Gato K – Capítulo 2

Traducido por Kuro-Neko

Editado por Nemoné


La noche en el bosque era terriblemente fría. A pesar de que era una criatura peluda, ciertamente podía sentir este frío, eso es lo que pensó el Príncipe Heredero Calix, mientras observaba al pequeño animal.

El gato, con un brillante pelaje negro, dormía acurrucado en un círculo. Hubo largos intervalos entre la subida y la caída su estómago, mientras respiraba lentamente. Durante su sueño, su nariz ocasionalmente se contraía o sus piernas se sacudían, uno podía adivinar qué tipo de sueño estaba teniendo.

Un poco antes, el gato se había arrastrado hasta el estómago de Calix, temblando. Se había estado moviendo inquieto con los ojos cerrados, todavía dormido. Se mantuvo dando vueltas y vueltas, tratando de encontrar un lugar más cálido y, el Príncipe Heredero finalmente lo cubrió con la manta. Solo cuando estuvo envuelto en calor entre la sábana y el estómago del Príncipe Heredero, pudo dormir profundamente.

El gato desconocido, que se había dormido sobre su estómago sin dudarlo, era realmente muy pequeño. Ahora que lo observaba mejor, parecía serlo un poco más que el gato promedio. El calor de su cuerpo era más alto que el de un humano, dejando tibio el lugar en su abdomen donde dormía.

Qué extraño, pensó el Príncipe Heredero mientras lo contemplaba.

Por naturaleza, los animales son sensibles ante las intenciones asesinas y al olor de la sangre. Tal vez esto fue porque se había acostumbrado a estar en el campo de batalla desde una edad temprana, pero si se trataba de un animal salvaje de montaña, o de una bestia domada, cada vez que el Príncipe Heredero se acercaba, el animal huiría de él. O tal vez era solo que su aura era naturalmente así.

Incluso en sus años de juventud, cuando aún no conocía el olor a sangre, extrañamente lo evitaban. Debido a esto, el Príncipe Heredero nunca había tocado la suave piel de un animal salvaje. Al menos, no cuando estaba vivo.

Tal vez había sentido su mirada, pero el gato de repente se movió ligeramente. Se preguntó si se había despertado, pero no lo parecía. Después de retorcerse y cambiar de posición momentáneamente, volvió a respirar suavemente.

Era extraño pensar que un animal tan pequeño estaba durmiendo profundamente en su estómago. El Príncipe Heredero sintió una curiosa sensación ante la novedad de todo esto y le tendió la mano con cuidado.

En silencio, la mano extendida se detuvo sobre el pelaje negro. Los ojos dorados del príncipe, miraron con cautela la cara del gato, preguntándose si estaba realmente bien tocarlo. Sus ojos estuvieron observando el rostro del animal durante mucho tiempo, pero el gato simplemente seguía durmiendo tranquilamente. La congelada mano del Príncipe Heredero continuó moviéndose.

Su palma tocó el pelaje del gato. Con solo pasar su mano por ahí, podía sentir su suavidad, la cual era como tocar la seda más fina. Después de unos pocos golpes de apenas tocar el pelaje, dejó que su mano rozara el cuerpo pequeño y cálido con un poco más de peso.

Mientras acariciaba desde la cabeza diminuta, más pequeña que su puño, por la espalda curvada y hacia atrás, un pequeño sonido provenía del gato.

—Mmrrrrp.

Con unas pocas contracciones de su pequeña nariz, los párpados cerrados se levantaron lentamente. Después de parpadear un par de veces, miró el rostro del Príncipe Heredero como si lo estuviera inspeccionando, y abrió su boca en un largo bostezo. Luego el gato volvió a enterrar su rostro y cerró los ojos. Actuó como si absolutamente, estuviera en el lugar más seguro de todos.

El Príncipe Heredero, por su parte, comenzó a acariciarlo de nuevo. A diferencia de antes, su mano se movió sin dudarlo. El calor corporal de un animal que estaba sintiendo por primera vez era cálido, y el pelaje bajo sus manos era incomparablemente suave.

—Eres un ser extraño.

Mezclado dentro de la murmurante voz del Príncipe Heredero, había un leve calor.

