Bajo el roble – Capítulo 1: Su regreso

Traducido por Kiara Adsgar

Editado por Yusuke


Maximiliana Calypse paseaba nerviosamente por el salón.

Estaba tan tensa que ni siquiera reconoció que se estaba mordiendo las uñas hasta que entró el duque de Croix. Cuando escuchó su bastón golpeando el suelo, Max apresuradamente escondió sus manos detrás de su espalda.

—¿No te advertí mil veces sobre ese desagradable hábito?

—Lo siento, lo siento…

Max inclinó la cabeza ante la fría voz de su padre. El duque chasqueó la lengua mientras miraba la escena.

—No me avergüences. Tienes más suerte de la que mereces. No te perdonaré si le causas problemas a nuestra familia con ese inadecuado comportamiento tuyo.

Un sudor frío goteaba detrás de su espalda. Se puso rígida de miedo y abrió la boca con dificultad.

—Haré todo lo que digas padre. Lo haré… tan pronto como venga…

Podía decir cuál era la expresión en el rostro de su padre sin levantar la vista. Cuando hablaba, él siempre tenía una mirada de disgusto dirigida hacia ella. Max trató de continuar con sus palabras con la mayor calma que pudo.

—Padre, lo intentaré, prometo que daré lo mejor. Este, este matrimonio, este…

—¡Detente!

El duque de Croix golpeó el suelo firmemente con su bastón.

—Incluso el dia de hoy… ¿No puedes tranquilizarte al menos por unas horas? ¡Quién demonios querría una esposa como tú que tartamudea como un caballo!

—Yo…

—¡Riftan Calypse ya no es un caballero de bajo rango! ¡Se ha convertido en uno de los maestros de la espada en el continente y en el “guerrero audaz” que ha derrotado al Dragón Rojo! Si lo desea, el templo dará su consentimiento para el divorcio.

Solo imaginar ese horrible destino, hizo que el duque respirara agitada y arrugará la frente arrugada.

—¡Por ​​el espíritu de la familia Croix no deberías divorciarte de un caballero del cielo! No puedes dejar que la familia se convierta en un hazmerreír debido a una estúpida hija como tú.

Ella se mordió los labios. La objeción de que no era su culpa se elevó a su garganta. Nunca había querido casarse con el caballero Riftan Calypse y sabía que él sentía lo mismo. ¿No fue el propio duque quien impulsó el matrimonio aun cuando ella no lo pidió?

Si había leído sus pensamientos rebeldes o no, su padre seguía helado.

—Si fueras la mitad de bella que Rosetta… No, al menos como siempre. ¡No habría tomado este camino para complacerlo!

Cuando recordó a su media hermana, cuya belleza era comparable a una rosa, sus argumentos se desvanecieron como arena. Mirando su rostro pálido y cansado, el duque de Croix añadió sin piedad.

—¡Incluso si el rey Rubén quiere darle la bienvenida como su yerno, estará bien incluso si la otra parte se niega! ¡Todo es porque no pudiste ganar su corazón!

—P-Pero… é-él, en la boda, boda al día, dia siguiente se fue…

Estaba a punto de argumentar que no se trataba de capturar su corazón, más bien nunca tuvo la oportunidad de tener una conversación adecuada con él. Antes de que tales palabras pudieran ser pronunciadas, Max fue golpeada en el costado con el bastón, y ella se agachó con un jadeo. Se tambaleó por el inmenso dolor, incapaz de soltar un grito.

—Ni siquiera pienses en responderme. ¡Solo pensar en tu horrible hábito me enfurece!

Ella asintió apresuradamente por miedo a que la golpeara una segunda vez. El duque, que tenía los labios presionados como para verter más veneno, se retiró al oír un golpe en la puerta. Se escuchó la voz tranquila de la doncella.

—Señor, los Caballeros de Remdragon han llegado.

—¡Guíalo al salón!

Max miró a su padre aterrorizada. Amenazó furiosamente con sus dientes rechinantes.

—¡Dejale en claro a Calypse que no puede anular el matrimonio! Si insultas a la familia una vez, ¡lo pagarás caro!

Luego salió del salón dejando a Max sola. Se puso de pie con dificultad y se recostó contra la ventana, esperando sin aliento a que pasara el dolor.

La intensa luz del sol del otoño atravesó sus ojos en su doloroso estado. Aún así, se las arregló para tragarse las lágrimas. Su situación nunca mejoró, incluso si lloraba. En cambio, solo hará que se vea más miserable de lo que ya es.

Max apretó su mano temblorosa con fuerza. Tenía que mantener la cabeza recta. Para una mujer en esta sociedad, el divorcio equivalía a una sentencia de muerte. No era solo cuestión de ser puesta en ridículo, sino que era una desgracia irrevocable para la familia.


Kiara
¡Hola! En esta historia acompañaremos a Maximiliana, en la relación con su esposo que ha vuelto de la guerra, de por si la vida de Max ha sido muy difícil al lado de su padre, ese viejo horrible, esperemos que su esposo no le cause tantos problemas y ella pueda tener la calidad de vida que merece. Desde ya muchas gracias por votar por esta novela en la encuesta son los mejores y tened un poco de paciencia la situacion mejorara de a poco

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15 thoughts on “Bajo el roble – Capítulo 1: Su regreso

    • Sam Rossell CT says:

      Maldito viejo demente 😡
      Tengo entendido que esta historia empezará con varios malentendidos, ojalá le tengan paciencia a mi Maxi 😔😔 ella quizá no es como otras protagonistas que saben defenderse pero tiene su encanto también
      Gracias por el capítulo, estoy empezando a leerlo espero que sigan sacando más ❤ los apoyo ✌🏼

  1. Lucemp says:

    Poor baby, en realidad ellas es muy insegura por su propio padre. Toda una vida creciendo con esos comentarios… que esperas del fruto?

  2. Ianthe says:

    Parece que la maltrataban mucho, no sé por qué no se le advierten los golpes, ¿el marido se dará cuenta alguna vez de que la golpeaban?

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