Aquasteed despertó por la luz gentil del sol atravesando las ventanas, y sonrió cuando encontró a Tiararose dormida en su brazo.
—Luces tan cómoda durmiendo.
Estaba disfrutando de ver su rostro durmiendo sin despertarla todavía. Seguí leyendo “Villana mimada por el príncipe vecino – Capítulo 120: Como se esperaba, es un beso dulce al final”
—Evelina, Liliana, preparaos para emplatar la comida. Pronto serviremos —anunció el chef.
Pusimos los platos en una bandeja como se nos había ordenado. Otras doncellas y sirvientes se encargaban de servir la comida. Lily cuajó uno de los pudines y una calabaza cruda con su fuerza excesiva, pero, aparte de eso, la preparación marchó sin problemas. Y como si fuera una compensación por habernos dejado la piel antes de la llegada del príncipe heredero, no tuvimos mucho que hacer después. Pero claro, como había más bocas que alimentar, había más platos que fregar. Era un suplicio. Seguí leyendo “Sin madurar – Capítulo 42: El reencuentro (3)”
—Tirala —dijo, después de leer la carta.
—¿Qué?
—Tírala.
—¿No deberías decirme al menos lo que pone? Seguí leyendo “Sin madurar – Capítulo 41: El reencuentro (2)”