasado un tiempo desde que asistí a una fiesta social, habrá mucha gente que me es extraña y no me agrada que me miren, así que quería que estuvieras a mi lado. No es raro que las hermanas vayan juntas a las fiestas.

—¡Ah! ¡Es eso! —Entonces sonrió alegremente como si solo esas palabras hubieran disipado todas sus dudas—. Pero estoy preocupada porque no pude avisarle a mi papá, es la primera vez que no le aviso que voy a salir.

—No te preocupes, estás conmigo, padre no debería preocuparse.

—Ah, es cierto.

Mirando la sonrisa de Rubiel, Niveia volvió a girar su cabeza a la ventana.

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10 thoughts on “Ya no te amo – Capítulo 9

  1. Catarina says:

    Con el simple echo de que la hermanita no se haya dejado influenciar por todos los comentarios de odio que escucho de los otros calumniando a su hermana mayor, ya la amoooo<3, es la única además de Niveia que me ha gustado en la novela (hasta el momento jeje).

  2. Vasser says:

    Nuest ra niveia es toda una mujer aristócrata no sek dejara intimidar jamás, eso es bueno, al fin dio el paso necesario para alejarse de ese amor unilateral

  3. Milagros says:

    Niveia ha recibido un trato qu eno se merece por parte de su familia, los sirvientes e incluso de Valor; espero que con su hermana la relación sea fluída, pacífica y amorosa. Merece sewr tratada con cortesía y amor como cualquier persona.

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