La señorita Cosette Edelweiss era muy famosa incluso antes de entrar en la Academia.
Era una diseñadora de Signora, y con su estilo bien formado y perfecto, se hacía notar en las fiestas de té a las que asistía de vez en cuando.
Es difícil imaginarlo, sabiendo cómo es ahora, pero de niña era bastante gorda e introvertida.
Mi impresión de ella era la de una niña pobre que siempre era arrastrada por el joven Remias. Seguí leyendo “Dejaré de ser la subordinada de una villana – Capítulo 49.5: Los sentimientos de una señorita”
—Estoy bien…
Su voz era muy débil igual que su respiración.
—¿Dices que estás bien? Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 76”
La casa Vahan causaba que Violette estuviera más inquieta que en cualquier otro lugar del mundo, pero su habitación era el único sitio donde podía relajarse. Aun así, era un espacio frágil, una burbuja que podía estallar en el momento en que un miembro de su familia viniera a visitarla.
—¿Está estudiando, señorita Violette? —le preguntó Marin.
Seguí leyendo “¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 58: Has hecho tu mejor esfuerzo”
Desde aquel día, Yulan siempre la había observado. Quería dedicar todo su corazón a Violette, quien le había salvado, pero pronto aprendió lo inútil que era eso y lo ignorante que había sido.
Ella le había salvado, pero él no tenía forma de devolverle el favor. Dio prioridad a permanecer a su lado, pero no había hecho nada por ella. Poco a poco, Violette fue deformada por su entorno. Su belleza no se dañó, sino que se agudizó. Cuanto más maduraba, más se le negaba. Con el tiempo suficiente, podría haberse vuelto loca.
Seguí leyendo “¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 57: Dos”