Simon, que fácilmente sintió esto, miró al animal que estaba acurrucado en el estómago del Príncipe Heredero y frunció el ceño. Ciertamente era muy extraño. Era difícil ver al gato simplemente como audaz e inteligente.

Desde mucho antes, era una historia famosa que incluso los perros falderos sociables y amorosos, correrían asustados con solo estar cerca del Príncipe. E incluso más allá de eso, no pudo manejar a los halcones cazadores. No importa lo bien entrenado y dócil que fuera un animal, se asustarían ante su presencia.

No obstante, esto no se aplica sólo a los animales. Desde bebés recién nacidos, hasta niños pequeños, cuando el Príncipe Heredero se acercaba, comenzaban a llorar y a tener un ataque. Pero ese gato, no solo se acercó a él y suplicó comida por su propia voluntad, sino que incluso se subió a su estómago y estaba durmiendo. Simon lo miró con sospecha. Solo viendo cómo se acercaba sin reservas, no había forma de que fuera un gato promedio. Debía haber algo en él. Sin embargo, se obligó a reprimir el impulso de querer separar al gato de inmediato.

Este era el Príncipe Heredero quien, extrañamente, nunca había expresado emoción desde que era joven. Pero ahora, por débil que fuera, una expresión de calidez iluminó su rostro. Durante los muchos años que estuvo a su lado, Simon nunca había visto este lado de él. Solo sería una noche. Debían irse mañana por la mañana al palacio imperial.

La incómoda presencia del gato sería tratada de esa manera. Estaban sin un carruaje y solo tenían caballeros y soldados, así que no había una manera de llevarlo consigo. Por muy ágil que fuera, era imposible que pudiera correr tras ellos hasta el palacio.

Mientras pensaba esto, Simon cerró los ojos.

♦ ♦ ♦

Como siempre digo. Donde hay voluntad, hay un camino.

Internamente, asintió lentamente con satisfacción. Su cuerpo se sacudía constantemente, pero no era incómodo. De hecho, era bastante cálido y agradable. Si era o no ligeramente claustrofóbico, era discutible. Pero, este nivel era un puntaje total de 100 sobre 100.

K estaba actualmente acurrucado en el estómago de Calix. Para ser más exactos, estaba entre el estómago del Príncipe Heredero y su camisa. Aunque él mismo no podía verlo, el Príncipe estaba montado en el caballo al galope, con el estómago abultado.

Imaginando al cara de piedra, montado en el caballo con una barriga, soltó una risita. ¿Podría haberlo sentido reírse? Sobre la tela de la camisa, algo acarició la espalda de K y desapareció. Debió haber sido su mano acariciándolo.

Chicos tan buenos son difíciles de encontrar en el mundo. Puntos.

K estaba tan conmovido por esto que, incluso le dio unos suaves frotamientos en el estómago, con sus propias patas de felpa.

Parecía que iban a una velocidad considerable. Las vibraciones y sonidos que captaba con sus orejas eran bastante intensos. Pero no molestó, a quien estaba acurrucado cómodamente en el estómago del Príncipe Heredero.

Desde hace algún tiempo, K había calificado al Príncipe como su proveedor. No importa lo duro que puedas buscar, sería raro encontrar un humano que se ajuste a sus necesidades tan perfectamente.

No sabía de qué galaxia o reino era, pero seguía siendo un Príncipe Heredero. Sin duda, él vivía en un gran palacio y le proporcionaría la mejor comida de calidad. Viviría una vida aún mejor que el perro faldero de Paris Hilton.

Por supuesto, él no lo determinó sólo basándose en estos factores. Lo más importante era el carácter de la persona. ¿No demostró esto la forma en que le dio su comida a un gato perdido en el bosque? E incluso esta mañana, cuando K estaba tratando frustradamente de desgarrar la carne de jabalí fría y endurecida, el Príncipe Heredero tiró de las tiras de carne con sus propias manos. ¡Incluso para ir tan lejos como para recortar las partes grasosas que odiaba tanto!

La consideración de él le recordó a K su propia madre. Ella siempre quitaba la grasa de la carne de pescado con su cuchara. Al haber sido criado mimado y atesorado, ¿no sería obvio que el humano que lo cuidara debería estar al menos a ese nivel?

Acurrucado, inmóvil y soñando despierto sobre la lujosa vida de palacio que se extendía ante él, sus orejas se agudizaron. De repente sintió la necesidad de beber un poco de agua. Sin dudarlo, K rascó el pecho del Príncipe Heredero con sus patas delanteras. Después de algunos rasguños dejaron de moverse.

— ¿Qué es, Su Alteza?

Al otro lado de la camisa, oyó una voz, la cual identificó rápidamente como la de quien siempre estuvo al lado del Príncipe, Simon.

K usó el pecho del Príncipe Heredero como una escalera y subió. Asomó la cabeza hacia el cuello y recibió un golpe de aire exterior. Miró a su alrededor las extrañas expresiones de las personas, que vieron su cabeza salir, del interior de la camisa del Príncipe Heredero. Todos parecían haber comido mierda. Pero a K no le importó y dejó escapar un grito desgarrador.

—Nyaaa

Una mano grande lo agarró del cuello y lo sacó. Colgando en el aire, se enfrentó al Príncipe Heredero, quien lo miraba con el mismo rostro inexpresivo que siempre llevaba.

—Nyaaa

K lloró mirando sus peculiares ojos dorados… Sollozó mirando la cantimplora que colgaba de la silla.

Estoy sediento. Agua.

Su cuerpo colgando fue colocado en la silla. K miró con afecto en los ojos al Príncipe Heredero, quien lo había comprendido de inmediato y estaba llegando a la cantimplora. Si entendió o no el significado de su mirada, el Príncipe, ahuecando su palma, vertió agua en su propia mano y la extendió hacia él. K contempló el improvisado cuenco de agua que tenía enfrente y miró hacia arriba.

¿Qué? ¿Estás esperando que yo tome esto?

Miró al Príncipe Heredero, que lo observaba pacientemente, y volvió la cabeza. Echando un vistazo a las riendas antihigiénicas que acababa de sostener y, mirando hacia atrás a la mano extendida hacia él, un escalofrío le recorrió la espalda. Sin duda había allí dos millones de gérmenes. K lo consideró duramente, durante unos 3 segundos.

Al ver su sinceridad, quería beber al menos una gota, pero eso era imposible. Él podría tener un malestar estomacal por beber esa agua sucia. K en silencio levantó la pata y apartó fríamente la mano que tenía delante.

La mano ahuecada se aflojó y el agua cayó al suelo. Él no prestó atención a los jadeos de los caballeros que estaban a su lado.

Porque soy precioso.

Sentado elegantemente y levantando rígidamente la cabeza, se encontró con los ojos dorados del Príncipe Heredero. K protestó enérgicamente ante el Príncipe Heredero.

—Nyaang

Está sucio. Lave sus manos primero.

Mirando a K sin comprender, de repente miró su mano. Luego comenzó a lavarla con el agua de la cantina. Lavándose hasta que el recipiente estuvo vacío, con la última cantidad de agua, lo atrapó en su palma ahuecada y se lo ofreció a K. Éste estudió el recipiente de agua que goteaba con cuidado y, tranquilizándose, calmó su sed.

Después de saciarse, K levantó la cabeza, para observar en dirección a las miradas que le habían estado haciendo cosquillas en la cara.

El dueño de una mirada tan intensa, era del caballero llamado Simon. Lamiendo las gotas que se le habían pegado a la piel alrededor de la boca, abrió los ojos mirando a Simon. Como si se hubiera dado cuenta de que se estaba burlando, la cara del hombre tembló.

—Nyaa. Nyaaa.

Una vez que le golpeó el pecho, el Príncipe Heredero lo levantó y lo colocó dentro de su camisa. K se volvió y se acomodó hasta que estuvo perfectamente acogedor.

En realidad, no había tenido tanta sed como para necesitar tomar algo de agua. Todo esto fue simplemente para establecer una base segura para el futuro. Estos fueron los fundamentos de todas las relaciones humanas. Más bien… Debería decir relaciones humano-gato.

Lo que sea, uno tenía que empezar a entrenarlo desde el principio para que las cosas fueran más fáciles después. La persona que toma la iniciativa es la que lo tendrá fácil por el resto de su vida después de todo.

Kekeke. Eres mi presa ahora.

Golpeando suavemente el pecho del Príncipe Heredero con sus patas, K sonrió en secreto.

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